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Mak's ArgChi Week 2019 Archive

Summary:

Serie de Short Fics para la semana ArgChi del Fandom Latin Hetalia durante el mes de Septiembre 2019
Usando los personajes del fandom de Latin Hetalia.

Chapter 1: Jugando a la Casita [Omegaverse/Familia]

Summary:

[Prompts] Omegaverse/Familia
[Resumen] Un pequeño favor se convierte en una gran promesa.

Aclaraciones:
El aspecto de ABO se mantiene muy ligero. Apto para toda la familia.
Situado en el mismo universo que mi fic "Celebrando a la Cigüeña", no es necesario leerlo pero por si te interesa se encuentra en mi perfil.

El personaje de Esteban es mío pero el diseño es el de APH Ecuador, me pareció lindo usar el diseño oficial para un lovechild de EcuPer hehehe

Chapter Text

El sonido de un motor rompía con el silencio de la tarde, mientras Manuel y Martín se hallaban de pie al marco de la puerta de su vivienda despidiéndose de sus amigos Miguel y Pancho luego de dejar a su pequeño hijo Esteban, de 5 años a cargo de los dueños de casa ("Dale todos los problemas a tu 'tío' Manuel" fue la recomendación en tono pícaro por parte de uno de sus padres al pequeño antes de ser tironeado por la oreja hacia el auto por el más sensato de ambos entre risas de Manuel y su retoño).

Usualmente el tío Julio era el encargado de cuidar a su sobrino cuando los padres querían un tiempo para ellos, pero ya les había adelantado con una semana de anticipación que ese día se encontraba muy ocupado, 'Estoy seguro que el mocoso está detrás de Dani' fue la conclusión a la que llegó el alfa rubio entre dientes asegurando la puerta al cerrarla, sólo recibiendo un sonido de afirmación por parte de su pareja quién se encargaba de poner cómodo al niño en el sofá de la sala tomando el control remoto para sintonizar alguna caricatura. Y a los pocos segundos después tener que cambiar de canal a uno más educativo a pedido del menor.

"Cada día más se parece al Pancho", exclamaba Manuel con la vista clavada donde un fascinado Esteban miraba un documental sobre los animales más peligrosos del planeta, adentrandose a la cocina donde Martin ya se hallaba haciendo unos pequeños snacks de dulce de leche, tanto para su visita como para sí mismo. Ambos se hallaban preparando todo para 'tomar once' cuando el timbre interrumpió su rutina, "Pondré la tetera".

Unos minutos después se encontraban en la pequeña mesa circular entre su sala y cocina merendando con un pequeño entre ambos, que cortésmente pedía y agradecía con una sonrisa a los adultos al servirle en el plato una porción de alguna merienda.

Martín sonreía al observar como Manuel en un momento tomaba una servilleta para limpiar los restos de mermelada de frutilla del rostro al menor, quien cerraba los ojos con el contacto, mientras su pareja exclamaba algo sobre Miguel molestando 'si su niño no estaba en las más óptimas condiciones' a su regreso y cómo él mismo no quería que su padre peruano estuviera de impertinente donde no debía. Logrando que una risa escapará de los labios de Esteban antes de proceder con su merienda apenas su 'tío' se diera por satisfecho.

"¿Hoy no juega Argentina contra Inglaterra?", comentó Manuel con un desinterés fingido antes de tomar un sorbo de su té, haciendo parpadear a Martín antes que su expresión tranquila mutará a una de sorpresa y revisará la hora en su celular para darse cuenta que hace unos minutos había comenzado dicho partido, por lo que tenía tiempo para sintonizar antes del puntapié inicial.

"¡Perdón Esteban, tu tío ha estado esperando este partido toda la semana!", comentaba el rubio mientras presionaba los botones para sintonizar el canal deportivo, recibiendo de respuesta un entusiasmado '¡También me gusta el fútbol!' por parte de su pequeña visita.

En el primer tiempo Martín se encontraba fijamente mirando el televisor, pegando gritos a los jugadores de su selección para que le escucharan con Esteban sentado a su lado apenas terminó de comer. Levantando al niño en sus brazos y lanzándolo al aire, a pesar del grito de Manuel desde la cocina, cuando Argentina se levanto 2 a 0 contra el equipo europeo.

