Chapter Text
Lee Siyeon era sólo una chica de mente débil.
El reloj en la pared indicaba que eran las 2:13 de la madrugada, pero ella sentía como si apenas fuese mediodía. Su reloj biológico estaba hecho un desastre.
Estaba parada junto a la ventana, sus dedos acariciaban el vidrio, trazando dibujos imaginarios en él. Llevaba horas allí, sólo mirando el exterior y preguntándose si afuera la temperatura era más cálida o más fría de lo que su habitación estaba en ese momento.
Afuera pocos autos transitaban en la calle, no había peatones o al menos no desde su posición, y la lluvia cada vez era más fuerte.
Ella amaba la lluvia.
No, había amado la lluvia, pero ya no lo hacía.
O tal vez aún la amaba, pero no con la misma intensidad. Ciertamente, ella no lo sabía.
Un trueno y una fuerte explosión le hicieron cerrar los ojos unos segundos, soltó un suspiro al volver a abrirlos. Se había ido la luz, tal como esperaba, no era una sorpresa.
Probablemente era una de las razones por las que la lluvia le había dejado de gustar.
Tal vez ni siquiera era una razón.
O tal vez no había ninguna razón en lo absoluto. Ciertamente, ella no lo sabía.
Todo estaba oscuro ahora. Sin embargo, para Siyeon todo estaba oscuro siempre. Se apartó de la ventana y cerró las cortinas.
A pesar de la oscuridad, caminó por el apartamento sin tropezar ni dudar. Recordaba la ubicación de las cosas a la perfección. Justo ahora le gustaría hacer algún comentario en broma sobre su "visión nocturna" a alguno de sus amigos, si tuviera uno en primer lugar.
Al llegar a la cocina, abrió el refrigerador y sacó una de las veintiún botellas de agua (sin exageración, ella las contaba), después caminó hasta la sala y se sentó en el sofá.
Mientras bebía, creyó escuchar un sonido, algo parecido a un gruñido. ¿Hambre?
No, tal vez el sonido no venía de su estómago, sino de afuera.
Ella no había comido en dos días, tal vez tenía hambre.
O tal vez no era nada de eso y sólo imaginó lo que oyó en primer lugar. Ciertamente, ella no lo sabía.
Colocó la botella sobre la mesa frente al sofá y se acomodó, cubriéndose hasta la cabeza con la manta que trajo de su habitación, y cerró los ojos.
Últimamente había dormido tan poco... unas tres o cuatro horas en la tarde, o en la mañana, ella no lo recordaba. Tampoco recordaba cuánto tiempo llevaba durmiendo en el sofá.
Su habitación era cómoda durante el día, durante la tarde, durante la noche, durante la lluvia, durante el frío... pero no durante el sueño. Podía estar ahí, pensar ahí, acostarse ahí, comer ahí, pasar todo el día ahí... mas no dormir ahí.
Su habitación ya no se sentía cómoda para dormir, tal vez debido a los ruidos que se filtraban por la ventana.
Tal vez no eran los ruidos que venían de afuera, sino de adentro, de su mente.
O tal vez el colchón estaba viejo y debía comprar uno nuevo que fuese más cómodo. Ciertamente, ella no lo sabía.
La lluvia iba tomando más intensidad, el sonido era el más relajante que ella había podido escuchar. Antes diría que las melodías de un piano eran lo más relajante, o incluso un violín, pero los instrumentos... la música... ya no era algo que ella disfrutara, ahora era sólo un montón de ruido sin sentido. Irónico, ya que Siyeon era la vocalista principal y guitarrista de una banda de rock alternativo.
Su celular comenzó a sonar, podía oírlo, demasiado alto para su gusto. Últimamente todo era demasiado para su gusto.
Soltando un suspiro, se levantó y caminó con la intención de ir a su habitación, pero se detuvo abruptamente. El ruido no venía de su habitación.
Giró sobre sus talones y entró a la cocina, sobre la mesa estaba su celular, la pantalla estaba encendida iluminando parte del lugar.
Ella no dejó su celular ahí, lo dejó sobre la cama.
Tal vez alguien entró y lo dejó ahí en su lugar.
O tal vez sólo estaba siendo paranoica y no recordaba que ella misma lo había dejado ahí. Ciertamente, ella no lo sabía.
Su mente no era algo en lo que ella pudiera confiar, nada era algo en lo que ella realmente pudiera confiar. Ni siquiera ella misma.
