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El asesinato de Gonzago

Summary:

Ravenna se da cuenta que hay algo más detrás de la inusual amistad entre Santos y Loyola. Gracias a su naturaleza persuasiva convence a Lamponne y Medina para transformar el último operativo del grupo en una carrera contra reloj para lograr una confesión de amor. Un simulacro adentro de otro simulacro ¡Justo como en Hamlet!

Chapter 1: El principio del fin

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

A Ravenna no le sorprendió en lo más mínimo la determinación de disolver el grupo. En el último tiempo había una energía rara, como si estuviesen caminando sobre una soga a punto de cortarse por la tensión. Al final la soga se rompió pero la vida sigue igual. El actor tenía planeado aprovechar el parate para conocer el mundo y en el proceso a si mismo. En cuanto a los operativos, iban a seguir en marcha pero en manos de Loyola y Molero. La elección del nuevo equipo fue unánime. Molero había demostrado su potencial cuando logró llegar a ellos mientras trabajaba para Milazzo. El tipo era raro, de eso no había dudas, pero Santos les aseguró que no tenía malas intenciones y este nunca se equivocaba al leer a la gente.

El caso de Loyola era diferente. Nadie supo bien cómo pasó de ser un colaborador accidental a que Santos lo propusiese como miembro del nuevo grupo. Desde el fin de semana de no descanso, como lo bautizó Ravenna, la presencia del oficial Loyola se había hecho cada vez más frecuente. Fue también Santos quien en su momento insistió con que el oficial colabore en los simulacros. Medina aceptó la propuesta sin ningún problema, Lamponne en cambio fue más reticente, cuestionando la utilidad que podría tener Loyola en futuros operativos. Ravenna solamente se quedó con la duda de cómo el hermético Santos llegó a volverse tan cercano con Loyola como para querer trabajar con él. Era algo por demás curioso, Santos no se caracterizaba por ser una persona sociable y mantenía una distancia prudencial con las personas con las que se asociaba pero ahora se mostraba más que indulgente con el despistado de Loyola. No era algo que le molestara pero no podía dejar de sentir que se estaba pasando por alto un detalle importante porque según el reglamento interno no podían revelarle la naturaleza de sus actividades a nadie que no fuese cliente o colaborador del grupo. Loyola, técnicamente, no entraba en ninguna de esas categorías así que, al igual que Molero, debió haber descubierto por sí mismo que Santos no era simplemente el dueño de una panadería con pasión por los cuentos policiales. La otra posibilidad era que Santos le haya revelado la verdad sobre su trabajo rompiendo así el reglamento que el mismo había escrito... o pensado. La verdad es que Ravenna no tenía idea si el reglamento estaba en papel o eran reglas que fueron apalabrando. Iba a tener que preguntarle a Lamponne para sacarse la duda. Con el cambio en Santos las piezas del juego se estaban moviendo de forma inesperada. Eran eficientes en lo que hacían porque cada uno cumplía un rol grabado en piedra. Si alguno de ellos se desviaba la máquina podía romperse. De alguna manera ya se había roto si se tiene en cuenta que estaban en la oficina discutiendo los detalles de su último operativo.

—¿Te estoy aburriendo, Ravenna?— cuestionó Santos arqueando una ceja.

—Disculpen, me quedé pensando en otra cosa- todas las miradas se centraron en el actor —sigan, sigan...-

—Medina— Santos giró su cabeza para mirar al investigador del grupo, poniendo el marcha el aceitado mecanismo que llevaban repitiendo durante años. Ravenna tenía que admitir que iba a extrañar su trabajo pero por sobre todo iba a extrañar a sus compañeros, o mejor dicho amigos, como aclararía Medina. Sus días se iban a quedar con un gran vacío sin las excentricidades de Santos, las cursilerías de Medina y sin tener a Lamponne para romperle la paciencia. Lo último era clave.

-Nuestra cliente, Melisa Kelly- Medina arrancó a hablar luego de que Lamponne apagara las luces. Frente a la mesa se levantaba una pantalla que mostraba la foto de una mujer de pelo castaño, sonrisa amena y bastante bonita según el criterio de Ravenna -periodista y madre soltera de Julia de cinco años. Nos contrató para recomponer la relación entre su hermano menor, Federico y su padre, Alberto- era un caso de último momento, un emergencia o por lo menos así lo veía la cliente. Iba a ser su último operativo y el primero de Loyola y Molero.

