Chapter Text
Una gran capsula almacenaba al sujeto de prueba 0267. Wesker le había asignado aquel nombre para brindarle un tono irónico a la situación. Había pasado años encerrado, sin embargo, el tiempo no se reflejaba en su juvenil rostro, sus rasgos relajados le permitían a la doctora Juliet Andrews identificar su estado actual. La última orden de Wesker referente al espécimen se había dado años atrás. Demandando que los registros del chico fueran eliminados del sistema. Juliet no estaba al tanto de los acontecimientos que habían obligado a su jefe para trasladarlo a las instalaciones. Wesker simplemente se había molestado en tomar unas cuantas muestras de la sangre del sujeto 0267 y después de eso ordenaba una serie de estudios para determinar el avance del virus, así como la forma en que este logro controlarse evitando que el espécimen volviera a mutar desde su encapsulamiento.
La Dr. Andrews dejo de mirar al chico y prosiguió con el siguiente sujeto de prueba. Se trataba de una joven con aproximadamente unos 16 años encapsulada dos años después que el sujeto anterior. Era identificada con el numero 0357 y por lo poco que Juliet sabia era importante mantenerla bajo pruebas para comprobar su desempeño. Su mutación había sido controlada en una etapa temprana pero el sujeto demostraba una gran actividad cerebral que resultaba alarmante incluso para su jefe.
La Dra. Andrews escribió las últimas palabras de su reporte y se dirigió a la computadora para enviar el informe a Wesker. No podía asegurar que el los leyera, pero esa era una de las tareas principales en su trabajo. Cuando concluyo apago la computadora y dejo la bata blanca colgada en el perchero. Tomo el elevador para llevar a la planta baja y finalmente salió del edificio, sin saber que ese sería su ultimo día de trabajo.
Horas más tarde las alarmas se activaron, el personal de emergencia intento contener el incidente provocando que una amenaza aun peor se liberara, asesinando a todos los empleados presentes. Las instalaciones cubiertas de sangre y restos humanos se quedaron en silencio por un par de días. Hasta que el sujeto de prueba 0357 abrió los ojos provocando que la capsula donde estaba contenida explotara. La chica sintió como el líquido que la envolvía se drenaba rápidamente liberándola y arrojándola con furia al piso del laboratorio. Estaba aturdida y la visión borrosa no le permitía contemplar que la capsula del sujeto 0267 también tenía roto el cristal. Intento ponerse de pie fallando en repetidas ocasiones, hasta que sus tobillos le brindaron la suficiente seguridad para apoyarse sobre ellos. Su visión poco a poco se normalizaba brindándole una mejor imagen del lugar en el que se encontraba. Había un par de computadoras, mesas con archivos y otras tres capsulas vacías un poco más alejadas. Luego pudo ver a otra persona que parecía despertar de un largo sueño. Se oculto tan pronto como pudo, pero fue muy tarde el chico ya la miraba fijamente. Algo en sus ojos le advirtió que no se fiaría tan fácil de ella. Luego miro como sus ojos se fijaban en su cuerpo desnudo e intento cubrirse de aquel extraño, que parecía tan confundido como ella.
El chico se dirigió a lo que parecía un elevador y tomo una bata blanca para entregársela a la desconocida.
-Ten- se limitó a decir sin siquiera mirarla, algo que permitió que la chica extendiera su brazo descubriéndose el cuerpo y colocándose la bata tan rápido como le fue posible. El chico también estaba desnudo, así que se dio la vuelta para que el también se cubriera. Se enfoco en la capsula rota donde había permanecido varios años identificada con el número 0357. Recordaba quien era, porque estaba ahí y estaba segura que algo malo había ocurrido para que Wesker no fuera quien la liberara así que se propuso a escapar de aquel lugar inmediatamente
-¿Recuerdas tu nombre? - le pregunto el otro sujeto ella movió la cabeza en negación, no le revelaría información importante a cualquier persona
-supongo que me llamaban 0357- dijo levemente, aun no estaba segura que nadie podía escucharlos o porque razón no había un montón de guardias intentando aniquilarlos.