En el entretiempo, Esteban ayudaban a Manuel a levantar la mesa y llevar los platos sucios donde el rubio quien los lavaba y ponía a secar pendiente de los comentaristas y escuchar la reanudación del partido.

Para el segundo tiempo, Martín nuevamente se encontraba sentado pero ahora en el medio de su pareja y el menor, gruñendo cuando el equipo contrario lograba anotar un gol, logrando la risa de Esteban que comentaba su papas se ponía así o peor cuando había un partido importante. Manuel que se encontraba con su tableta poniendo mediana atención al partido mientras jugaba candy crush reía ante el comentario del menor, su mente suministraba una respuesta 'clásico de Cenepa, claro', y respondía que ellos también eran iguales cuando sus equipos se enfrentaban.

Manuel no tuvo el tiempo para reaccionar cuando Martín, a los 5 minutos antes del silbatazo final y Argentina anotará poniendo el marcador final en un 3 contra 1, le tomará de los hombros para atraerle hacia él y besarle con entusiasmo antes de dejarle libre y enfocarse nuevamente para el resumen del partido. El chileno abrió los ojos poco a poco luego de toque de labios, algo sonrojado en las mejillas, aún después de años esa versión de 'danza de la victoria' del alfa continuaba tomándole por sorpresa. Una tenue risa hizo que sus ojos se dirigiera hacia el menor que se encontraba aparentemente con los ojos tapados pero con una sonrisa y los dedos entreabierto, sólo provocando que Manuel se hundiera entre los cojines más sonrojado que de costumbre.

'Malditos Alfas extrovertidos y su asertividad física', pensaba uno de los mayores presentes mirando cómo Martín levantaba a Esteban para celebrar la victoria, y sonreír cuando una vez calmado el alfa tomaba asiento nuevamente con el hijo de su mejor amigo en el regazo cambiando canales a pedido de su visita, siendo elegido un canal de cocina.

"Papá y yo lo vemos cuando está en casa"

"Jajaja, digno hijo de Migue también"

A los pocos minutos de empezado el programa, Esteban había redirigido su atención a las crayolas y hojas que sus padres habían puesto en su mochila permitiéndole a Martín y Manuel, luego de prepararse un mate y tomar una cerveza respectivamente, sentarse nuevamente en el sofá para uno continuar mirando el programa de cocina y el otro continuar su partida en la tableta.

Martín comenzaba a cabecear acomodándose usando a Manuel de apoyo volviendo su vista al programa, donde el chef alegremente explicaba el método para cierto tipo de preparación y los tiempos del plato en general. Tomó un sorbo de mate para evitar caer ante la tentación de una siesta mientras sus ojos de color se desviaban hacia la imagen de Manuel ocupado intentando vencer el nivel en el que llevaba dos días atorado y dirigirlos luego hacia Esteban, concentrado en su dibujo.

La imagen completa que su mente conjuro fue lo suficientemente fuerte para tirar de un instinto dentro de él, quien aprovechó la cercanía con su pareja para presionar su rostro contra el cuello expuesto e inhalar profundamente contra la piel.

El sutil olor a bosques se registró en el alfa e instintivamente busco frotar su rostro más contra la fuente de su esencia favorita. Ignorando el sonido de sorpresa por parte de su pareja que provocó que Esteban, curioso como todo niño, volteara a verlos en el momento que Manuel le daba de lleno a Martín en la cara con un cojín del sofá.

Cabe decir que el alfa rubio tuvo un duro despertar de su trance.

Y ahora se encontraba sosteniendo su nariz adolorida pero aun intacta mientras su pareja reía nerviosamente intentando explicar al hijo de sus amigos porque había golpeado a su otro tío, haciéndolo pasar por un juego, lo último que necesitaba era que Pancho le regañara por exponer a su hijo a esas situaciones.

"A tu tío Manuel le gusta jugar muy brusco a veces", rió el alfa mientras Manuel hacía intentos de redirigir la curiosidad del menor hacia su actividad previa y de paso lanzarle una mirada al argentino, quien solo levantaba ambas manos en son de paz.

