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Ella necesita un abrazo ( y un hermano que quiera dárselo)

Summary:

Carld Hargreeves fue él secreto (casi) mejor guardado que tuvo Reginald. Un niño con capacidades físicas y mentales extraordinarias, con una inteligencia avanzada, un poder colosal y un gran control sobre este. Un secreto resguardado del mundo (y de la mayoría de sus hermanos).

Un niño que odiaba a su padre con cada célula de su cuerpo (Y que amaba a número 7 con la misma fuerza)

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Cuando Carld volvió a la Academia, no se espero encontrarse a Vanya encerrada en una jaula de metal insonorizada. Tampoco espero ver a sus "hermanos" (Nunca lo habían sido, no cuando ellos no sabían de su existencia), discutiendo con Numero Uno, para que liberara a Vanya.

Uno tampoco espero él golpe en su rostro.

Chapter 1: Tu me creiste y yo me volví tan bueno (Fingiendo)

Chapter Text

Reginald Hargreeves odiaba cada tipo de contacto físico. El afectó fue una debilidad que él no pasaba por alto, y miedo fue algo que él despreciaba de sobremanera.

Esto hizo que permaneciara siempre encerrado, lejos de todo y todas las distracciones posibles. Solamente lo dejaría salir una vez al mes, si se lograba cumplir sus expectativas en cada entrenamiento y se comportaba. Más Reginald nunca lo dejo conocer a sus hermanos, dijo que era una perdida de tiempo, que no tenia necesidad de formar lazos.

Fue por esa misma razón que se sorprendió cuando conoció a siete.

La primera vez que se vieron tenian ocho años, su padre habia llevado a el resto a uno de sus entrenamientos "especiales" Y Grace, que insistía en que la llamara madre, había bajado a darle su desayuno como todas las mañanas, con su sonrisa fría y robótica. Las sombras que soltaban de vez en cuando la alertaron de otra presencia en la habitación, quien penso era Pogo, hasta que gira su cabeza y vio una pequeña figura escondida detrás de la puerta.

Al parecer, Grace también se dio cuenta, cambiando su rostro a uno más "molesto" si es que se puede llamar así.

"Numero siete ¿Qué haces aquí? Deberías  estar practicando tus partituras arriba".

Numero Siete, como Grace la había llamado, no dijo nada, simplemente le mirado unos segundos y asintió lentamente para luego retirarse. Sin antes dar una mirada de reojo que no pudo comprender muy bien. Su rostro estaba completamente en blanco, pero sus ojos estaban llenos de tristeza y soledad que él conocía muy bien. ¿Qué es esto? ¿No era feliz allí arriba?

Termino el desayuno, y se preparo para su entrenamiento. Quiso preguntarle a Grace sobre ella, pero no pudo arriesgarse a que la castigará. Decidió guardarse la pregunta para si, hasta que no pudo mas y termino preguntando.

 


 

"Señorita Grace" Hablo, llamando a la atención de la dama.

"Puedes llámame "Madre" Numero Cero."

El ignoro esto ultimo, decidido a sacar él tema desde la raíz.  "¿Quien era la niña que estuvo aquí él otro día?"

"¿Ella? Era Numero Siete, una de tus hermanas."

El ya sabia eso, pero necesitaba saber que hacia alli abajo, cuando debía estar con sus hermanos. Su padre jamas la dejaría salir si tuvieran entrenamiento.

"¿Por que no estaba ella en el entrenamiento con los demás? ¿Pasa algo con ella?"

"Oh Cariño, ella no puede ir a las misiones, ella no tiene poderes como él resto de sus hermanos."

El se sorprendió, pero no dijo nada mas durante un tiempo, se quedo pensando en lo triste que ella se veía, tan solitaria, tan vacía. Cuando una idea cruzo por su cabeza, decidió que era lo mejor llevarla a cabo.

"Gra-digo ¿Mamá?" Se corrigió rápidamente, si iba a pedírselo, debía hacerlo de la mejor forma posible.

"¿Si, cariño?"

"Ella, Numero Siete ¿Siempre esta en casa, verdad?"

"Si, tu padre no la deja entrenar por que es peligroso para ella, el solo la esta cuidando."

 

El duda que sea cierto. Su padre jamas pensaría en la seguridad de sus hijos, entrenandolos para que usen sus poderes para luchar contra criminales, enseñandoles como aguantar torturas y demás cosas que un niño se supone que no debe saber a su edad es una clara demostración de que él hombre es todo menos un buen padre. Seguramente él habrá apartado a siete del resto pensando que era inútil, alguien que no sirve para sus propósitos egoístas.

"¿Madre? Ya que ella no esta entrenando ¿Podria venir aqui abajo  aveces? ¿Por favor?"

