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Summary:

Cuando el mocoso de Jeongguk vuelve a escaparse de su casa, Yoongi recibe el peor castigo de todos: ser la nueva niñera de su hermanito. Al principio creyó que sería fácil, digo, ¿qué tan difícil puede ser echarle un ojo a un niño de apenas cinco años de edad? Pero Jeongguk es revoltoso, caprichoso y muy desobediente. O al menos, así es con su hermano mayor.

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Los padres de Yoongi habían recién llegado a casa, ambos con sus celulares de la oficina pegados a sus orejas hablando con lo que parecían personas muy importantes. Yoongi estaba en la sala junto con sus dos vecinos y mejores amigos, Namjoon y Hoseok -o Namu y Hobi como le gustaba llamarlos, jugando videojuegos. Yoongi apenas si notó que sus padres habían vuelto.

"Hola, tesoro," dijo el señor Min con una sonrisa en los labios mientras le daba un beso a su hijo mayor en la coronilla.

Yoongi sonrió. La mayoría de los chicos de su edad estarían avergonzados de que sus padres los llamaran con esos nombres frente a sus amigos, pero considerando que sus padres nunca estaban con él o Ggukie, estaba bien. "Hola, papá," respondió Yoongi bajándose del sofá y yendo a abrazar a su madre también, preguntándole sobre su día mientras sus amigos, luego de saludar a los Min desde sus lugares en el sofá, seguían jugando.

La conversación había sido corta, los Min le preguntaron a los muchachos sobre sus días en la escuela. Hobi le contó a la señora Min sobre como Namjoon casi había destruido el laboratorio en la clase de química, ganándose un puño en el brazo por el eludido junto con un indignado "¡Oye! No fue para tanto." Yoongi sin embargo, sabía que mentía. Ahora a Namjoon le inhabilitaron la entrada al laboratorio, lo que aumentaba la lista de lugares públicos en donde tenía terminante prohibido entrar, con o sin la compañía de sus padres, a treinta y seis.

Su padre se sentó a lado de los chicos y jugó un par de minutos con los muchachos mientras la señora Min subía las escaleras para buscar a su hijo menor en su cuarto, donde Yoongi le había dicho que se encontraba.

Jeongguk era un niño travieso, pero únicamente con su hermano mayor. Por lo que por su seguridad, y la sanidad mental de Yoongi, lo persuadía para que juegue en su cuarto y no baje a hacer ningún desastre en la cocina o la sala. Después de todo, Yoongi debería limpiar todo lo que su hermanito ensuciaba y desordenaba. Por lo que el niño se la pasaba la mayoría del tiempo encerrado jugando o pintando.

O eso creía Yoongi.

A decir verdad Jeongguk odiaba ser tratado como un niño por todos en su casa. A pesar de solamente tener cinco años, Jeongguk estaba convencido de que él era una persona muy madura y responsable. Por lo que se escapaba de casa más veces de lo que toda su familia sabía. Y le convenía mantener eso en secreto, porque si lo descubrían tendría que decirle adiós a sus caminatas al parque del barrio, sentarse en el pórtico del abuelo de Namjoon a leer el periódico con el anciano (en realidad Jeongguk miraba las fotos y fingía leer), o regañar a los dos niños que se la pasaban en la acera de su casa jugando a los autitos o canicas porque pisaban el césped. Esas cosas eran las que más disfrutaba Jeongguk, y si descubrían que se iba sin permiso, estaría en graves problemas.

"¡Min Yoongi!" vociferó la señora Min desde el primer piso, bajando las escaleras desesperada.

Yoongi cerró los ojos y supo de inmediato que estaba en problemas. No era la primera vez que pasaba, que su madre le gritaba y bajaba las escaleras y temblaba de furia.

Por supuesto, pensó el joven. Jeongguk se había escapado una vez más. Y ahora él estaba en problemas culpa del mocoso revoltoso ese.

"Estás en problemas, muchacho," suspiró su padre dándole unas palmaditas en la espalda antes de levantarse del sofá para calmar a su esposa.

Yoongi aprovechó la distracción y salió disparado junto con sus amigos a las calles del barrio, gritando el nombre de su hermanito y preguntándole a los demás vecinos por él.

Si no lo encontraba para antes de la cena, estaba muerto.

 

 

 

 

 

Jeongguk estaba en la casa de los dos niños que se había pasado regañando en los últimas semanas, tomando el té. Descubrió que eran medio hermanos, que sus padres se habían casado hacía poco y la madre de uno de ellos, Jimin, se había mudado junto con su hermano mayor a la casa de su padrastro y Taehyung, el otro niño. Ambos tenían seis, pero se comportaban como bebés, reflexionó Jeongguk viéndolos pelearse por quien comería el último trozo de torta.