Pasado unos 10 minutos donde la atención del menor volvía ser la pantalla plana pero ahora finalmente había pedido una película infantil de Netflix, Martín se levantó momentáneamente para comenzar a sacar los ingredientes para cena y dejarlos cerca de la estufa mientras Manuel entraba a la cocina bajo la excusa de llevarle un poco de jugo al niño, quien ignoraba la plática de ambos a favor de ver píxeles en movimiento.

"¿Aweonao cómo se te ocurre algo así con el niño cerca?", retirando la caja de jugo del refrigerador con un susurro Manuel camino hacia la maleta donde encontraba un vaso entrenador para Esteban y vertía una parte de jugo para diluir con agua. Recordando perfectamente que Miguel y Francisco así le servían a su hijo, "¿No me venis con que estas entrando en tu celo?"

El peso de la oración cayó por completo sobre el alfa.

"¿Qué...? N-No, aún faltan algunos días para eso", exclamó el argentino apresurado en un tono bajo mientras preparaba una pasta para cenar frente a la estufa, con ambos adultos vigilando de reojo a Esteban que estaba completamente entretenido con su película.

".... ¿Entonces?", dándole unas vueltas a la tapa del recipiente, Manuel regresaba su mirada a su pareja.

Recibiendo una sonrisa cálida de respuesta y logrando que Manuel llevara una mano a la zona donde cuello y hombro se unen para sonrojarse chasqueando sus labios y regresar hacia donde el pequeño esperaba y decirle que la cena estaba casi lista y lo ayudará a poner la mesa, dejando a Martín a cargo de apagar la estufa y servir las porciones correspondientes en cada plato.

Una vez concluida la cena, el alfa tomaba al menor de la mano y con mochila en la otra ayudaba a cambiarse a la pijama que sus padres decidieron, escuchando al menor hablar sobre cada personaje en el estampado con la emoción claramente en sus facciones, y hasta comparándolos con sus papás y tíos.

Una hora y un cepillado de dientes después , Esteban se encontraba cabeceando sosteniendo el control remoto entre manos y Manuel había abandonado la tableta a favor de leer un libro luego de cederle el objeto electrónico a Martín quien leía algunas noticias sobre su tierra natal para dar un respingo al sentir el peso de menor contra su costado izquierdo frotándose uno de sus ojos.

El menor estiraba los brazos hacía el chileno quien dejaba el libro de lado y tomaba al menor en brazos para acomodarlo contra su cuerpo antes de retomar la lectura con el pequeño Esteban rehusandose a dormir todavía. Ganándose la atención del rubio quien se acomodaba para quedar en posición hacia su pareja sin borrar una sonrisa.

"Te ves bien así", exclamaba sin filtro alguno el alfa.

"Martin, tú sabes qu-", el rubio rió cortando el reclamo de Manuel

"Sé perfectamente que eres un beta pero eso no impide que no pueda apreciar este momento"

"Hpmh, eres un tonto", el alfa rió suavemente para evitar despertar al menor en brazos del beta, quien había diluido su insulto por dicha presencia.

"Dame al niño, lo llevaré al cuarto de huesped", ofrecía Martín mientras con movimientos suaves se pasaban al menor que sólo se despertó ligeramente para aferrarse del cuello de su otro tío antes de retomar el sueño nuevamente.

Acto seguido se encontraba caminando al cuarto de huéspedes para depositar al menor, con un poco de esfuerzo al no querer soltarlo, en la cama y por precaución colocar unas almohadas a cada lado, porque al igual que Manuel, lo último que quería era que Migue o Pancho fueran a reclamarles el no haber evitado que su retoño se golpeara si caía de la cama.

No, mejor evitar eso. Las duplas Alfa y Omega si que eran intensas con sus cachorros.

"Pero ¿vos sabé?", exclamaba Martín mientras prendía una lámpara para evitar que el niño se asustara en caso de despertarse antes que sus padres llegaran, "Jugar a la casita no tan malo como lo pintan, sin embargo, no me importaría tener algo así con Manuel... de manera permanente"

Martín pudo escuchar el sonido de música ambiental pero suave proveniente desde el pasillo, mientras tapaba al menor y rememoraba su días como un pequeño de ocho años, siempre al frente del grupo conformado por sus primos menores, Daniel y Sebastián.

