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Language:
Español
Stats:
Published:
2018-12-28
Words:
821
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
10
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1
Hits:
234

Yellow

Summary:

Hatsume Mei está ahí para Iida, cada que este lo necesita, para arreglar las piezas de su ajada armadura y agregar algo útil cada vez, luego de haberle dejado un pequeño regaño por descuidarse en lo más mínimo. Siempre está para apoyarlo cuando él, como guerrero, siente que no puede más. Cuando las luchas son duras y la fuerza de voluntad se cae a pedazos.
Ella es maravillosa.

Drabble. Iida Tenya/Hatsume Mei.

Notes:

Work Text:

Yellow

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Tenya no puede evitar preguntarse, cada vez que la mira fijamente, con toda esa luz que desprende de forma natural, casi comparándose al potente sol matutino observado desde una colina: ¿qué me habrá visto?

Sonriente, enérgica, trabajadora… qué mujer fuerte y valiente. Creativa, sin ganas de rendirse ante nada, sin obstáculos que la puedan derribar, sin ningún tipo de barrera para ser la mejor en todo. En especial en ser ella misma.

Mei revolotea alrededor de sus distintas herramientas, día y noche, incluso a la débil luz de una vela vieja. No descansa hasta tener listo todo lo que se propone al día, hasta acabar con sus labores. Expide un aura casi mágica. No es que sea una bruja precisamente (aunque lo sea, o aunque algo mínimo tenga en la sangre), es porque es una mujer. Una muy hermosa…

Porque sí. Es hermosa. En todo sentido.

Y Tenya no lo puede creer.

Él, que como todo caballero falto de resolución, estuvo al borde de rendirse en medio de una batalla y que no lo hizo solo porque Izuku y el príncipe Shouto se lo impidieron. Él, que como escudero no fue capaz de obtener la espada del Rey por sus propios méritos, sino que la recibió nuevamente de su amigo. Él, que siente que le falta tanto para estar a la altura de una mujer que no tuvo mayores inconvenientes de enfrentarse a todo el Consejo para defender sus derechos de herrera del gran poblado de Ruiseñor. Justamente él… que ha conseguido tener su afecto.

O lo que sea.

Hatsume Mei no es muy demostrativa en cuanto a esos temas. Pero lo hace, de alguna manera. Jamás se la verá por ahí colgándosele del brazo a su caballero, o provocando un roce de más en algún lugar multitudinario, pero siempre está.

Está ahí para Iida, cada que este lo necesita, para arreglar las piezas de su ajada armadura y agregar algo útil cada vez, luego de haberle dejado un pequeño regaño por descuidarse en lo más mínimo. Siempre está para apoyarlo cuando él, como guerrero, siente que no puede más. Cuando las luchas son duras y la fuerza de voluntad se cae a pedazos.

Mei es maravillosa.

Se ríe cuando tiene trabajo suficiente hasta como para no dejarla ni respirar. Llora de emoción. Grita (muy seguido). Y a veces, solo a veces, se da ese lujo de ponerse cariñosa. Porque las guerras son sufridas y no le hace gracia la idea de que su caballero de desenfoque, aunque sea durante un mínimo instante. No se perdonaría a sí misma nunca si ella fuera la razón de ese desenfoque.

Porque sabe que él tiene ese corazón frágil como pluma y a la vez fuerte como el acero, que solo hay que guiarlo un poco. Que solo hay que apoyarlo y darle amor.

Y ella lo hace.

Con un simple beso suyo, Tenya siente que el mundo está en paz. Dulce y suave, sabe a tú puedes todo, y yo te voy a acompañar siempre, tranquilizador. Mei le besa no solo los labios, o las mejillas, o la unión cuello-hombros. Le besa el espíritu, dejándolo sin aliento, encandilándolo. Y así son felices. Con tan poco y tantísimo a la vez.

Y esa es su pequeña dicha del día a día.

—Se hace tarde, vamos —le dice Iida, ubicado en la entrada al taller. Solo porque la ha visto removiendo algunas maderillas y otros tantos pedazos de metal, despejando el lugar, como si ya estuviera por irse. Porque él jamás le diría «vamos», sin que ella terminara de trabajar. Ella no se lo perdonaría.

Como toda respuesta, en el rostro de Mei asoma una sonrisilla, pícara, satisfecha.

—¡Vamos!

Qué mujer brillante. Es como el sol, o todas esas estrellas. Quiero decírselo. Que es mi sol, que es mi estrella. Pero no lo haré.

Tenya no sabe por qué lo eligió, en medio de toda esa artillería pesada que representan los caballeros reales, los guardianes, el príncipe e, incluso, su adorado trabajo (que es todo en su vida). No puede comprender qué le debió pasar por la cabeza para decidir quiero apoyar a Tenya, pero él sí está muy seguro del porqué de su decisión al pensar quiero amar a Mei. Y, bueno, con eso le basta, porque no va a preguntárselo, ni tampoco va a decirle lo que él siente así, de manera explícita.

Porque ellos son así, y con eso es suficiente.

Hatsume brilla más que el sol o las estrellas.

Y Tenya decide que, de vez en cuando, no está mal irse a casa tomando su mano.

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—Fin—

N/A: Este drabble es un pequeño extra (del regalo de Navidad) para mi amiga secreta, Kaith Jackson (la amo tanto). Esta mujer me hizo AMAR a esta parejita tan crack y hermosa, así que este pequeño fragmento de nuestro sueño medieval va para ella con todo el amor que tengo para dar.