Para cuando reaccionó y tomó el celular, ya había dejado de sonar. Tenía más de 30 notificaciones de cosas que no le importaban en lo absoluto y unos cuantos mensajes de su madre y su padre que no respondería.
Su celular volvió a sonar y ella contestó, no sin antes ver que se trataba de Kim Minji, la líder y bajista de su banda.
"¿Hola? Siyeon, necesito decirte algo."
Ella no respondió. Nunca lo hacía.
"De acuerdo, voy a asumir que estás escuchándome."
Siyeon rodó los ojos.
"Yoobin tuvo algunos problemas con la composición de la última canción. Su madre cumple años en dos días y toda su familia se irá de viaje a Brasil una semana como celebración, supongo que entenderás que quiere disfrutar y no trabajar durante ese tiempo."
"Mmh" fue la leve confirmación que emitió.
"Bien, ya que sólo falta eso para comenzar con las grabaciones y todo, entonces... me preguntaba si..." su voz era vacilante, casi como si temiese la reacción de Siyeon. "¿Puedes terminarla? Yoohyeon y yo estamos haciendo retoques en las otras y ya que tú no tienes nada que hacer..."
Era una buena forma de decirle a Siyeon que se pasaba el día encerrada en su apartamento sin hacer nada más que llorar y dar lástima.
Casi pudo imaginar a Minji mordiéndose las uñas mientras esperaba su respuesta.
"Mmh."
"¿Eso es un sí?"
"... Mmh."
"¡Perfecto!" gritó la chica al otro lado de la línea. "No te costará mucho, ya verás. Yoobin escribió algunas notas, te las enviaré por e-mail."
Siyeon cortó la llamada, dejó el celular sobre la mesa, y en menos de 10 minutos estaba fuera del apartamento, frente a una cafetería que se mantenía abierta las 24 horas, con un paraguas para cubrirse de la lluvia.
Ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que salió, pero no era algo a lo que le prestara atención ahora. En este momento, lo único importante era la canción que debía componer, y la inspiración que debía conseguir para hacerlo.
Pasaron minutos, no contó cuántos. Observó desde afuera a las seis personas que estaban dentro del local, casi todas parecían ser estudiantes. Miró hacia la calle, miró su edificio, miró el cielo, miró las señales de tránsito, miró el suelo y el agua que corría en el asfalto.
Nada. No sentía nada, como de costumbre.
Cuando estaba a punto de irse para buscar inspiración en otro lado, escuchó el tintineo de la campana de la cafetería y volteó para mirar a la persona que iba saliendo del lugar, una joven que, desafortunadamente, no tenía un paraguas y usaba un libro para cubrirse de la lluvia.
No tuvo mayor interés en ella y pudo haberla dejado pasar si no fuera porque llevaba una chaqueta de cuero con el logotipo de su banda en la parte de atrás.
Al verla quejarse y temblar de frío, sintió algo... después de mucho tiempo sintió algo, pero no estaba segura de lo que sentía. Quizás era lástima por la chica que estaba mojándose.
Tal vez deseaba hacer un buen gesto y compartir su paraguas con ella, después caminar juntas bajo la lluvia... Siyeon lo pensó por un segundo aunque sonara muy cliché.
Tal vez hablar con una fan le ayudase a inspirarse (ella prefirió pensar que se trataba de una fan y no alguien que simplemente compró la chaqueta porque le pareció linda).
O tal vez la chica era demasiado atractiva para dejar que se fuera así como así (aunque Siyeon llevava años pensando que era asexual).
Actuó sin pensar mucho, atravesándose frente a la chica, dándose cuenta de que era más baja que Siyeon a pesar de que estaba usando tacones. No perdió el tiempo y comenzó a observarla detenidamente. Su cabello era castaño oscuro, su piel blanca y de apariencia suave, sus labios rojos al igual que su vestido, su nariz larga y perfilada, sus ojos eran negros, pero de alguna forma conseguían brillar... Su rostro era hermoso y sin imperfecciones.
No, ella era hermosa.
O esa expresión nerviosa en su rostro era aún más hermosa que todo lo demás. Ciertamente, ella no lo sabía.
"Eh, disculpa..."
Su voz era más ronca de lo que debería, tal vez por los días que llevaba sin hablar o por el frío en el ambiente.