Preguntó, observando a la hermosa mujer delante suyo y esperando (rogando) que aceptara, quería conocerla, incluso si solo la había visto una vez, quería saber de ella, que le contara del mundo exterior. Grace pareció pensarlo, (él no cree que ella realmente piense, padre siempre termina recirdandole que es solo una maquina) para finalmente aceptar con una sonrisa.

El termina rápido de comer, emocionado, Y antes de que Grace se vaya le suplica, mirándola a los ojos, que no le mencione nada a su padre, él jamas dejara que ella se acerque a él. Grace vuelve a asentir, dándole una palamada en la cabeza marchándose con su plato.

Cuando, al día siguiente, ve una tímida siete en la puerta de su "habitación" junto a su madre, él no puede evitar la sonrisa que se asoma en su rostro


 

Numero siete era la más ordinaria de sus hermanos, ella nunca tuvo nada especial. No era como Uno y su súper fuerza, o tres y sus rumores. Ella era la mas simple e inútil de todos los hermanos Hargreeves.

A sus cortos ocho años de edad, ella podría decir claramente que la soledad era algo que la acompañaba seguido. No importaba cuanto intentase acercarse a sus hermanos, su padre o ellos mismos terminarían alejándola.

Hubo algunas excepciones a pesar de todo. Cinco aveces se sentaría a resolver sus calculos en su habitación o la invitaría a leer un libro nuevo que pensó que le gustaría. Durante las tardes que se pasaba en la biblioteca ella podria encontrar a Ben concentrado en alguna de sus novelas de ficción favoritas, y él le haría un lugar a su lado. Aveces Klaus aparecería en su habitación, con ojeras enormes y le pediría que tocara alguna canción para él, para ahuyentar a los fantasmas.

Es por eso que a pesar de estar rodeada de soledad Numero siete jamas se quejo, incluso si le dolía. Ella era la inservible y ellos aun la querían ¿Qué mas podía pedir?

Entonces un día, mientras su madre bajaba al sótano como todas las mañanas, se escabulló detrás de ella, siguiéndola con pasos silenciosos y conteniendo su aliento lo mas que podía. No se preocupaba por su padre, él estaba demasiado ocupado entrenando a sus hermanos como para recordar siquiera que ella aun vivía en la casa.

Camino detrás de su madre durante un tiempo, no parecía mucho, pero él camino era obscuro, frío, digno de las pesadillas que la perseguían en las noches. Cuando esta entro a una habitación, decidió que lo mejor era intentar guardar él mejor silencio posible, y asomarse a mirar.

La imagen del pequeño niño allí presente no se iría por un buen rato.

Los ojos de siete se abrieron fascinada, era la primera vez que veía a alguien, a un niño que no fuera uno de sus hermanos. Sus ojos y cabellos eran de color carbón, tan negro como la obscuridad de los pasillos de la casa en la noche. Y su piel era curiosamente morena, a pesar de que parece ser nunca había salido a la superficie.

Lo miro durante un par de segundos (que parecieron horas) hasta que él cruzó su mirada con ella. Decir que un escalofrío no la recorrió de pies a cabeza seria mentir y sabe que eso no esta bien (excepto que sea tres, ella si puede decir mentiras).

No salio de su estupor hasta que mamá le indico que volviera arriba y terminara de practicar con su violín. Ella asintió por que realmente no podía hacer nada más, y se giro para marcharse no sin antes de volver a mirarlo una vez mas.

Ella no durmió esa noche, ni la siguiente.

Los ojos de aquel chico no desaparecían de su mente, clavándose en su cerebro como una estaca de madera carbonizada. Ella quería volver a verlo, necesitaba hacerlo. No sabia por que.

Cuando su madre apareció días despues en su puerta, creyó que su padre por fin se había enterado y que estaba en problemas. Grata fue su sorpresa al enterarse que a que chico (que resulto ser su hermano, Numero Cero) quería verla también.

Ella no se resistió a verlo. Estaba emocionada, El también lo estuvo.

 


 

 

El cristal no se rompe no importa cuantas veces lo golpee. Sus gritos parecen no llegar hacia sus hermanos. E incluso si lo hacen, no cree que la escuchen. Era normal, ella lastimo a Allison (casi la mata, casi mata a su hermana). Vanya sabe que es peligrosa, que deben encerrarla, (incluso si no quiere esto, tiene miedo, lo odia, pero es lo correcto) Se disculpa una y otra vez y sabe que no es suficiente. Un perdón no devolverá la posiblemente ya perdida voz de Allison, pero ella aun le grita que lo siente.

Puede ver a Diego intentando discutir, ve a Klaus mirándola con pena, Allison esta intentando que Luther la deje salir. Sabe que no lo hará.

Ella no ve a Carld parado en la puerta.

Ella si ve él golpe que le da a Luther.

Y no puede evitar sonreír.