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Walking on sunshine

Summary:

Tamaki trabaja en un hospital y tiene un nuevo paciente al que ayudar en su rehabilitación, pero el tiempo que pasan juntos les ayuda a conocerse. Pero también empiezan a gustarse poco a poco.

Notes:

Este es el one-shot miritama para el día 4 de la miritama week.

Esto significa cambio de momento: -------------------------
Esto significa cambio de POV: ****************
Los dos juntos significan cambio de momento y POV.

Espero que os guste y lo podáis disfrutar.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Estaba al lado de Mirio, que brillaba con luz propia, mirándole con una enorme sonrisa. Como si nunca tuviera ningún problema ni inseguridad, consiguiendo que las pulsaciones de Tamaki se acelerasen. Consiguiendo que sintiera lo que nunca había sentido antes por nadie.

 

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Eran las seis y media de la mañana, Tamaki se había despertado antes de que sonase el despertador, como ocurría por costumbre. Su pequeña gata se encontraba a su lado acurrucada, miró a la pequeña con una sonrisa y dejó un pequeño beso en su cabeza para después levantarse. Se había independizado hacía un año cuando entró a trabajar como fisioterapeuta en un hospital de su ciudad.

Sus madres estaban siempre muy orgullosas por él, siempre decían que era una persona muy tranquila y buena. Que se dedicaba a los estudios y siempre había conseguido sacar todo bien. Pero Tamaki no podía compartir aquel sentimiento con sus madres, no era todo tan maravilloso como creían. Era verdad que siempre había ido bien en los estudios al esforzarse y tuvo suerte de encontrar un trabajo en el hospital. Pero nunca había tenido muchas relaciones personales debido a su timidez y le hacía sentirse solo muchas veces.

Era cierto que tenía a Nejire y Yuuyu como amigas. Pero jamás había tenido ese sentimiento que describían sus dos amigas, aquel sentimiento de ser él mismo por completo. Por norma general no le daba mucha importancia a esto, prefería centrarse en sus ocupaciones. Pero las veces que quedaba con sus amigas que eran pareja y las unía aquel sentimiento, al volver a casa la soledad le invadía. Por suerte desde que había adoptado a su gata se sentía un poco más acompañado, pero a veces no podía librarse de aquel sentimiento.

Desayunó un café y unas tostadas como de costumbre y después se preparó para salir de camino al hospital. Antes de salir de casa, dejó comida en el cuenco para cuando su gata se despertase.

 

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Cuando llegó al hospital fue directamente a cambiarse de ropa y después fue a la zona donde trabajaba, hoy tendría un nuevo paciente al que atender.

Llamaron a la puerta y pidió que entrasen, Kirishima, un enfermero que ya conocía entró con el paciente, al que llevaba en silla de ruedas. Era una chico de su edad, rubio de pelo por el hombro con ojos azules y una gran sonrisa en su rostro. Se notaba que su cuerpo estaba musculado hasta con la ropa del hospital, por lo que pudo deducir que entrenaba bastante.

— ¿Mirio Togata?— preguntó Tamaki, a lo que el chico respondió con una gran sonrisa.— Por lo que veo llevas tres semanas ingresado por una rotura de rótula en la pierna derecha. Hoy vamos a empezar con tu rehabilitación para que recuperes tu movilidad normal. Primero empezaremos con ejercicios básicos en los que haré yo las flexiones de tu rodilla, luego poco a poco tendrás que empezar a andar con ayuda de las muletas apoyando el pie. Los últimos que harás serán apoyando la pierna sin las muletas hasta volver a la normalidad por completo.— explicó mientras el chico asentía a sus palabras.

— ¿Puedo usar muletas ahora?— preguntó curioso mientras se inclinaba levemente hacia delante.

— Sí, pero sin apoyar por ahora la pierna derecha.— Tamaki dirigió su mirada al pelirrojo— ¿Puedes ayudarle a tumbarse en la camilla, por favor?— Kirishima asintió y ayudó al rubio.

Cuando ya se encontraba tumbado miró de nuevo a Tamaki.— Traeré unas muletas para que después pueda volver con ellas a su habitación.— después de eso salió de la sala y les dejó solos.

Tamaki comenzó a flexionar la pierna de Mirio con cuidado, siguiendo el proceso habitual.— Si en algún momento te duele mucho avísame.— El chico asintió y se quedó mirándole con una pequeña sonrisa.

Kirishima volvió para dejar las muletas y después se marchó de nuevo para continuar con su trabajo. Los dos se quedaron solos en silencio hasta que el rubio rompió el silencio.— ¿Cuántos años tiene?

Tamaki se quedó un poco extrañado por la pregunta— Veintisiete, ¿por qué pregunta?

— Parece más joven, no pensé que tan solo tuviera un año más que tú.— dijo con una pequeña sonrisa, aunque notaba un poco el dolor de los movimientos en su gesto.— ¿Cómo decidiste empezar a trabajar aquí?— se dio cuenta del cambio a un trato menos formal, no le molestaba pero era verdad que se le hacía raro. Más todavía cuando era la primera vez que hablaban y eran doctor y paciente.

— Me gusta esta profesión.— dijo sin darle mayor importancia. En un momento el rubio se quejó por un movimiento y paró.— ¿Estás bien, te duele mucho?

— No, tan solo ha sido esta vez.— de nuevo volvieron a quedarse en silencio durante unos minutos.— Tengo muchas ganas de estar bien de nuevo, quiero volver al trabajo otra vez.

— Es bueno que tengas tantas ganas, cuanto más colabores, más temprana será la recuperación.— Tamaki sonrió ligeramente, cuando miró al rubio vio que le miraba fijamente.— ¿Qué ocurre?

— Tienes una sonrisa muy bonita.— dijo Mirio mientras le miraba con una sonrisa amable. Tamaki se puso un poco nervioso y dejó de mirarle mientras continuaba con los ejercicios.— ¿Puede venir alguien a verme a rehabilitación? Me gustaría que mi hermana pequeña viniera a verme.

— ¿Tienes una hermana pequeña?— preguntó ahora un poco más tranquilo.

La sonrisa del rubio se iluminó de nuevo.— Sí, se llama Eri y va al instituto. La quiero mucho y me encantaría poder verla más. Por culpa de que tiene clases y yo trabajo ya no nos podemos ver como antes, pero me encantaría pasar más tiempo con ella.— Hablaba emocionado y alegre, le daba un poco de ternura a Tamaki su comportamiento. También aquella sonrisa que parecía no querer abandonar nunca su rostro.

Durante el resto de la sesión continuaron hablando, más bien hablaba Mirio y Tamaki le escuchaba. Pero era agradable escucharle, se hacía cómodo al ser alguien tan animado. Además, siempre le preguntaba cosas para que él también hablase un poco más, pero ya era su problema de timidez el que no le permitía decir mucho.

— Bueno, mañana continuaremos de nuevo con estos ejercicios. ¿Necesitas que llame a un enfermero para que te acompañe a tu habitación?— preguntó ayudándole a levantarse de la camilla y dándole las muletas.

— No, está bien, puedo ir solo.— contestó mirándole con una pequeña sonrisa.— No apoyaré la pierna de momento, espero que no se me haga muy largo el camino.— dijo esto último riendo un poco. Tamaki le abrió la puerta para que pudiera salir y le despidió hasta el día siguiente.

Al rato llegó otro de sus pacientes que llevaba ya más tiempo en rehabilitación. También era rubio, pero llevaba el pelo rapado por los lados en la zona baja y solía estar bastante despeinado. No se caracterizaba por ser muy amigable y casi nunca hablaba, ni siquiera para quejarse por el dolor. Pero parecía cambiar un poco su comportamiento cuando le acompañaba Kirishima, en aquellas ocasiones parecía estar más calmado y receptivo.

El resto del día fue igual que de costumbre, pequeñas conversaciones sin mucha emoción con el resto de sus pacientes. Se le hizo un poco extraño después de haber hablado tanto con aquel chico, pero intentó no pensar mucho en ello.

 

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Cuando llegó la hora en la que se tenía que marchar del hospital, se encontró a Taishiro. Este se acercó y le rodeó entre sus brazos en un gran abrazo.— ¿Qué tal el día, Tamaki?

— Bien, como de costumbre.— respondió cuando soltó su abrazo. El hombre era más mayor, pero también más alto y rechoncho. A veces no controlaba bien su fuerza del todo y sus abrazos le quitaban un poco el aliento.

— Me han dicho que te han asignado a un nuevo paciente, ¿fue bien el primer día?— La enorme sonrisa del rubio fue lo primero que apareció en su mente, junto a su voz amable y animada hablando de su pequeña hermana.— ¿Tamaki?

Se dio cuenta de que se había quedado en silencio y se avergonzó un poco de aquello.— Sí, fue todo bien con él. Es bastante energético, tiene muchas ganas de recuperarse, si se esfuerza mucho ayudará a su rehabilitación.

— Me alegro mucho de que parezca querer colaborar, es lo mejor siempre. Espero que mañana también colabore y no haya sido solo el primer día.— comentó riendo un poco— Yo tengo una operación a las diez, ojalá vaya todo bien.

— Mucho ánimo mañana, espero que no haya complicaciones.— los dos se despidieron y Tamaki se dirigió a la parada del autobús para volver a su casa.

 

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Cuando llegó a casa fue su gata la que le recibió con unos maullidos mientras rozaba la cabeza contra su pierna. Tamaki sonrió agachándose y acariciando un poco su cabeza.— ¿Me echabas de menos o es que tienes hambre?— la gata le miró sin moverse y a los pocos segundos se dirigió a la cocina maullando. El moreno rió un poco, dejó su bolsa y la chaqueta en un perchero que tenía en la entrada y se dirigió a la cocina. Echó comida en el cuenco y la gata empezó a comer al momento, Tamaki suspiró y se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa.

Al volver a la cocina se preparó una ensalada ya que no tenía mucha hambre. Cuando empezó a cenar miró el móvil y vio que tenía mensajes de Nejire en whatsapp.

Nejire >> Holi Tamakiiiiii (22:03)

Nejire >> Tienes el viernes libre verdad? (22:03)

Nejire >> Yuu y yo no trabajamos (22:04)

Nejire >> Te apetece quedar si puedes? (22:04)

Nejire >> Llevamos un tiempo sin quedar (22:04)

Nejire >> Echo de menos cuando venías más a la cafetería (22:05)

Nejire >> Espero que no estés muy liado (22:05)

Yo << Hola Nejire (22:12)

Yo << Perdona, acabo de ver los mensajes, estoy cenando ahora (22:12)

Yo << De momento tengo el viernes libre (22:13)

Yo << A qué hora queréis quedar? (22:13)

Nejire >> Guay (22:15)

Nejire >> Te apetece a las cuatro en la cafetería de siempre? (22:15)

Yo << Vale, nos vemos entonces el viernes (22:16)

Yo << Si me surge algo en el hospital te aviso (22:16)

Nejire >> Si pasa algo vamos nosotras a verte al hospital (22:16)

Nejire >> Que llevamos dos semanas sin quedar (22:17)

Nejire >> Queremos verte ya :( (22:17)

Nejire >> Bueno nos vemos el viernes, ya nos dirás qué tal en el hospital (22:17)

Nejire >> Chaooooooo (22:18)

Dejó el teléfono de nuevo bloqueado y encendió la televisión para ver las noticias, o para tenerlas de fondo al menos. Cogió el teléfono entrando en instagram y pudo ver en las historias de Nejire que había salido a cenar con Yuuyu. Conocía a Nejire desde el instituto y siempre había sido una chica muy animada, pero desde que empezó a salir con Yuuyu en su último año de instituto era todavía más alegre. Parecía más libre, segura de sí misma y energética.

Aquel sentimiento de soledad le volvió a invadir, “ a lo mejor no estoy hecho para tener pareja, no suelo ser bastante sociable tampoco ”, pensó para sí mismo con una expresión triste en el rostro. Notó un pequeño golpecito en la pierna y al mirar vio a su gata, que maulló mirándole. Tamaki puso una pequeña sonrisa y la cogió en sus brazos dejando unos besitos en su cabeza.— ¿Siempre sabes cuándo estoy triste?— la gata maulló de nuevo y le lamió la barbilla consiguiendo que riese un poco. La dejó de nuevo en el suelo y decidió que lo mejor sería irse a dormir o aquellos pensamientos podrían volver de nuevo.

 

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Mirio salió de su habitación en el hospital para dirigirse a su consulta de rehabilitación. Tenía muchas ganas de recuperarse, de poder trabajar de nuevo y ver más a su hermana. Pero también quería ir a la consulta por otro motivo nuevo. Cuando llegó a la sala llamó a la puerta hasta que le dejó entrar, al abrir pudo verle ordenando unos papeles con el pelo tapando levemente su cara.— Buenos días,— saludó mientras dejaba las cosas en la mesa— Los ejercicios serán los de ayer, te puedes ir tumbando en la camilla. ¿Necesitas ayuda?

— No, está bien, puedo solo.— contestó sonriéndole. La rodilla le dolía un poco a la hora de tumbarse o sentarse ya que la doblaba un poco por costumbre, pero quería empezar a hacer las cosas solo ahora que estaba en rehabilitación. Tamaki se acercó a él y comenzó a realizar las flexiones moviendo su pierna, le dolía un poco pero sabía que era lo común.

Mirio comenzó a mirarle mientras tanto, cuando le había dicho el día anterior que su sonrisa era muy bonita lo decía en serio. Pero no solo su sonrisa, Tamaki le parecía bastante guapo en general. Sus ojos pequeños y negros, su nariz puntiaguda, sus cejas finas, su tez pálida, su pelo despeinado del color de sus ojos. Parecía un poco tímido e introvertido, pero algo de él le atraía más allá de lo físico y quería conocerle. Quería poder ser su amigo y si había alguna posibilidad, también algo más…

— ¿Pa-pasa algo?— preguntó el moreno mirando algo nervioso, pero Mirio no entendió a qué se refería.— Te has quedado mirando sin decir nada…

— ¡Ah, no no, perdona!— contestó Mirio también un poco nervioso, no se había dado cuenta y se sintió un poco avergonzado.

Volvieron a estar unos minutos en silencio, pero para sorpresa del rubio, fue Tamaki el que rompió el silencio esta vez.— ¿Cómo te hiciste la lesión? Si no te importa contarlo, claro.

Mirio puso una pequeña sonrisa y se llevó una mano a la cabeza empezando a rascar un poco.— Fue un poco tonto, la verdad.— dijo riendo levemente— Estaba patinando con mi hermana y me tropecé cayendo de rodillas. La pobre se asustó mucho porque no podía levantarme, tuvo que venir una ambulancia y bueno, el resto lo normal.

— Ojalá puedas recuperarte pronto para patinar más con ella. Pero la próxima vez usa rodilleras, ayudan mucho.— dijo mirándole con una pequeña sonrisa, aquella sonrisa que tan bonita le parecía.

El resto del tiempo lo pasaron de nuevo igual que el día anterior, aunque esta vez Tamaki habló un poco más. Mirio habló de nuevo sobre su hermana la mayor parte del tiempo, también le contó a Tamaki que había tenido distintos trabajos. Aunque poco antes de la lesión se terminó su anterior contrato y estaba buscando un nuevo empleo.

Tamaki también habló un poco de su familia, Mirio supo gracias a eso que este tenía dos madres y era hijo único. También que alguna vez le habría gustado tener un hermano o una hermana pequeña, pero que no había podido ser así. Cuando terminaron con la terapia del día, se despidieron hasta el día siguiente. Mirio se dirigió a su habitación, y al llegar cogió su móvil de la mesilla que tenía para llamar a Eri.

Hermanito, ¿cómo estás? — preguntó con un tono preocupado.

— Bien, te echo un poco de menos pero de momento va todo bien.— contestó con una pequeña sonrisa— Ya es mi segundo día de rehabilitación y tengo muchas ganas de terminar para estar bien de nuevo. Además, mi médico me ha dicho que pueden venir a visitarme.

Entonces iré a visitarte el próximo lunes. — dijo emocionada.

— Tengo muchas ganas de verte, ojalá se me pase rápido el tiempo hasta el lunes. Ese día tenías un examen, ¿verdad?

Sí, llevo ya unos días estudiando y el finde voy a terminar de repasar. Como el examen es a las dos últimas horas del lunes seguro que salgo un poco antes, te llamaré cuando salga de clase.

Siguieron hablando durante un rato más, Eri le contaba cómo le iba en el instituto y las clases, hablaba sobre sus amigos y los profesores. También sobre cómo iba estando sola en casa y cuánto le echaba en falta. Mirio escuchaba con cariño a su hermana, era verdad que la había visto varias veces desde que fue ingresado, pero no era lo mismo que antes. Por eso deseaba con tantas ganas poder recuperarse y volver a su estado normal.

 

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Los dos días siguientes pasaron de la misma manera, el primer paciente al que atendía siempre era Mirio, que le animaba un poco con aquella enorme sonrisa que no abandonaba su rostro. Las pocas horas que estaba con él a diario se le pasaban rápido, se sentía cómodo hablando con él. También le daba un poco de ternura escucharle hablar de su hermana con tanto cariño, parecía siempre tan feliz hablando de ella que le habían dado ganas de conocerla.

Pero ese día no le vería, tenía su día de descanso y era por la tarde, se encontraba esperando a sus amigas en la cafetería que quedaban siempre. Pero el rubio no abandonó sus pensamientos ese día, Tamaki se preguntaba cómo le habría ido en la terapia de hoy sin él. Una pequeña parte de él quería hablar con Mirio, escucharle contar cosas sobre él y sentirse también partícipe de la conversación.

— ¡Tamakiiiiiiiii!— la voz de su amiga y su peso abrazándolo desde atrás le sacó de sus pensamientos.— Te echaba de menos, ¿no estás más delgado? ¿Comes bien?— seguía tan energética como siempre, llevaba su dedo a la cara mientras preguntaba con curiosidad y Tamaki puso una pequeña sonrisa.

— Sí, como bien tranquila y tan solo llevamos dos semanas sin vernos. Además hablamos casi todos los días por whatsapp. ¿Dónde está Yuuyu?

— Pero no es lo mismo tonto, es siempre mejor hablar en persona. Yuu está hablando con una conocida suya, me dijo que continuase para ir cogiendo una mesa los dos, vendrá en unos minutos.— contestó con una sonrisa mientras se movía levemente hacia los lados. Su largo pelo azul atado en una coleta y la parte baja de su vestido lila seguían el mismo movimiento.

Entraron los dos a la cafetería y se sentaron en una mesa que tenía cuatro sillones bajos y una pequeña mesa en la que se encontraban las cartas. A los pocos minutos, cuando los dos se encontraban mirando la carta para saber qué podían pedir, Yuuyu entró en la cafetería y se acercó a ellos con una sonrisa saludando. Llevaba una camiseta de tirantes amarilla y unos pantalones vaqueros cortos, se fijó en que se había teñido el pelo de rojo y le llamó la atención ya que la anterior vez lo tenía verde.

— Hola Tamaki, perdona por llegar un poco tarde, me encontré con una antigua compañera de la uni y estuvimos hablando un poco.— dijo tras dar un pequeño abrazo al chico, después se sentó en el sillón que se encontraba al lado del de Nejire y cogió de la mano a su novia.— ¿Ya sabéis que vais a pedir?