Desde que tenía siete años, toda su familia estaba segura que llegado el momento, su presentación sería la de un Alfa; en gran parte por su actitud tan extrovertida y claramente en su mente infantil había tomado muy en serio el rol de protector.

Que consistía en ser el más fuerte y temerario de los tres primos. Y nunca dejar que nadie se metiera con su familia. Dentro de su familia había quienes le seguían el juego en su infantil actitud, siempre pidiéndole ayuda en abrir frascos de mermelada y dulce de leche aparentemente atascados y diciéndole que debía estar siempre atento de sus dos primos menores, sobre todo en caso de presentar como omegas.

Hasta su prima Victoria había formado parte del acto, siendo ella tan seria y mayor que él por cuatro años, haciéndolo para ayudarla a cargar bolsas del mandado. No cabe duda que eso realmente le infló el ego (Manuel diría que todavía hoy tiene el ego hasta las nubes).

Así que fue una gran sorpresa cuando una tarde vio llegar un camión de mudanza desde la ventana de su casa y al día siguiente había otro niño de su edad en el patio general, fuera de su círculo familiar con quien poder hablar. Lo cual rápidamente no desaprovecho para ponerse su calzado e ir a su encuentro.

Manuel es como se había presentado el nuevo niño ante el pequeño rubio, quien rápidamente asumió que como el único presuntamente alfa hasta el momento era suma importancia tener al otro niño bajo su ala protectora así como sus primos.

Obviamente lo último que espero fue recibir un rotundo "NO" por parte de este niño. Y a pesar de la presión de su nuevo vecino, Manuel se mantuvo firme en su decisión y que 'él no necesitaba de un alfa para protegerlo".

Como un niño de 8 años la reacción ante un rechazo que hería su orgullo 'alfa' provocó que Martín tuviera un berrinche frente al niño nuevo y declararle que un día haría que Manuel lo aceptara como su alfa. Día tras día, semana tras semana, año tras año Martín se había empeñado en lograr dicho objetivo recorriendo el camino de conocidos a amigos con Manuel.

Y llegando el momento, como su familia había predicho, Martín se presentó como un alfa, mientras sus dos primos menores resultaron omegas, y Manuel sonriente presentó su resultado como beta.

Igualmente sin importarle, el rubio confirmado alfa continuó su tarea por conquistar al chico beta a pesar de las negativas, enraizando el camino hacia sentimientos más profundos.

Finalmente ambos terminaron aceptando al otro de maneras muy distintas a la que su yo de ocho años tenía en mente.

Dejando la puerta entreabierta para escuchar cualquier llamado del menor, Martín se encamino hacía la sala donde Manuel se encontraba con celular en mano hablando y riendo, muy posiblemente, con Pancho quienes ya venían en camino a recoger a su hijo.

Medía hora después Pancho con Esteban dormido en hombro y Miguel con la mochila en mano, se despedían de sus amigos agradeciéndoles por el favor en camino hacia su auto para dirigirse a casa para otro nuevo día. Manuel sarcásticamente decía que esperara no pidieran otro favor tan pronto mientras se despedía sacudiendo la mano ligeramente mirando el auto desaparecer al doblar la calle.

Y pegar un respingo al sentir a Martin abrazándolo por detrás y aspirar nuevamente su aroma.

Al igual que los omegas y alfas, los betas poseen su propio aroma pero a diferencia de los otros dos, el aroma de ellos no es tan penetrante al no sufrir de los ciclos de estro y celo como sus dos contrapartes. Por lo que, se necesita un contacto más cercano e íntimo para captar ese aroma con mayor facilidad y Martín claramente sabía cómo aprovechar las oportunidades.

"Hace unas horas me preguntaste qué me pasó... bueno es que encanta como hueles"

"Errrm..."

"No pongas esa cara, a ti te encanta que te abrace"

"....callate"

Entrando a la casa nuevamente ahora Manuel era quien aseguraba la puerta por la noche, observando a Martin apagar el televisor al darse la vuelta, y respiró profundo...

"Quizás un día... pero no ahora... podamos pensar en adoptar"

El sonido de la puerta siendo azotada por el impulso del abrazo de Martín a Manuel espanto a un par de gatos callejeros que retozaban por los alrededores.