-Debemos salir de aquí- recomendó el chico -algo no anda bien-
El sujeto de prueba 0267 tenía más de diez años recluido en aquel laboratorio. Una serie de pruebas y antídotos habían revertido la mutación n causada por el virus verónica, su memoria comenzaba a regresar poco a poco en pequeños fragmentos, recordaba claramente los conocimientos adquiridos en épocas tempranas, mucho antes de los acontecimientos en la isla. ¿Qué isla? Se pregunto, no recordaba nada excepto que estuvo en una isla.
El chico tomo la delantera. Intento subir al elevador, pero las puertas de este no se abrieron. Así que se dirigió a las escaleras de emergencia, se sentía indefenso sin un arma, pero más tarde se encargaría de ello. La chica lo siguió en silencio apretando la bata a su cuerpo. Metros más tarde y al menos un piso después el chico encontró una viga de acero. La tomo para intentar protegerse de cualquier enemigo. Era peor no tener nada para asestar unos buenos golpes. Aunque desearía tener un par de pistolas semi automáticas, mientras continuaban su recorrido. Volteo a ver a la chica de reojo. No le pareció que estuviera tan asustada, quizás nunca se había enfrentado a las horribles criaturas que. Al sujeto le dolió la cabeza, aun no recordaba del todo a que le temía tanto. ¿Qué criaturas? Se pregunto.
-ven- dijo la chica - necesito algo para defenderme- el asintió, aunque la sospecha de quien era su compañera se hizo más grande.
La chica ingreso en un enorme almacén. Se podía distinguir equipamiento médico y una larga fila de expedientes. Ella avanzo entre los estantes hasta llegar a otra puerta. La abrió como si supiera exactamente donde buscar y lo sabía. No le importaba que el chico sospechara, ya más tarde se encargaría de él. Tomo una 9mm para ella y le pregunto al chico
- ¿una o dos? -
-dos- contesto el rápidamente. -tu también deberías cargar con otra, ella negó
-tomare un cuchillo- la chica le paso un cinturón y tomo uno para ella, aunque no se lo puso. Fue por algo de ropa para ambos y desapareció en la oscuridad.
Volvió ya vestida, con una blusa negra ajustada y un par de pantalones menos ajustados para desgracia del chico. Luego se recordó que aún no la conocía y hasta ahora todo lo que había hecho le hacía pensar que tal vez no estaban del mismo lado, pero ¿de qué lado estaba él? Entonces miro el símbolo en los uniformes. Blanco y rojo. Umbrella.
Todo volvió de golpe. Se sintió mareado, le dolía la cabeza y tenía los músculos tensos. ¿Cuánto tiempo había pasado? Años se respondió y Claire, Claire no estaba ahí. Tan solo una desconocida de cabello castaño, ojos azules y un terrible presentimiento acerca de ella.
Steve se giró, se puso la ropa. La camisa le quedaba ajustada, ¿desde cuando tenía ese cuerpo? Estaba más trabajado, más varonil. Las cicatrices de su pecho también habían desaparecido
-¿listo? - pregunto la chica a sus espaldas. El asintió
-soy Steve- ella lo miro, observándolo detalladamente. Entre las sombras y todo hizo clic. Lo conocía o al menos lo había visto en el expediente que Wesker una vez dejo sobre su escritorio, en la casa donde ambos vivían
- ¿quién es el? - le pregunto ella
-pronto lo conocerás- dijo él.
Steve Burnside, Wesker lo tomo cautivo sin esperanza alguna de reanimarlo. Vaya sorpresa que le dio el virus cuando el sujeto de prueba 0267 comenzó a mostrar signos de vida. Manifestaba actividad cerebral. Intentaba respirar por si solo y su cuerpo se movía en ocasiones. Eso decía el reporte. Ella lo recordaba claramente. Porque era una de las ultimas cosas que había hecho con Wesker.
Wesker no era su padre. No. Era su creador. Él le había asignado un nombre, pero ella lo había odiado desde el principio, eran los apellidos de "sus padres". A ella le gustaba más definirlos como donadores involuntarios de ADN.
Ella prefería que la llamaran ______ Wesker. Por qué así se sentía mejor, porque gracias a él su vida tenía un propósito. Gracias a él había llegado a este mundo.