— Yo voy a pedir un té de jazmín y una tarta de fresa.— contestó la otra chica dando la carta a Yuuyu para que escogiera qué pedir. Tamaki pidió un cappuccino y tarta de vainilla, la pelirroja tardó un poco en elegir, pero terminó pidiendo té verde y tarta de limón. A los pocos minutos les trajeron lo pedido, dando gracias a la camarera que les atendió.— Bueno Tamaki, ¿qué tal va todo por el hospital?

— Bien, como de costumbre— el rostro de Mirio apareció en su pensamiento y volvió a hablar— bueno, tengo a un nuevo paciente.

— ¡¿Y cómo es, hablas mucho con él, te gusta?!— preguntó Nejire emocionada inclinándose hacia delante.

— Tan solo le conozco de hace 4 días…

— ¿Pero cómo es, te parece mono al menos?— volvió a preguntar su amiga con una gran sonrisa, su novia la miraba con ternura.

— Bueno… es muy animado, habla bastante pero no me incomoda, intenta que siempre hable también.— las dos chicas le miraban con una sonrisa y se sintió un poco nervioso

— Supongo que… podría decir que es guapo, pero creo que es un poco directo, el primer día se quedó mirándome y dijo que tenía una sonrisa bonita.

— Yuu, que Tamaki ha ligado, va a echarse novio.— el moreno se sonrojó un poco y la pelirroja rió ante el comentario de su novia.

— Tan solo me parece guapo y es agradable conmigo, nada más.— contestó esta vez más nervioso.

— Bueno Tamaki, pero te ha dicho que tu sonrisa es muy bonita, algo ya te ve seguro. Además tú tampoco parece que estés muy molesto al saber eso...— dijo Yuuyu mirándole con una ceja levantada.

— ¿Y cómo se llama tu pretendiente? Descríbenos un poco su físico.— Nejire parecía bastante entretenida con todo aquello.

Tamaki miró hacia los lados, aunque luego se sintió un poco tonto ya que era imposible que él fuera a escucharle, estaba ingresado en el hospital.— Se llama Mirio, Mirio Togata…

— Mirio y Tamaki, me gusta cómo suenan juntos.— comentó Yuuyu riendo levemente.

— Bueno, es un poco más alto que yo, con el pelo rubio y por el hombro. Tiene una nariz chata y pequeña, los ojos azules...— se quedó pensando unos segundos antes de continuar— También tiene el cuerpo musculado, pero su cara es un poco redonda. Aunque lo más llamativo de él es su sonrisa, siempre que le he visto estaba sonriendo.

— Dile cuando vuelvas a verle que a ti también te gusta mucho su sonrisa y que es muy bonita.— propuso Nejire animada.

— No puedo decirle eso, me da vergüenza solo pensar en hacerlo...— Tamaki cogió su taza de café y bebió un poco tras removerlo.

— Bueno, solo le conoces de hace cuatro días, pero al menos te has fijado en él. Es la primera vez que te veo interesarte de esa forma por alguien, así que es un avance. A lo mejor cuando le conozcas más y haya pasado más tiempo te empieza a gustar más...— dijo Yuuyu también cogiendo su taza de té para beber después de aquellas palabras.

— Es verdad,— añadió Nejire terminando de comer un cucharada de la tarta— de momento sigue hablando con él como siempre, si va todo bien os podréis seguir conociendo. Luego puede que terminéis saliendo, mira nosotras.

— Pero Nejire, yo no soy tan directo como tú, no sé si habrá mucha gente tan directa como tú...— Tamaki dejó de nuevo la taza en la mesa y dio un pequeño suspiro, vio que Yuuyu se había sonrojado un poco después de eso.

Aún recordaba la vez que Nejire se declaró a Yuuyu, tan solo se conocían desde hacía dos meses. Iban a comenzar las clases ese día, pero delante de todos sus compañeros de curso le dijo que era la chica más guapa que había conocido. También que estaba muy feliz con ella y quería ser su novia, recordó que Yuuyu se sonrojó mucho y se puso muy nerviosa pero terminó aceptando.

— Me gusta ser directa, sé que no todo el mundo es así y es normal, pero para mí es lo mejor. Prefiero decir las cosas tal y como las siento, no esconder nada. Así me aseguro siempre de que las personas que están conmigo me quieren y no me preocupo por si decir algo o no. Además, si me guardo las cosas lo único que puedo conseguir es perder oportunidades.— Nejire volvió a llevar un trozo de pastel a su boca tras aquellas palabras.

Tamaki no pudo debatir aquello, sabía que Nejire tenía razón en lo que acababa de decir, puede que ella tan solo tuviera que buscar otros momentos en los que decir las cosas. Pero era verdad que lo mejor siempre es decir lo que uno siente, aunque sonaba más fácil pensarlo que luego hacerlo.

— Bueno, lo primero y más importante es que tú te sientas bien y cómodo. Tan solo dile eso si crees que es el momento o si no te da vergüenza y listo.— comentó Yuuyu intentando tranquilizar a Tamaki.

— ¿Y vosotras qué tal en el trabajo?— preguntó Tamaki para cambiar un poco de tema ya que prefería no hablar mucho más sobre aquello.

— Yo estoy muy bien, los cursos que tengo este año son tranquilos y trabajan mucho.— Yuuyu era profesora de química en el mismo instituto que habían estudiado los tres, siempre decía que estaba más cómoda trabajando allí. También sabía que trabajaba allí como profesora de educación física una amiga de Nejire a la que esta sacaba dos años. Tan solo la había visto una vez, pero le llamó la atención su pelo también largo como el de su amiga, pero teñido de verde.

— En la cafetería estamos bien, aunque estoy un poco más ocupada últimamente. Uno de mis compañeros ha estado malo estos días, pero también nos ha dicho que puede que deje el trabajo al final.

— ¿Te refieres a Midoriya o es otro?— preguntó la pelirroja en tono curioso.

— Sí, bueno esto ya lo sabes tú cariño,— Nejire miró a Tamaki, que miraba un poco confuso y comenzó a explicar— su novio vive lejos y dice que le echa de menos. Como antes vivían juntos se le hace raro ahora estar solo, pero parece que su novio tuvo que mudarse porque su padre le envió a otra ciudad a trabajar.  Está buscando trabajo allí para irse a vivir con él otra vez y aún no se lo quiere decir al jefe hasta que no encuentre algo.

— Ojalá se solucione todo pronto, también es un problema para el resto que trabajáis allí.— comentó Tamaki antes de tomar una cucharada de su tarta.

— Además, como se acerca la primavera está viniendo más gente ahora que hace mejor tiempo.— la chica suspiró acercando las piernas a su torso encima del sillón— Pero bueno, si al final se va, espero que encuentren pronto a otro empleado.

— Seguro que sí cielo.— dijo su novia poniendo la mano en su brazo con una pequeña sonrisa.

El resto de la tarde la pasaron hablando de las cosas que les habían pasado en el trabajo, sobre pelis y series. Tamaki también comentó que tenía ganas de ir a sacar fotos en otro día libre y sus amigas le preguntaron sobre ello. Se sentía bien al quedar con Nejire y Yuuyu, las dos siempre le animaban, pero cuando se despidieron y fueron a sus distintas casas, se sintió un poco solo de nuevo.

 

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— El lunes empezaremos con otros ejercicios.— escuchó a Tamaki mientras le ayudaba a levantarse, no le hacía falta ayuda pero el moreno se la daba igualmente. Aunque tampoco quería rechazarla, le gustaba estar cerca de él.

— ¿Qué ejercicios?— preguntó animado mientras se apoyaba con ayuda de las muletas.

— Empezarás a andar sin muletas para apoyar el peso directamente en la rodilla. Al haber estado andando con muletas e ir apoyando poco a poco la pierna, ha ayudado a mejorar también la articulación. Así que empezarás a dejar de usarlas para terminar del todo con la rehabilitación.— comentó acompañándolo hasta la puerta.

— Muchas gracias por todo, espero poder andar como antes pronto.— Mirio le dedicó una gran sonrisa y vio que el moreno desvió su mirada un poco nervioso. No dijo nada para no poder ponerle más nervioso y rió suavemente.— Me han dicho que dentro de poco me darán de alta al parecer, así podré ver a mi familia más.

— Vaya...— el morendo habló en bajo pero Mirio pudo escucharle, dirigió una mirada curiosa hacia él y pareció ponerse un poco nervioso al darse cuenta de que le había oído.

— Bueno, es normal que te den ya el alta, has mejorado bastante y te ayudará a recuperarte antes el volver a tu casa.

Mirio puso una pequeña sonrisa y asintió.— Bueno, nos vemos mañana, ánimo con el trabajo.— Después de despedirse, salió de la sala y se dirigió a su habitación con ayuda de las muletas.

Estaba esperando al ascensor cuando escuchó una voz que no esperaba llamándole.— ¡Hermanito!— Eri se acercó corriendo un poco hacia él y le abrazó por la cintura, movió un poco a Mirio, pero logró estabilizarse y no caer.— ¿Cómo es que estás por aquí? Creía que estarías en tu habitación, quería visitarte por sorpresa.

— La sorpresa me la has dado igual, y es la sorpresa que más quería ahora.— comentó feliz, quería abrazar a su hermana, pero con las muletas era un poco difícil. La puerta del ascensor se abrió y Eri se separó de él.— ¿Entramos y cuando lleguemos a mi habitación te doy un abrazo? Con esto es un poco difícil.— añadió riendo un poco mientras levantaba una de sus muletas, la chica asintió y los dos entraron en el ascensor antes de que se volviese a cerrar.

— Tenía muchas ganas de verte, siento no haber podido venir el lunes.— Eri parecía un poco triste, el lunes había llamado para decirle que una de sus amigas había tenido problemas con su familia. Por lo que no pudo venir para poder estar con ella ya que se encontraba mal y quería apoyarla, pero Mirio entendía que quisiera quedarse con ella.

Dio un pequeño abrazo a su hermana ahora que estaban en el ascensor y podía apoyarse en la pared.— Tranquila Eri, me alegro de que tu amiga ahora esté bien, yo podía esperar un poco sin problema. Ella te necesitaba más que yo en ese momento. Además, me han dicho que me darán de alta dentro de poco, voy a tener que seguir viniendo a rehabilitación pero podré estar en casa.

El ascensor se abrió y los dos salieron, su hermana dando pequeños saltitos alegre.— Tengo muchas ganas de que vuelvas a estar en casa, así podré verte mucho más. Te ayudaré mucho ahora que estás con la pierna mal.

— ¿Vas a ser tú la que me cuide ahora en vez de yo a ti?— dijo riendo un poco y consiguiendo que la chica también riese suavemente.

Llegaron a la habitación de Mirio y el chico se sentó en su cama dejando las muletas apoyadas sobre la mesilla que tenía.— Vaya, qué suerte tienes, ¿no compartes habitación?— preguntó su hermana mientras abría la ventana.

— Antes compartía habitación con otro chico que se llama Bakugou, es un poco más joven que yo. No solía ser muy amigable, pero hablábamos algunas veces. También venía mucho por la habitación un enfermero pelirrojo,— se quedó callado unos segundos intentando recordar su nombre— creo que se llama Kirishima. Me parece que tenían algo, con él se comportaba mucho más calmado y bueno, alguna vez les vi muy cerca.

Eri puso una pequeña sonrisa y se sentó junto a su hermano dándole un pequeño golpe en el brazo.— ¿Y tú también tienes algo con algún enfermero o alguna enfermera, hermanito?— Mirio se sonrojó un poco y su hermana abrió los ojos emocionada— ¡¿De verdad?! ¡¿Es un chico o una chica?! ¡¿Cómo se llama?! ¡¿Cómo es?!

— No no, no tengo nada con nadie.— dijo moviendo las manos aún con el sonrojo, su hermana pareció disgustarse ante aquella respuesta.— No tengo nada… pero no me importaría tenerlo, ya sabes.

— ¿Entonces te gusta algún enfermero o alguna enfermera?— preguntó de nuevo un poco más emocionada.

— No es enfermero, es el médico que tengo asignado en rehabilitación.— comentó alegre— Se llama Tamaki, en cuanto le vi el primer día me pareció muy guapo y me empezó a interesar un poco. Pero ahora también me gusta un poco creo, empecé a hablarle y es un poco tímido. Aunque cada vez parece más cómodo y habla un poco más.— su hermana le escuchaba con una gran sonrisa mientras apoyaba la cabeza entre sus manos.— Me siento muy bien hablando con él, no sé, es la primera vez que me pasa. Es como… como que quiero conocerle más, y escucharle hablar de todo lo que tenga en la cabeza.

— Qué monos… ¿y le has dicho algo?

— Qué va, bueno, le dije que tenía una sonrisa muy bonita. Pero se puso un poco nervioso y cambié de tema.— comentó riendo levemente— Es muy mono y agradable, además suele llevar el pelo un poco despeinado y parece muy suave, me encantaría poder tocarlo.

— Hermanito, si le dices todo esto le vas a enamorar, es tu momento.

— O le pongo muy nervioso y huye de mí.— los dos rieron un poco ante ese comentario, pero Mirio suspiró después.— Me encantaría poder decirle ese tipo de cosas, pero no quiero poder hacerle sentir incómodo. Además, seguramente sea muy pronto, supongo que mejor esperar un poco más.

— ¿No tiene pareja verdad? También es importante saber si le gustan los chicos...— dijo su hermana levantando las cejas.

— Pareja sé que no tiene, me dijo que tenía dos madres pero que vivía solo desde el año pasado cuando le cogieron en el hospital. Si le gustan los hombres no lo sé, espero que sí, no me gustaría hacerme ilusiones y que sea hetero.— los dos volvieron a reír de nuevo, pero escucharon llamar a la puerta y los dos miraron hacia ella curiosos.— ¿Sí?

La puerta empezó a abrirse lentamente, Tamaki se encontraba allí.— ¿Hola...?— Mirio le miró sorprendido y Eri parecía un poco confusa.— Perdona, no sabía que tenías visita, me voy aho...

— No hace falta que te vayas,— contestó Mirio interrumpiendolo— esta es mi hermana Eri, ha venido a visitarme hoy. Eri, este es mi fisio, se llama Tamaki.— la chica cambió su expresión y puso una pequeña sonrisa mientras levantaba una ceja levemente.

El moreno se acercó para saludar a la chica dándole la mano, parecía un poco nervioso.— Bueno… tenía un rato libre ahora que tu compañero ya ha terminado su rehabilitación. Pensé en… bueno, venir a ver cómo iba todo y hablar un poco.— Tamaki movía los dedos de sus manos nervioso y sus ojos se movían de mirarle a mirar al suelo.— De todas formas, creo… creo que es mejor que me vaya, tengo… tengo que ordenar unas cosas.

— Ah, bueno si tienes cosas que hacer al final no pasa nada, mucho ánimo.— Tamaki asintió y se dirigió a la puerta para marcharse de la habitación, pero Mirio le llamó antes de que saliera.— Tamaki, muchas gracias por venir a verme.— dijo con una gran sonrisa, el moreno se sonrojó un poco y salió rápidamente de la habitación cerrando la puerta.

— Le gustas.— dijo su hermana a los pocos segundos de que Tamaki se fuera.

— Ha venido a verme porque quería hablar conmigo, no me puedo creer que sea tan mono.— dijo Mirio con una enorme sonrisa llevando una mano a su rostro.

— Ojalá haber hablado un poco con tu futuro novio, espero poder hablar más con él cuando empecéis a salir.— comentó Eri riendo un poco.

Mirio no terminaba de creer que de verdad había ido a su habitación en el rato que tenía libre para hablar con él. Le daba mucha ternura que hubiera hecho eso, pero le dio pena no haber podido hablar con Tamaki, además de saber que se había puesto tan nervioso. Le hubiera encantado poder abrazarle en aquel momento, pero sabía que lo único que podría conseguir sería ponerle más nervioso. Deseaba poder llegar a darle un abrazo algún día, también que se pudiera convertir en una costumbre.

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Estaba muy nervioso, demasiado para lo que acostumbraba. Al principio le había parecido una buena idea, pensó en lo que había dicho su amiga, que aprovechase los momentos. Pero cuando abrió la puerta y le vio allí con su hermana, le pareció la peor idea que había podido tener nunca. “Seguro que ahora piensa que soy raro, seguro que ahora se siente incómodo.” Aquellos pensamientos empezaron a invadir su cabeza, no sabía qué hacer por lo que cuando bajó del ascensor, cogió su móvil para hablar con Nejire.

