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Fandom:
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Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of TanZen Week 2019
Collections:
ZenTan / TanZen Week 2019
Stats:
Published:
2019-11-03
Words:
1,161
Chapters:
1/1
Kudos:
123
Bookmarks:
2
Hits:
962

La verdad oculta tras los acalorados gestos.

Summary:

Desde un tiempo a esta parte, antes de ir a combate Tanjiro y Zenitsu tienen una peculiar costumbre para infundirse ánimos. No obstante, en su torpeza, Mitsuri acabó descubriéndolos y consiguió meter una importante duda a la cabeza de Zenitsu: ¿Qué eran él y Tanjiro en realidad?

Notes:

Día 1
Prompt; Tangle your hand with mine + Slipping through my fingers.

Porque más vale tarde que nunca, dicen.

Work Text:

Aquellos gestos fueron convirtiéndose en una costumbre entre ambos: El tacto que buscaba desesperado un resquicio de piel, las caricias que encendían el alma, miradas cómplices que reflejaban el rostro del ser querido sobre las córneas y labios rosáceos que exigían algo de contacto con la boca ajena. Algo que inició como un simple accidente , en palabras de Zenitsu, se convirtió en una tradición antes de realizar alguna misión por si alguno no volvía. Una especie de incentivo silencioso donde las acciones cobraban mayor importancia y significado que un simple «Ten cuidado».

Mitsuri los había descubierto una vez en pleno acto y ambos, con rostros enrojecidos y los labios humedecidos a causa de la saliva del otro, intentaron torpemente hacerse con alguna excusa, pero la Pilar del Amor no poseía ese título porque sí.

—¡No se preocupen! ¡Estas cosas son completamente normales! —dijo ella entre risillas frente a los incómodos adolescentes, quienes por instinto habían adoptado la postura de seiza como si estuvieran siendo regañados—. A su edad, yo también solía escapar a besuquearme con el chico que me gustaba —confesó con cierta vergüenza—. Es normal que en esta etapa deseen experimentar cosas antes de encontrar el verdadero amor. ¡Disfruten! ¡Solo se es joven una vez, después de todo!

Tras aquellas palabras, Mitsuri se despidió dejándolos solos y sumidos en una incómoda atmósfera.

Zenitsu tragó saliva y apretó los puños sobre las rodillas dobladas aún sin atreverse a abandonar la postura de seiza . Buscó el rostro de Tanjiro de soslayo solo para hallarse con una expresión tan avergonzada como la propia.

«Es normal que en esta etapa deseen experimentar cosas antes de encontrar el verdadero amor». Había dicho Mitsuri. Él no era un completo idiota y sabía que ella hablaba de algo más. ¡Estaba hablando de sexo!

Aunque Tanjiro y él no habían dado el paso más allá, tampoco habían conversado respecto a su relación. Ambos decidieron entregarse a esas acciones sin pensar mucho en lo que el otro sentía y, en consecuencia, su relación era tan ambigua que uno podría cuestionarse seriamente si solo eran amigos, amantes… ¡¿Qué eran en realidad?! Y es que Zenitsu jamás había sentido atracción hacia otro chico antes que Tanjiro entrara a su corazón sin siquiera pedir permiso, el muy maldito hijo de su madre.

Sin embargo, fuera de los besos y calurosas caricias que se brindaban mutuamente antes de partir a batalla, Zenitsu estaba seguro de algo muy importante: Tanjiro le gustaba mucho, y no solo físicamente, también su personalidad, sus sonrisas, sus palabras… Todo. Tanjiro le gustaba mucho. Le gustaba tanto que se pondría a llorar si pensaba más al respecto.

—Zenitsu, ¿estás bien?

La mirada preocupada de Tanjiro se había situado sobre él, y Zenitsu se percató entonces que algunas lágrimas estaban brotando de sus ojos.

—¿Eh? ¿Eh? —parpadeó y se apresuró a frotar los párpados con la tela del haori —. ¡E-estoy bien! ¡No pasa nada…!

—Zenitsu… —Tanjiro se acercó a él y apoyó la palma de la mano sobre la mejilla de éste. El contacto inmediato logró tranquilizarlo un poco, aunque no lo suficiente. 

Por alguna razón, Zenitsu sentía un nudo en la garganta.