-Federico Kelly, veintisiete años. Publicista- siguió Molero, señalando la foto de un joven de ojos redondos y nariz respingada. La investigación previa la habían hecho en conjunto, después de todo el operativo era un entrenamiento para el nuevo equipo -Es homosexual-

-No parece...- esta vez todos los ojos se posaron en Lamponne - ¿Qué? No dije nada malo-

-Sigo- suspiró Molero -hace meses salió del closet ante su familia cosa que no terminó bien. Su madre, Mabel, lo acepto sin muchas vueltas pero el padre, Alberto , lo tomo mal y luego de una fuerte discusión se distanciaron completamente. Llevan tres meses sin hablarse-

-¿Cómo era la relación antes del incidente?- Preguntó Loyola.

-Muy buena- Contestó Medina pasando a otra foto, esta vez de padre e hijo en lo que parecía una platea -para Federico su padre siempre fue su héroe. Siempre fueron muy compinches, iban todos los domingos a la cancha a ver a Vélez, equipo por el que ambos hinchan. Hasta fueron juntos a Japón cuando Vélez ganó la Copa Intercontinental en el '94 -

-No es mala persona, siempre se esforzó para que sus hijos estén felices pero fue criado en una familia muy conservadora. Nunca conoció a una persona abiertamente homosexual por lo que cualquier idea que tenga de ese grupo viene exclusivamente de los medios y estereotipos que andan rondando- Agregó Molero.

-¿Qué hacemos?- Preguntó Santos a la mesa buscando la participación de los nuevos integrantes.

-Tendríamos que romper con los estereotipos y perjuicios que tiene el padre en la cabeza- indicó Loyola llevándose su lapicera a los labios. Molero le dio una pitada a su cigarrillo como tratando de encontrar ahí la clave del operativo.

-De acuerdo ¿Cómo?- siguió cuestionando el rubio.

-Nos hacemos pasar por una pareja homosexual, nos acercamos a la familia y nos ganamos su confianza- agregó Molero con su voz rasposa .

-¿Seguro que este tipo no es un homófobo irremediable? ¿No será mejor que lo tenga más lejos que cerca?- Ravenna se reclinó en su silla haciendo que las patas delanteras queden suspendidas en el aire. De vez en cuando le surgía esa duda en la cabeza... ¿Deberían solucionar todo? ¿Cúal era el límite? Que las víctimas caigan en sus manipulaciones no significaba que cambiasen su forma de pensar -no se si deberíamos intervenir, eh-

-no- sentenció Molero apagando el cigarrillo contra el cenicero -por lo que investigamos el tipo puede cambiar, y el amor que tiene por el hijo es genuino- sonrió - se mandó una cagada y se va a arrepentir hasta el ultimo día- el actor se lo quedó mirando por unos segundos. Molero tenía un aire de tristeza permanente como un espejo roto que alguien trató de arreglar con la gotita pero que todavía mostraba los quiebres. No conocía su historia pero era obvio que no rebosaba de felicidad. La vida de nadie destilaba felicidad últimamente.

-Ravenna, no te tires para atrás con la silla que te podés romper la nuca- la voz de Medina interrumpió el flujo de la conversación y los pensamientos del actor. Ravenna levantó una ceja -en serio, es muy peligroso- insistió el ex periodista, siempre preocupado por sus compañeros. Ravenna dejó caer la silla que aterrizó con un golpe seco en el piso de madera sobresaltando a Loyola.

-¿Así está bien?- se burló.

-¿Podemos seguir?- cortó Santos -creo que es mejor sacarlos de su ámbito habitual y que Federico se una más adelante, mejor si es en la celebración de año nuevo donde la nostalgia está a flor de piel-

-Entonces por ahora vamos a necesitar un hotel en.. ¿el sur? Pasajes... - Lamponne anotaba en su agenda mientras Loyola enumeraba -una excusa para llevar a toda la familia para allá...

-También debemos asegurarnos de tener un bosque cerca y una excursión para dicho lugar. Una vez tengamos definido todo hacemos la lista final de necesidades- siguió Santos con su usual forma monótona de hablar -¿La nena puede colaborar en el operativo?-

-¿La nieta?- preguntó Lamponne levantando la vista del papel -tiene cinco años-

-Nos puede servir- Contesto Santos mientras Medina negaba con la cabeza. El actor argumentaría que no hay que trabajar ni con chicos ni con animales pero ellos ya habían soltado a un puma en medio de una fiesta, en comparación, trabajar con una nena de cinco años no parecía tan riesgoso.

-¿Quién va a ser la pareja? Yo no con Ravenna no voy- Anunció Lamponne.