 

Yo << Nejire (10:36)

Yo << Puedes hablar? (10:36)

Yo << Por favor necesito hablar contigo (10:36)

Yo << Estoy muy nervioso (10:36)

Yo << Creo que acabo de tomar una decisión horrible (10:37)

Yo << La peor que podía tomar (10:37)

Yo << No sé qué hacer (10:37)

Nejire >> Tamaki respira (10:38)

Nejire >> Tranquilo (10:38)

Nejire >> Quieres que te llame? (10:38)

Yo << No hace falta (10:38)

Yo << Con hablar aquí me vale (10:38)

Yo << Al menos ahora (10:38)

Nejire >> Está bien, qué ha pasado? (10:39)

Nejire >> No le has dicho a Mirio que te gusta verdad????? (10:39)

Yo << No  (10:39)

Yo << No podría (10:39)

Yo << No es eso (10:39)

Nejire >> Entonces? (10:40)

Yo << Tenía un rato libre (10:40)

Yo << Y pensé en lo que me dijiste en la cafetería (10:40)

Yo << Y bueno (10:40)

Yo << Pensé que sería bueno ir a verle a su habitación (10:40)

Yo << Pero cuando llegué estaba con su hermana (10:41)

Yo << Y empecé a ponerme muy nervioso (10:41)

Yo << Y no sabía qué decir (10:41)

Yo << Y me he ido diciendo que tenía que recoger unas cosas (10:41)

Yo << Ahora va a pensar que soy raro (10:41)

Yo << Seguro que se siente incómodo (10:41)

Yo << Seguro que le he molestado (10:42)

Nejire >> A ver Tamaki tranquilo (10:42)

Nejire >> Respira (10:42)

Nejire >> Seguro que no piensa nada de eso, son tan solo tus nervios (10:42)

Nejire >> Si a mí me pasara eso, pensaría que eres muy mono (10:42)

Nejire >> De hecho me parece super tierno que hayas ido a verle porque querías hablar con él (10:43)

Nejire >> Me siento orgullosa de que me hayas hecho caso a mi consejo (10:43)

Yo << Pero puede que él no piense lo mismo (10:43)

Yo << Puede que piense que soy raro (10:43)

Nejire >> Tú lo has dicho, puede (10:43)

Nejire >> También puede que piense que eres lo más adorable y bonito (10:44)

Nejire >> También puede que simplemente piense que quieres ser su amigo (10:44)

Nejire >> Pueden ser tantas cosas que mejor pensar en las positivas (10:44)

Nejire >> Además, tú le has visto con mala cara? (10:44)

Nejire >> Te ha dicho algo? (10:45)

Yo << Me ha dado las gracias por ir a verle… (10:45)

Yo << Pero puede que solo sea por amabilidad (10:45)

Nejire >> Tamaki, sé cómo eres porque te conozco desde el instituto (10:45)

Nejire >> Sé los problemas que tienes para relacionarte y tus inseguridades (10:46)

Nejire >> Pero por favor, hazme caso ahora como lo has hecho con lo de la cafetería (10:46)

Nejire >> No piensa nada raro de ti, estoy segura de ello (10:46)

Nejire >> Es normal que quieras hablar con él si te hace sentir cómodo (10:47)

Nejire >> Si habla tanto contigo y te sonríe tanto es porque él también está cómodo (10:47)

Nejire >> Así que respira, tranquilízate y no pienses en cosas malas (10:47)

Nejire >> Sabes que esos pensamientos son por culpa de tus inseguridades (10:48)

Nejire >> Pero no son reales, ninguna de las veces lo han sido (10:48)

Nejire >> Tengo esta tarde libre, quieres que vaya al hospital para hablar? (10:48)

Yo << No hace falta, mejor pasa la tarde con Yuuyu, da igual (10:49)

Nejire >> Yuu trabaja todo el día, y si tuviera la tarde libre iría con ella a verte (10:49)

Nejire >> Quieres que vaya? (10:49)

Yo << Hoy salgo antes (10:51)

Yo << Puedes venir a las seis? (10:51)

Nejire >> Claro que sí, estaré allí a las seis vale? (10:51)

Nejire >> Estás mejor? (10:51)

Yo << Un poco, pero si necesitas dejar el móvil por el trabajo hazlo, tranquila (10:52)

Nejire >> Oki (10:52)

Nejire >> Ahora aprovecha tu rato libre para tranquilizarte un poco (10:52)

Nejire >> Ve a tu consulta para estar tranquilo sin nadie y no agobiarte, respira y bebe agua hasta que estés más calmado (10:52)

Nejire >> Y si pasa cualquier cosa llamame, dejo el móvil con sonido (10:53)

Yo << Perdona por molestarte Nejire (10:53)

Nejire >> No me molestas tonto, cualquier cosa estoy aquí (10:53)

Nejire >> Me tengo que ir, nos vemos luego a las seis (10:54)

Nejire >> Si necesitas cualquier cosa ya sabes, llámame (10:54)

Tamaki guardó su móvil en el bolsillo de la bata y se dirigió a su consulta para estar a solas y tranquilizarse. Intentó pensar en lo que le dijo Nejire, que posiblemente pensase que tan solo quería ser su amigo. Pero le resultaba muy difícil pensar en ello, si no hubiera actuado tan nervioso en aquel momento, seguramente todo habría salido mejor. Aunque tuvo que intentar no pensar en ello, al poco rato llegó otro de sus pacientes y no podía estar desconcentrado.

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Cuando salió del hospital, pudo ver a Nejire que le saludaba desde un banco que había cerca de la entrada. Llevaba un vestido sin mangas de color coral que le llegaba a las rodillas, el pelo recogido en una trenza. Se acercó hacia ella y la chica le dio un pequeño abrazo,— ¿Cómo estás?— preguntó con una pequeña sonrisa.

— Estoy un poco mejor, al final me he conseguido distraer un poco con el trabajo.— contestó separándose del abrazo.— Perdona por hacerte venir Nejire, seguro que estarías mejor descansando en tu casa.

— No hace falta que me pidas perdón tonto, sabes que Yuu y yo estamos aquí para todo lo que necesites. Además, si no hubiera venido estaría aburrida yo sola en mi casa, mucho mejor estar contigo.— dijo con una gran sonrisa.

— Muchas gracias, de verdad...— dijo Tamaki con una pequeña sonrisa, se sentía muy agradecido de tener a Nejire y Yuuyu de amigas, a veces pensaba que eran demasiado buenas con él.

— Bueno dime, ¿quieres hablar de él o prefieres dejar el tema?— Nejire le miraba con una pequeña sonrisa mientras apoyaba su mano en el hombro del moreno.

— ¿Podemos hablarlo en mi casa mejor?

— Vale, entonces te llevo a casa.— La chica le cogió de la mano y empezó a andar rápido.

— ¿Cómo que me llevas?— preguntó Tamaki un poco nervioso, hasta que la chica paró y vio su coche de color rosa.— ¿Has venido a buscarme en coche?

— Pues claro que sí, vamos a ir a tu casa escuchando música de mi repertorio, ¿pensabas que con todo el tiempo que tenía no iba a venir en coche?— la chica reía un poco y desbloqueó las puertas del vehículo para poder entrar.

Tamaki entró en el coche y se sentó en el asiento del copiloto poniéndose el cinturón mientras su amiga arrancaba el motor y encendía el reproductor.— ¿Alguna sugerencia?— el chico negó con la cabeza y Nejire puso una gran sonrisa.— Luego espero que no te importe el camino a casa.— Tras decir eso comenzó a sonar en alto “Party Like It´s Your Birthday” de Studio Killers y la chica comenzó a cantar emocionada a los pocos segundos, arrancando el coche para empezar a dirigirse a la casa de Tamaki.

Nejire cantó durante todo el trayecto, invitando varias al moreno a hacer lo mismo, los dos sabían que no iba a cantar ya que no tenía ese tipo de comportamiento. Pero Tamaki se lo agradecía igualmente, su amiga quería animarle haciendo aquellas cosas, y lo conseguía porque al pasar tiempo así no pensaba en las cosas que le hacían daño.

Los dos bajaron del coche y entraron en la casa, la gata les recibió en la puerta maullando y Nejire la cogió contenta.— Ayyy peque te echaba de menos, ¿cómo estás?— dijo mientras dejaba besos en la cabeza de la gata, la cual empezó a maullar un poco molesta.— Perdona, ya te suelto.— la chica rió un poco cuando la gata se alejó hacia la cocina.

— Ya sabes que no termina de ser muy cariñosa con otras personas, y menos cuando tiene hambre.— comentó Tamaki dejando las llaves en el mueble que tenía en el recibidor.

— Voy a ponerle la comida, ¿la tienes donde siempre?— el chico asintió y Nejire fue animada hacia la cocina para echar de comer a la gata.

Tamaki también se dirigió a la cocina para preparar algo para tomar,— ¿Qué te apetece?— preguntó sacando dos tazas.

— Con una café me vale, gracias.— la chica acariciaba a la gata suavemente mientras esta comía.

— También tengo galletas de chocolate.— comentó mientras encendía la cafetera y metía una cápsula en ella, Nejire le miró con ilusión y puso un pequeña sonrisa.— Están en la mesa del salón, puedes ir yendo si quieres, no tardaré mucho en terminar los cafés.— La chica aceptó y se dirigió hacia el salón mientras Tamaki preparaba la bebida.

A los pocos minutos fue al salón con los cafés, Nejire ya estaba comiendo una de las galletas y le dio las gracias.— Bueno, ¿entonces qué ha ocurrido esta mañana con Mirio?— preguntó directamente, como era costumbre en ella.

— Tan solo lo que te he contado… fui a verle porque pensé en lo que dijiste y me intenté animar un poco. Pero cuando le vi con su hermana empecé a ponerme tan nervioso que lo empeoré todo.— dijo llevando las manos a su taza mientras miraba al café.

— ¿Pero por qué te empezaste a poner nervioso?— preguntó dando un mordisco a la galleta.

— Pensé que había molestado, llevaba más de una semana sin verla y… y yo entré interrumpiendo su conversación. Seguro que le molestó, además luego me puse nervioso y fui un desastre.

— Pero tú no podías saber que estaba su hermana, además si te dio las gracias seguro que estaba feliz de que fueras a verle. Aunque os conocéis de hace poco parece que quiere al menos ser tu amigo, al haber ido a verle seguro que se alegró un montón.

— No sé...— dijo Tamaki dando un pequeño sorbo al café— ni siquiera sé por qué me pongo tan nervioso con él, tan solo le conozco desde hace casi dos semanas.

— Tamaki, lo que importa no es la cantidad de tiempo, es la calidad de ese tiempo lo más importante. Además, nunca se conecta igual con todo el mundo, nosotros somos amigos de hace más de diez años, pero sé que a veces te cuesta decirme algunas cosas.— Tamaki dirigió su mirada preocupada a Nejire, pero esta le miraba con una pequeña sonrisa— Es normal, yo también conozco de hace menos tiempo a Yuu y no es la misma conexión que siento contigo.

— Pero lo tuyo con Yuuyu es distinto, vosotras sois novias…

— Bueno, pero cuando no éramos novias me pasó lo mismo, también había tenido antes otras novias y nunca sentí lo mismo. Así que no te sientas raro por tus sentimientos hacia Mirio, si todo con él va bien y te sientes cómodo, no tienes que tener miedo ni rechazarlos.— la chica llevó sus manos a las de Tamaki mientras inclinaba la cabeza a un lado y le miraba con una pequeña sonrisa.

Tamaki asintió también sonriendo.— Gracias Nejire de verdad.

— Para eso estamos los amigos, tonto.— contestó riendo un poco— Bueno, ¿entonces mañana vas a verle otra vez a la habitación?

— Si tengo tiempo lo intentaré…

— ¡Ahí está el espíritu!— Nejire parecía animada de nuevo y cuando notó a la gata acercarse a ella la cogió mientras la abrazaba y reía un poco. Tamaki tenía mucha suerte de tenerla como amiga, no entendía cómo una chica tan animada se había acercado a él porque quería que fueran amigos, pero siempre se sentiría agradecido por ello.

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— Estás teniendo una mejora muy grande, dentro de poco ya podrás volver a adaptarte a la rutina normal.— comentó Tamaki a un sonriente Mirio que asentía animado.

Habían pasado tres semanas desde que Mirio había llegado a su consulta, se conocían de tan poco tiempo, pero Tamaki sentía como si se conociesen desde hacía mucho. Era extraño para él, pero Mirio había conseguido que sintiera aquella comodidad y confianza. Todos los días se sentía alegre cuando tocaba atenderle, también le echaba en falta cuando tenía que atender al resto de sus pacientes.

El día después de que fuese a visitarlo a la habitación, le habían dado de alta en el hospital ya que había mejorado su movilidad. Pero dentro de poco también terminaría con su rehabilitación y aquello apenaba un poco a Tamaki. Estaba feliz de que pudiera volver a moverse sin problemas, pero cuando dejase de ir a rehabilitación no le vería tanto, de hecho pensaba que seguramente no podría verle más. Era obvio que se llevaban bien, pero posiblemente después de terminar con rehabilitación volvería todo a como era antes.

— ¿Estás bien Tamaki? Pareces un poco triste.— notó la mano de Mirio en su hombro, cuando levantó la mirada, su rostro estaba más cerca de lo que había estado nunca y los nervios lo invadieron.

— Sí, sí, tan solo… tan solo estaba pensando en algo, pero da igual, no importa.— dijo mirando de nuevo hacia el suelo, pero Mirio no apartó su mano, le miró de reojo nervioso y parecía un poco preocupado.

— Tamaki, si en algún momento te sientes mal o cualquier cosa, dímelo por favor.— Tamaki seguía nervioso, era la primera vez que le tenía tan cerca, sus ojos azules mirándolo con aquella cercanía, su mano aún en su hombro.

— ¡Tamaki, tu paciente tiene visita!— el moreno reaccionó alejándose de Mirio cuando escuchó a Kirishima llamarle. El pelirrojo y Eri les miraban un poco extrañados.— Perdón si interrumpimos algo...

— No… no pasa nada, tan solo hablábamos de su mejoría, nos vemos mañana.— Tamaki se alejó y salió de la sala en la que se encontraban para dirigirse a una máquina en la que poder tomar café. De nuevo aquel sentimiento, seguro que se había comportado raro, pero Mirio también lo había hecho. No entendía aquel acercamiento, sus amigas se habían preocupado muchas veces por él pero nunca se habían acercado tanto, como si fuera a...

Unos pasos le sacaron de sus pensamientos y vio a Mirio con su hermana, el rubio movía la mano en forma de despedida mientras le dedicaba una sonrisa. Tamaki no sabía cuánto tiempo podría aguantar de aquella forma, era la primera vez que se sentía de así y creía que era demasiado para él.

 

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Mirio se dirigía al hospital solo, primero había acompañado a Eri al instituto para poder andar un poco más. Ya casi no le costaba caminar, tan solo le daba algún pequeño pinchazo de vez en cuando, pero estaba muy feliz. Tenía muchas ganas de ver a Tamaki para poder agradecerle por haberle ayudado en la recuperación, pero también para poder hablar con él como siempre.

Cuando llegó al hospital fue directamente hacia la consulta de Tamaki, era viernes pero le había dicho que ese viernes no lo tomaría libre ya que había cambiado su día de descanso con otro compañero. Llamó a la puerta y el moreno le dejó entrar.— ¡Hola Tamaki!— dijo animado mientras le saludaba con la mano.

— Hola Mirio, tengo… tengo que decirte una cosa, ¿puedes sentarte por favor?— el rubio asintió y se sentó en una de las dos sillas que tenía a su lado de la mesa.— Como notarás, has mejorado mucho tu movilidad en este mes desde que has comenzado tu rehabilitación.

— Sí, ahora no me duele andar, alguna vez me da un pequeño pinchazo pero se me pasa al poco tiempo.— contestó con una sonrisa.

— Precisamente por eso, quiero decirte que has terminado tu rehabilitación. Ya no hace falta que vengas al hospital,— Mirio tenía una expresión sorprendida, Tamaki mientras tanto le acercaba unos papeles.— tendrás que hacer estos ejercicios en casa aún pero solo durante dos semanas, luego no serán necesarios. Aunque parece que antes de que te rompieras la rótula entrenabas bastante, supongo que seguirás haciendo además otros ejercicios por tu cuenta.

— ¿Entonces puedo volver a trabajar ya?— Tamaki aún no le miraba.

— Sí, puedes volver a buscar trabajo, aunque si tienes alguna dificultad no dudes en volver. Algunas veces puede haber algún problema y tenemos que revisar de nuevo la articulación.

— Vale, ojalá no tenga ningún problema,— dijo Mirio riendo un poco— ¿hoy haremos algún ejercicio?

— No es necesario, puedes irte ya si quieres.— Tamaki se levantó y Mirio imitó su movimiento.

— Muchas gracias por todo Tamaki, estoy muy feliz de que hayas sido mi médico y ayudado a que me recupere.— Mirio le abrazó por encima de los hombros con alegría, Tamaki al principio no reaccionó, pero pudo notar que levantó sus brazos para rodear levemente su espalda. Los dos se quedaron abrazados un par de minutos sin moverse, era la primera vez que le abrazaba y se sentía muy bien, además el olor de Tamaki le agradaba aunque no sabía definirlo.

Mirio terminó soltando el abrazo y despidiéndose de él con una gran sonrisa, Tamaki estaba un poco sonrojado y le dio ternura. Después de salir de la consulta le envió unos mensajes a su hermana.

Yo << ERIIIIIII (9:13)

Yo << YA PUEDO VOLVER A TRABAJAR, NO TENGO QUE SEGUIR VINIENDO A REHABILITACIÓN (9:13)

Yo << Pero me da pena, no voy a poder ver todos los días a Tamaki :( (9:14)

Yo << Podemos hablar en casa de una cosa? (9:14)

Yo << Es que quiero seguir hablando con él, pero te quiero pedir consejo (9:14)

Yo << Por cierto, le he abrazado hoy y me ha devuelto el abrazo sin problema (9:14)

Yo << Es muy mono, ojalá abrazarle muchas más veces (9:15)

Yo << Ánimo en clase (9:15)

Cuando salió del hospital se dirigió a la parada del autobús para ir a comprar y luego volver a casa, pero mientras esperaba recibió una llamada del su mejor amigo.

Hola Mirio, ¿cómo va todo? — escuchó decir a su amigo animado.

— Hola Midoriya, pues muy bien, me acaba de decir mi fisio que ya no tengo que seguir en rehabilitación.— contestó con una sonrisa— Ahora estoy esperando para coger el bus, quería comprar algo antes de volver a casa.

Me alegro de que ya hayas terminado la rehabilitación, ¿estás libre ahora o prefieres descansar?

— Estoy libre, la verdad es que no me encuentro cansado ni nada, ¿quieres quedar?— al autobús aún le quedaban varios minutos.

La verdad es que sí, quería hablar contigo sobre unas cosas, lo que te dije de Todoroki y todo... — la voz de su amigo se puso un poco más triste.

— ¿Dónde quieres quedar? Para saber si me vale el bus que iba a coger.

— ¿Puedes venir a mi casa? Ya que te pido quedar ahora que has salido del hospital, qué menos que invitarte.— comentó riendo un poco.

— Está bien, entonces me vale este bus, en un rato nos vemos.— Los dos se despidieron y Mirio colgó la llamada. A los pocos minutos llegó el autobús y Mirio subió en él, mientras se alejaba miró hacia el hospital, pensando en Tamaki y en aquel pequeño abrazo con una gran sonrisa.

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Mirio llamó a la puerta de su amigo y al momento le abrió con una enorme sonrisa para después darse un abrazo.— Llevaba mucho sin venir a tu piso,— comentó el rubio entrando en la casa, aunque al llegar al salón se sorprendió— y ha cambiado bastante, hay muchas cajas. ¿Te vas a mudar al final?

— Sí, es precisamente de lo que quería hablarte, siéntate en el sofá si quieres. Voy a traer el café que preparé, ¿quieres algo para picar? Tengo palmeritas.— Mirio asintió con una sonrisa y su amigo se dirigió a la cocina. Cuando Midoriya volvió, se sentó a su lado en el sofá tras dejar las tazas y una bolsa con palmeritas.

— ¿Al final has conseguido trabajo donde vive Todoroki?

— Sí, he conseguido un trabajo en su ciudad, voy a mudarme el miércoles de la semana que viene. Le echo mucho de menos, quiero poder verle de nuevo, hablamos todos los días por teléfono pero no es lo mismo.

— Me alegro mucho de que puedas mudarte con él al fin, va a ser una pena vivir en ciudades distintas pero es lo mejor para ti, seguro que todo va bien.— Mirio le puso una mano en el hombro mientras sonreía y los dos se abrazaron de nuevo.

— Podemos quedar por las fiestas, le diré a Shoto de venir aquí en verano también cuando estemos libres.— se separaron de nuevo y Midoriya cogió su taza de café— Quería comentarte algo que tiene que ver con todo esto y creo que te interesaría. ¿Te gustaria trabajar en la cafetería que voy a dejar?

— ¿De verdad crees que podría?— preguntó Mirio un poco sorprendido.

— Sí, le comenté a mi jefe todo lo que había pasado, lo entendió y bueno, le hablé de ti y me dijo que te preguntara si estarías interesado en trabajar allí.

Mirio puso una enorme sonrisa y asintió animado.— Claro que me interesa, ¿sabes cuándo podría ir a hablar con él?

— ¿Quieres ir mañana por la tarde? Hoy me dijo que no estaría en la cafetería.

Mirio le volvió a abrazar feliz.— Muchas gracias Midoriya, espero poder conseguir el trabajo y hacerlo bien.

