Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2019-11-04
Words:
2,292
Chapters:
1/1
Kudos:
10
Hits:
94

Long letter to the moon

Summary:

Kim Seokjin y Kim Taehuyng han vivido la mejor noche de su vida. Sin embargo no es tan fácil lidiar con sus propios sentimientos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El deseo vence al miedo

Despierta.

Seokjin abre los ojos lentamente; siente cómo el frío se cuela dentro de sus sábanas. Siente que él ya no está ahí. Se levanta un poco, apoyando el peso de su cuerpo sobre sus antebrazos, y registra el dormitorio con la mirada. Su reloj marca las 4 a.m.

Vuelve a tirarse; él se ha ido. Cierra los ojos suspirando, recordando: Madrugada, besos, palabras, caricias, lengua. Taehyung. Casi puede sentir el orgasmo recorrerle la piel; aún se siente mareado e increíblemente feliz. Puede escuchar su voz gemir sobre sus oídos, sobre su cuerpo. Puede sentir sus cabellos entre los dedos. La mejor noche de su vida, si le preguntan. Siente que no puede parar de sonreír, por una semana, por un año. No dejará de sonreír la vida entera.

Le deja un mensaje:

[—VV, soy yo. Necesito hablar contigo antes del ensayo, o después, pero mejor antes que después. Llámame cuando despiertes, ¿va? De verdad... necesito hablar contigo.]

Entra al baño, una ducha. Agua tibia recorriendo su cuerpo, las gotas sobre sus moretones, pequeños, casi imperceptibles. Él acaricia sus marcas con las yemas de los dedos. Jabón de avena, roce, agua caliente. Definitivamente no olvidará detalle de aquella noche, nunca.

[Taehyung-ah, es increíble que estés dormido todavía. Llegarás tarde y... no podremos hablar. Está bien, sueno desesperado, olvida esta llamada. Nos vemos.]


¿Qué sientes cuando tienes miedo?

Los chicos no hablan de cómo será la primera vez. Nunca se sientan a imaginar que será en una cama con pétalos de rosas, acompañada de velas. No. Suponen que sucederá en cualquier lugar: una habitación, una cama y una chica dispuesta; eso es todo, todo lo que se supone que debe ser. El orden natural de las cosas. Sin embargo, él está allí, horas después de haberse rendido a los labios de su hyung, hundiéndose.

No ha podido dormir, por lo menos no desde que llegó a casa. Pasos silenciosos, cama y un grito atrapado entre su cara y la almohada son algunas cosas que recuerda. Todo lo demás es borroso, como un sueño, como algo que no sucedió.

Hola, arrepentimiento. Adiós, amistad.

Mira cómo el celular suena una y otra vez sobre la mesa de noche. Epiphany. Sonríe, y esa sonrisa no le sale como siempre; tiene un sabor amargo, un sabor nostálgico. Toma el móvil y se queda mirando la pantalla: la foto de Seokjin. La melodía sigue su curso mientras el aparato continúa vibrando sobre su mano, y él no puede más que preguntarse cómo pudo cambiar las charlas fáciles, las sonrisas sinceras, por una noche de sexo.

Sabe que las cosas nunca volverán a ser como antes, y esa certeza le llena de miedo. Uno como nunca antes había sentido. Quiere hacer algo para dejar de temblar, para dejar de sentirse de aquel modo.

Respira: aire, pulmones, aire. Y el dolor sigue allí.


Es la culpa, el miedo, la impotencia lo que hace crueles a los hombres.

Le pide al conductor que vaya lo más lento posible. Si mantienen esa velocidad, seguro llegarán tarde, pero no le importa. Ojalá pudieran detenerse. Detenerse; eso es realmente lo que quiere. Que el mundo deje de dar vueltas, va demasiado rápido y él no entiende nada. Tiene el cerebro atascado de pensamientos, de palabras, de recuerdos, de Seokjin. De sentimientos que aún no logra entender, porque cuando trata de descifrarlos solo una frase parece clara: "no sé", y todo lo demás se convierte en murmullos, en adrenalina, en latidos fuertes y apresurados. Dolor.

Llega tarde, cinco minutos después de la hora. Namjoon le mira, y debe tener muy mala cara, porque este no le dice nada. Se acerca a Jimin, J-Hope y Jungkook, y se concentra en aprender la nueva coreografía. El sonido de sus tenis contra el suelo es un sonido agradable, piensa, y también siente cómo la mirada de Seokjin se posa sobre sus hombros, mientras la suya se dirige a cualquier lugar con tal de evitarlo.

Sabe que es inútil seguir con eso, que cada minuto avanza más deprisa y que tarde o temprano tendrán que reunirse los dos para hablar. Sus ojos sobre los suyos, y aquella certeza le hace estremecer.


De lo que tengo miedo es de tu miedo.