-Yo se que en el fondo me querés Lampo. No sos mi tipo igual- Ravenna le guiñó un ojo -¿Loyola?-

-No hay problema no actúo tan bien como vos pero voy a hacer lo mejor que pueda- el policía respondió con pudor fijando la vista en la mesa.

-Esa es la actitud- Ravenna le dió un golpe a la mesa. Le caía bien Loyola y aunque este lo negara tenía talento para la actuación.

-Entonces está decidido. Ravenna y Loyola van a ser nuestros personajes principales- dijo Santos con una sonrisa casi imperceptible -¿algo más?-

-Disculpen pero me tengo que ir yendo porque sino se me va a hacer muy tarde- Loyola se levantó desparramando hojas en el piso.

-No hay problema. De todos modos ya resolvimos bastante por hoy ¿no es así caballeros?- Santos miró a todo el grupo y luego se sacó los anteojos dando por finalizada la reunión.

-Un gusto, como siempre- se despidió Loyola enfilando para la puerta. Ravenna miró atentamente como Santos se levantó un segundo después y siguió al oficial hasta la salida.

-Yo también me voy, gente - Molero hizo un saludo general con la mano y dejó la oficina.

-Loyola, si querés te alcanzo- Ravenna escuchó ofrecer a Santos.

-No es necesario Santos, en serio. No te vas a hacer todo ese viaje- murmuró Loyola.

-no es molestia, insisto. Además me gusta manejar- Santos sonrió y salieron del lugar. Había algo entre ellos, el actor podía apostar cualquier cosa.

-¿Me gusta manejar? ¿Qué es eso?- Ravenna negaba con la cabeza, indignado -para los operativos es un genio, no hay duda alguna pero para estas cosas es de lija-

-¿Qué cosas?- preguntó Lamponne que se estaba sirviendo un vaso de agua. Ninguno de los tres miembros restantes parecía tener intención de dejar la oficina.

-¿Cómo que qué cosas? ¿vos no te diste cuenta?- el actor se inclinó sobre la mesa como si estuviese revelando un gran secreto -¿Te lo tengo que explicar con títeres?-

-¿Podés hablar claro Ravenna?- reprochó Lamponne -Me estás cansando-

-Santos y Loyola. Tensión sexual no resuelta- Ravenna sonrió al ver a Lamponne atragantándose con el vaso de agua.

-ahora que lo decís es verdad- Dijo Medina apareciendo por atrás del actor. Sabía que podía contar con Gabriel para estas cosas.

-¿Viste?- Ravenna se dio vuelta a mirarlo -es tremendo-

-No hables así de Santos, Ravenna por favor- gruñó Lamponne entre toses.

-No es un chico, Lamponne. Tenés que dejar de idolatrarlo- todos admiraban a Santos, ya fuese por su inteligencia o por forma de liderar el grupo pero Lamponne lo tenía en un pedestal. Uno pensaría que al conocerlo desde hace más tiempo tendría una imagen más humanizada del planificador pero era todo lo contrario.

-¿En algún momento parás de decir pelotudeces ?-

-Vos, Medina y yo tenemos algo planeado cuando dejemos esto pero Santos.... ¿Eh?- Insistió Ravenna -Hace años que está solo y siempre se focalizó en nuestro trabajo. Lo mínimo que podemos hacer como amigos darle una mano-

-¿Qué tenés pensado?-preguntó Medina sentándose en la mesa. Con el ex periodista adentro tenía ganada la mitad de la discusión.

-Un último operativo-

-Santos no va a caer en un simulacro- Lamponne seguía poco convencido.

-Pero este no va a ser un simple simulacro, va a ser un simulacro dentro de un simulacro ¡como una muñeca rusa!- Exclamó Ravenna aunque el actor en él quería decir como en Hamlet. Una obra adentro de una obra, un operativo adentro de otro operativo. Muy poético todo.

-¿Hace cuanto que venís maquinando esto Ravenna?- Cuestionó Lamponne. La respuesta era más o menos antes de Navidad pero nadie se tenía porque enterar.

-Eso no importa, empezamos mañana- Dispuso el actor - nos encontramos en mi casa a las tres de la tarde-

Notes:

Estoy muy nerviosa por este fanfic jaja quiero que me salga bien porque son Los Simuladores, no puedo faltarles el respeto escribiendo una porquería! Loyola y Santos son mi Ship don't @ me. Generalmente escribo en inglés así que me está costando bastante pasar mis ideas al castellano (hace 4 años que no escribo en castellano jaja) Así que desde ya les pido perdón si esto les hace sangrar los ojos.