Puede sonar ridículo, pero por un momento olvidó cómo hablar con otra persona. ¿Tanta belleza la había atontado? Nuevamente, sonaba muy cliché.
Carraspeó un poco y volvió a intentarlo.
"Puedo acompañarte, si quieres" dijo, colocando el paraguas sobre ambas. "Así no tendrás que seguir empapándote."
Falló en su intento de sonar desinteresada, pero no le importó, siempre y cuando ella aceptase su compañía.
"No es necesario, no te molestes" y como si no fuese suficiente, tenía una hermosa voz. "En realidad, no tengo que ir muy lejos."
"No es molestia" insistió. "Déjame acompañarte."
La chica parecía dudar, pero después se quedó mirándola fijamente, y parpadeó muchas veces en muy poco tiempo antes de abrir los ojos en una obvia expresión de sorpresa.
"¿Tú no eres...?"
Al ver la llama de reconocimiento en sus ojos, Siyeon sonrió, y el simple hecho de hacerlo le hizo sentir extraña. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que sonrió de forma sincera, que sentía cosquillas en los labios.
"Lee Siyeon" se presentó, su sonrisa se hizo más amplia. "Un placer."
"Oh, Dios... ¡El placer es mío! Casi no te reconozco por la oscuridad, lo siento... ¡Dios mío, eres Lee Siyeon!"
Le causaba gracia ver la emoción en el rostro de la chica, incluso envidia, o tal vez era... Sacudió la cabeza intentando deshacerse de sus pensamientos, no era momento de pensar.
La ansiedad de la chica era tanta que comenzó a contagiarla a ella.
"No te culpo, la verdad es que está demasiado oscuro aquí" es lo único que se le ocurrió decir. "Ya me conoces, pero yo no a ti. ¿Cuál es tu nombre?"
"Bora, Kim Bora" respondió sonriente. "Realmente soy tu fan. Conozco tu banda desde hace unos meses. Nunca me pierdo un concierto. Tengo todos sus álbumes. No puedo creer que estás frente a mí."
Sobra decir que su sonrisa también era hermosa.
"Oh... yo..."
¿Qué debería decir en un momento como este? Mas bien, ¿cómo debería sentirse? ¿Feliz? ¿Emocionada también? Ahora se daba cuenta de lo insensible que era al respecto. Meses atrás habría llorado de alegría, ahora... ahora sólo le quedaba fingir.
"Gracias, no sé qué decir" fingió una sonrisa tímida. "No es cosa de todos los días ser reconocida por un fan, no tenemos muchos."
Y en eso no mentía. A su banda le iba bien en ventas, sí, pero no tenían un club de fans muy grande. Sin embargo, Bora no se quedó callada y trató de animarla.
"¡No digas eso! Tienen muchos fans. Quizás no muchos en Corea, pero sí en todo el mundo."
"Gracias" bajó la mirada, pensando en cómo cambiar de tema antes de que su mente le echara a perder el momento. "¿Y a dónde ibas? Es bastante tarde para que andes sola."
"Oh, sólo salí a tomar algo y leer, me ayuda con el insomnio. Ahora voy a casa, vivo cerca de aquí, en ese edificio de allá" señaló.
Su corazón dio un latido fuerte, sólo uno, y volvió a latir con normalidad. Vivía en el mismo edificio que ella.
Siyeon pensó que era interesante cómo la chica se dejaba llevar por la emoción de conocer a un artista que le gustaba y soltaba información tan importante como esa sin pensar en lo peligroso que podía llegar a ser. Aunque en esta oportunidad, tratándose de ella, Bora estaba a salvo.
O tal vez Siyeon no era tan inofensiva como parecía.
O tal vez sí y simplemente estaba permitiendo que su mente le siguiera molestando. Ciertamente, ella no lo sabía.
"Yo también vivo ahí. En el cuarto piso" dijo tomando a la chica de la mano, aunque esta parecía no notarlo.
Sus manos eran pequeñas, suaves y cálidas.
Cálidas... Realmente cálidas.
"¿Lo dices en serio? Yo también. ¡No puedo creerlo!"
Siyeon sonrió.
"Qué coincidencia, ¿no crees?"
...
No sabía exactamente cómo pasó, pero Bora estaba sentada en el sofá de su sala con una enorme sonrisa, observando todo como si fuese una obra de arte. Supuso que le invitó a pasar porque era lo más lógico.
