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sex money murder in our dna

Summary:

El poder era una cosa magnífica, que, aunque no estuviese en sus manos, podía contar con la ayuda de sus múltiples talentos recién encontrados como para conseguir por medio de la manipulación todas aquellas cosas que quería, ya fuese por capricho o por verdadera necesidad. Era por eso que había escogido aquellas botas rojas ese día. Hansol necesitaba un favor, y no necesariamente uno sencillo.

Notes:

Inspirado en la canción DNA del álbum DAMN de Kendrick Lamar.

Chapter 1: sex

Chapter Text

Levantarse en la mañana era siempre la parte más difícil en los días como aquellos; puede que fuese cosa del profundo odio que sentía hacía si mismo gracias a las cosas que tenía que hacer por sobrevivir en un mundo demasiado competitivo como en el que se había involucrado voluntariamente, o por el hecho de que las personas que encontraba a su lado al abrir los ojos le provocaban un profundo asco sin importar la variación en los rostros o la circunstancia. La fama tenía un costo demasiado alto para cualquiera que quisiera mantenerse relevante en el medio, y no importaba realmente qué clase de contenido se hiciera, todas las decisiones que se pudieran tomar acabarían llevando a cualquiera de una manera u otra a la cama de las personas que tenían a las plataformas comiendo de sus manos. Hansol no era el primero que había tenido que revolcarse entre las sábanas de alguien por un poco de atención, y tampoco sería el último en pasar por ahí.  

Quizás podía ser esa la única excepción a la idea de que la prostitución era desagradable. Favorecía —de una manera bastante injusta— a ambas partes involucradas y mantenía el espíritu del negocio vivo lo suficiente como para seguir enviando clientes, mantener anuncios fluyendo en la plataforma y a los diversos inversores felices. Así como la política, en teoría era algo que no podía parecer tan malo, pero en práctica... bueno, eso ya era otra cosa que podría debatirse en otro momento. Lo único que sabía era que no estaba en su derecho como para poder quejarse al respecto ya que con sus propios ojos había visto lo que podía hacerle a su canal el pasar tan sólo una noche en la lujosa mansión a las afueras de la capital; los números rojos de su canal en tan sólo un par de semanas se habían vuelto verdes como si nada hubiese pasado, los anuncios volvían a fluir con la naturalidad que alguna vez lo habían hecho en un inicio, el algoritmo lo arrojaba a las recomendaciones de vídeos similares y populares, e incluso sus vídeos eran desmonetizados mucho menos hasta dejar de hacerlo en absoluto.  

No sólo eso, sino que al final del día se daba el lujo de regresar a casa con un cheque a su nombre por una buena suma de dinero que le serviría para comprar equipo y adquirir nuevos títulos para sumar a su basta colección. Si tenía la suerte suficiente, podría colarse entre la lista de favoritos y el éxito de su canal estaría básicamente asegurado sin tener que emplear mucho esfuerzo en promover su contenido o realmente añadirle mucha sustancia a este mismo; podría ser consentido lo suficiente como para codearse con creadores de contenido con muchos más subscritores que él y una plataforma mucho más grande que la suya propia. Podría obtener todas aquellas cosas que había estado persiguiendo durante tanto tiempo, demasiado tiempo, y lo único que tenía que hacer era tener sexo por ello.  

¿Qué fácil, no es así?