— Necesitan a alguien con energía, y tú tienes de sobra.— comentó riendo un poco.

Pasaron unas horas más juntos, Midoriya le habló del sitio en el que trabajaría cuando se mudase, mientras que Mirio habló un poco de Tamaki. Midoriya pareció interesarse por ellos y le pidió que si pasaba cualquier cosa entre ellos se lo comentase, también si necesitaba ayuda en algún momento.

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Mirio se encontraba comprando algunas cosas para la comida, su amigo le dijo que iba a continuar empacando cosas y que podía irse ya que le había entretenido un rato. Notó su móvil vibrando en el bolsillo de su pantalón y al cogerlo, vio que tenía mensajes de su hermana.

Angelito❤ << HERMANITO DÓNDE ESTÁS?? (12:39)

Angelito❤<< YA HE SALIDO DE CLASE, HOY NO TENÍA A LAS DOS ÚLTIMAS (12:39)

Angelito❤<< De qué quieres hablar???? (12:40)

Yo << Estoy en el super de al lado de casa (12:41)

Yo << Ahora cuando podamos vernos te cuento (12:41)

Eri << Espérame allí, llegaré en diez minutos más o menos (12:41)

 

Mirio rió un poco al pensar en su hermana emocionada mientras pensaba en lo que quería decirle. Terminó de comprar el resto de cosas que le quedaban y cuando se dirigía a la caja vio una zona con dulces. Miró un poco los que había, quería poder llevarle algo de agradecimiento a Tamaki, aunque nunca había mencionado si le gustaban los dulces. Empezó a pensar en algún pequeño detalle que pudiera gustarle mientras recordaba sus conversaciones, pensó de nuevo en aquella pequeña sonrisa y su pecho se calentó un poco.

— ¡Hermanito!— notó a su hermana abrazarle desde la espalda, no se había dado cuenta de cuánto tiempo había pasado mientras pensaba en Tamaki.— ¿qué estás mirando?— Preguntó curiosa mientras se asomaba por su lado.

— Hola Eri, miraba algún pequeño detalle que llevarle a Tamaki como agradecimiento, pero no quiero dejar de hablar con él.

— ¿Por qué ibais a dejar de hablar?— preguntó esta vez separándose ya de él y mirándole de frente.

— Ya sabes, él era mi doctor y bueno, quería darle mi número para poder hablar con él, pero a lo mejor no le gusta o le pone nervioso.— comentó levantando levemente los hombros.

— Tengo una idea perfecta para dárselo, déjamelo a mí. Él decidirá si quiere hablar o no, pero viendo cómo se comporta contigo, seguro que lo hace.— dijo riendo un poco mientras cogía una caja de galletas.

— Gracias Eri, ojalá vaya todo bien.

— De nada hermanito, es verdad, ¿cómo fue el abrazo?— preguntó curiosa.

— Fui yo el que le abrazó, pero al final me devolvió el abrazo y me rodeó la espalda con suavidad.— un suspiro soñador se escapó de Mirio, haciendo reir un poco a su hermana después de ello.— Es que es muy mono, estaba un poco sonrojado cuando me separé de él y quería abrazarle otra vez, además huele muy bien.

— Ojalá yo sienta eso algún día.— dijo Eri mirando con ternura a su hermano.

Cuando terminaron de comprar, volvieron a casa y guardaron los dos la compra, pero cogiendo las galletas que había elegido Eri. Los dos se dirigieron a la habitación de Mirio y su hermana dejó la caja de dulces en su escritorio, después salió de la habitación.— ¿A dónde vas?— preguntó el rubio curioso.

— Tenía que coger papel y boli.— contestó al volver a la habitación con una sonrisa.— Tengo dos ideas, tendrás que decidir cuál te parece mejor.— Mirio aún dudaba un poco, pero decidió escuchar a su hermana primero.— La primera opción, le escribes una bonita carta en la que explicas que quieres pasar con él todos los momentos.

— Creo que eso no va a funcionar, entonces sí que huirá de mí.— dijo riendo suavemente.

— O puedes simplemente, que para mi gusto es menos de película, escribir tu número en un papel. Acompañado de las gracias y diciendo que te encantaría poder seguir hablando con él.

— Creo que mejor escojo la segunda opción, tienes razón en que es menos de película. ¿Pero crees que funcionará?— preguntó un poco preocupado.

— Ya te dije que creo que le gustas tanto como él a ti, pero si no quieres intentarlo…

— Tengo que intentarlo, y aunque no le guste de esa forma, quiero ser su amigo igualmente. Es obvio que me gusta, pero antes que nada, me encantaría poder ser los dos amigos.— dijo esta vez con una pequeña sonrisa.

Mirio comenzó a escribir en un papel lo que dijo su hermana pero con sus propias palabras, mientras tanto, Eri cogió papel para envolver la caja y que quedase más bonito todo. Cuando terminaron de envolverlo, lo dejaron en el escritorio de Mirio para que al día siguiente fuera a llevárselo a la consulta.

Tenía ganas de verle de nuevo, de saber cómo sería su reacción al detalle y si estaría feliz de tenerle allí otra vez. También pensó en si podría abrazarle de nuevo y en si le gustaría seguir hablando con él.

 

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Tamaki se encontraba esperando en la consulta, miraba un poco triste a los papeles de su escritorio mientras esperaba a que llegase su nueva paciente. Hoy no vería a Mirio, no le vería sonreír ni hablar animado preguntando por él. De vuelta a la normalidad.

Escuchó que llamaron a la puerta y dejó pasar, una parte de él deseaba que fuera Mirio, pero sabía que no podía ser así. Kirishima abrió la puerta, iba acompañado de una chica negra con el pelo corto teñido de rosa y con piercings en las orejas y la nariz. Tamaki se quedó un poco extrañado de que Kirishima estuviera con ella ya que no estaba ingresada.

— Hola Tamaki,— saludó el pelirrojo con una pequeña sonrisa— bueno, nos vemos luego Mina. Me vuelvo a trabajar que me echan.

— Vale Kiri, ya me hablarás un poco de Baku luego.— los dos se despidieron y la chica se sentó en la silla para poder hablar con ella.

Fue la situación de siempre, comenzaron a realizar los ejercicios necesarios en su recuperación. Había tenido una fractura en el tobillo. Mientras trabajaba, Tamaki seguía recordando a Mirio y alguna vez la chica le llamó la atención para saber si estaba bien.

Cuando terminaron la sesión diaria, hablaron de las cosas que tendría que hacer en casa para ayudar a su rehabilitación. Pero alguien llamó a la puerta mientras la chica se levantaba de la silla, Tamaki dejó pasar suponiendo que sería Kirishima de nuevo.

— ¡Hola Tamaki!— escuchó la voz de Mirio y cuando dirigió su mirada hacia la puerta, allí se encontraba con su gran sonrisa. El moreno abrió los ojos sorprendido, pero notando calor en su pecho y sintiéndose alegre.— Vaya perdona, no sabía que estabas con una paciente.

— Yo ya me iba, acabamos de terminar.— la chica miró por último a Tamaki con una pequeña sonrisa y antes de girarse para marcharse de la consulta, movió los labios formulando un “suerte” sin pronunciar la palabra. Después se fue de la consulta y les dejó solos.

— ¿Cómo… cómo es que estás aquí?— preguntó Tamaki un poco nervioso mientras Mirio se acercaba a él.

— Quería traerte un pequeño regalo de agradecimiento,— dijo sacando lo que suponía era una caja, pero envuelta en papel y ofreciendola.— espero que te gusten, quería darte un pequeño detalle.— Mirio tenía un sonrisa y una mirada que le llenaban de felicidad y ternura.

— Muchas gracias Mirio, no hacía falta.— abrió el envoltorio y había una pequeña caja de galletas, una pequeña risa se escapó de los labios de Tamaki. Se sorprendió un poco de su propia reacción y cuando levantó la mirada, Mirio también parecía un poco sorprendido y tenía un pequeño sonrojo en su rostro.

— ¿Te gustan? Si no puedo traerte otra cosa si prefieres.— comentó Mirio llevando una mano a su pelo acariciándolo un poco.

— Me gustan mucho, siempre tengo en casa de estas galletas. Gracias de nuevo Mirio.— dejó la caja en la mesa, quería darle un abrazo pero se sintió un poco nervioso.— ¿Puedo...?

Mirio se acercó a él y le rodeó entre sus brazos con una enorme sonrisa, Tamaki llevó sus manos a la parte baja de su espalda para devolverle el abrazo mientras cerraba los ojos. Mirio era cálido y le agradaba abrazarle, se sentía muy feliz y cómodo en aquel momento. Se preguntó si el rubio se sentiría igual estando así, puede que no sintiese lo mismo, pero seguramente estaría bien ya que no soltaba el abrazo.

Al final se terminaron separando y Mirio le dirigió una gran sonrisa. Llamaron a la puerta y los dos miraron hacia ella, Tamaki dejó pasar y uno de sus otros pacientes entró.— Me voy ya, aún tienes que trabajar.— comentó riendo un poco.— Ya hablamos, adiós Tamaki.

— Adiós Mirio.— el rubio se despidió con una gran sonrisa mientras movía la mano y salió de la consulta. Se sintió feliz de nuevo pensando en que le había dicho que hablarían, supuso que le visitaría de nuevo y su pecho se calentó.

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Acababa de terminar de atender a uno de sus pacientes y había llegado su rato de descanso. Fue a por un café a una de las máquinas y después volvió a su consulta, las galletas que le había regalado Mirio aún se encontraban allí. Pensó en coger una para tomar con el café y al abrir la caja vio un papel doblado dentro de ella. Se sorprendió un poco al verlo y lo abrió para ver lo que ponía dentro.

Hola Tamaki, quería darte las gracias de nuevo por haberme ayudado con mi rehabilitación. Ahora casi no me duele al andar y estoy muy feliz, además a lo mejor vuelvo a trabajar dentro de poco. Tengo muchas ganas de volver a trabajar. Es gracias a ti que lo he conseguido, sé que es tu trabajo pero gracias a ti he sentido más cómodo el proceso. Me gustaría seguir hablando contigo, para ser amigos y poder vernos no solo en el hospital. Te dejo mi número por si quieres hablar.

Cuando terminó de leer el papel, cogió el móvil y envió una foto del papel al grupo que tenía con Nejire y Yuuyu.

 

Yo << Hoy ha venido Mirio a mi consulta (13:07)

Yo << Me ha traído una caja con galletas para darme las gracias (13:07)

Yo << Pero tenía este papel dentro (13:08)

Yo << [ Foto ] (13:08)

Yo << Estoy un poco nervioso (13:08)

Nejire << QUÉ PONE, NO ME CARGA LA FOTO (13:13)

Nejire << SI HA IDO A VISITARTE ES PORQUE LE CAES BIEN, VES?? (13:13)

Yuuyu << Tamaki, por favor habla con él, ya no te puede quedar ninguna duda (13:14)

Nejire << Cómo?????? (13:14)

Yuuyu << Que ahora tiene su número, sal del chat un momento para ver si te carga la foto cielo (13:15)

Nejire << TAMAKI, TIENES QUE HABLAR CON ÉL POR FAVOR (13:15)

Nejire << MIRA, COMO ACABEIS SALIENDO VAIS A SER SUPER MONOS (13:15)

Nejire << BUENO, YA LO SOIS (13:16)

Nejire << LLAMALE (13:16)

Yo << No puedo lamarle ahora, en nada tengo que seguir trabajando (13:17)

Yo << Además no me gusta hablar mucho por llamada (13:17)

Yo << Qué puedo decirle? (13:18)

Nejire << Puedes contestarle al papelito (13:18)

Yuuyu << O quedar con él, no decías que querías sacar fotos?? (13:18)

Yuuyu << Le preguntas si le apetece y listo (13:18)

Yuuyu << Por preguntar no pierdes nada (13:18)

Nejire << Ánimo Tmaki, confiamos en ti (13:19)

Nejire << Tamaki***** (13:19)

 

Tamaki dejó el móvil de nuevo soltando un suspiro, cogió una de las galletas y leyó el pequeño mensaje de nuevo. No tendría por qué dejar de hablar con él, tampoco le había molestado nada de lo que había hecho y quería ser su amigo. Una sonrisa le acompañó todo ese rato, pensando en Mirio y poder verle más veces.

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Era lunes y Tamaki se encontraba desayunando, el día anterior había quedado con sus amigas. Les contó lo del abrazo cuando fue a verle y las dos se pusieron contentas, pero aún no le había enviado ningún mensaje a Mirio. Cogió el móvil para entrar a whatsapp, el contacto de Mirio con un corazón que había puesto Nejire se encontraba ahí. Tenía de perfil una foto con su hermana hecha por Snow, con orejas de gato y le dio mucha ternura.

Yo >> Hola Mirio, soy Tamaki. (6:58)

Yo >> Cómo va todo? (6:58)

 

Pensó varias veces en si escribir algo más, pero pensó que a lo mejor podía sonar un poco pesado, así que no le envió ningún otro mensaje. Cuando terminó de desayunar y prepararse, miró al teléfono pero no le había respondido aún, seguramente estaría dormido aún. No le dio mayor importancia y se dirigió a coger el autobús para ir al hospital.

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Mina había vuelto de nuevo con Kirishima, parecía que eran buenos amigos y se quedó parte de la sesión diaria hablando con ella. Hoy no parecía tener mucho trabajo, por lo que aprovechó para quedarse un rato allí. Tamaki en parte lo agradecía, no hablaba mucho por norma general con sus pacientes. Pero si había otra persona que hablase con ellos, no sería incómodo para él no decir nada.

Miró el teléfono un par de veces, pero Mirio seguía sin contestarle y se preocupó un poco. No creía que le estuviera ignorando, seguramente estaba ocupado, pero aún existía esa pequeña duda dentro de él.

Había llegado el descanso y Tamaki volvió a tomar café y otra de las galletas que le había regalado el rubio. Empezó a pensar en si a Mirio le gustaría acompañarle para hacer fotos, a lo mejor prefería hacer otra cosa si quedaban. También en qué estaría haciendo en aquel momento, si todo iría bien.

El sonido de una llamada en el móvil le sacó de sus pensamientos. Cuando llegó a coger el móvil pudo ver que ponía “Nejire” en grande, peto antes de coger la llamada esta colgó. Pudo ver después que tenía varios mensajes en whatsapp de ella y entró en el chat.

Nejire >> TAMAKI (13:14)

Nejire >> TAMAKIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII (13:15)

Nejire >> TENGOP UNA NOTICIA (13:15)

Nejire >> TENGO* (13:15)

Nejire >> HAY UN NUEVO COMPAÑERO EN LA CAFETERÍA (13:16)

Nejire >> NO ESTABA SEGURA PERO LE PREGUNTÉ SU NOMBRE (13:16)

Nejire >> TAMAKI RESPONDEEEEEEEE (13:18)

Yo << Qué pasa? Quién es? (13:21)

Yo << Estaba pensando en algunas cosas perdón (13:21)

Nejire >> ES MIRIO (13:22)

Nejire >> ESTÁ AQUÍ VA A TRABAJAR Y ES MI NUEVO COMPAÑERO (13:22)

Nejire >> AHORA TIENES OTRA EXCUSA PARA VERLE MÁS NO? ;)))) (13:23)

Nejire >> Puedo preguntarle si tiene pareja o algún pretendiente (13:23)

Yo << Nejire por favor no me menciones delante de él (13:24)

Yo << Va a pensar algo raro por favor no quiero que sepa que te he hablado de él (13:24)

Yo << Me moriría de vergüenza por favor (13:25)

Yo << Además, a lo mejor ni le gustan los hombres, puede querer ser solo mi amigo (13:25)

Nejire >> Tamaki, te acuerdas de mi gaydar? (13:26)

Nejire >> CON ÉL SE ACTIVÓ SOLO CON LO QUE NOS HABÍAS CONTADO (13:26)

Nejire >> PERO AHORA QUE LE CONOZCO HA EXPLOTADO (13:26)

Yo << Nejire por favor… (13:27)

Nejire >> Contigo me pitó y mira, con Yuu también y llevamos años siendo novias (13:27)

Nejire >> Hasta con tu compañero el enfermero (13:27)

Yo << Se llama Kirishima… (13:28)

Nejire >> Pues ese (13:28)

Nejire >> Lo importante es que estoy segura de que a Mirio le van los hombres fijo (13:28)

Nejire >> Si le gustan también las mujeres no sé (13:28)

Nejire >> Pero hetero te digo que no es (13:29)

Nejire >> Le puedo preguntar si quieres ;))) (13:29)

Yo << Haz lo que quieras pero por favor no me menciones (13:29)

Nejire >> Voy a ser tu celestina (13:30)

Nejire >> Es la primera vez que te fijas en alguien y no puedo desaprovechar esta oportunidad tan grande (13:30)

Nejire >> Me vuelvo a trabajar (13:31)

Nejire >> Que luego me echan y no puedo hacer de celestina :¨( (13:31)

Nejire >> CHAAAOOOOOOO (13:31)

Nejire >> Y PREGÚNTALE SOBRE QUEDAR   (13:32)

Tamaki dejó el móvil bloqueado de nuevo en la mesa y llevó sus manos a la cara para tapar su sonrojo. Sabía que su amiga quería ayudarle y que consiguiera alguien con quien poder estar de aquella forma, pero tenía miedo. Era la primera vez que sentía algo así, no sabía darle un nombre tampoco. Tan solo reconocía que no era algo que hubiera sentido antes por alguna persona, aquellas ganas de ver a alguien y escucharle hablar durante horas sin cansarse. Verle sonreír, ayudarle con todo lo que pudiera. Querer abrazarle, hacer cosas del día a día juntos.

Todo era demasiado para él en aquel momento, tan solo deseaba que su amiga no le mencionase. Llamaron a la puerta y aquello sacó a Tamaki de sus pensamientos, Kirishima entraba con otro de sus pacientes. Se levantó de su silla mientras pedía al paciente que se sentase en la camilla para después empezar con su trabajo. Aunque al poco tiempo sus pensamientos volvieron a Mirio, hablando, riendo…

****************

 

Terminó de atender a las últimas clientas que se encontraban allí y giró el cartel de abierto para cerrar. La cafetería cerraba de dos a cuatro, pero ahora tendrían que comer rápido y después limpiar un poco. Estaba muy feliz de poder volver a trabajar, aunque notaba que llevaba más de dos meses sin trabajar.

Tenía ganas de volver a casa, había olvidado coger el móvil de su mesilla y no le gustaba mucho estar sin él por si ocurría algo. Pero también pensaba en si Tamaki le habría escrito, el sábado no le mandó ningún mensaje y el domingo tampoco. “A lo mejor aún no ha abierto la caja de galletas, eso también entraba dentro de los problemas” pensó para sí mismo. Le hubiera gustado saber cómo sería la reacción de Tamaki al abrir la caja y leer el mensaje.

— A lo mejor podría ir a verle...— pronunció en bajo sin darse cuenta.

— ¿Ir a ver a quién?— dio un pequeño salto porque la voz de la única compañera que quedaba en la cafetería le sorprendió al no esperarla.— Uy, perdona si te he asustado.