¿Y en qué momento volvió la luz? Ella ni siquiera se dio cuenta. No recordaba el momento en que entraron al apartamento, en primer lugar.
Esto era raro, era simplemente desconcertante. ¿Cómo pasó? Siyeon no dejaba entrar a nadie, ni a sus padres, ni siquiera a Minji, sólo Yoohyeon (la segunda guitarrista y vocalista de la banda) había entrado una vez y fue porque Siyeon estaba ebria ese día (el cual ni siquiera conseguía recordar, por cierto).
Ahora tenía a una hermosa chica desconocida metida en su apartamento, sentada en su sofá, mirándola como si fuera una especie de Dios.
¿Cuándo esta noche dejó de tener sentido?
"Ah... Lamento el desorden" dijo sin saber qué hacer ahora.
Bora negó con la cabeza sin borrar la sonrisa de su rostro.
"Es hermoso" rió levemente. "Supuse que sería así. No lo esperaba de otra manera. Los artistas son... desordenados en algún sentido."
Siyeon asintió, encontrándose extrañamente de acuerdo. Ella era desordenada, más de lo que Bora podría imaginar.
Tomó la botella vacía que estaba en la mesa y miró a la chica por un momento antes de alejarse.
"¿Quieres algo? ¿Agua tal vez?" preguntó caminando a la cocina.
"¡Agua está bien!"
Su respuesta la aliviaba porque no tenía otra cosa que ofrecerle. Su refrigerador sólo tenía veinte botellas de agua. La alacena no tenía más que un poco de azúcar y miel. Tal vez debía comprar comida.
O tal vez debía dejar las cosas así hasta morir de inanición.
O tal vez este no era momento de pensar en algo más que no fuera la chica que estaba en la sala.
Oh, ella estaba segura de algo por primera vez en mucho tiempo. Este no era momento para pensar en algo más que no fuera la chica que estaba en la sala.
Tomó una botella, abrió un cajón y... sonrió, sonrió sin ninguna razón, o tal vez sí la había, pero realmente no quería pensar en eso.
"¿Quieres ayudarme con algo?" preguntó al volver a la sala.
Ahora estaba sentada junto a Bora en el sofá, con su cuaderno de composiciones puesto en su regazo.
La chica estaba tan emocionada que no notaba la mirada sombría y ligeramente siniestra de Siyeon.
"¡Claro, me encantaría! ¿Con qué puedo ayudarte?" asintió rápidamente sin dejar de sonreír.
Bora sonría mucho, demasiado para su gusto.
"Necesito componer una canción, pero tengo algo así como..." se detuvo a pensar en la palabra correcta. "Como un..."
"¿Bloqueo de inspiración?" se le adelantó Bora.
"Ah, sí... Eso" sonrió, mirándola fijamente. "Creo que tú puedes ayudarme, sólo... menciona algunas cosas que te gustan."
Bora asintió, jugando con la botella de agua medio vacía en sus manos. Siyeon quiso leer su mente para saber lo que estaba pensando, porque juraba sentirla nerviosa y eso le causaba ansiedad.
O al menos creía que era eso.
"De acuerdo, me gustan los elefantes... Me gusta el color rojo. Me gustan las películas de terror y acción."
Sintió otra vez un latido repentino e irregular en su pecho, pero esta vez seguido de otros y acompañados por una sensación cosquillosa en sus manos.
Ella no quería tratar de saber a qué se debía eso, no ahora que estaba tan concentrada en la belleza de Bora.
Ella quería esa belleza en su canción.
"Oh, amo la lluvia. Y la música."
Siyeon se levantó lentamente.
"Creo que está funcionando" dijo en voz baja, más para ella misma que para la chica.
"¿En serio?"
"¿Podrías cerrar los ojos?"
Bora la miró confundida esta vez.
"Sólo sigue hablando, pero con los ojos cerrados, me siento más confiada de esa manera" lo dijo de tal modo que sonaba convincente.
"Eh... Está bien."
Bora obedeció aunque su sonrisa ahora era vacilante.
"Continúa, por favor."
"Me gusta bailar..." su voz tembló un poco. "Me gusta el café..." empezó a tartamudear. "Me gusta leer y ver películas..." sus manos también temblaban.
