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Atravesaré el mundo

Summary:

Me llamo Yeray Ayala, y tengo un problema. Tras vencer a CIRCE, una organización que decía querer reacondicionar a las personas problemáticas con superpoderes pero en realidad quería lavarnos el coco a todos, pensé que podría tomarme un respiro por fin. ¡Ja! Más quisiera yo.

Ya sabéis uno de mis secretos: tengo poderes que me permiten aparecer donde me dé la gana, algo que no siempre he usado de manera... Legal, y claro, por eso terminé en garras de CIRCE. Hasta hace poco pensaba que ese sería el único súper marrón que tendría que comerme en mi vida, pero ¿a que no lo adivináis? Sam, mi compañero de viaje unas veces y compañera otras, ha decidido convertirse en mi siguiente quebradero de cabeza. Es decir, que no lo hace adrede, porque no tiene ni idea de nada y menos aún de que me mola, pero... Cada vez que pienso en elle, me quedo hecho un flan de nata.

Después de haber salvado el mundo, uno se espera que las cosas sean más fáciles. Pero ¿cómo se supone que me las voy a arreglar para pedirle salir? Venga ya, es que ni de coña. ¿Y si no siente lo mismo por mí? Pero... ¿Y si sí?

Notes:

Efectivamente, aquí está un fanfic que toma como base el headcanon Samay post Antihéroes que posteó Iria en Twitter allá por Eurovisión. Ellas tenían sed de fics, a mí me ha dado por escribirlos, no me hago responsable del posible cringe que pueda dar el resultado.

Chapter 1: Yeray

Chapter Text

Os seré sincero: no es por ser el amargado de turno, pero últimamente parece que a todo el mundo se le llena la boca hablando del amor. Amor, con mayúscula. Que si mariposas por aquí, que si calentones por allá, que si corazones al galope por acullá... ¿Se puede saber qué le ha dado a la gente? No os entiendo, sociedad. Habláis de lo que de toda la vida han sido síntomas del asma como si fuesen el bote de Pasapalabra. Tranquilo todo el mundo, que no estoy juzgando al personal. Más que nada porque Esther ya me ha amenazado, y bastante explícitamente, en caso de que se me ocurra juzgar a nadie por nada. Es decir, no os vayáis a pensar que antes me chupaba el dedo. Soy un tío decente y ya sabía que formarse opiniones sobre otras personas sin tener ni idea es una estupidez, pero ella, eh, terminó de darme la perspectiva.

"Pero Yeray, lo que nos estás diciendo es que Esther ha conseguido deconstruirte socialmente de una vez."

Lo que vosotros digáis. Si os hace felices pensar eso, pues allá vosotros. No sé si os habréis dado cuenta, pero no estoy muy de humor para nada. Ahora mismo tengo la cabeza hecha un lío, deconstruida o sin deconstruir, aunque como dicen que hablar con otras personas y contar las cosas ayuda, allá va: últimamente estoy que me muero por dentro, y todo por culpa de Sam. A ver, que Sam no sabe que es por su culpa, pero es que es por su culpa. Sam y su estúpida sonrisa, y su estúpida sinceridad que si quieres, bien, y si no, te jodes porque también, y su estúpida madurez, y su estúpida manía de meterse conmigo mientras me enseña más sobre mí mismo de lo que estoy dispuesto a admitir, y su estúpido gusto por los mojitos y las excursiones improvisadas a la otra punta del mundo. Sam.

Os confiaré algo, chavales: antes de que llegase Esther para deconstruirme a base de réplicas cortantes, y los Antihéroes para demostrarme que el mundo no es tal y como nos quieren hacer ver que tiene que ser, yo pensaba que me molaban las tías, sin más. Sin vuelta de hoja, sin complicaciones. Chicas a mí. Modestia aparte, he de decir que tampoco es que me fuera mal así; porque no es por presumir, pero ligues no me faltaban, que digamos. Tal y como me tiene Alicia agregado: era un 'Hetero de catálogo'.