Seokjin ve a Taehyung sentado sobre su Lamborghini, esperándole. Cree que no es el lugar más indicado para hablar, pero todos los demás ya se han ido. Están solos, con todo lo que deben decirse. Es la primera vez en toda su vida que siente tan nervioso, siente mariposas en el estómago, en todo el cuerpo.

Se acerca a él y lo mira. Y él no lo hace. Silencio, solo hay un gran silencio entre los dos. Una eternidad de silencios.

—Hyung... yo... —pausa—. Lo que pasó ayer... yo no...

Seokjin cierra los ojos. No quiere que diga más. No necesita que diga más.

—"No sé lo que pasó, fue un error, vamos a ser amigos como antes" —interrumpe, continuando la oración con voz monótona.

Silencio y más silencio. Abre los ojos y busca una respuesta, una mirada, como ha hecho durante todo el día.

—¿Es eso lo que quieres decir? —le pregunta, acercándose, eliminando el mundo de distancia que ahora les separa. Coloca dos dedos sobre sus mejillas y le obliga a mirarle. Un pequeño roce.

Tae se estremece, pero contesta:

—Sí.

Y Jin se encuentra sonriendo sin saber por qué. En esos momentos, lo último que tiene aquella situación es gracia. Es como levantarse en medio de un sueño con ganas de ir al baño. Estás seguro de que no lo podrás seguir, y que aquello solo se quedará borrado en la memoria.

—Solo sigamos como antes —le escucha suplicar.

De verdad desea que se calle. Con cada palabra se siente más débil, y no está seguro de querer continuar con aquella conversación.

—Hyung.

—No.

—¿No?

—No lo haré, Taehyung. No vendré aquí cada día para estrecharte las manos cuando en realidad quiero besarte. No fingiré que no dormimos juntos y... —suspira— no quiero que olvides que te quiero.

Y eso duele, les duele a los dos. Quizá es el detonante de todo aquello, de tantas sensaciones reunidas y de que ninguno de los dos sepa manejar sus palabras. Hay más que sexo entre ellos, y los dos lo tienen muy claro. Y lo más grave es que aquel hecho lo empeora todo.

Seokjin le toma de la mano, suave, delicado.

—¿En verdad quieres seguir como antes? —pregunta, y no espera respuesta. Le jala un poco, uniendo sus cuerpos, y empieza a besarle: mejillas, ojos, nariz, labios. Un beso lento y brusco, diferente a los que compartieron en la habitación; está cargado de exigencias, de súplicas. "Por favor, no lo hagas", "por favor, no niegues lo que sentimos". Abre con su lengua un camino que ya conoce, y el sabor sigue siendo dulce, a Tae. El sonido de sus labios al besarse hace eco en sus oídos. Lo abraza, se abrazan. Está seguro de que si los vieran no les reconocerían; ahora son dos cuerpos queriéndose unir para siempre.

—Hyung —le pide que se detenga.

—Shh —responde. Le acaricia la espalda, subiendo su mano izquierda hasta enredarla en sus cabellos. Jin sabe que obtendrá la misma negativa, que el miedo de Taehyung es demasiado grande para permitirle ver más, pero no quiere separarse. Quiere que entienda y se quede en sus brazos. Que le deje besarle, que le acepte.

—Hyung, para.

 

 No tengas miedo a la verdad: puede doler mucho, pero es un dolor sano.

Una semana y no se han dirigido la palabra. Dos semanas y los dos sienten que se ahogan.

Los miembros lo ha notado, pero no les dicen nada, se dedican a mirarles con cara de pena, a sonreírles y a dejarles resolver sus problemas solos. Algunos como J-hope les dan palmadas en la espalda de repente y sin razón alguna razón, algunos, otros, sólo creen que en un par de días todo volverá a ser lo mismo entre ellos y les ignoran. Pero Tae no tiene tanta fe.

Y es así como en aquellas dos semanas descubre que su mayor miedo se ha vuelto real. Está junto a él, acompañándole en cada momento mientras Seokjin se aleja.

A veces siente que aquel mareo le atrapa, "el mundo dando vueltas y él varado en el tiempo, sin saber qué hacer, sin saber a dónde ir". Perdido. Se levanta, se acuesta, y es lo mismo cada día. Él ya no está.

Durante los ensayos le busca y le escucha reír, y él sonríe también. Por lo menos, lo primeros segundos, cuando aquellas risas se introducen en sus oídos, cálidas; sin embargo, más tarde, en los minutos que siguen —cuando es consciente que ellas no está dirigidas a él —ya no sonríe más; es allí cuando cierra los ojos aguantando las lágrimas dentro de sus párpados para no derramarlas, para no derrumbarse.

Un mes y se sienten morir.

Está tirado sobre su cama, sin hacer nada más que mirar el techo de su habitación. Sin pensar. No está dormido, tampoco está despierto, quizá es su imaginación pero escucha a lo lejos las notas de Epiphany, busca entra la sabanas desesperado el celular. Y esta vez, no ha sido solo su imaginación, es Seokjin quien lo llama.

