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"hyung, mire aquí."
seokjin levanta la cabeza y lo mira con las mejillas llenas de fideos picantes, ladeando apenas la cabeza. así parece un pequeño hámster, piensa hoseok, sintiendo algo en el pecho como si sus costillas fueran lazos y alguien se las atara bien fuerte.
hoseok baja el dedo y oprime el botón de la cámara. la luz del flash hace que parpadee adorablemente, batiendo sus largas y oscuras pestañas por unos segundos en los que hoseok siente que se derrite. ¿cómo puede caber tanta dulzura en un hombre bien crecido de 26 años?
"¿por qué estás tomándome fotografías, hobi?" su lengua, rosa como un chicle, pasa por sus abultados labios de peonía y después lo hace una servilleta de papel con dibujos de campanitas y muérdagos en bajorrelieve. como es la época de navidad, absolutamente todo está adaptado a ella; aunque aún estén a 2 días del 25 de diciembre, y estén en corea, a quien realmente no le importan esas festividades extrañas del occidente. yoongi diría algo digno de alguien que tiene una foto de marx colgada en su habitación, y namjoon probablemente lo arrastraría lejos.
hoseok levanta los hombros y los baja, como restándole importancia a su respuesta: "hyung se ve muy apuesto hoy."
es verdad. no son frecuentes las veces en las que seokjin se arregla en un día no laboral, prefiriendo manejarse por el departamento en pijamas coloridos y el pelo enmarañado y sin lavar, disfrutando de la libertad de no tener que lucir bien para las cámaras, pero luciendo bien de todos modos. y hoy tampoco es la excepción; la camiseta que tiene puesta tiene un agujero en el hombro de donde se descosió por estirarla demasiado (por sus hombros de océano pacífico), y desde aquí hoseok puede ver un par de puntos negros en los lados de su nariz. y para hoseok, esos momentos son en los que seokjin se ve más hermoso, con la boca llena de comida y medias disparejas. seokjin en su estado natural, una imagen tan inusual como devastadora.
"claro que no," contesta, moviendo las manos rápidamente, al mismo tiempo que las orejas se le tiñen coloradas, "no tengo nada de maquillaje puesto, y parezco un panda con estas ojeras." mueve la cabeza hasta que su rostro está fuera de la vista de hoseok, y lleva un último montón de fideos hacia su boca con los palillos. incluso su nuca está sonrojada. hoseok frunce los labios para no arrullarlo como a un bebé. ah, seokjin es tan tierno cuando está avergonzado. todo este cariño que está guardando dentro suyo está a punto de rebalsar.
"bueno, los pandas son adorables," contrarresta, dejando la cámara en la mesa, controlándose las ganas de subírsele encima y besarlo hasta que se ponga azul porla falta de oxígeno, "y usted es adorable también, jin-hyung."
seokjin hace una mueca de asco demasiado exagerada para que sea real, echando la cabeza hacia atrás para que se le forme una segunda barbilla y abriendo las aletas de la nariz para que su voz suene más nasal, entrecerrando los ojos, imitando a cierta persona que ambos tienen la desgracia de conocer y tener que vez como mínimo una vez a la semana. "eso es gay, hoseok-ssi."
hoseok echa la cabeza hacia atrás, y suelta una carcajada que sale desde el fondo de su sonrisa de corazón. seokjin sonríe satisfecho, pero también siente las familiares ardillas que corretean alegremente entre los pulmones y el corazón, que solo aparecen cuando hoseok está junto a él. el efecto hoseok, las llamó. "¡hyung, somos novios!" se cruza de brazos, estirando los labios en un puchero de pato.
"ya, ya, acércate." hoseok pone los ojos en blanco, dramático como él solo, y se deja caer en el sillón como una belleza otomana a los brazos de su amado sultán, siendo atrapado por seokjin, que lo arrastra hasta que está descansando la cabeza en su clavícula. rastrillea sus dedos curvados y torcidos en el freído cabello de hoseok, haciendo que suspire de satisfacción y se acurruque aún más en su regazo, poniendo las piernas alrededor de sus caderas.
"sabes que te quiero, ¿no?" le pregunta mientras le acaricia el cabello, como si fuera un gato, y si hoseok fuera un gato, estaría ronroneando. seokjin siempre lo hace sentir como que flota por el espacio exterior, entre nebulosas y cometas.
"mmm, sí," contesta, con los ojos cerrados, acariciando, con la punta respingona de su nariz, el cuello de su hyung, y dejando ahí un beso. "pero me gusta que me lo repita."
seokjin se ríe, como un redoble de campanas, y planta un beso en la coronilla de hoseok. "te quiero." planta otro en su pómulo derecho. "te quiero."
hoseok sonríe tan grande y tan brillante que podría eclipsar al sol, recibiendo el afecto como los girasoles reciben la luz. seokjin podría mirarlo para siempre, aunque pudiera quedarse ciego.