Pero claro, luego llegó toda la movida de Chamberí y los Antihéroes, e incluide en el lote venía Sam. ¿A que ya estáis adivinando cómo termina mi breve pero intensa heterosexualidad? Al principio me costó pillar lo que era esto del género fluido, lo admito, pero solo hasta que pensé: si es así como Sam necesita expresarse para sentirse bien, si esa es su realidad, ¿yo para qué tengo que meter las narices donde no me llaman? ¿Qué me cuesta tratarle como desee que lo haga, en vez de imponerle mi visión del mundo que, además, ni siquiera es mía, sino aprendida? En cuanto se me encendió aquella bombillita, Alicia me dio una galletita de perro como premio. Yo le dije por dónde se podía meter la galletita, pero la verdad es que, sin que ella se entere, yo también estoy orgulloso de mí mismo por ello. Tras haber visto el dolor en la cara de Sam cada vez que alguien intenta encerrarle en un género, en especial en aquel con el que no se identifica, o recordar su cara cuando Nuria le llamó Samuel en la batalla que libramos contra CIRCE en El Retiro, me mata pensar que yo mismo le hice eso una vez.

Lo que nos lleva otra vez a mi mayor comedura de coco: desde que descubrí mis poderes y los usé por primera vez, siempre quise encontrar una compañera de aventuras con la que recorrer el mundo, rollo Bonnie y Clyde. Pero, al lado de Sam, me di cuenta de que también me valía una compañera a veces y un compañero a otras.

Justo después me di cuenta de que no tenía ni idea de qué hacer con mi vida a partir de ahí; porque chavales, que conste que si sacáis el tema a relucir yo lo negaré hasta que me muera, pero cuando se trata de asuntos del corazón soy un desastre con patas y peinado envidiable.

"Pero Yeray, ¿no decías que chicas a ti, y que no te faltaban ligues?"

Pues no, no me faltaban, pero tenían el detalle de ser ellas quienes se me declaraban a mí, y yo no tenía que mover un solo dedo. En cambio, saber qué siente Sam respecto a mí es como intentar averiguar qué demonios estaban pensando los colegios electorales estadounidenses cuando decidieron que su siguiente presidente tendría nombre de pato y bronceado del color de los Doritos: un chiste.

Porque vamos a ver, el hecho de que te guste alguien no obliga a esa persona a que tú le gustes de vuelta. Pero aun así el refranero dice que 'el roce hace el cariño', y no quiero decir que Sam y yo nos pasemos el día manoseándonos, ni mucho menos, porque Sam tiende a ser de contacto físico limitado y la mitad de las veces que me toca se traducen en que yo me estoy llevando una colleja, pero si pasamos tanto tiempo juntos, saltando de un lugar a otro en el mapamundi cada vez que se encapricha con un lugar, igual sí que sería posible que yo le gustase un poquito también, ¿no?En mi cabeza tiene todo el sentido del mundo.

Sí, lo sé. Menuda me he liado yo solito. No me lo recordéis.

Oh, por cierto, Sam puede jurar y perjurar que su poder es el de alterar su propia apariencia, pero eso es mentira y además es falso. Porque si no no me explico cómo se las está ingeniando para estar en mi mente las veinticuatro horas del día, sin descanso, como una farmacia de guardia. ¿Estoy yendo a hacerme uno de los controles semanales que me impusieron por robar? Me da por imaginarme cómo sería que Sam estuviese a mi lado riéndose de cualquier gilipollez que se me ocurre que podría resultarle divertida. Y si me acompaña por el motivo que sea, no puedo dejar de pensar en cómo sería coger su mano, más allá de cuando tengo que hacerlo para teletransportarnos. O en cómo sería que, para variar, fuese Sam quien tomase la iniciativa y me cogiese la mano a mí, porque empieza a ser un poco agotador tener que hacerlo todo yo, incluso en mis fantasías.

