Work Text:
Un segundo se detiene, las palabras se quedan congeladas en el aire y a sus oídos llega el timbre de su risa. Es la culpable de que pierda la atención, que lo que sea que le esté contando su amigo no tenga la menor importancia porque ahora hay una sonrisa de corazón que late en frente de sus ojos.
— ¿Taehyungie? —una mano agitándose en frente de sus narices le trae de vuelta, parpadea confundido y mira al rostro de facciones redondas que le juzga con su mirada entrecerrada, es felina y sus pequeños labios forman un puchero de molestia. Ah, ahí sabe que ha enfadado a su hyung quien ahora está en silencio antes de que la tormenta empiece. Solo puede poner su mejor cara de cachorro perdido, debe pedirle perdón— ¿Estás bien?
Esperó una regañina pero llega una preocupación, parpadea y sonríe sintiendo ternura hacia aquel chico que se preocupó por él desde el momento en que empezó en la Facultad de Artes. Son de ramas distintas pero aún así, encontraron un camino juntos. Yoongi hyung nunca tiene reparos en decirle algo si se ha enfadado pero siempre actúa maduro incluso cuando está molesto de verdad. Le cuida, Taehyung solo quiere cuidarlo de regreso.
— Estoy bien —contesta al estudiante de fotografía, estaba decidido a poner toda su concentración en él pero allá van sus ojos de chocolate fijándose en aquel que cuando se ríe llena la sala.
— Me estás ignorando por un chico, te odio —resopla algo irritado, los hombros del más joven se encogen un poco y las comisuras de los labios descienden— No me mires así, te hablaba de mi proyecto y has decidido que babear por Hoseokie es mucho más importante que lo que te cuenta un amigo.
— ¿Cómo sabes…?
— Cada vez que ríe, cada vez, le miras. No soy ciego ni sordo.
— Oh.
El silencio que se crea entre ellos más que ser incómodo le impacienta. Puede ver la expresión pensativa del mayor, los labios apretados y está perdido en sus pensamientos, tiene algo que decirle pero no sabe el qué. Sin querer se lo queda mirando, sus grandes esferas se encuentran con las más afiladas. Le guiña y con ello le hace reír entre resoplos.
— Basta, pasas demasiado tiempo con Seokjin hyung —sus hombros se han relajado así que Taehyung no se arrepiente de nada.
— Pasamos mucho tiempo los tres, es tu novio, en este punto deberías pedirme que me una.
— Ni lo sueñes —siente una patada y de sus labios sale un quejido dramático que hasta logra que varias personas se giren como si alguien acabara de ser asesinado— Nos está mirando todo el mundo.
Tae se disculpa mientras sus propios dedos se pierden entre las hebras de su cabello azul, está casi recién teñido y todavía puede percibir el aroma de tinte mezclado con su champú usual. Ahora se pregunta qué tipo de olor natural tendrá quien tiene los labios bonitos, de la forma del amor.
Un momento.
— Yoongi hyung, ¿cómo sabes quién es? —estupefacto se queda mirando al chico que se carcajea un poco ante la sorpresa que ve.
— Lo fuerte es que tú no sepas quién es, es la esperanza de los de Danza, Jung Hoseok.
Ahora que dice eso recuerda la ilusión impregnada en la voz de varios compañeros hablando de una competición de street dance y que un tal “J-Hope” iba a participar. Lo que no entiende es por qué no lo ha visto antes, siente su pecho calentito por haber visto que alguien puede sonreír tan bonito. Le gusta eso de la gente, así como la forma en la que sonríe Yoongi le dan ganas de apachucharlo para siempre, la de Seokjin se le contagía y la de Hoseok hace que sus pulsaciones se aceleren. Tiene algo que enamora.
— ¿Por qué no vas a hablarle?
La idea de su hyung es buena, pero no sabe muy bien por qué le cuesta levantarse e ir a decirle algo. Es fácil, además se considera una persona extrovertida que encuentra bienestar cuando está entre otros pero hay algo en esa presencia tan luminosa que le hace sentir pequeño, adolescente de nuevo y torpe al hablar. Ya siente la lengua hecha un nudo. Pero no tiene miedo a nada, si queda en ridículo tiene a Yoongi que luego le abrazara aunque frunza toda la cara como si no le gustara cuando sabe que el lado blandito y sensible del mayor adora ese tipo de atención. Está bien, toma fuerzas y tras una mirada de determinación abandona su asiento dejando su mochila atrás para acercarse al hombre de constitución menuda que se ha apartado de los compañeros con los que hablaba.
Parece que se va a ir, Taehyung se acerca lo más casual que puede hasta caminar a su lado y cuando su presencia es notada. La mirada viva del bailarín se fija en la suya, siente de nuevo como se hace pequeño y se deshace con facilidad. De cerca puede admirar la piel tostada que le cubre, los músculos en sus brazos descubiertos y la delicada forma de su nariz.
— Espero que sonrías todos los días, y que te vaya muy bien en las competiciones, algún día iré a verte bailar, soy Kim Taehyung, de diseño de moda. Tienes la sonrisa de corazón más bonita del mundo —se tropieza hablando, balbucea pero es capaz de decir todo aunque sea desordenado— Adiós.
Huye en combate, porque no puede más las ganas de abrazarlo, decirle que puede que no sepa nada de él pero que tiene el mayor crush de la historia y que se le pidiera la mano en matrimonio ahora mismo dejaría todo por él. Solo puede ver a Yoongi llevándose la mano a la cara antes de desaparecer de la sala.
Al día siguiente aparece sin más, no es de los que se esconden por vergüenza aunque sospecha que si ahora se cruza con el estudiante de baile volverá a ser una bola de balbuceos y sentimientos. Al menos está al lado de su hyung favorito que le ha traído leche con chocolate como desayuno antes de las clases.
— Hoseok me dio su número —rompe el silencio, Tae se queda con la bocabierta poniendo su mejor expresión de alta traición— Antes de que digas algo, lo dejé en el bolsillo pequeño de tu mochila que por si te has olvidado, dejaste atrás y he tenido que traer hoy.
Detiene todo, sus pasos y el mundo entero para dejar la mencionada en el suelo. Sus dedos buscan rápido hasta que al fin atrapan un trozo de servilleta doblado. Lo abre sintiendo como las mejillas se ruborizan al leer las palabras.
“ Kim Taehyung
Me gustaría verte sonreír también.
¿Vienes a buscarme después de mis prácticas?
A las 8 pm.
Hobi”
