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El sonido de la espera es uno molesto, es una orquesta de ruidos banales que se unen para crear una melodía cansina que adormece. Está la repetitiva percusión que hacen los dedos sobre el brazo de una silla, el chat del móvil en el que algunos de ellos estaban abusando para desahogar los nervios y había algunas respiraciones agitadas. Min Yoongi se percataba de cada detalle, hasta el crujido de la silla que se hacía al moverse. Los iban llamando por parejas, así que la gente iba yéndose y viniendo. Había hasta más individuos esperando en el exterior de ese edificio, la cola rodeaba el edificio y era estresante. Porque solo dos de ellos iban a obtener el papel que estaba en juego. La ansiedad arañaba la garganta del de cabellos negros, que permanecía sentado en silencio con un rostro estoico que a veces se rompía por un bostezo que ni se molestaba en cubrir con la mano. Estaba observando con una mirada sutil a los que eran sus rivales y podía notar de lejos quienes eran primerizos aventurados y los que tenían más experiencia. En especial, se fijó en un chico de cabellos rosados que rondarían la misma edad (no por sus habilidades de detective, sino porque estaban buscando a gente a mitades de su veintena y todos eran jóvenes). Parecía tranquilo, solo que de vez en cuando ocultaba el rostro entre sus manos, daba un largo suspiro y volvía a sentarse con la espalda recta. Su atención sin querer empezó a centrarse en los pequeños gestos que hacía, en como de repente los nervios le atacaban y sus labios dibujaban una sonrisa mezclada con una mueca de angustia. Era bastante entretenido de mirar, solo que cuando los rasgados ojos ajenos se cruzaron con los de Yoongi empezó a encontrar sus propias manos muy interesantes.
Fue después de ello que su nombre y un tal Park Jimin fueron llamados para hacer el casting. En esa sala casi vacía tenían que estar en frente de tres personas que iban a juzgar sus habilidades. Quien lo acompañaba era el mismo de pelo rosa que antes había estado observando y si por un momento se preocupó de que estuviera inquieto, ya no le quedaba ninguna preocupación debido a la impasibilidad que apareció en cada facción.
— Vamos a ir al grano, empezad con la escena y luego decidimos si vale la pena hacer la segunda parte de la entrevista —el tono autoritario de aquel supervisor despertaron ese deseo en el de cabellos oscuros de contestarle pero se mantuvo en silencio.
Después de ello, la escena empezó.
Él, que se consideraba un profesional en el mundo del espectáculo, se vio ligeramente intimidado cuando el otro empezó. Vio esa mirada hundirse en el personaje que tenía que interpretar. La calidez desapareció, dejando un atisbo de superioridad enfatizado por como alzaba el mentón y su lenguaje corporal le hablaba. Cuando empezó su parte, nunca creyó que un tono tan dulce podía llegar a ser usado de manera tan fría y despiadada. La forma en que dio vida al antagonista fue espectacular, el competitivo de su interior solo tuvo ganas de hacerlo mejor que él. Una vez hicieron la escena, los tres supervisores compartieron sus notas entre ellos antes de hablar y preguntar sobre su carrera. Fue allí que descubrió que ese chico y él mismo habían llevado caminos totalmente distintas, admiró que pudiera hacer a quien iba a ser el villano de la película tan bien teniendo en cuenta que en su currículum solo había participado en comedias románticas. Yoongi por su parte, solo había salido en tramas de detectives y similares, era la primera vez que estaba presentándose a una producción tan importante. Con una promesa de que sabrían de ellos pronto, se despidieron.
Sabía que tenía que esperar, pero su impaciente corazón pedía una respuesta a gritos. Estaba tan inquieto que cuando una mano pequeña se posó en su hombro dio un respingo.
— Buen trabajo hoy, has hecho muy bien la parte del protagonista y me ha animado a meterme más en la escena.
Sonaba sincero, Yoongi sintió un cosquilleo de orgullo agradable que hizo hasta que alzara la cabeza con una pequeña sonrisa— Tengo que decir que casi sentía que me odiabas de verdad.
— Bueno sí, esa era la intención.
Esa fue la única interacción que tuvo con ese chico hasta semanas después, que ambos se encontraron en el rodaje siendo maquillados y peinados para grabar las primeras escenas. El tiempo que tenían para hablar de otra cosa que no fuera sobre el trabajo era el mínimo, quizás fue por eso de que el tiempo transcurrió rápido, en un parpadeo. El contrario se había teñido el pelo de negro para el personaje, Yoongi había tenido que engordar un poco más para su personaje y después de eso, los largos días de actuar empezaron hasta el punto en que a veces no diferenciaban la noche del día. El cansancio se notaba en sus expresiones pero era tapado con productos.