Espera. No, no, no. Os estoy viendo, lo estáis malpensando todo. Joder, vaya mentes sucias, que yo no lo decía en ese sentido. O sea, que a ver, que sí que he soñado alguna vez con Sam, pero... En plan bien, y eso. ¡Pero a ver, que no en el en plan bien que os estáis imaginando! En plan bien-bien, bien en el sentido de bien-inocente, que a ver, que no voy a negar que me he besado varias veces con Sam en mis sueños, pero no ha pasado de ahí. O sea, que a ver, que sí que las cosas se han llegado a poner intensas y menudo marrón cuando ha venido mi padre a despertarme porque llegaba tarde a clase, pero no al nivel de intensidad que os estáis imaginando, y... ¿Pero por qué os estoy dando explicaciones de nada? Dejadme en paz.

La cuestión es que no sé si le gusto yo también. Aún peor: ¿se supone que, ahora que me he dado cuenta, se lo tengo que decir? Ni muerto, qué vergüenza, como si esto fuese una de las pelis de Disney Channel del rollo High School Musical o Camp Rock. Es que ni de coña, y menos aún sin saber qué es lo que me va a contestar. Porque otra cosa no, pero Sam imprevisible es un rato. Y eso que soy, de todo el grupo, el que más tiempo pasa con él aparte de Miranda, pero es muy difícil leer a Sam. Supongo que, tras tantos años sin nadie en quien confiar de verdad, se ha acostumbrado a esconder sus verdaderas emociones detrás de un muro de cemento de tres metros de grosor.

—¿Yeray? Hijo, estás en las nubes. —Mi padre sacude una mano delante de mis narices, y del susto que me da al sacarme de mis pensamientos, se me cae la cuchara de la mano en el plato de sopa. Gruño al darme cuenta de que mi camiseta de Los Vengadores, que me llegó de RedBubble ayer mismo, ha quedado cubierta de letras del abecedario y caldo de pollo—. ¿Te ha pasado algo en los controles?

—¿Qué? No. —Alargo la mano hacia las servilletas para intentar arreglar el desastre, pero los manchurrones exigen, como mínimo, una visita a la lavadora. Y eso suponiendo que tenga arreglo, que ya es mucho suponer—. ¿Por qué?

—Porque últimamente estás ido. Yeray, sé que ha sido duro volver a confiar el uno en el otro. Hice cosas mal, y lo reconozco. Pero pensé que estábamos... Curándonos.

—¿Eh? —Observo a mi padre fijamente, sintiéndome como un idiota al darme cuenta de que se ha estado preocupando por mí mientras yo babeaba por Sam—. Papá, no es por ti. Ya hemos hablado de eso y ya ha quedado claro que los dos nos equivocamos, aunque yo lo hiciera en el sentido más ilegal de la palabra. No vamos a volver sobre ello, ¿vale?

—¿Entonces qué te pasa?

Sí, sí, lo sé. No debería ser tan difícil decirle a mi padre que lo que me pasa se llama 'adolescencia', se escribe 'hormonas' y se Twittea 'el crush, que no me deja vivir'. Madre mía, eso último es tan Alicia que me duele. Casi como si le hubiera leído la mente.

...

Oye, esperad un momento.

Pero qué cojones. Si la que puede leer la mente es ella.

Me siento tan profundamente imbécil que no sé ni por dónde empezar a describíroslo.

—¿Yeray? —Mi padre, que a diferencia de Alicia no es telépata y por tanto no se está enterando de mi culebrón mental, me tiende otra servilleta—. Vaya, voy a tener que lavarte eso. ¿La necesitas para salir esta noche? Como es viernes...

—Deja, si ya lo lavaré yo. —Suspiro—. Papá, no me pasa nada, o al menos nada malo. Rayadas de adolescentes, ¿vale? No te preocupes, no te merece la pena.

Él me mira durante unos instantes, en un silencio tan absoluto que me acojona un poquito, antes de aclararse la garganta e inclinarse hacia delante, entrelazando los dedos bajo la barbilla.