Siyeon empuñó su mano derecha. Su cuerpo se movió sin que ella lo notara. O tal vez sí era consciente de lo que pasaba, pero le gustaba engañarse así misma aparentando lo contrario. Ciertamente, ella prefirió fingir que no lo sabía.
Bora abrió los ojos.
"Espera... ¿Qué vas a hacer? ... ¡No, detente!"
La expresión de miedo y dolor en su rostro era hermosa.
La forma en que su labio inferior temblaba era hermosa.
Pero nada era más hermoso para Siyeon que su brillante mirada... su maquillaje comenzó a estropearse por algunas lágrimas que se formaron en sus ojos. Era hermoso.
Debió haberse sentido culpable por lo que pasaba por su mente, por lo que hacía con sus manos, pero no era así.
Después de todo, Lee Siyeon era sólo una chica de mente débil.
Kim Bora era sólo una chica hermosa y, a su vez, era toda la inspiración que ella necesitaba.
Su piel era aún más delicada de lo que pensaba.
Su vestido no era tan resistente como parecía.
Sus manos eran cálidas, pero su interior lo era aun más.
Su cabello olía demasiado bien, pero su sangre olía aun mejor.
Y como si no fuese suficiente, sus gritos también eran hermosos.
...
"¿Hola? ¿Siyeon? ¿Estás bien?" preguntó Minji al otro lado de la línea. "Es muy inusual que me llames y es muy temprano. Me estoy preocupando."
"Terminé la canción" respondió Siyeon sin aliento, con la mirada fija en la ventana de su habitación.
La luz del sol nunca le había lastimado tanto los ojos. Tal vez se debía al sueño.
Tal vez a las lágrimas.
O tal vez había pasado mucho tiempo sin pestañear. Ciertamente, podía ser todo a la vez.
"¡Me hablaste! Eh... Espera, espera... La canción... ¡¿En una sola noche?!" exclamó la chica. "¡Estás loca! No puedo creerte."
"Te la envié por e-mail."
"Realmente... tú... Wow... ¿Usaste las notas que dejó Yoobin?"
"Sí, las usé" se le escapó un suspiro y volvió a hablar. "Quiero elegir el nombre."
"Oh, bueno, eso es algo que se decide en grupo, pero adelante."
"All About You Is Beautiful."
"Wow... ¿Desde cuando escribes de amor?" Minji rió incrédula.
"No es amor, es mas bien..." se llevó una mano a la cabeza, jugando con su cabello. "Deseo y obsesión, un hermoso y ansioso deseo, y obsesión."
"Wow, esto es tan diferente a ti" volvió a reír. "Suena interesante. Está bien, la leeré junto a Yoohyeon que aún está aquí conmigo y te diré qué tal nos pareció."
"Ah, y otra cosa, Minji..."
"Sí, dime."
"¿Puedes traer una maleta más tarde?"
"¿Una maleta? Eh... Claro, está bien. ¿Para qué?"
"Procura que sea grande."
"¿Viajarás?"
"No."
"¿Entonces, para qué?"
"Quiero guardar algo grande."
"¿Qué harás, ocultar un cadáver?" bromeó, soltando una pequeña risa.
La línea quedó en silencio. Minji dejó salir una tos incómoda segundos después.
"¿Sigues ahí?"
"No olvides traer la maleta. Ah, y consigue un removedor de manchas."
"Siyeon, de por sí eres rara, pero, ¿para qué necesitas todo eso?"
"Nos vemos más tarde."
...
"¿Y en qué estaba?" murmuró, acariciando el cabello de la chica que yacía sobre su pecho. "Como fan, deberías estar feliz. La canción que he compuesto es sobre ti y para ti."
El cabello de Bora estaba hecho un desastre. Tal vez se vería más hermosa con el cabello arreglado.
Tal vez ya no era tan hermosa.
Tal vez su canción drenó toda su belleza.
"¿A quién quiero engañar? Si todo de ti es hermoso" sonrió, acariciando las mejillas de la chica con la hoja del cuchillo, manchándolas un poco de sangre. "Incluso sin vida."
Cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño, en su cama, después de mucho tiempo.
En otro momento, le molestaría la humedad y las manchas rojas sobre el colchón, pero justo ahora no le importaba.
O puede que estuviera muy cansada para molestarse por ello.
O tal vez le gustaba. Ciertamente, ella parecía tranquila incluso si no lo sabía.
Después de todo, Lee Siyeon era sólo una chica de mente débil.