En una escena particularmente complicada les dejaron tiempo para descansar, quiso ir a ver si Jimin se encontraba bien porque nada más les concedieron descanso desapareció y se preocupó. Lo descubrió cuando un bulto sospechoso en el sofá se removió nada más la puerta se cerró.
— ¿Jimin? —preguntó mirando aquel cuerpo tapado.
— Dormir.
Era la voz conocida, así que se tranquilizó porque al menos sabía que estaba bien— Me has preocupado, pensaba que te habías ido a desmayar o algo, avisa antes de desaparecer, ¿vale? Tu manager casi enloquece cuando ha visto que no estabas.
— No quería preocupar a nadie.
— Preocupas menos si avisas, te aconsejo probarlo para la próxima vez, ahora duerme.
Minutos después de esa conversación la respiración contraria cambió, notó que ahora era más tranquila y supuso que se durmió. Decidió hacerle compañía y así despertarle una vez tuvieran que volver al set. Desde ese día que el chico que se escabulló sin decir una palabra a nadie, empezó a decirle cada vez que quería escaparse para descansar un poco. De cierta forma le parecía adorable, porque notaba que no quería decirle nada a nadie para no preocuparlos aunque todos entendían que necesitaba dormir como cualquier humano normal. Solo que tenía esa actitud de sentirse culpable cada vez que necesitaba hacer algo por si mismo, pero luego era el primero en ayudar a los demás. Fue algo que pudo observar en contadas veces, siendo amable con todo el equipo e incluso a veces sorprendiéndole con detalles tontos. Como cuando le comentó que le gustaba la música y le dijo sus grupos favoritos, empezó a decirle que ya se había escuchado toda la discografía y que le agradaron, o que no, pero al menos se tomó el tiempo de hacerlo. Para el cumpleaños del mayor le regaló una entrada de concierto para ir a ver a uno de ellos. Solo que al final acabó comprando una para Jimin y fueron los dos juntos.
Los meses pasaron rápido, cuando las Navidades estaban a la vuelta de la esquina fue cuando Park Jimin colapsó.
Pudo notar la tan conocida ansiedad treparle por el estómago y como sus manos dejaron de funcionar nada más el cuerpo de su compañero tocó el suelo. Al menos todo el equipo fue rápido en llamar a una ambulancia, asegurarse que no tenía ninguna herida y que continuaba respirando. El tiempo para Yoongi pasó lento, la imagen congelada del chico dejando caer el peso estaba grabada en su mente y ni siquiera supo que hizo en ese rato hasta hora después que le dijeron que podía ir a visitarlo al hospital. Tuvo que dejar entrar primero al director y cuando éste terminó, entró él.
Fue un alivio el ver que estaba bien, sentado en la cama con una sonrisa que se pintó nada más vio su visita.
— Me han dicho que alguien parecía que se iba a desmayar también cuando me desmayé yo…
— No sé de qué me hablas —tuvo que sonreír al verlo con humor y energía— ¿Qué te ha pasado?
— Anemia y estrés, la doctora me ha dicho que tengo que comer mejor y tomar suplentes después de cada comida. Mañana ya me darán el alta.
— ¿De qué te has estado alimentando este tiempo?
— Es que cuando me concentro en el trabajo suelo olvidarme de comidas, tú por ejemplo te olvidas de dormir, pues yo de comer.
— No puedo reñirte porque tienes razón, pero si no te veo comer mejor voy a empezar a ser un hyung agresivo.
— ¿Por qué amenazas a un paciente? Voy a decirle a los enfermeros que te echen.
Tal como dijo, al día siguiente ya estaba fuera aunque el rodaje se pospuso un par de días para que Jimin pudiera descansar. Como vivía solo, Yoongi se ofreció sin duda alguna el visitarlo y casi se sintió como un padre que obligaba a su hijo adolescente a recordar de tomarse los suplentes. Cuando volvió para seguir con la película, ya tenía mejor color en la tez y la verdad es que el mayor nunca había estado tan feliz de ver sus mejillas de nuevo ruborizadas.
— Oye, hyung.
— ¿Sí?
— ¿Tendrías una cita conmigo?
El respingo que dio Yoongi fue tremendo, en medio del escenario montado mientras esperaban que el equipo se preparara para seguir grabándoles.
— ¿Por qué me preguntas esto en mitad de la grabación de una escena donde tengo que repetir una y otra vez lo despreciable que eres? —no sabía ni como sentirse, pero su sonrisa amplia que enseñaba las encías aparecía y no se marchaba.
— Si eres un profesional de verdad lo harás bien, ¿pero qué dices?
— Si logramos acabar esto sin más de cinco tomas de repetición, vale. Si son más será por tu culpa, así que no.
— Creo que al final vamos a tener una cita igual.
— No te vengas arriba, niño.
— Pero no paras de sonreír, hyung.