¿Su corazón? Ha dejado de latir, gracias por preguntar.

— Lo siento. —Le escucha hablar—. He sido bastante idiota estas semanas y no puedo obligarte a estar conmigo si no quieres, yo sólo... creo que no lo pude entender, de verdad... lo siento. Si aún quieres que seamos amigos trataré, te lo prometo. Solo amigos y nada más.

Taehuyng siente como aquel órgano olvidado vuelve a funcionar. Lento. Y cómo de pronto aquella promesa —la que había querido— le sabe a poco, cómo ésta no le es suficiente.
— No. —Responde y su voz le sale quebrada, está llorando.

— Tae...

Ahora por fin entiende, se entiende a sí mismo. —Te quiero a ti, Hyung. Tu amistad, tus besos, tus labios, tu sonrisa. Te quiero.

— No se vale. —Silencio— No se vale que me lo digas así... cuando yo había dado todo por perdido —Y Tae reconoce cuán difícil ha sido esa llamada para Jin, posiblemente estuvo esas semanas tomando el valor para renunciar a él, para darle lo que había pedido, y se siente un poco egoísta e inmaduro— No se vale que me lo digas sin que yo te pueda ver. —Pero quiere tenerle junto a él. Sonríe y se seca las lágrimas

—Ven a buscarme.

— Si voy no te dejaré ir. Nunca. — Advierte.

— No quiero que lo hagas.

 

No tengas miedo a la verdad: puede doler mucho, pero es un dolor sano.

Una semana y no se han dirigido la palabra. Dos semanas y los dos sienten que se ahogan.

Los miembros lo han notado, pero no les dicen nada. Se dedican a mirarles con cara de pena, a sonreírles y a dejarles resolver sus problemas solos. Algunos, como J-Hope, les dan palmadas en la espalda de repente y sin razón alguna; otros solo creen que en un par de días todo volverá a ser lo mismo entre ellos y les ignoran. Pero Tae no tiene tanta fe.

Y es así como, en aquellas dos semanas, descubre que su mayor miedo se ha vuelto real. Está junto a él, acompañándole en cada momento mientras Seokjin se aleja.

A veces siente que aquel mareo le atrapa, "el mundo dando vueltas y él varado en el tiempo, sin saber qué hacer, sin saber a dónde ir". Perdido. Se levanta, se acuesta, y es lo mismo cada día. Él ya no está.

Durante los ensayos le busca y le escucha reír, y él sonríe también. Por lo menos los primeros segundos, cuando aquellas risas se introducen en sus oídos, cálidas; sin embargo, más tarde, en los minutos que siguen —cuando es consciente de que ellas no están dirigidas a él— ya no sonríe más. Es allí cuando cierra los ojos, aguantando las lágrimas dentro de sus párpados para no derramarlas, para no derrumbarse.

Un mes, y se sienten morir.

Está tirado sobre su cama, sin hacer nada más que mirar el techo de su habitación. Sin pensar. No está dormido, tampoco está despierto. Quizá es su imaginación, pero escucha a lo lejos las notas de Epiphany. Busca entre las sábanas, desesperado, el celular. Y esta vez, no ha sido solo su imaginación: es Seokjin quien lo llama.

¿Su corazón? Ha dejado de latir, gracias por preguntar.

—Lo siento —le escucha hablar—. He sido bastante idiota estas semanas y no puedo obligarte a estar conmigo si no quieres. Yo solo... creo que no lo pude entender. De verdad... lo siento. Si aún quieres que seamos amigos, lo intentaré, te lo prometo. Solo amigos y nada más.

Taehyung siente cómo aquel órgano olvidado vuelve a funcionar. Lento. Y cómo, de pronto, aquella promesa —la que había querido— le sabe a poco, cómo esta no le es suficiente.

—No —responde, y su voz le sale quebrada; está llorando.

—Tae...

Ahora por fin entiende, se entiende a sí mismo.

—Te quiero a ti, Hyung. Tu amistad, tus besos, tus labios, tu sonrisa. Te quiero.

—No se vale —silencio—. No se vale que me lo digas así... cuando yo había dado todo por perdido.

Y Tae reconoce cuán difícil ha sido esa llamada para Jin; posiblemente estuvo esas semanas tomando el valor para renunciar a él, para darle lo que había pedido, y se siente un poco egoísta e inmaduro.

—No se vale que me lo digas sin que yo te pueda ver —pero quiere tenerle junto a él. Sonríe y se seca las lágrimas—. Ven a buscarme.

—Si voy, no te dejaré ir. Nunca —advierte.

—No quiero que lo hagas.

Notes:

Esta historia la escribí hace mucho años y la he adaptado al Taejin. Para mi fue interesante escribir a Tae más reservado con sus sentimiento y a Jin mucho más decido. Esto lo hice por que cuando escucho scenary y 4 o'clock siento mucho arrepentimiento, nostalgia y una especie de esperanza.