— No, no tranquila. Solo me he sorprendido,— dijo riendo un poco— tan solo pensaba en alguien.

— Se notaba en tu cara, parece que es además alguien especial, ¿me equivoco?— preguntó con una pequeña sonrisa.

— Bueno, no del todo…

— Si quieres podemos hablar ahora durante el descanso, me gustaría ser tu amiga, pareces muy bueno. Además eres amigo de Midoriya, seguro que nos llevamos bien.

Le sorprendió un poco lo directa que era la chica, era la primera vez que conocía a alguien así, pero también le agradó. Además, siempre era buena idea hacer amistades en el trabajo, todo se haría mucho más cómodo y agradable.

— Me acabo de dar cuenta de que no me he traído comida, ¿sabes de alguna tienda barata por aquí cerca?

— No hace falta que compres nada, te puedo dar de mi comida. Hoy traje de más, es tu día de suerte.— contestó la chica mientras se dirigía a la sala en la que se cambiaban. A los pocos minutos volvió con una bolsa que tenía comida ya hecha.— Normalmente me la suelo hacer en casa, pero hoy no me dio tiempo así que compré algo en el super que tengo cerca del edificio.

— Muchas gracias, mañana traeré comida para invitarte.

La chica negó con la cabeza mientras masticaba un trozo de un sandwich.— No hace falta tranquilo, me sobraba de todas formas, así que mejor aprovecharla. Estaba comiendo sola estos días que faltaba Midoriya porque el resto viven cerca y comen en casa, es agradable tener a alguien. ¿Y en qué me equivocaba antes?— preguntó dando después otro mordisco.

— Bueno, no sé si para él soy especial, ¿sabes? Le conocí hace un mes solo, y es un poco tímido.— comentó mientras cogía la ensalada que le ofrecía su compañera.

— ¿Pero habéis conectado bien en este mes?

— Yo creo que sí, al menos me ha dado la sensación. Pero no sé si él se siente de la misma manera, a lo mejor es un poco tonto todo esto.

— No creas, mi mejor amigo es super tímido e introvertido, le cuesta mucho decir lo que siente. Pero con el tiempo he ido aprendiendo a saber interpretar sus expresiones y acciones, ahora con solo mirarle sé normalmente lo que le preocupa.— parecía querer mucho a su amigo por la gran sonrisa que puso pensando en él, seguro que aquel chico se sentiría agradecido de que fuera su amiga.

— Estoy seguro de que tu amigo se siente super feliz de tenerte como amiga, pareces quererle mucho.

La chica le dirigió una enorme sonrisa.— Me lo ha dicho alguna vez, pero yo también estoy muy agradecida de que sea mi amigo.

Hablaron un poco de sus gustos mientras comían para conocerse un poco. Después de eso empezaron a limpiar un poco la cafetería para cuando abrieran de nuevo, los clientes pudieran encontrar todo limpio. Nejire era una chica muy amigable y energética, cuando estaban cerrando, Mirio le dio su número para poder hablar o si necesitaban comentar algo del trabajo.

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— ¡Hola, ya he vuelto!— saludó Mirio entrando en casa.

— ¡Hola hermanito!— Eri se dirigió corriendo hacia él para darle un abrazo.— ¿Qué tal tu primer día en el trabajo, todo bien?

Mirio le devolvió el abrazo animado,— Sí, ha ido todo muy bien, es genial poder trabajar de nuevo. Además, una de mis compañeras es muy maja y le he dado mi número para poder hablar.

— ¿Tamaki te ha enviado algo ya?— preguntó curiosa.

— No lo sé, me dejé el móvil esta mañana, ojalá me haya dicho algo.— Mirio fue hacia su habitación que se encontraba al fondo del pasillo para mirar el móvil. Cuando encendió la pantalla pudo ver que tenía mensajes de un número desconocido y puso una enorme sonrisa al ver que era Tamaki. Le agregó al momento y empezó a contestar.

Yo << Hola Tamakiiii (22:06)

Yo << Va todo bien, perdona por contestar tan tarde (22:06)

Yo << Es que me dejé el móvil esta mañana en casa y llevo todo el día fuera (22:07)

Yo << Te acuerdas del papel? He conseguido el trabajo al final (22:07)

Yo << Empezaba hoy y me ha ido muy bien (22:07)

Yo << Además he conocido a una compañera que me cae bien (22:07)

Yo << Estoy muy contento, aunque echo de menos hablar contigo (22:08)

Yo << Pero ahora podemos hablar más veces (22:08)

Yo << Tú qué tal tu dia? (22:08)

Mirio tenía una gran sonrisa, estaba muy feliz de saber que Tamaki le había hablado, le dio un poco de pena haber tardado tanto en contestar. Pero ahora podría hablar con él a diario y un calor inundaba su pecho.

— Te ha hablado, ¿verdad?— preguntó su hermana asomando por la puerta riendo un poco, Mirio asintió.— Se te notaba con esa sonrisa de oreja a oreja, me alegro hermanito. ¿Quieres ir a cenar o prefieres quedarte hablando con él?

— Voy ahora tranquila, no sé cuándo podrá contestarme así que puedo esperar un poco.

Los dos fueron a la cocina y empezaron a comer los fideos que había preparado Eri. El rubio le habló de su día en el trabajo emocionado y ella le escuchó con atención. Después también fue ella la que habló de su día en el instituto y de los exámenes que tenía dentro de poco. Cuando terminaron de cenar, Mirio empezó a fregar los platos tarareando “Walking on sunshine”.

— Hermanito, me voy a mi habitación a estudiar un poco antes de dormir. Si necesitas algo avísame.— dijo Eri antes de salir de la cocina.

— Vale Eri, mucho ánimo estudiando y duerme muy bien.

Al acabar de fregar los platos fue a lavarse los dientes y después volvió a su habitación con una botella de agua. Cogió el móvil de la mesilla y al ver que tenía mensajes de Tamaki, entró en whatsapp rápido.

 

Tamaki❤ >> Hola Mirio (23:24)

Tamaki❤>> No pasa nada, yo acabo de volver a casa (23:24)

Tamaki❤>> Me alegro de que hayas conseguido el trabajo (23:24)

Tamaki❤>> Ahora podrás adaptarte de nuevo (23:25)

Tamaki❤>> Yo también (23:25)

Yo << Tú también? (23:26)

Tamaki❤>> Echaba de menos hablar contigo (23:28)

Mirio se sonrojó un poco al leer aquel último mensaje, dejó el móvil de nuevo llevando las manos a su cara con una gran sonrisa. “Echaba de menos hablar conmigo, le gusta hablar conmigo” empezó a pensar feliz, no esperaba que Tamaki dijera algo así sabiendo lo tímido que era. “A lo mejor por el móvil es menos tímido”.

Tamaki❤ >> Quería preguntarte una cosa (23:30)

Yo << Dime (23:32)

Tamaki❤ >> Te gustaría quedar conmigo? (23:32)

Tamaki❤ >> Para sacar fotos en un parque de la ciudad (23:33)

Tamaki❤ >> Solo si te apetece (23:33)

Tamaki❤ >> Y si estás libre (23:33)

Yo << Qué día te gustaría ir? (23:33)

Tamaki❤ >> El viernes si es posible (23:34)

Tamaki❤ >> Pero si no estás libre el viernes puedo cambiar mi día de descanso (23:34)

Tamaki❤ >> Si quieres venir… (23:35)

Yo << Claro que quiero (23:35)

Yo << Fui una vez con un amigo a sacar fotos y me gustó mucho (23:35)

Yo << El viernes lo tengo libre, así que todo bien (23:35)

Yo << A qué hora quedamos? (23:36)

Tamaki❤ >> Te viene bien a las once de la mañana? (23:36)

Yo >> Perfe, me mandas ubicación? (23:37)

Tamaki❤ >> [Ubicación] (23:40)

Tamaki❤ >> Me voy a dormir (23:40)

Tamaki❤ >> Hasta mañana Mirio (23:40)

Yo << Hasta mañana Tamaki, descansa mucho (23:41)

Yo << Tengo muchas ganas de que llegue ya el viernes (23:41)

Yo << Así podremos vernos otra vez (23:41)

Yo << Seguro que será genial (23:42)

Tamaki no le contestó a aquellos mensajes pero no le importaba en aquel momento, se había ido a dormir y esperaba que los leyera al día siguiente. Que cuando se levantase se sintiera tan feliz como él al saber que quedarían por primera vez ese mismo viernes. La misma felicidad que cuando Tamaki le dijo que echaba de menos hablar con él también. Mirio se había tumbado con el móvil cargando en la mano mientras pensaba en cómo sería el viernes, y con una sonrisa en el rostro y su pecho caliente terminó durmiendo.

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Mirio se encontraba esperando en la ubicación que le había enviado Tamaki para verse, estaba muy feliz e impaciente. La semana había pasado más rápido de lo que pensaba ya que el trabajo le distraía, además cuando nadie estaba en la tienda como compartía turno con Nejire podía hablar con ella. La chica le caía muy bien y le resultaba muy tierno escuchar cómo hablaba de su novia, hablaron también de que podrían quedar algún día los tres para conocerse y le pareció buena idea. Aunque le llamaba la atención que cuando hablaba de su mejor amigo no le nombrase ni dijera características suyas más allá de psicológicas, le daba curiosidad saber quién sería ese chico.

También había hablado un poco con Tamaki por whatsapp, no podían hablar mucho ya que los dos trabajaban durante todo el día. Además mientras uno estaba en sus tiempos de descanso, el otro aún estaba trabajando. Pero habían hablado todas las noches y a Mirio le alegraba mucho, quería verle de nuevo, poder ver su pequeña sonrisa y sus sonrojos.

Levantó su mirada y pudo ver a Tamaki a lo lejos con una cámara y una pequeña bolsa que suponía era de la cámara. Mirio se levantó del banco en el que estaba sentado y comenzó a saludarle con la mano.

— Hola Mirio, no esperaba verte aquí tan pronto.— saludó Tamaki cuando llegó a su lado.

— Es que no quería hacerte esperar, además como es la primera vez que vengo quería llegar con tiempo por si me perdía.— comentó riendo un poco mientras llevaba su mano derecha para acariciarse el pelo.

Tamaki dejó escapar una leve risa y puso una pequeña sonrisa, Mirio volvió a notar su pecho calentarse al verle así, quería abrazarle y besarle pero tan solo le miró con ternura. Después entraron al parque y empezaron a andar por él, Tamaki se paraba cada poco para hacer fotos a las flores. Pero fue en un momento que llegaron a una zona con muchas flores y mariposas que Mirio dirigió su mirada a Tamaki y no pudo dejar de mirarle.

Tamaki tenía una gran sonrisa en su rostro mientras miraba a las mariposas y las flores. La luz que les llegaba pasando las hojas de los árboles conseguía que su piel se viese más pálida destacando con su pelo negro. Pero era el verle con aquella expresión de paz y felicidad lo que consiguió que su pulso se acelerase. También la que consiguió que quisiera decirle lo precioso que le parecía y lo que deseaba poder estar junto a él todos los días. Quería decirle muchas cosas, pero ninguna palabra consiguió salir de sus labios y tan solo miró al moreno notando sus pulsaciones aumentar.

Vio al moreno dirigir su mirada hacia él un poco sorprendido.— ¿Mirio?

— Es… este lugar es muy bonito.— contestó dirigiendo su mirada hacia uno de los arbustos con flores.

— Sí… es precioso.— le escuchó decir con una voz suave. Comenzó a sacar algunas fotos y Mirio volvió a dirigir su mirada hacia él, parecía concentrarse mucho cuando estaba con la cámara. Se veía muy feliz sacando fotos y le dio mucha ternura verle así.

Estuvieron de aquella manera un par de horas, Mirio seguía a Tamaki mientras este sacaba fotos, era verdad que el parque era precioso pero era el moreno lo que más bonito le parecía en ese momento. Se quedaron en la terraza de un pequeño bar que había por una de las zonas del parque. Cuando les trajeron lo que pidieron para comer, Tamaki empezó a mirar las fotos que había sacado.

— ¿Qué tal han quedado?— preguntó Mirio antes de dar un mordisco al bocadillo que había pedido.

— Me gusta cómo han quedado, aunque cuando vuelva a casa tengo que editarlas.— comentó mirando aún a la cámara.

— ¿Puedo verlas?

Tamaki le miró un poco sorprendido pero al final terminó asintiendo y le dejó la cámara.— No soy muy bueno, pero me gusta hacerlas...— comentó un poco nervioso.

Aunque Tamaki había dicho eso, a Mirio le parecían todas preciosas, las flores que había visto se veían todavía más bonitas en las fotos. También tenía muchas fotos con mariposas y eran incluso más bonitas que las que solo tenían flores.— Son preciosas Tamaki, se te da genial hacer fotos. ¿Has probado a hacerte una cuenta en la que subirlas? Seguro que mucha gente te seguiría y le gustarían todas tus fotos.

El moreno estaba un poco sonrojado y miró hacia el plato moviendo los dedos, se había dado cuenta que solía hacer ese movimientos con las manos cuando estaba nervioso.— Muchas… muchas gracias Mirio, me alegro de que te gusten. Nunca he hecho una cuenta así, me da un poco de vergüenza subir mis fotos por si no gustan.

— Pues estoy seguro de que si las subieras muchas gente te seguiría. ¿Me podrías enseñar algún día más fotos que tengas?— preguntó mientras le miraba con una sonrisa.

— Si quieres… si quieres venir un día a mi casa te las puedo enseñar.

— ¡Claro, me encantará ir y verlas!— Tamaki levantó su mirada y puso una pequeña sonrisa.

— Muchas gracias.— Estuvieron unos minutos en silencio después de eso, Mirio le devolvió la cámara y Tamaki la guardó en la bolsa que traía.— Es verdad, ¿va todo bien en el trabajo?

— Sí, va todo genial. Como te dije, la rodilla casi no me duele, además la compañera con la que comparto turno casi siempre me cae muy bien. Es super animada y además suele hablar con mucho cariño de su novia y su mejor amigo.— Tamaki abrió los ojos y puso una expresión que Mirio no supo interpretar del todo.— ¿Pasa algo?

— Ah, no… tan solo...— se quedó callado durante unos segundos, como buscando las palabras que decir.— tan solo no sabía que te llevabas tan bien con tu compañera.

— Sí, comemos siempre juntos en los descansos, como a ninguno nos da tiempo a volver a casa para comer, la llevamos hecha o compramos en algún super. Me encantaría poder quedar con ella, su novia y su amigo. Si algún día quedamos puedes venir también, además me encantaría conocerlos a los dos, siempre habla con mucho cariño de ellos.

Estuvieron un rato más en el bar mientras hablaban del trabajo, aunque Mirio terminó preguntando a Tamaki sobre la fotografía de nuevo y pareció sentirse más animado hablando de aquello. Mientras le escuchaba hablar a Mirio se le vino un pensamiento a la cabeza, “¿y si se hubiera dedicado a la fotografía?”. Seguramente no se habrían conocido nunca si él fuera fotógrafo, pero le daba pena que no se pudiera dedicar a ello con lo feliz que parecía mientras sacaba fotos.

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Pasaron un par de horas más juntos, Tamaki continuó sacando fotos en otras zonas del parque, era bastante grande y había muchos lugares bonitos para fotografiar. Tamaki comentó que la primavera era su estación favorita ya que había muchas mariposas y las flores estaban más bonitas. Pero Mirio no pudo sacarse de la cabeza aquel pensamiento de que todo sería muy distinto si se hubiera dedicado a la fotografía.

Cuando dieron las cinco y media, Tamaki empezó a acompañar Mirio a su casa ya que el rubio había quedado a las seis para pasar el resto de la tarde con su hermana. Además Tamaki también tenía que ir a su casa para dejar la cámara y luego poder hacer la compra.

— Ya hemos llegado, este es el edificio en el que vivo, gracias por acompañarme Tamaki. Perdona por no ir a ayudarte con la compra o algo…

— Tranquilo, es normal que quieras pasar tiempo con tu hermana, pasadlo bien.

— Antes de que te vayas, quería preguntarte una cosa.  ¿Cómo es que te dedicaste a ser fisioterapeuta y no fotógrafo?— Tamaki le miró un poco confuso y Mirio dejó escapar un leve suspiro— Es que te gusta tanto la fotografía y… y se te ve tan feliz haciendo fotos, además se te da muy bien, seguro que mucha gente te contrataría.

— No te lo dije antes, pero no me gustaría convertir la fotografía en una profesión. Hay gente que se dedica a ello y me hace muy feliz que puedan ganarse la vida con lo que más les gusta. Pero yo no la siento así, prefiero poder tomarlo como algo que me relaja y me ayuda a sentirme feliz.—Mirio le miraba sorprendido escuchando aquellas palabras— Además, también… también me hace feliz poder ayudar a mis pacientes, saber que pueden mejorar gracias a mi ayuda. No puedo quejarme tampoco de lo que me ha dado trabajar en rehabilitación.— Tamaki levantó su mirada y le dirigió una pequeña sonrisa tímida.

Mirio se sintió muy feliz al escucharle decir aquellas palabras y le sonrió también de vuelta. Los dos se quedaron en silencio mirándose, Mirio quería besarle antes de despedirse, pero no quería hacer nada sin saber cómo afectaría a Tamaki. El moreno tenía un pequeño sonrojo, le vio abrir los labios tras tragar saliva, pero el ruido de alguien llamando a Mirio le interrumpió.

— Perdona, ahora lo cojo.— Tamaki negó con la cabeza y dirigió su mirada de nuevo al suelo.

Hola hermanito, ¿dónde estás que no contestas a mis mensajes?

— Hola Eri, estoy al lado de casa. Perdona por no contestar a los mensajes pero no había oído el móvil. Me estaba… despidiendo de Tamaki.

¿Os estabais dando un beso? Perdona si he interrumpido.

— Sí, me lo he pasado muy bien, ahora subo y hablamos.— contestó rápido para después colgar la llamada.— Bueno, gracias por invitarme a quedar, me ha gustado mucho ver el parque y tus fotos. Ojalá quedemos de nuevo pronto.

— Gracias a ti por querer quedar, yo también… también he estado muy bien a tu lado. Si quieres… podemos quedar el próximo día libre.— Mirio asintió y se acercó para abrazarle, esta vez Tamaki tardó menos en devolverle el abrazo. Le encantaba poder abrazarle, su constitución era más pequeña y podía cogerle mejor entre sus brazos.

Se quedaron un par de minutos abrazados, pero al final Mirio soltó el abrazo.— Bueno, no hago esperar más a mi hermana, ¿hablamos luego?— Tamaki asintió y después se despidieron con la mano, Mirio se giró de nuevo antes de entrar en el edificio. Tamaki también se había girado pero al darse cuenta que le vio, volvió a dirigir su mirada al frente. Mirio dejó escapar una leve risa y de nuevo notó su pecho caliente, deseaba poder quedar de nuevo con él y no podía esperar al próximo día.

Cuando entró en casa, su hermana se encontraba esperando en la entrada con una enorme sonrisa.— ¿¡Cómo ha ido todo, os habéis besado antes de despediros!?