______ se dio cuenta que habían vuelto a las escaleras. Atravesaron un charco de sangre y pudo ver unas garras marcadas sobre el concreto, varios cuerpos tendidos en el piso y ellos simplemente continuaron su camino. Steve la volvió a mirar, la duda no dejaba de atormentarlo.
-¿estas bien?- pregunto, su voz se había vuelto más grave y empezó a creer que tal vez había envejecido. Ella lo miro asintiendo rápidamente. No parecía asustada y eso lo estaba volviendo loco. Quien no lo estaría. Claire lo estaba. Él lo estaba en aquella isla. ¿Quién demonios era ella?
Escucharon un grito ensordecedor, terrorífico y que le helo la sangre a Steve. Volteo a ver a la chica quien también se había detenido, pero su mirada era calculadora. Fría y calculadora como si... Steve volvio a escucharlo más fuerte, más cerca. Era un gruñido no un grito, arañaba las paredes con sus garras. El chico trago saliva, sus dedos posicionados firmente en el gatillo. Se escucho un zumbido seguido de unos pasos. Golpes fuertes uno tras otro, esa cosa estaba corriendo y corría hacia ellos. Era gigante al menos de unos tres metros, se abalanzo hacia ellos. Steve grito algo y luego lo esquivo con facilidad. El chico no recordaba ser tan rápido, le disparo varias veces en la frente. Su puntería había mejorado. ¿Desde cuándo? La chica también le disparo acomodándose en las escaleras, posicionándose lejos del ataque del monstruo.
Aquella cosa le lanzo las garras, afiladas y peligrosas a la chica. Sus ojos llenos de frialdad, sin una chispa de humanidad en ellos. Steve le disparo en la gigantesca mano y la bestia gruño dirigiendo su atención a él. Luego aventó al chico contra los barrotes de la escalera de emergencia. Steve gruño, el dolor le recorrido la espalda. Entonces la chica corrió hacia el monstruo le disparo en el ojo izquierdo y rápidamente se trepo en su cuerpo para encajarle el cuchillo en el otro ojo. Lo retiro inmediatamente y se bajó del monstruo al mismo tiempo que el cuerpo del gigantón caía al menos un piso por las escaleras.
Steve se sacudió el polvo y le dio la mano a la chica para ayudarla a ponerse de pie. Aunque no estaba seguro que ella lo necesitara.
-Gracias- dijo ella. Escucharon a la bestia ahogar un grito y Steve le disparo cuatro veces más en la cabeza. No quería arriesgarse a que despertara antes que ellos salieran de ese espantoso laboratorio.
Siguieron avanzando subiendo rápidamente, el corazón latía desesperado en el pecho de Steve ¿o no? No estaba seguro y no se iba a detener a pensarlo.
Llegaron al tercer piso. Ahí todo parecía normal. No había sangre, ni paredes arañadas, ni monstruos, ni personas. Solo un silencio profundo e igual de aterrador. La chica lo tomo de la mano, se agacho y le pidió que la imitara. Estuvieron ahí en silencio hasta que Steve escucho, no era uno eran miles de disparos retumbando a lo lejos, tan imperceptibles que se asombró de poder escucharlos.
-tenemos que irnos, no pueden vernos- Steve negó
-quizá puedan ayudarnos- ella lo miro como si quisiera matarlo
- ¿estás loco? - lo cuestiono -nos van a matar apenas nos vean, no somos como ellos- y Steve le creyó porque estaba consciente del virus que corría por sus venas. Estaba infectado hasta donde el recordaba y seguramente lo aniquilarían
- ¿Y tú? - pregunto
- ¿yo que? -
-tu también sabes quién eres- le dijo con seguridad mirándola fijamente. Ella desvió la mirada e incluso parpadeo. ¿Estaba dudando? Se pregunto Steve
-soy _____ Kennedy- el chico recordaba ese apellido y no precisamente del presidente. Alguien ya se lo había dicho antes
- ¿y por qué demonios conoces este laboratorio?, ¿por qué no le tienes miedo a esas cosas? - pregunto enojado
-porque somos iguales- le dijo -somos experimentos- luego lo apunto -tu también lo eres- y Steve no supo que decir.