Tanjiro le gustaba mucho, era verdad pero… ¿sentiría Tanjiro lo mismo? Eso es algo que jamás había pensado. Tan solo se había dejado llevar por las emociones, por ese hermoso sentimiento que se formaba en su pecho al sentir los labios de Tanjiro sobre los suyos, cuando la lengua de éste se deslizaba hacia el interior de su boca y la reclamaba por completo. Tanjiro bien podría tan solo usarlo para desfogarse, y---

—T-Tanjiro —sus manos se aferraron al uniforme de su amigo. Quería decirle que lo mejor era acabar con esa extraña relación y limitarse a ser compañeros, como antes, pero las palabras quedaban atoradas en algún recóndito lugar situado en su propia garganta. Por más que abriera la boca, las sílabas se rehusaban a salir.

Los dedos de Tanjiro recorrieron la mejilla de Zenitsu en una cálida caricia que subió hasta alcanzar aquellas rubias hebras que caían sobre el rostro ajeno. Zenitsu sintió un agradable estremecimiento recorrer su espina dorsal al tiempo que recibía gustoso aquellas simples caricias en las que solo eran partícipe los dedos de Tanjiro y sus propios cabellos. 

—Te ves mejor. Por un momento creí que ibas a desfallecer —dijo Tanjiro con una de esas sonrisas sinceras que hacían sobresaltar el corazón de Zenitsu.

La gentileza que manaba de Tanjiro a medida que sus cálidos dedos entregaban esa dulce muestra de afecto consiguió que su corazón se estrujara de forma dolorosa.

—...Tanjiro —dijo Zenitsu con la voz trémula y cargada de vacilación—. Dime algo: ¿Qué soy para ti?

La interrogante brotó de sus labios sin siquiera ponerse a pensar en ella, y tan pronto notó lo que acababa de hacer, el pánico amenazó con apoderarse de sí e inspirarlo a arrojarse a los rieles del tren más cercano, que tal vez estaba a una semana de distancia, ¡Pero eso poco importaba!

Sin embargo, Tanjiro estaba genuinamente perplejo ante la súbita duda de Zenitsu.

—Eres mi amigo —dijo Tanjiro, y Zenitsu sintió la pesada carga de la friendzone caer sobre su cuerpo.

Eso era de esperarse, ¿no? Tanjiro jamás lo había visto como algo más. Solo lo besaba porque le gustaba la sensación, no porque le gustara él.

Era tan obvio y aun así se había ilusionado…

—E-entendido —murmuró Zenitsu sintiendo las lágrimas querer brotar de sus ojos, pero Tanjiro lo sujetó del rostro y lo obligó a verlo directamente.

—¡Pero también eres mi novio! —terminó quizás con más entusiasmo del que debería—. ¿De verdad creíste que solo quería tener sexo contigo?

De acuerdo, ahora la roca de la friendzone quedó pequeña al lado de la roca que Tanjiro le había arrojado encima con la palabra «idiota» pulcramente tallada en ella. Zenitsu estuvo a nada de escupir sangre.

—T-T-Tanjiro… —Zenitsu lloriqueó aferrándose a la ropa de éste, y su amigo… No, novio rió un poco y apoyó la frente contra la de él al tiempo que sus dedos se entrelazaban con los de Zenitsu—. Por un momento creí que… Como tú jamás habías dicho nada…

—Escúchame bien, Zenitsu —dijo Tanjiro viéndolo a los ojos con las mejillas enrojecidas—. Si tú no me gustaras jamás habría hecho todas estas cosas contigo desde el principio. Para mí tú eres mi verdadero amor.

Zenitsu hipó un poco, quizás aún conmocionado por todas las emociones que había experimentado en menos de una hora, y correspondió al gesto uniendo sus vacilantes dedos a los de Tanjiro.

—¿De verdad lo crees…?

Porque era la primera vez que a Zenitsu le gustaba alguien así de mucho.

—Lo supe desde el momento en el que me pediste matrimonio en el puente cuando acabábamos de conocernos —dijo Tanjiro con una sonrisa radiante.

Zenitsu le estiró las mejillas en venganza.

—¡No te estaba pidiendo matrimonio, idiota! —replicó mientras Tanjiro reía nerviosamente.

«Pero no dudaría en entregarte mi vida entera de todos modos».

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