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134340

Summary:

134340, así se llama el clan de hechiceros compuesto por Yoongi y Namjoon y sus familiares, Seokjin, Hoseok y Jimin. Yoongi, mejor conocido como Hades, se encuentra en la búsqueda de más familiares, gracias a una amenaza por parte del líder de los hechiceros. Si no alcanza a formar un vínculo con otros dos familiares, su clan se disolverá. ¿Cómo se enfrentará Yoongi y su familia a esta situación?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: 134340

Chapter Text

Resumen: 134340, así se llama el clan de hechiceros compuesto por Yoongi y Namjoon y sus familiares, Seokjin, Hoseok y Jimin. Yoongi, mejor conocido como Hades, se encuentra en la búsqueda de más familiares, gracias a una amenaza del líder de los hechiceros. Si no alcanza a formar un vínculo con otros dos familiares, su clan se disolverá. ¿Cómo se enfrentará Yoongi y su familia a esta situación?

 

 

 

Capítulo 1

134340

 

—¿Realmente tenemos que entrar, Namjoon? —refunfuñó Yoongi frustrado, aunque sabía que no se podía escapar como si nada de la reunión anual de hechiceros.

¿De quién fue la genial idea de hacer un clan? Ah, sí: de Jin, Namjoon y él.

—Como cofundador de nuestro clan, tienes que entrar también, Yoongi—le contestó por tercera vez—. Solo tenemos que hacer acto de presencia y, si tú quieres, podemos desaparecer…después de comer, claro.

—Solo piensas en la comida.

—Cómo si a ti no te gustara la comida gourmet que dan allí.

—Cierto—afirmó Yoongi—, la comida lo vale—después de afrontar y aceptar su realidad, preguntó: —. Oye, por cierto, ¿dónde están Jimin, Jin y Hobi? Creí que llegarían a la misma hora que nosotros.

—Ah, los chicos dijeron que iban a llegar tarde, tenían que comprar unos medicamentos. No sé qué en específico, pero Jin dijo que la necesitaríamos.

—Si Jin lo dice, entonces sí la vamos a necesitar.

—Tenlo por seguro.

Los dos suspiraron antes de acercarse a lo que sería su “tormento”. Yoongi veía reacio aquel edificio negro de cuatro pisos que, para los meros mundanos, era solo uno simple, común y corriente. Pero no para él, para Namjoon, ni para los de su clase.

Justo en la entrada, aquel punto que los hacía invisibles para los ojos comunes, Namjoon sacó del bolsillo de su pantalón una llave semitransparente que portaba un hechizo irrompible. Entraron y justo cerca del elevador, se encontraba una pequeña ranura. Insertó la llave, ambos dieron un aplauso y musitaron, en la lengua conocida solo entre los suyos: “Nos presentamos ante ustedes. Somos 134340, permítannos entrar, honorables anfitriones”.

Al instante, un portal dorado se abrió lentamente al lado del elevador (donde deberían de estar las escaleras), hasta el punto en el que cupieran ambos. