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Media Noche

Summary:

Cazar era lo que hacía, por lo que vivía. Ponerle fin a cada vida maldita de aquellos que hacían llamarse hijos de la noche, ese era su juramento. Uno que no creyó ser capaz de romper hasta el día en que lo conoció.

Notes:

Bienvenidos!♥

 

Este drabble esta situado en un AU en el que estoy trabajando, apenas es una pequeña parte de un fic mucho mas completo y extenso. Por ahora decidí publicar este fragmento como prueba, ver que tantas vistas recolecta, los comentarios que reciba y demás. Espero que disfruten este corto escrito y que no duden en dejar aquello que pensaron mientras leían o después de finalizar.

 

✩ ─── 「☪ 」─── ✩ Anna.

Work Text:


 

    Lo había encontrado, años de búsqueda le trajeron hacia aquel lugar. El ambiente pesado solo evidenciaba la presencia del mismo demonio, la oscuridad era mayor que en cualquier lado y la chimenea ardía iluminando macabramente el mobiliario de aquella vieja casa. Aun así el aire tenía un olor denso a incienso, embriagante y con la capacidad de llegar a confundirlo.

Avanzó más al interior, sus pasos resonaban a pesar de la alfombra carmesí sobre el suelo de madera. El agarre en su ballesta se reafirmó al escuchar una risilla en medio del lugar, fue corta pero le erizo la piel fácilmente.

 

—Luces nervioso, cazador —le habló aquella voz ya conocida, su objetivo —¿Por que? Se que no soy el primero en esta situación contigo —odiaba que sonara tan encantador, trataba de atribuirlo al poder oscuro que poseía. Se detuvo en medio de la sala, el calor del fuego ardiendo en la chimenea le pegaba en la cara y el sonido de la leña crispando le llenaba los oídos. A pesar de no verlo estaba seguro que se encontraba sentado en el sillón frente suyo. Fue hasta que todas las velas en la habitación se encendieron de repente que pudo, al fin, distinguir su rostro; enmarcado por largos mechones dorados que caían hacia sus hombros y más abajo. Sus ojos verdes parecían brillar a pesar de la oscuridad maldita que cargaba su alma. Y sus facciones... en general todo respecto a aquel brujo era fascinante, no podía alejar sus ojos más allá de su razón principal que era mantener la guardia en alto.

 

—Me sorprende no escucharte lanzando una plegaria a tu dios —le dedicó una sonrisa junto a aquellas palabras.

 

—No tengo dios —respondió el cazador al instante. Su voz no titubeo, se mantuvo seria, pero sin poder evitar demostrar el cansancio que le consumía siempre.

 

—¿Entonces en nombre de quien cometes tus actos? —el cabello rubio del brujo se desacomodo de su posición cuando se movió para descruzar las piernas, la tela negra de sus ropajes cayó sobre el sillón, solo para dejar que las cruzara de nuevo hacia el otro lado.

 

—En mi propio nombre —el brujo se puso de pie al escuchar la respuesta, con lentitud y mirándolo con interés puro - A diferencia tuya no soy un sirviente y menos de un señor como al que le rindes culto - El pelinegro bajó su arma, permitiéndo al otro acercase. Se percató en como lo recorrió de arriba a abajo con sus ojos, el verde le escudriño de pies a cabeza y a pesar de todo el seguía estático en su lugar. Una delicada mano se acercó a su rostro, su apariencia suave no escondía la posible letalidad que estaba relacionada a ella, más él no se movió. Vio las largas y arregladas uñas negras que posteriormente tocaron su mejilla, también noto la cantidad de anillos que decoraban los dedos sobre la piel pálida. Se contuvo de suspirar, deteniendo su respiración por un momento.

 

—¿Y cual es ese nombre ? —El brujo le hablo suave, demasiado. Se cuestionó si sería mejor solo olvidar todo, dejarlo vivir. Pero su causa no podía acabar solo por el encanto de su víctima. El no respondió, los dedos del rubio se posaron con delicadeza sobre su sien, como si tratara de rebuscar en su mente la información que quería

—Shota... —el corazón se le detuvo al escucharse llamado por los labios ajenos. Ambos se miraron en silencio por un segundo que pareció una hora —Estoy seguro de que no tengo nada que ver con tu causa o con tu nombre —la mano es su rostro se alejó, solo para ir a parar sobre uno de sus hombros —Así que solo te pido retirarte, nadie del aquelarre sabrá que estuviste aquí —una presión sobre su ballesta le hizo bajarla del todo, una mirada rápida basto para ver qué se trataba de la otra mano del brujo. Desistió de su cacería, más rápido de lo que creyó. —¿Como puedo estar seguro de tu palabra? —cuestiono por sensatez, aunque la respuesta nunca llegó. La esbelta figura de negro lo rodeo, posicionándose detrás suyo. Unas manos acariciaron su espalda, subieron a sus hombros y luego hasta su cabeza, cubriéndole los ojos. Escuchó un suspiro detrás suyo seguidas de una corta despedida.Cuando los volvió a abrir se vio en medio de la carretera totalmente solo. Su puño se cerraba alrededor de algo frío, que, al mirar su palma, descubrió era un medallón de oro con un símbolo tallado, desconocido para el. Extendiendo la delgada cadena que lo sostenía para colgarlo al cuello, sabiendo lo que significaba. Alzó su rostro admirando el cielo nocturno.

 

No seria la ultima vez que llegarían a encontrarse.