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De espadas y dragones

Summary:

Madara tiene cuatro años cuando despierta y solo logra recabar información a través de la charla de los adultos que hablan fuera de su habitación:
Sus padres se llaman Naruto y Sakura.
Él candidato a Hokage y ella jefa del hospital y dueña del orfanato de la aldea.
El clan Uchiha está al borde de la extinción.
Se llama Shinachiku.
Y, lo más importante, volverá a ser hermano mayor.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Tiene cuatro años cuando pasa, no hubo un punto de ruptura para que sucediera, tampoco nada que fuera el desencadenante, ni lágrimas, ni golpes, ni gritos, solo un ligero dolor de cabeza persistente que tuvo antes de decidir que era mejor idea irse a dormir.
Pero mientras más soñaba, más se revolvía su memoria, recuerdos que no debería tener se mezclan con los suyos.
Memorias y pensamientos ajenos, recuerdos llenos de dolor, traición y amor, sentimientos que se supone aún no debía conocer a su corta vida, pero que siente claramente como suyos, caras desconocidas pero familiares al mismo tiempo.

Entonces Madara despertó. Pero antes de que que pudiera si quiera preguntarse por su situación actual una conversación que estaba seguro se suponía debía ser silenciosa sucedía fuera de su cuarto.

—No lo sé Naruto, después de todo lo que sucedió no estoy segura de que te conviertas en Hokage sea buena idea— La voz de una mujer, pudo reconocer por lo suave que era.

—Lo sé Sakura-chan, pero si lo logro entonces podré hacer que las cosas cambien por fin, que ya no ocurran más tragedias como la de el clan de Sasuke, que los niños de los orfanatos no se vean orillados a convertirse en ninjas para poder sobrevivir, ni que más sean raptados para ser objetos de experimentación como Yamato sensei, u obligados a tener que dejar de lado sus emociones como Sai por la simple excusa de que es lo mejor para una aldea a la que ni siquiera sienten como su familia, y todo por la culpa de gente como Danzo y Orochimaru— Danzo, reconoció el nombre de uno de los estudiantes de Tobirama, a Madara se le retorció el estómago con solo pensar en qué tipo de experimentos fueron sometidos esos niños, después de todo la rata blanca no se conformó con solo jugar con la vida, si no también con la muerte, quién sabe qué tipo de enseñanza le pasó.
—Además, lo pensé mucho durante la cuarta guerra, Sakura— La voz ahora más firme pero amable del hombre cortó sus pensamientos, le recordó un poco a Hashirama cuando trataba de convencerlo de por qué escabullirse para ir a revolcarse a su casa era mejor que quedarse en la oficina a hacer papeleo— Los dos somos shinobis, con rangos más altos a medida que pasa el tiempo, cuando ví cómo es que trajiste a Shinachiku al mundo en medio del caos, la primera vez que lo cargué, lo supe, ya no quiero convertirme en Hokage para hacerme reconocido, quiero hacerlo para dejarle un lugar mejor a mi hijo, a nuestro hijo, y a todos los niños que aquí viven, tú siendo la dueña del orfanato y jefa del hospital deberías saber la cantidad de huérfanos y heridos que dejó la guerra, no somos inmortales, ni invencibles, y no porque seamos importantes significa que Shinachiku tendrá un lugar asegurado entre la gente, ya me viste en mi infancia, ni siquiera ser el hijo del Yondaime me salvó del odio y desprecio de la aldea, demonios, si no fuera porque Sasuke es un Uchiha y todavía tiene a algunos de sus familiares más importantes con él también hubiera sufrido lo mismo— ¿Entonces se refería al clan Uchiha con lo de la tragedia?, ¿qué diablos había pasado en su ausencia?, de hecho, ¿cuánto tiempo había pasado desde su muerte como para que ya hubiera ocurrido cuatro guerras?, ¿y acaso se referían a él cuando decían Shinachiku?— Simplemente me niego a dejar que algo así siga pasando, yo no haré oídos sordos a lo que están pasando nuestros amigos, no dejaré que más familias se vean destrozadas u obligadas a elegir entre sus seres queridos o su aldea, yo no seré igual de ciego y negligente que el sandaime, no permitiré que pasen tragedias debajo de mis narices y quedarme sentado sin hacer nada al respecto.