— No nos hemos besado, pero he querido hacerlo varias veces.— su hermana le cogió de la mano y le llevó hasta el sofá del salón mientras le miraba emocionada.— Fuimos a un parque porque él quería hacer fotos, pero mientras las hacía estaba diferente. Se veía muy feliz y en paz, no parecía nervioso, si no seguro de sí mismo y me daba mucha ternura. Pero también estaba muy guapo y pronunció mi nombre con una voz suave y me encantó oírle así.

— ¿Pero os habéis cogido de las manos o algo al menos?— preguntó con la cabeza inclinada.

— No, pero nos hemos abrazado para despedirnos. De hecho antes de que me llamaras no sé, quería besarle y los dos nos quedamos mirando. Tamaki iba a decir algo pero sonó el móvil y después no continuó.

— Perdona, es que estaba preocupada...— contestó un poco apenada.

— Tranquila, de todas formas no sé si habría pasado algo. Pero he disfrutado mucho del día, además puede que quedemos el próximo viernes otra vez.

— Ojalá el próximo día también vaya todo bien, mucha suerte hermanito.

****************

 

Tamaki se dirigía a casa algo nervioso, necesitaba hablar con Nejire y Yuuyu de todo lo que había pasado, pero no sabía si estarían libres en aquel momento. Estaba muy feliz de haber podido quedar con Mirio y le había hecho sentir muy bien todo el tiempo. Le alegró mucho saber que le gustaban sus fotografías y deseaba enseñarle el resto de las que tenía. Pero no sabía interpretar el comportamiento del rubio, se le había quedado mirando varias veces con un pequeño sonrojo. También justo antes de despedirse, agradecía que Eri hubiera llamado a Mirio porque por un momento pensó en decirle cómo se sentía hacia él.

No sabía si era buena idea decirlo en ese momento, a lo mejor Mirio tan solo era amable con él porque quería ser su amigo. Aunque lo notaba distinto a cómo actuaban con él Nejire y Yuuyu. Notó su móvil vibrar y al cogerlo vio que Yuuyu le llamaba.

¡Hola Tamaki! Le he cogido el móvil a Yuu porque se me ha terminado la batería, ¿va todo bien? — oyó a Nejire preguntar curiosa, se escuchaba música algo alta de fondo.

— No… no lo sé, creo que sí...— contestó aún nervioso.

¿Ha pasado algo, estás ya solo o no puedes hablar ahora? — su tono se volvió preocupado, la música dejó de sonar y escuchó a Yuuyu de fondo preguntar.

— No ha pasado nada, solo… solo es una sensación, no lo sé. A lo mejor me lo estoy imaginando, no lo sé Nejire yo...— empezó a ponerse más nervioso, era la primera vez que se sentía de aquella forma y no sabía cómo reaccionar. También al no saber lo que pensaba Mirio todo le confundía más.

Tamaki respira, tranquilo. ¿Dónde estás, quieres que vayamos a buscarte? Sé que te resulta más cómodo hablar en persona.

— No, Nejire no hace falta. Seguro… seguro que es una tontería y no quiero molestaros… no otra vez…

Tamaki, si te pone asi no es una tontería para ti. A lo mejor algo que es una tontería para ti, es super importante para mí. ¿Puedes ir hasta tu casa o ya estás en ella?

— Estoy cerca…

Vale, entonces ve a tu casa, nosotras cogemos el coche y vamos ahora. Respira tranquilo, ahora vas a contarnos todos y vamos a ayudarte, ¿vale?

— Si, perdona… perdona por ponerme así.— dijo Tamaki aún con aquel nerviosismo en la voz.

No pasa nada Tamaki, si te podemos ayudar a tranquilizarte vamos a hacerlo. ¿Quieres que sigamos hablando por teléfono hasta llegar a tu casa?

— Si no te importa…

Claro que no me importa tonto, ¿estaban bonitas las flores del parque? preguntó con un tono suave, la voz de Nejire era muy bonita y le tranquilizaba un poco en aquellos momentos.

Cuando llegó a su casa aún continuaba hablando con Nejire, la gata no estaba al lado de la puerta al abrir y le resultó un poco extraño. Aunque al asomarse a su habitación, vio que estaba tumbada encima de la cama. A los pocos minutos llegaron sus amigas y Nejire le dio un abrazo al momento.— ¿Estás mejor Tamaki?— preguntó Yuuyu, que le abrazó también cuando su novia soltó el abrazo.

— Estoy un poco más tranquilo, me ayuda mucho hablar con vosotras.— las dos chicas le sonrieron con ternura y después fueron al salón.

Tamaki comenzó a contarles todo lo que había ocurrido mientras estaban juntos y ellas le escucharon sin interrumpirle. Cuando terminó se quedaron un poco pensativas.— ¿Entonces lo que te pone nervioso es que no sabes cómo se siente?— preguntó Yuuyu inclinando la cabeza a un lado.

Tamaki asintió dirigiendo su mirada al suelo— No se comporta conmigo igual que vosotras lo hacéis, pero tampoco sé cómo se siente. Me da miedo poder hacer algo y que tan solo quiera ser mi amigo…

— Tamaki, ya te lo dije y comprendo que bueno, pueda ser difícil para ti. Pero tienes que actuar normal, tan solo sé tú mismo y deja que todo fluya.— dijo Nejire haciendo que Tamaki mirase hacia ella— No es malo querer a alguien ni sentirte así, tan solo dilo cuando te sientas cómodo. En el caso de que no sienta lo mismo podéis seguir siendo amigos, y si no quisiera porque te gusta, entonces no merece la pena.— Nejire apoyó su mano en el hombro— Además, ahora le conozco un poco y no parece el tipo de persona que te fuera a dar de lado solo por eso. Así que no te preocupes de más y no pienses en cosas que no puedes saber hasta que no lo confirmes.— su amiga le puso una pequeña sonrisa y tanto Tamaki como Yuuyu se quedaron mirando a Nejire.

— ¿Siempre tienes razón cielo?— Comentó Yuuyu riendo un poco.

— No sé, solo digo lo que pienso, bueno no todo...— Tamaki miró sorprendido a Nejire que desvió su mirada hacia el techo.

— Nejire, tú...— Tamaki dejaba notar aún su nerviosismo, Yuuyu miró también sorprendida a su novia.

— Bueno, es obvio que me ha hablado de ti, yo también le he hablado de ti, pero sin decirle que eras tú.— contestó con una pequeña sonrisa.

— ¿Te, te ha hablado de mí?— preguntó Tamaki sonrojado.

— Sí, no me ha dicho tu nombre pero hago un poco de trampa, dice que le caes muy bien y que está muy cómodo contigo. Así que espero que no pienses que le molestas o algo.

— Qué monos...— dijo Yuuyu con ternura.

— Yo que no quería decir nada, pero supongo que era necesario.— comentó riendo un poco. Tamaki aún seguía sonrojado, se preguntó las cosas que le habría dicho Mirio sobre él. También de qué le habría hablado Nejire, pero una gran felicidad inundó su pecho al saber que el rubio hablaba sobre él a otras personas.— ¿Ya estás mejor tontorrón?

Tamaki asintió aún con la cara sonrojada y las dos chicas rieron un poco por la ternura. Al final decidieron quedarse con él durante el resto del día y le acompañaron a comprar a pesar de que el moreno les dijo que no hacía falta. Cenaron en la casa de Tamaki mientras veían Mamma Mia por petición de Nejire, que cantaba todas las canciones y parecía saber también muchas de las conversaciones. Haciendo que Tamaki se distrajera y pasase un buen rato con ellas.

Cuando ya era tarde, las chicas se despidieron para volver a su casa y Tamaki se quedó solo. Pero esta vez no le invadió aquella soledad, los pensamientos sobre Mirio inundaron su cabeza. Pensó en lo que dijo su amiga, tenía que intentar no dar vueltas a todo, además Mirio siempre había sido muy bueno y amable, seguramente no le daría de lado por eso. Se preguntó si él sentiría lo mismo cuando se abrazaban, si él también quiso besarle en algún momento. Aquel último pensamiento le hizo sonrojarse, pensando en poder llegar a besarle algún día, en poder llegar a estar juntos de aquella manera.

 

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La imagen de Tamaki no abandonaba sus pensamientos, era sábado y Mirio tenía más trabajo que los otros días de la semana, pero su cabeza aún se encontraba en aquel parque junto a Tamaki. Pensaba en él mientras hacía fotos con aquella expresión tranquila, en él hablando de la fotografía con una sonrisa, en él sonrojado, en aquel abrazo.

Había llegado la hora de cerrar para su descanso y suspiró aliviado. Ese día había notado más la falta de trabajar y estar parado en una camilla por casi un mes, aunque poco a poco se acostumbraba.

— ¿Qué tal vas con el trabajo Mirio, te acostumbras?— Nejire se acercó a él ofreciéndole una vaso de agua.

— Gracias Nejire, lo necesitaba.— agradeció riendo un poco para después beber de él— Tienes mucho aguante, has atendido a más personas que yo y estás tan tranquila.

— Será la costumbre, ya llevo años así.— contestó riendo también un poco—  ¿Qué tal fue ayer con ese chico? Parecía que tenías la cabeza un poco en otro sitio.

— Fue muy bien, estuve tan feliz con él...— dejó escapar un pequeño suspiro— Hizo muchas fotos y parecía tan tranquilo, tan en paz que me hizo feliz verle así. Tengo muchas ganas de poder quedar con él otra vez.

— ¿Cómo se llama el chico?— preguntó curiosa y con una pequeña sonrisa.

— Se llama Tamaki, Tamaki Amajiki, ¿por?

— Es que desde que me hablaste de él no dejaba de pensar en una cosa, pero él es mi mejor amigo.— Mirio tardó unos segundos en asimilar aquellas palabras, pero cuando lo entendió, notó un gran calor en su cara.— Tranquilo, no le he dicho que te gusta ni nada por el estilo, solo es que lo pensé.

— ¿Qué te hizo pensar en él?— preguntó un poco avergonzado.

— Todo un poco, el cómo le describías, y lo que me contabais los dos coincidía.

— Espera, ¿te ha hablado sobre mí?

— Pues claro que me ha hablado sobre ti, empezó a hablarme de ti al poco tiempo de que empezaste a ir a su consulta. Dice que se siente muy cómodo y feliz cuando estáis juntos, se alegra mucho de haberte conocido.— Mirio sintió un gran calor en el pecho y una gran sonrisa se dibujó en su rostro.

— ¿Tú crees… tú crees que podría llegar a gustarle?

— No puedo decirlo seguro, pero yo creo que según habla de ti podría llegar a haber algo. Pero ya sabes que es un poco tímido, así que hará falta que seas un poco más directo a lo mejor.— comentó con una pequeña sonrisa.

— No sabía que él era tu amigo, pero me alegra saber que tiene a una amiga como tú, merece a alguien tan bueno.

— Lo sé, por eso os merecéis los dos.— Mirio rió suavemente y aún un poco sonrojado. Pensar que Tamaki hablaba sobre él a sus dos mejores amigas le ponía muy feliz.

 

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Tamaki estaba un poco triste, un compañero le pidió cambiar su día libre con él ya que necesitaba descansar el viernes. No pudo rechazarlo porque tenía que acompañar a su hija a un recital, pero ahora le daba pena no poder quedar con Mirio. Cuando llegó a hora de su descanso cogió el móvil para avisarle de ello, esperó que no le molestase.

 

Yo << Mirio, quiero decirte una cosa (12:47)

Yo << Un compañero me ha pedido cambiar el día de descanso esta semana (12:47)

Yo << Y no voy a poder quedar el viernes (12:47)

Yo << Siento cambiarte los planes (12:48)

Yo << Pero podemos quedar el próximo viernes si quieres (12:48)

Yo << Perdona por molestar (12:48)

Mirio❤ >> Hola Tamakiiiiiii (12:51)

Mirio❤ >> Tranquilo, no pasa nada si no puedes (12:51)

Mirio❤ >> Aún podemos quedar muchos más días y aunque no nos veamos hablamos por aquí. (12:51)

Mirio❤ >> Mucho ánimo en el trabajo (12:52)

Yo << Gracias Mirio, espero que la próxima semana vaya todo sin cambios (12:52)

Yo << Mucho ánimo a ti también en el trabajo (12:53)

 

Dejó el móvil de nuevo y suspiró, tenía muchas ganas de ver a Mirio y ahora le daba más pena haber cambiado el turno. Esperaba que al menos pudiera disfrutar el viernes con su hermana. Pero mientras tomaba su café se le vino una idea a la cabeza, en un primer momento dudó de si sería lo mejor hacer eso. Pero pensó en las palabras de Nejire y decidió hacerla caso, esperaba que en el momento todo fuera bien.

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El sábado llegó y Tamaki estaba un poco nervioso, había decidido ir a ver a Mirio a la cafetería ya que el día anterior no se pudieron ver. Había comprado unos pastes pequeños en una tienda que tenía cerca de casa para que pudieran comer él y Nejire ya que sabía que compartía turno con ella. Antes de entrar a la cafetería, pudo ver por los ventanales a Mirio atendiendo a dos chicas.

Mirio llevaba el pelo recogido en un moño despeinado que dejaba escapar unos mechones hasta su rostro, sonreía mucho pero era una sonrisa distinta a la que ponía cuando estaban juntos. Notó el móvil vibrar en su bolsillo y vio que tenía mensajes de Nejire.

 

Nejire >> Entra hombre, que no te va a comer ;)) (11:36)

Nejire >> Al menos no aquí… (11:36)

Yo >> NEJIRE (11:38)

 

Dirigió su mirada hacia la cafetería de nuevo y vio a Nejire saludando desde la barra para después salir también con una bandeja para llevar unos pedidos. Tragó saliva y entró en la cafetería mientras su amiga pasaba por su lado.

— A la mesa del fondo.— escuchó decir en bajo mientras hacía un leve gesto con la mano a donde se encontraba. Tamaki fue a la mesa que supuso que se refería y vio a Mirio colocando unas platos en una bandeja.

Llevaba un camisa corta y unos pantalones negros, pero al poco se volvió a fijar en su pelo, quería tocarlo porque parecía muy suave. Nejire se acercó a Mirio y le dijo algo al oído, fue al momento que el rubio giró la cabeza con una expresión curiosa hacia su dirección. Pero cuando le vio, puso una enorme sonrisa y se acercó.

— Hola Tamaki, no sabía que vendrías.— dijo animado con su sonrisa habitual.

— Como ayer no pudimos quedar, pensé en venir a verte…

— Fue Nejire la que te dijo que trabajo aquí, ¿verdad?

Tamaki asintió un poco sonrojado, la chica ya le había dicho a Tamaki que había comentado a Mirio que se conocían. Así que no era una sorpresa para Mirio que supiera que trabajaba en aquella cafetería, aunque esperaba que Nejire no hubiera dicho nada más que eso.

— He traído… he traído algo para cuando comáis. Sé cuáles le gustan a Nejire, pero con el tuyo no estaba seguro del todo, ojalá te guste.— Tamaki le ofreció la bolsa en la que estaban los pasteles y Mirio sonrió de nuevo.

— Muchas gracias Tamaki, seguro que me encanta. ¿Puedes quedártelos tú hasta que nos toque el descanso? Creo que estarán más seguros contigo.— El moreno asintió y los dejó a un lado de la mesa.

— Es la primera vez que te veo con moño, te… te queda bien.— dijo notando un pequeño sonrojo en él mismo, pero Mirio también se sonrojo un poco y le resultó aún más bonito.

Escucharon a alguien llamando a Mirio y los dos se sorprendieron un poco.— Perdona, me llama una compañera. ¿Qué quieres que te traiga?

— Con un café está bien.— Mirio asintió con una sonrisa y se alejó para continuar trabajando.

Tamaki dejó escapar un suspiro mientras miraba a la bolsa que contenía los pasteles.— ¿Está guapo hoy?— escuchó preguntar a Nejire cerca, al girar la cabeza estaba a su lado.

Tamaki asintió y Nejire dejó escapar una pequeña risa.— Espero no molestarle…

— Que no tonto, si ahora tiene una sonrisa de oreja a oreja.

Tamaki puso una pequeña sonrisa al saber eso.— Os he traído unos pastelitos.

La chica puso una sonrisa y le dio un pequeño abrazo.— Ay gracias, yo también he traído comida de más, ¿te quedas a comer?

— Si no os importa…

— Vale guay, pues cuando toque el descanso te quedas a comer con nosotros, así puedes hablar un poco con Mirio.— comentó guiñando un ojo— Bueno, sigo trabajando que me echan la bronca.

La chica se fue moviendo la mano alegre y continuó también sirviendo a otras personas, había otra compañera suya que tenía el pelo rapado por la parte baja a la que no conocía.

A los pocos minutos Mirio volvió con un café y una galleta para acompañar y siguió repartiendo en el resto de las mesas. Había bastante gente y no podían hablar mucho, pero Mirio siempre intentaba pasar por su lado y le dirigía alguna pequeña sonrisa que calentaban su corazón.

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Llegó su descanso y los compañeros de Nejire y Mirio se fueron a sus casas para ir a comer.

— ¿Qué tal, estaba rico el café?— preguntó su amiga acercándose a él con una sonrisa y una bolsa de la mano. Tamaki asintió y se apartó para dejar a la chica sentarse a su lado, pero ella se sentó en la parte contraria de la mesa.— Aprovecha, no seas tonto.— dijo la chica guiñando un ojo.

Mirio fue también hacia la mesa y se sentó al lado de Tamaki, que se puso un poco nervioso al tenerle sentado al lado.— ¿Traes para comer?— preguntó el rubio con una sonrisa.

— No, pero tengo yo de sobra, toma Tamaki.— contestó Nejire por él mientras le acercaba una ensalada. Los tres comenzaron a comer y la chica empezó a hablar sobre una serie para sacar un tema de conversación. Sus piernas terminaron por tocarse en un momento de la conversación, pero ninguno de los dos se apartó y aquello alegró a Tamaki. Cuando terminaron de comer, Tamaki sacó los pasteles. Mirio se levantó para preparar té para los tres, dejando a Nejire y el moreno solos.— ¿Todo bien?— preguntó la chica con una pequeña sonrisa, a lo que Tamaki asintió.

 

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Tamaki se quedó unas horas más en la cafetería, cuando terminaron de comer les ofreció ayudarles a limpiar, pero Mirio y Nejire se negaron. Notaba la mirada de Tamaki mientras trabajaba y le ponía feliz saber que le miraba tanto. Cuando sus miradas se cruzaban algunas veces, veía una pequeña sonrisa en la cara de Tamaki y su corazón se llenaba. Deseaba poder pasar más rato con él, pero el trabajo no se lo permitía en aquel momento.

— Como te siga mirando va a memorizarte al final.— comentó en broma Nejire mientras descansaban un poco ahora que no había muchos clientes.

Mirio rió un poco ante su comentario y le miró de reojo, sus ojos se cruzaron y Tamaki dirigió su mirada hacia la mesa rápidamente. El rubio escondió una pequeña sonrisa apretando los labios, le parecía tan bonito.— No me voy a negar si lo hace…

— ¿Quieres salir ahora y estar con él a solas?— preguntó en bajo la chica.

— No Nejire, tengo que trabajar y aún me queda tiempo.