"Pero Jimin, tú ya comiste dos pedazos, yo también quiero comer torta," gimió Taehyung con los ojos cristalinos por las lágrimas.

Jimin sacudió la cabeza y sonrió. "Mi hermano la preparó, y yo no quiero convidarte." Cuando Taehyung rompió en llanto, Jeongguk vio como la puerta corrediza de la casa de los chicos se abría y salía un chico. El menor tragó saliva y se le quedó mirando.

Era alto y tenía pelo color rubio, y las manos raras. Cuando habló, los otros dos niños se dieron vuelta y Jeongguk abrió más los ojos. "Jimin, ¿qué sucede?" dijo, poniendo las manos en su cintura. Parece una jarra, pensó torpemente Jeongguk mientras pestañeaba con la boca abierta.

Jimin se sonrojó y frunció el ceño, la boca llena de torta. "Taehyung no me deja comer."

"¡Tú no me convidaste ni un pedazo!" gimió Taehyung llorando con más ahínco, empujando a Jimin y abrazándose del joven, quien lo recibió en sus brazos. "Hyung, él me dijo que cómo tu lo cocinaste, él no me convidaría."

"Yah, Jimin," regañó con Taehyung aún enroscado a su cintura. "Esa era la torta de cumpleaños de mamá, y ella dijo que los dos podían comer. No seas egoísta."

"¡No soy egoísta! Ggukie está comiendo. Yo le serví el pedazo más grande a él," señaló Jimin con la cabeza al niño luego de haber tragado la torta. Jeongguk de repente sintió la mirada de todos y se encogió en su lugar, la mirada del mayor haciéndolo sentir tímido como nunca.

"De todos modos, tú comiste anoche Taehyung, y no trates de negarlo, ¡te vi!" acusó.

Taehyung escondió su rostro debajo de la remera del mayor y comenzó a reír. "¡Taehyung me estas llenando de mocos!" se quejó el mayor sacándose de encima a Taehyung quien seguía riéndose. "Eres un aburrido, Jiminie," dijo entre risas y el mayor puso los ojos en blanco.

"No mientas Taehyung, porque luego no te creeré cuando digas la verdad. Y Jimin, deja de pelear a Taehyung," dijo y levantó la mano al aire cuando Jimin estuvo a punto de refutarle, haciendo una seña para que se calle. El mayor suspiró y estaba dándose la vuelta para volver a entrar, pero se detuvo volviéndose a girar.

"¿Cómo te llamas?" preguntó con voz más calmada y suavemente mirando a Jeongguk, y Jeongguk sintió que se derretía en ese mismo lugar.

Se removió en su silla y se aclaró la garganta. "Jeon Jeongguk, señor."

Jimin y Taehyung soltaron una risotada y el mayor arrugó la nariz. Jimin se había tirado encima de Taehyung mientras se reía, lágrimas formándose en las esquinas de sus ojos. "¡Te dijo señor!" gritó Taehyung en medio de la risa.

Jeongguk muerto de la vergüenza, bajó la cabeza y se perdió de ver los ojos del mayor llenarse de ternura. "Mi nombre es Seokjin, pero puedes llamarme hyung," dijo luego de pasar a los dos niños que seguían burlándose de Jeongguk, hasta llegar a su lado. Se puso de cuclillas.

"Tu nombre es Jeongguk, ¿verdad?" preguntó Seokjin pacientemente en voz baja. Jeongguk asintió una vez y levantó la cabeza para mirar al mayor a los ojos. Tuvo que tragar saliva. Era tan lindo que lo intimidaba. "Bueno Jeongguk, eres bienvenido a venir mañana y cuando quieras a nuestra casa. Ahora me pondré a cocinar algo por si quieren comer más tarde."

Cuando comenzó a pararse Jeongguk sintió una desesperación que no podía describir, solo quería que Seokjin estuviera con él, no quería que se fuera. Así que cuando Seokjin estuvo erguido sobre sus pies y se estaba girando hacia la puerta corrediza por la que había salido momentos antes, Jeongguk tomó su mano. Sus manos eran mucho más grandes que las suyas, y raras, pero muy bonitas. Jeongguk lo miró a la cara.

"¿Quieres venir conmigo?" dijo incrédulo Seokjin, esperando que el niño prefiriera pasar tiempo con sus hermanos antes que con él, horneando galletas. Jeongguk asintió sin apartar la mirada de Seokjin y este sonrió con dulzura.

Mientras caminaba dentro con su nuevo hyung de la mano, Jeongguk descubrió que se sentía feliz.

Notes:

holaaa, ¿cómo están? éste es mi primer fic el cual yo escribo. desde siempre quise escribir algo sobre la temática de los vecinos y niños,,,,, si hay algún error, me avisan! espero que hayan disfrutado la lectura :)