Pudo escuchar un suspiro suave, y Madara lo reconoció como el suspiro de derrota que él utilizaba cuando al final los estúpidos argumentos de Hashirama daban frutos y se iban dejando todo el trabajo en Tobirama.

—Bien, te apoyaré incluso si no estoy convencida de esto— Prácticamente podía escuchar la resignación en su voz.

—Gracias Sakura-chan, sabía que pod—Pero— Interrumpió ella antes del que ahora reconocía como Naruto terminara de hablar— Te has equivocado en algo.

—¿Me equivoqué en algo?.

—Sí.

—¿En qué me equivoqué Sakura-chan?.

—Ya no será solo por Shinachiku que hagas esto.

—¿Eh?, ¿a qué te refieres?.

—Estoy embarazada Naruto.

—...

—Felicidades, veinte años y serás padre de nuevo.

—¿Seré padre de nuevo?, ¡¿seré padre de nuevo?!.

—Sí, eso es lo que te acabo de decir.

— ¡SAKURA-CHAN, SEREMOS PADRES DE NUEVO!— Madara prácticamente podía sentir la euforia de su voz incluso desde su cuarto, antes de que una oleada excitada de chakra proveniente del que suponía era Naruto casi le robara el aliento— ¡Ay!, ¿por qué me pegas Sakura-chan?.

—¡Tonto, baja la voz y controla tu chakra!, ¡¿acaso quieres despertar al niño?!

—Lo siento Sakura-chan, es que me emocioné demasiado con la noticia— Madara cerró los ojos y se hizo el dormido en cuanto vio que la puerta de su cuarto era abierta hasta la mitad, dejando entrar un poco de luz, y con ello dos personas aproximándose hacia él.

—Tienes suerte de que siga dormido, idiota, porque si no te hubiera hecho dormir en el sofá.

—Pero ya me disculpé por eso... sabes, estoy seguro de que Shinachiku se emocionará aún más que yo con la noticia cuando se la demos mañana— Madara no pudo evitar estremecerse ante el cariño que contenían esas palabras, dirigidas hacia él, mientras era arropado.

—Estoy segura de ello, después de todo siempre a querido un hermanito.

—Sí, es ver— Pero una vez más fue cortado ante golpes en lo que supuso sería la puerta de su entrada.

—¿Ves?, ahora baja a explicarle a Sasuke-kun el por qué dejas que tú chakra estalle a mitad de la noche, y por el bien de ustedes dos más les vale que no terminen con otra de sus batallas destructivas.

—Bien, de todos modos me ahorró el trabajo de ir a buscarlo para decirle que será tío de nuevo, dattebayo— Dijo mientras que despeinaba el cabello de Madara— Dulces sueños, descansa bien Shinachiku, tus papás te aman— Y después de que ambos le besaran la frente salieron de su cuarto cerrando la puerta.

Se sintió aturdido, jamás en su vida había recibido tanta muestras de afecto de sus padres, ni siquiera su madre, a la que amó mucho, lo llenó de tanto afecto y cariño como hicieron estos dos en tan solo minutos, y ni hablar de Tajima, quién prefería la guerra a sus hijos.

Madara entonces permitió que la información y situación se hundieran en él.

Madara tiene cuatro años, y según la información que logró recabar a través de la conversación que escuchó, lo más relevante fue:
Sus padres se llaman Naruto y Sakura.
Él es candidato a Hokage y ella jefa del hospital y dueña de orfanato de la aldea.
El clan Uchiha está al borde de la extinción.
Se llama Shinachiku.
Y, lo más importante, volverá a ser hermano mayor.

Notes:

Planeaba hacerlo más largo, pero mi cel no coopera.
Y bien, siempre quise ver una reencarnación de Mads, ¿y qué mejor que en Shinachiku?