— Vamos Mirio, queda poco más de una hora para cerrar y mira la gente que hay, puedo sola perfectamente. Porque te escapes un día un poco antes no pasa nada, ya lo hice algún día con Midoriya y no hubo problema.— Nejire se acercó un poco para hablarle más cerca.— Puedes invitarle a cenar a tu casa y pasar más tiempo juntos, tonto. Aprovecha ya que no pudisteis quedar ayer.

Mirio se lo planteó por un momento, era verdad que no había casi gente a esa hora y Nejire podía con ello. Pero le sentaba mal que tuviera que quedarse sola para que él pudiera pasar más tiempo con Tamaki.— Pero Nejire, no quiero que tengas que trabajar sola esta hora solo porque…

— Mirio,— dijo la chica interrumpiendole—  quiero que puedas aprovechar y pasar tiempo con él. Si puedo ayudar aunque sea un poco a que paseis tiempo juntos, lo haré. Estoy segura de que a Tamaki le encantará poder pasar más rato contigo, y sé que a ti también te va a encantar hacerlo.— le dio una pequeña palmada amistosa en el brazo y le dirigió una sonrisa— Aprovecha tonto, que además tengo aguante y ya lo he hecho más veces.

— Nejire por favor, si algún día quieres pasar más tiempo con Yuuyu avisame y sales antes tú. Gracias de verdad, te debo una.

— Venga ve a ofrecérselo, y prepara algo rico que quiero que coma bien.— contestó riendo un poco y consiguiendo lo mismo en el rubio.

Mirio se acercó a Tamaki con una pequeña sonrisa y el moreno le miró cuando se dio cuenta de que estaba ahí.— Tamaki ya he terminado, ¿te gustaría irnos juntos y cenar en mi casa…?— el mencionado le miró un poco sorprendido.

— No sabía que habías terminado.

— Nejire me ha dicho que me fuera antes y podía quedarse sola ahora que no hay casi gente. No hacía falta, pero dice que así descanso un poco porque no me he podido recuperar del todo aún…— contestó llevando una mano a su pelo.— Además Eri no está, se fue a dormir a casa de una amiga, no habría problema.

— Si… si no te importa está bien.— dijo mirando hacia la mesa de nuevo con un pequeño sonrojo.

— Me cambio en un momento y nos vamos, me alegra que quieras.— comentó con una gran sonrisa para después ir a cambiarse de ropa.

Cuando estaba con ropa de calle salió de nuevo, vio a Nejire al lado de Tamaki pero la chica se alejó de él al ver a Mirio y le dirigió una sonrisa.— Suerte.— dijo en bajo pasando a su lado dirigiéndose a la barra.

— ¿Vamos?— preguntó Mirio dirigiéndose a Tamaki sonriendo, este asintió y los dos salieron de la cafetería.— ¿Qué quieres cenar?

— Lo que quieras, no tengo una comida en especial que no me guste.— Tamaki sonreía un poco desde que habían salido de la cafetería y le calentaba el corazón a Mirio.

— ¿Te gusta cenar pasta?— el moreno asintió ante la pregunta— Genial, entonces ya sé lo que preparar.— añadió riendo un poco. Después de eso, mientras continuaban el camino a su casa, Mirio le preguntó sobre el día anterior en el hospital y estuvieron hablando de ello hasta llegar. El rubio fue el primero en entrar para poder abrir y luego sujetó la puerta a Tamaki.— Bienvenido a mi casa.

— Vaya, es muy acogedora...— comentó Tamaki con los ojos más abiertos. Mirio le cogió el abrigo dejándolo en el pequeño armario que tenían a la entrada y empezó a enseñarle un poco la casa.— ¿Cómo es que tenéis 3 habitaciones?— preguntó curioso.

— Es verdad, nunca te lo había contado, antes vivía aquí mi madre. Mi padre vivía en otra ciudad por trabajo, pero la distancia bueno… no les fue muy bien digamos.— contestó llevando una mano a su pelo.— Al final se divorciaron, no hubo peleas ni nada, solo es que ya no era todo de la misma manera.

— Perdona si te ha molestado la pregunta...— dijo en un tono un poco triste esta vez.

— No tranquilo, tranquilo.— Mirio negó con la cabeza sonriendo— Con nosotros no hubo problema, solo es que se veían mejor como amigos solamente, aún nos vemos muchos todos juntos.

— ¿Y tu madre?

— Mi madre quería irse a otra ciudad a vivir con una amiga que ahora es su novia, les va muy bien a las dos. Pero yo tenía trabajo aquí y Eri ya estaba en el instituto con sus amigas, me dijo que si me podía quedar con ella y acepté encantado.— comentó mientras se dirigían a la cocina— Ellos me pasan dinero para poder cuidar de Eri y pagar la luz, el agua y otras cosas.

— Ya veo, me alegro de que no hubiera peleas ni nada entre ellos, algunas veces son difíciles los divorcios…

— Yo estoy muy feliz también, les quiero mucho a los dos y me alegra saber que se llevan bien y no tienen problemas. Bueno voy a preparar la cena, puedes esperar en el salón si quieres.— dijo mientras se ponía su mandil, Tamaki se quedó mirándole.

— Te queda muy mono el mandil con el osito.— dejó escapar un pequeña risa y Mirio notó su corazón acelerarse un poco.— ¿Puedo ayudarte con algo?

Mirio negó con la cabeza.— No hace falta tranquilo, eres mi invitado.

— ¿Qué vas a preparar?— preguntó acercándose curioso.

Espirales con nata y champiñones, ¿te gusta?— Tamaki asintió y los dos sonrieron.

Al final el moreno terminó ayudando un poco para preparar la pasta, Mirio le había dejado el delantal de su hermana para que no se pudiera manchar. Los delantales iban a conjunto, pero el que llevaba Tamaki era de un oso más pequeño y a Mirio le pareció muy tierno verle con él puesto. Hablaban con normalidad y todo se sentía como si fuera la costumbre, pero a la vez era especial y una sensación muy agradable. Poder estar los dos juntos con aquella naturalidad que se conseguía con el tiempo le hacía sentirse muy feliz.

Cuando terminaron de preparar la cena, se sentaron en el sofá para ver una serie juntos. Estaba ambientada en el espacio y la historia les parecía interesante, además los personajes les gustaban mucho. En un momento de un capítulo, Mirio dirigió su mirada a Tamaki y vio que él también le miraba, los dos miraron rápidamente a la pantalla. Pero el rubio miró a la mano del moreno y puso la suya al lado estirando el meñique mientras miraba de nuevo a la televisión. Notó el dedo de Tamaki estirarse hacia el suyo, ninguno miraba al otro. Mirio puso su mano encima y él no la rechazó.

Mirio quiso agarrarle de la mano, quiso decirle que le quería, quiso muchas cosas pero no hizo ninguna. Tan solo puso una pequeña sonrisa con el tacto de la mano de Tamaki debajo de la propia y continuó viendo la serie a su lado. Pensando en poder estar muchas más veces así con él, en poder llegar a abrazarle e incluso besarle sin que fuera extraño.

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— Gracias por invitarme a cenar, me lo he pasado muy bien.— dijo Tamaki poniéndose su abrigo, iba a marcharse ya que mañana tenía que madrugar y llegaría a casa sobre las doce.

— Gracias a ti por venir a verme a la cafetería, me ha alegrado mucho poder pasar tiempo juntos.— contestó con una sonrisa. Los dos se miraron a los ojos, de nuevo aquel impulso de querer besarle apareció, se preguntaba si Tamaki también lo tendría. Mirio terminó apartando la mirada porque no sabía si podría contenerse y rió suavemente.

Tamaki le abrazó y se sorprendió un poco, pero luego le devolvió el abrazo con una enorme sonrisa y el pecho caliente. No quería separarse del moreno, sus abrazos le gustaban cada vez más y una parte de él no quería dejarle ir. Aunque tuvieron que terminar separándose ya que Tamaki tenía que irse.— ¿Quedamos el próximo viernes entonces?— el rubio asintió con una pequeña sonrisa— Vale, lo vamos hablando por whatsapp, hasta luego Mirio.

— Adiós Tamaki, ve con cuidado, ¿me envías un mensaje cuando llegues?— Tamaki rió suavemente asintiendo. Se despidieron con la mano y Mirio se quedó viendo cómo se alejaba, echándole ya de menos, deseando que llegase un día que no tuviera que ser así.

 

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Tamaki estaba muy feliz, acababa de llegar a su casa y aún seguía sonriendo desde que salió de la de Mirio. Haber podido estar con él así había sido muy agradable, quería hablar con Nejire y Yuuyu de cuando juntaron sus manos. Empezó a cambiarse fue a dar de comer a la gata que parecía tener hambre y se dirigió a su cama para echarse y estar un poco con el teléfono. Al encender el móvil vio que tenía mensajes en el grupo con las dos chicas y se sonrojó un poco al leerlos.

Yuuyu >> Tamaki, me acaba de decir Nejire que has ido a cenar a casa de Mirio (22:27)

Yuuyu >> Va todo bien??? (22:27)

Nejire >> A lo mejor están ocupados y por eso no contesta… (22:35)

Nejire >> NO ME DIGAS QUE TENGO RAZÓN (23:54)

Nejire >> TAMAKI SI NO CONTESTAS ANTES DE MAÑANA LO TOMARÉ COMO UN SÍ (23:54)

Yuuyu >> Espero que tengas el volumen del móvil apagado (23:54)

Nejire >> No parece molestarles mucho… (23:55)

Nejire >> Me alegro tanto de haber dejado salir antes a Mirio (23:55)

Nejire >> Mañana vendrá con una sonrisa de oreja a oreja ya verás (23:56)

Nejire >> HOLA TAMAKIIIIII, YA HABÉIS TERMINADO? ;)))) (23:57)

Yo << No ha pasado nada de eso, acabo de llegar a casa (23:58)

Nejire >> Y qué ha pasado??? Has tardado mucho en contestar y Mirio tampoco contesta (23:58)

Yo << Tan solo hemos cenado y visto una serie (0:00)

Yuuyu >> No ha pasado nada de nada mientras veíais la serie?????? (0:02)

Nejire >> Sospecho que has mirado poco a la serie (0:02)

Yo << Ha pasado algo, pero no lo que pensáis (0:02)

Yo << Puso su mano sobre la mía y estuvimos así hasta que tuve que irme (0:03)

Nejire >> No aprovechaste de verdad a decirle que te gusta???? (0:04)

Yo << No, pero quiero decírselo (0:04)

Yuuyu >> Y cuándo se lo quieres decir Tamaki? (0:05)

Nejire >> No me puedo creer que quieras tomar la iniciativa (0:05)

Nejire >> Estoy tan orgullosa Tamaki :´((( (0:05)

Yo <<   Me gustaría decírselo el próximo viernes cuando quedemos (0:06)

Yo << Tengo un poco de miedo, pero creo que debo decírselo (0:06)

Yuuyu >> Seguro que todo va bien Tamaki (0:07)

Nejire >> Tienes que mantenernos informadas eh? (0:09)

Tamaki suspiró y cambió a su chat con Mirio para decirle que había llegado a casa. El rubio contestó al momento.

Yo << Ya he llegado a casa Mirio, estoy tumbado en la cama (0:10)

Mirio❤ >> Me alegro de que ya estés en casa (0:10)

Mirio❤ >> Todo bien? (0:10)

Yo << Sí, ahora en poco voy a dormir (0:11)

Yo << Mañana madrugo (0:11)

Mirio escribió varias veces algo, cuando parecía que lo iba a mandar lo borraba y empezaba de nuevo.

 

Mirio❤ >> Descansa mucho Tamaki, ojalá mañana vaya todo bien en el trabajo (0:14)

Mirio❤ >> Tengo ganas de quedar otra vez (0:14)

Mirio❤ >> Me ha alegrado mucho poder pasar tiempo contigo hoy (0:15)

Mirio❤ >> Quiero que llegue ya el próximo viernes (0:15)

Yo << Yo también quiero que llegue… (0:16)

Yo << Hablamos mañana? (0:16)

Mirio❤ >> Claro, descansa mucho Tamaki (0:16)

De nuevo volvió a escribir algo varias veces, pero no lo envió. Tamaki esperó conectado pero terminó por dormirse con el móvil en las manos. Recordando las sonrisas de Mirio, el tacto de su mano y el calor de sus abrazos. Soñando con declararse y que él le correspondiera. En un momento de la madrugada se despertó con un leve dolor de cabeza y un poco mareado. Fue al baño y al volver a la cama vio que tenía el móvil aún encendido, pero al mirar se dio cuenta de que Mirio había continuado hablando.

Mirio❤ >> Tamaki, estás despierto? (0:23)

Mirio❤ >> Supongo que no jajajjaaja (0:31)

Mirio❤ >> Ojalá duermas mucho y todo vaya bien mañana (0:31)

Mirio❤ >> Mensaje eliminado (0:33)

 

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— Hermanito, ¿a qué hora habéis quedado?— preguntó Eri curiosa mientras veía a Mirio fregar los platos. Aquel día no tenía que ir al instituto, por lo que había pasado la mañana con ella.

— A las ocho y media, voy a buscarle a su casa para ir luego a cenar.— contestó animado, tenía muchas ganas de verle ese día. Le había comentado a Tamaki de ir el viernes a un restaurante que le gustaba mucho y este aceptó.

— Ya parecéis una pareja y todo.— Mirio puso una pequeña sonrisa al escuchar aquello.

El resto de la tarde lo pasaron jugando a juegos de mesa hasta que Mirio tuvo que vestirse. Se despidió de su hermana y esta le deseó buena suerte. Estaba un poco nervioso ya que era la primera vez que iba a buscarle, también se preguntaba si le gustaría el restaurante.

Al llegar a la dirección que Tamaki le había enviado, llamó al timbre esperando la respuesta. La puerta se abrió y el moreno le miró sorprendido. Tenía el pelo mojado y hacia abajo, estaba en albornoz pero vio que se había puesto unos pantalones largos antes de abrir.— Hola Mirio, has llegado pronto.

— Sí, es que salí antes de casa para asegurarme de llegar a la hora.— comentó riendo un poco nervioso.

— Pasa, no te quedes fuera.— Tamaki le dejó pasar y Mirio le dio las gracias con una pequeña sonrisa. Escuchó un maullido y al mirar hacia la cocina, vio a la pequeña gata. Tenía el pelo negro y una pequeña parte blanca debajo del cuello.

— ¡Qué mona!— dijo Mirio acercándose a la gata que le miraba confusa. — ¿Cómo se llama?

— Nami.— contestó Tamaki cogiendo a la gata que al principio se quejó un poco. Estaba muy guapo con el pelo recién lavado y caído, una pequeña sonrisa adornaba su rostro y el corazón de Mirio latía con rapidez.— Le cuesta un poco conocer a la gente.

— Es preciosa, siempre he querido cuidar de un gato o un perro.— acercó su mano para acariciar un poco su cabeza, pero la gata se molestó y Tamaki tuvo que soltarla para que continuase tranquila.

— Con el tiempo te cogerá más confianza. ¿Quieres algo ya que has venido antes?— preguntó aún con aquella pequeña sonrisa.

— No tranquilo, no hace falta gracias.

— ¿Puedes esperar en el salón mientras termino de prepararme?— Mirio asintió y Tamaki le indicó dónde estaba para que pudiera esperar.

Escuchó a Tamaki cerrar la puerta que supuso que sería la de su habitación y se sentó en el pequeño sofá que tenía en el salón. La gata se asomó por la puerta a los pocos minutos mirándole curiosa y Mirio la saludó con la mano pero no se acercó. Un pensamiento invadió su mente, Tamaki estaba desnudo en la habitación de al lado. Un sonrojo cubrió su rostro y cerró los ojos intentando pensar en otra cosa.

La puerta se abrió de nuevo un rato más tarde, vio a Tamaki entrando al baño y cerrando también aquella puerta. Al poco empezó a escuchar el sonido del secador y suspiró, cogió el teléfono para mientras esperaba y comenzó a hablar con Nejire.

Yo << Estoy en la casa de Tamaki (20:18)

Nejire >> Mmmm… (20:19)

Yo << No, no en ese sentido bueno (20:19)

Yo << Es que he llegado antes y se está preparando ahora (20:19)

Nejire >> Qué mono, mira cómo se pone guapo para ti (20:20)

Yo << Siempre lo está (20:20)

Nejire >> Cuando seáis novios le voy a enseñar esta captura (20:20)

Yo << Ojalá se la puedas enseñar pronto entonces… (20:21)

Nejire >> AAAAWWWWWW (20:21)

Nejire >> MIRA ESO ESPERO (20:21)

Nejire >> SE LA QUIERO PODER ENVIAR ESTA NOCHE (20:21)

Nejire >> ASÍ QUE YA SABES MIRIO TOGATA (20:22)

Yo << Sé que no debería pero estoy un poco nervioso (20:22)

Yo << Es una tontería pero no sé si le gustará el restaurante (20:22)

Nejire >> Si le llevas tú seguro que le encanta ;)) (20:22)

Nejire >> Tú tranquilo que todo va a ir bien (20:23)

Nejire >> Me tienes que mantener informada que soy tu celestina (20:23)

Yo << Lo haré JAJAJAJJA (20:23)

Yo << Hablamos más tarde, que creo que va a salir ahora (20:24)

Nejire >> Espero que solo me hables porque vais a pasar la noche juntos (20:24)

Yo << No me importaría (20:24)

Nejire >> Pues ya sabes ;))))))) (20:25)

Escuchó la puerta del baño abrirse y Tamaki se acercó al salón, miró a Mirio con una pequeña sonrisa.— ¿Le pongo a Nami comida y nos vamos?

Mirio asintió también sonriendo y entonces Tamaki fue a la cocina para echar comida en el cuenco de la gata. El rubio mientras tanto se levantó del sofá y se dirigió hasta la puerta para esperarle. Tamaki llevaba un jersey azul oscuro y unos pantalones negros, recordaba cuando aún estaba en el hospital y se preguntaba qué tipo de ropa usaría. Le vio acariciar a la gata con una expresión tranquila, quiso abrazarle en aquel momento. Adoraba verle así, pensó en cuando quedaron por primera vez y él también puso una sonrisa.

A los pocos minutos salieron juntos de casa para poder dirigirse al restaurante que Mirio había decidido, esperando que a Tamaki le gustase.

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Tamaki estaba nervioso, muy nervioso. Quería decirle a Mirio lo que sentía y cuando lo pensaba no le parecía tan difícil, pero cuando veía al chico de cerca una parte de él temía al posible rechazo.

— Hemos llegado.— La voz del rubio le sacó de sus pensamientos.— Es un restaurante ambientado en los ochenta, la comida está bastante rica.— Tamaki digirió su mirada al local y pudo ver a algunas camareras y algunos camareros con ropa y peinados de aquella época. — Si prefieres otro sitio…

— No, no, está bien este.— contestó Tamaki negando con la cabeza nervioso.

— ¿Entramos entonces?— preguntó Mirio con una gran sonrisa, el moreno asintió y los dos entraron.

Escuchó que sonaba una de las pocas canciones que conocía de aquella época, “ Girls Just Want to Have Fun ” y una camarera se acercó a ellos con una sonrisa.— Bienvenidos, ¿mesa para dos?