—¿Así que te gusta alguien y no sabes qué hacer?

¿¡Perdón!? ¿¡Pero no se supone que mi padre no tiene poderes!? Me atraganto con el agua que estaba bebiendo durante el silencio incómodo, arruinando del todo la camiseta.

—Yo... Pero papá, qué... Si yo no... ¿Y tú cómo lo sabes? —digo finalmente, perplejo.

—Hijo mío, a veces se te olvida que yo no nací con cuarenta y siete años. —Mi padre se ríe entre dientes—. Lo tienes escrito por toda la cara, y además, estás en la edad. ¿Se trata de Esther?

La situación es tan extraña y surrealista que no sé si quiero reír, llorar, o ponerme a ver una maratón de Agentes de S.H.I.E.L.D. hasta que se me pase el enamoramiento. Lo último suena muy tentador, la verdad. Si tuviéramos Netflix, no me lo pensaría dos veces; pero como las que lo tienen son Alicia y Esther, y se niegan a darme la contraseña de su cuenta, pues me tengo que aguantar. Tened amigos para esto.

—Papá, Esther ya me dio calabazas. —Y de qué manera, además. Es la manera de decirme que no más impresionante con la que me han mandado a paseo en mi vida—. Está con Alicia, felizmente enamorada. No juega en mi liga, que digamos.

—Bueno, pero eso no tiene por qué significar que a ti no pueda seguirte gustando. —Se nota que a mi padre le da cierto morbo esto de torturarme respecto a quién me mola, porque el tío no me da cancha—. Aunque si insistes en que no es Esther... Sam, ¿verdad?

—¡Papá!

Supongo que con eso ya se lo he dicho todo, porque sonríe beatíficamente, como si no me estuviera sometiendo a un tercer grado. Quién diría que tras esa cara de padre bueno se oculta una maruja de las grandes.

—Dime tú, si no, por qué ibas a estar constantemente llevándole a donde se le antoja. Eres la criatura más independiente que he visto nunca, pero por Sam te desvives. No te ofendas, pero no era tan difícil sumar dos y dos. —Con parsimonia, corta un trocito de filete empanado, lo baña en kétchup y se lo come—. Mi consejo es que no te preocupes. Eres un chico maravilloso, y estoy seguro de que se ha dado cuenta de ello. Lo demás vendrá solo, es cuestión de tiempo.

—Papá, por favor... —Entre agobiado y avergonzado, entierro la cara en las manos. Junto con aquella salida de pata de banco que tuve con Mei al llevar a los Antihéroes a la Gran Muralla China nada más escapar de CIRCE, dando por hecho que era china, este es un candidato firme a El Momento Más Vergonzoso De La Vida De Yeray Ayala—. ¿De verdad tenemos que hablar de esto? ¿En serio?

Él suelta una risa entre dientes antes de sacudir la cabeza.

—No, si no quieres no. Pero recuerda que, si quieres hablar del tema o necesitas consejo, estoy aquí para ti.

Lo sé, papá. Sé que estarás ahí pase lo que pase, y eso hace que me sienta a salvo de una forma que apenas puedo explicar. Tras extender la mano para apretar la de mi padre, me quito el trapo húmedo que hace media hora era mi camiseta y aparezco en mi habitación un momento para coger otra. Oh. bueno, y, ya que estoy cojo también el móvil.

 

Yeray

Oye, hoy te viene bien quedar?

Alicia

???

Pero ¿y a ti qué mosca te ha picado, Travolta?

Yeray

Me ofendes

¿Es que no puedo tener ganas de verte, y ya está?

Alicia

Pero qué mentiroso eres

No me hace falta leerte la mente para saber que eso es una trola, Yeray

Tú quieres algo

Yeray

...

Pero ¿puedes quedar, o no?

Alicia

Como vuelva a ser para sugerir un trío, no tienes poderes para huir de nosotras

En media hora en el Retiro

Yeray

Gracias, Ali

Alicia

Esto huele rarísimo

Yeray

<3