— Sí por favor.— contestó Mirio, Tamaki miraba a las paredes que tenían colgados posters de grupos, cantantes y pelis de los ochenta.

— Está bien, síganme por favor.— Los dos siguieron a la chica hasta una de las mesas y se sentaron mientras esta ponía las cartas de comida.— Cuando sepan qué pedir avísenme por favor.— Después de ello, se alejó de ellos y les dejó solos.

Billie Jean ” sonaba de fondo mientras miraban la carta, Mirio decidió primero que pedir y esperó a Tamaki. Cuando este también terminó de decidir, llamaron a la chica para pedir la comida. La camarera se llevó las cartas dando las gracias y se quedaron de nuevo solos, Mirio le dirigía una sonrisa.

— ¿Te gusta el sitio?— preguntó curioso.

— Sí, bueno no sé mucho de esta época, pero es agradable el sitio.— comentó mirando a la parte de pared que tenían al lado, un póster de “The Goonies” estaba colgado y Tamaki rió suavemente.— ¿Te gustan las cosas de esta época?

— Sí, me gusta mucho, lo que más la música. Pero las pelis también, ¿has visto esta?— preguntó animado señalando al póster que tenían al lado. Tamaki negó con la cabeza y Mirio empezó a hablarle un poco sobre la peli. Parecía muy feliz hablando sobre ella, por lo que el moreno le preguntó sobre más cosas de aquella época. La camarera llegó al rato con la comida que pidieron y los dos le dieron las gracias. Empezaron a comer y Mirio continuó hablando de algunas otras películas.

Pasaron la cena de aquella forma, Tamaki escuchaba a Mirio hablar más que nada. Pero cuando conocía alguna de las cosas que mencionaba, los dos empezaban a hablar sobre ello. Un rato más tarde, pidieron los dos helado como postre y la camarera se los trajo a los pocos minutos.— Tendría que ver más pelis de esa época…— Tamaki cogió un poco de su helado de limón y al probarlo le encantó.

— ¿Has visto Star Wars? La primera no de los ochenta, pero las dos siguientes sí. Podemos verlas un día juntos si quieres.— comentó Mirio tras terminar de comer el helado que había cogido con la cuchara.

Tamaki le miró volviendo a coger otra cucharada de helado, le dirigió una pequeña sonrisa y asintió.— Me encantaría…

Mirio se quedó mirándole aún con aquella sonrisa y posó su mano derecha en la izquierda de Tamaki, que le miró sorprendido.— Tamaki, quiero decirte que me hace muy feliz haberte podido conocer. Puede que suene un poco tonto, pero me alegra mucho hablar contigo de las cosas que me gustan y que me escuches.— Rió un poco y se dio cuenta de que tenía un pequeño sonrojo en el rostro, una parte de Tamaki estaba muy nerviosa por la situación.— También me encanta verte hablar de las cosas que te gustan, o simplemente verte sacando fotos. Me siento muy feliz estando contigo siempre y estoy muy contento de que quisieras seguir hablando conmigo.— Mirio rió un poco nervioso mientras llevaba la mano izquierda a su pelo recogido en una coleta.— Tamaki, verás…

Tamaki le cortó antes de que continuase— Mirio, ¿puedes… puedes cerrar los ojos?— preguntó nervioso y también sonrojado al igual que el rubio.

Cuando Mirio cerró los ojos tras asentir, Tamaki soltó su mano y se acercó a él. Era la primera vez que tenía a Mirio tan cerca y pudo ver que tenía unas pequeñas pecas que solo se notaban a esa distancia. Estaba nervioso, por lo que iba a hacer, pero pensó en las palabras de sus amigas. En que si sentía que Mirio le correspondía se lanzase. Cerró los ojos también, tragó saliva y juntó sus labios con los del rubio empezando a besarlos.

Era su primer beso, pero merecía la pena haber esperado a Mirio. El rubio pareció sorprendido al principio, pero no le rechazó y le devolvió el beso. Aquello le hizo muy feliz. Los labios de Mirio eran suaves y cálidos, sabían al helado de vainilla que había pedido. Eran dulces y le devolvían el beso con cariño.

Notó la mano de Mirio acariciando suavemente su rostro con el pulgar. Tamaki entreabrió los ojos y se encontró los del rubio de la misma forma. Terminaron separándose para coger aire, el rubio tenía una gran sonrisa en su rostro.— Mirio me gustas, me gustas mucho…

— Tú también me gustas muchísimo Tamaki.— Se quedó callado unos segundos cuando cambió la canción que sonaba y terminó riendo un poco.— No me creo que esté sonando ahora.

— ¿Qué… qué pasa?— preguntó nervioso, pero al empezar a escuchar la letra entendió lo que quería decir. Mirio se levantó de su sitio para sentarse a su lado mientras le abrazaba con cariño, distinto al resto de veces que le había abrazado.

— Te quiero muchísimo Tamaki.— susurró en su oído con una voz dulce y cariñosa. Estaba muy feliz en aquel momento, en los brazos de Mirio y sabiendo que le correspondía.

— Te quiero Mirio, te quiero...— contestó devolviéndole el abrazo, oliendo su colonia y queriendo quedarse siempre de aquella manera.

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Mirio acompañaba a Tamaki a su casa, los dos iban cerca y dados de la mano, sintiéndose en el cielo. La mano del rubio era cálida y más grande que la suya, le agarraba con cariño.—  ¿Cuándo… cuándo empecé a gustarte?— Preguntó Mirio con una pequeña sonrisa.

— No lo sé exactamente… empezamos a hablar y me sentía muy bien. Supongo que fue poco a poco que empezaste a gustarme más.— respondió un poco tímido.— ¿Y yo a ti...?

— Creo que me di cuenta cuando pensé en que me iba a ir del hospital. Por eso te di mi número para seguir hablando. No sabía lo que sentías, pero quería poder ser tu amigo al menos.— añadió dejando salir una pequeña risa de sus labios.

Cuando llegaron a la casa de Tamaki los dos se quedaron parados y se miraron de frente, Mirio agarró también la otra mano del moreno y le dedicó una sonrisa.— Ya hemos llegado…

— Sí…— Los dos se quedaron en silencio unos minutos aún cogidos de las manos.— Creo que debería irme yendo, Eri debe estar preocupada.

— ¿Quieres quedar el próximo viernes en mi casa?— Tamaki tenía un leve sonrojo en el rostro, pero Mirio asintió con su característica sonrisa.

— ¿Puedo besarte?— el moreno le miró un poco sorprendido, pero asintió y entonces Mirio se acercó para unir sus labios. El rubio acariciaba su pelo mientras le besaba y Tamaki le abrazaba por la parte baja de la espalda. Quería quedarse así por mucho tiempo, no quería que se marchase. Cuando se separaron Mirio rió suavemente y le dio un pequeño beso en el moflete.— Te quiero mucho Tamaki.

— Yo también Mirio.— contestó abrazándolo por última vez, ya que sabía que si le daba otro abrazo más no le querría dejar marchar. Mirio se despidió con la mano y Tamaki le vio marchar. El rubio se volteó para mirar varias veces y tuvo que controlarse para no pedirle que se quedase con él. Cuando ya no podía verle, entró a su casa y fue directamente a tumbarse en la cama. Era muy feliz, no terminaba de creer que todo aquello había sucedido, que en verdad Mirio correspondía sus sentimientos. Que en verdad se habían besado.

Tamaki cogió el móvil y envió un mensaje al grupo que tenía con sus dos amigas.

 

Yo << Le he besado (23:10)

Nejire >> AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH (23:13)

Nejire >> QUÉ MÁS HA PASADO??? ESTÁS CON ÉL??????? (23:13)

Yuuyu >> FELICIDADES TAMAKIIII (23:13)

Yo << No estoy con él, me ha acompañado a casa y está volviendo a la suya (23:14)

Yo << Gracias Yuuyu (23:14)

Nejire >> MAÑANA TE RECOGEMOS EN EL HOSPITAL Y VIENES A DORMIR A NUESTRA CASA, TENEMOS QUE HABLAR (23:15)

Nejire >> MIRIO NO ME HA DICHO NADA, LE PARECERÁ BONITO (23:15)

Yo << Nejire… (23:15)

Yuuyu >> Pobre, estará nervioso también (23:15)

Nejire >> FALSA ALARMA, ME ACABA DE ENVIAR UN AUDIO DE 7 MINUTOS (23:16)

Nejire >> VOLVEMOS MÁS TARDE TAMAKI (23:16)

Tamaki dejó el móvil y se llevó las manos a su cara que notaba caliente un poco avergonzado. Se preguntó qué diría Mirio en aquel audio, si él también se sentiría tan feliz en ese momento. Los minutos se le hicieron eternos hasta que volvieron a hablar por el grupo.

Yuuyu >> Vale, lo estamos escuchando y está muy feliz Tamaki (23: 20)

Yuuyu >> Soy Nejire ahora (23: 20)

Yuuyu >> Encima con música ochentera romántica de fondo  (23: 21)

Yuuyu >> Estáis haciendo una peli? (23: 21)

Yo << Toda la música era así… (23: 21)

Nejire >> QUIERO QUE LLEGUE MAÑANA POR LA TARDE (23: 25)

Nejire >> POR FAVOR, INTENTA SALIR UN POCO ANTES SI PUEDES (23: 25)

Nejire >> QUIERO ENSEÑARTE ESTE AUDIO Y OTRA COSA QUE ME DIJO HOY (23: 25)

Yo << Me voy a dormir, hasta mañana chicas (23:26)

Yuuyu >> Descansa mucho Tamaki (23:26)

Nejire >> Increíble que nos dejes así ahora :( (23:26)

Nejire >> Descansa mucho tonto (23:26)

Nejire >> Sueña con tu amorcete dándote muchos besos… (23:27)

Tamaki salió del chat y fue al contacto de Mirio para cambiar su nombre. Después se metió en el chat privado con él y empezó a escribir un poco.

Yo << Lo he pasado muy bien en la cita de hoy (23:29)

Yo << Estoy muy feliz de haber estado contigo y saber que sientes lo mismo (23:29)

Yo << Te quiero Mirio (23:30)

Yo << Me voy a dormir, espero que llegues bien a casa (23:30)

Esperó unos minutos aún con el móvil encendido y el chat con el rubio abierto, pero este no le contestó. Supuso que habría dejado el móvil mientras llegaba a casa, por lo que puso a cargar el móvil y tras cambiarse se metió en la cama para dormir. Pensando en la sonrisa de Mirio, en sus besos y sus te quiero, fue como consiguió dormirse con una sonrisa y un cálido sentimiento en el pecho.

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— Sois tan monos.— comentó Yuuyu mientras cogía palomitas de un cuenco. Tamaki se encontraba en la casa de sus amigas y había estado contándoles con detalle la cita que tuvo con Mirio a petición de ambas.

— Mirio tenía una sonrisa de oreja a oreja desde que le vi por la mañana, es la primera vez que le veo tan feliz.— añadió Nejire para después beber de un refresco.— Me alegra saber que he hecho bien de Celestina.

Tamaki la miró con una pequeña sonrisa, estaba muy feliz al recordar todo lo ocurrido con Mirio. Deseaba que llegase el viernes para poder estar con él de nuevo y además enseñarle sus fotos. También le habían parecido muy tiernos los mensajes que Mirio le había mandado a Nejire mientras él se preparaba y se sonrojó un poco pensando en ello.

— ¿Algún día tendremos que quedar los cuatro verdad?— preguntó Yuuyu con una sonrisa.

— Pues claro, yo quiero ver a estos dos tontorrones juntos. Tantos años queriendo que Tamaki estuviera con alguien y ya ha llegado el momento.— Nejire parecía muy feliz y le hacía sonreír, ella era la que más le había ayudado siempre.

— Tenías casi tú más ganas que yo.— contestó Tamaki riendo suavemente.

Los tres rieron juntos y Nejire se acercó para darle un abrazo al moreno.— Ay, estoy tan feliz por ti tonto.

Al rato Tamaki cogió el móvil mientras sus amigas miraban qué poner en la televisión y vio que tenía mensajes de Mirio.

Sol❤ >> YA HE VUELTO A CASAAA (22:11)

Sol❤ >> Qué tal en el trabajo? (22:11)

Sol❤ >> He notado la falta de Nejire hoy por la tarde, pero merecía un descanso la pobre (22:12)

Sol❤ >> Aunque me ha animado pensar en ti, tengo muchas ganas de verte el viernes (22:12)

Sol❤ >> Si un día consigo salir un poco antes puedo intentar ir a visitarte al trabajo (22:12)

Sol❤ >> Ojalá se me pase pronto la semana (22:13)

Sol❤ >> Tengo muchas ganas de abrazarte y besarte (22:13)

Sol❤ >> Te quiero mucho Tamaki, eres tan maravilloso. (22:13)

Sol❤ >> Soy muy feliz (22:13)

Una gran felicidad invadía su pecho, sentía que se iba a derretir y leer aquellos mensajes había conseguido que tuviera más ganas de ver a Mirio.

Yo >> Todo bien en el trabajo, aún se me hace raro no atenderte (00:03)

Yo >> Si quieres venir puedes hacerlo cuando quieras (00:04)

Yo >> Yo también quiero verte el viernes (00:04)

Yo >> Te quiero mucho Mirio (00:04)

Apagó la pantalla del móvil y escuchó a Yuuyu bostezar. Nejire le dio un pequeño beso en los labios y después les miró con una sonrisa a los dos.— Bueno, ya va siendo hora de irnos a dormir, ¿no? Mañana nosotros madrugamos.

— Es verdad, mañana os llevo al trabajo en coche a los dos.— añadió Yuuyu abrazando después a Nejire.

— No hace falta que me lleves Yuuyu, puedo ir en autobús.— contestó Tamaki.

— Si no te lleva ella te voy a llevar yo, no vamos a dejarte ir en bus que te pilla más lejos aún nuestra casa del trabajo.— Nejire le miró con una sonrisa y Tamaki suspiró.

— Gracias chicas…

Después de aquello apagaron la tele y Nejire ayudó a Tamaki a preparar el sofá cama. Cuando terminaron las chicas se despidieron de él para irse a su habitación y poder dormir. Tamaki miró de nuevo el móvil y aún no había recibido respuesta de Mirio, por lo que lo dejó de nuevo y se echó a dormir. Sabiendo que dentro de poco llegaría el viernes y podrían estar juntos de nuevo. Sabiendo que Mirio tenía las mismas ganas de volver a verle.

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— Estas fotos son de un viaje que hice a Quebec con Nejire y Yuuyu— comentó el moreno mientras el rubio miraba con una gran sonrisa las imágenes que le mostraba. Mirio llevaba un par de horas en su casa y habían comenzado a ver las fotos de Tamaki hacía un rato mientras se preparaba la cena en el horno. Mirio se quedaría aquella noche en su casa y habían quedado un poco tarde ya que así también podría pasar tiempo con Eri.

— Qué bonitas son todas Tamaki, ¿cómo es que fuisteis a Quebec?— preguntó curioso.

— Es que queríamos conocer la ciudad y fuimos una semana. Estuvimos ahorrando para poder ir juntos y hacer fotos. También les hice una sesión a las dos.— contestó cambiando de carpeta para enseñarle la sesión de fotos que hizo a las chicas.

Las dos parecían muy felices juntas, en una de las fotos aparecía Nejire cogiendo a Yuuyu en brazos y Mirio rió un poco. A medida que iba enseñándole fotos, el rubio se acercaba poco a poco hasta terminar apoyado en el hombro de Tamaki. El moreno terminó apoyando su cabeza en la de Mirio y la refregó un poco en su pelo. Olía a champú y cerró los ojos al sentir aquella tranquilidad. El rubio le cogió de la mano y empezó a acariciarla con su pulgar.

— Me encantaría poder viajar contigo, para poder verte tan feliz de nuevo mientras sacas fotos.— dijo Mirio en tono cariñoso. Tamaki levantó su cabeza y los dos se miraron. El rubio le miraba con su preciosa sonrisa, aquella que tanto le gustaba.

— A mí también me gustaría poder viajar contigo y disfrutar de otros lugares juntos.— contestó Tamaki también en tono cariñoso, sonrojándose un poco para después besar los labios del rubio. Mirio le abrazó mientras le devolvía el beso y se sintió en el cielo.

El sonido del horno pitando les hizo separarse de nuevo, Mirio riendo suave y Tamaki mirándole con una pequeña sonrisa.— ¿Cenamos ya?— el rubio asintió y llevó los cubiertos y demás a la pequeña mesa que tenía Tamaki en el salón mientras este servía la cena. Pusieron de nuevo la serie que veían juntos en la televisión para cenar y la comentaron mientras comían. De nuevo todo sintiéndose tan natural, con aquella confianza que se solía ganar solo con el tiempo. Pero que con Mirio no le había hecho falta.

Dirigió su mirada hacia Mirio cuando empezó a reír en un momento que un personaje bajaba por una cuerda sobreactuando. Le parecía muy tierno ver cómo se reía tanto con aquello. Apretó sus labios mientras sonreía y apoyó su cabeza en el pecho del rubio, sorprendiéndole un poco al principio.— ¿Estás bien Tamaki?

El moreno tan solo asintió y escuchó a Mirio dejar escapar una leve risa para después abrazarle. Dejando un pequeño en el pelo de Tamaki, susurrando más tarde un “te quiero”.

Vieron unos pocos capítulos más de la serie pero se hizo un poco tarde y los dos empezaron a bostezar.— ¿Quieres dormir ya?— preguntó Tamaki mirándole con una pequeña sonrisa mientras el rubio se estiraba un poco.

— Vale, además mañana quiero acompañarte al hospital, deberíamos dormirnos los dos pronto.— dijo riendo un poco al terminar de estirarse. Los dos fueron a la habitación del moreno y Mirio empezó a cambiarse. Tamaki se sonrojó un poco al verle sin camiseta y miró hacia su cama.

Al principio estaba un poco nervioso ya que era la primera vez que dormirían juntos. Pero cuando los dos se tumbaron y arroparon, los nervios desaparecieron. Estaba al lado de Mirio, que brillaba con luz propia, mirándole con una enorme sonrisa. Como si nunca tuviera ningún problema ni inseguridad, consiguiendo que las pulsaciones de Tamaki se acelerasen. Consiguiendo que sintiera lo que nunca había sentido antes por nadie.

Mirio acercó su mano izquierda al rostro de Tamaki y lo acarició con el pulgar, un leve sonrojo en su rostro.— Te quiero Mirio.— susurró el moreno con una pequeña sonrisa.

— Te quiero Tamaki.— contestó también en un susurro para después besarle.

Durmieron abrazados, sintiéndose felices juntos. Tamaki consiguiendo por primera vez no sentir que estaría solo, pudiendo saber que con Mirio había logrado encontrar aquel sentimiento que describían sus amigas. Queriendo pasar muchas más noches de aquella forma con la persona que conseguía iluminar tanto su vida.

Notes:

Este final es para dar pie a escribir más cosas con este au ya que le he cogido cariño y quiero mucho a mis bebés.
Ojalá os haya gustado y espero escribir más cosas de los nenes pronto.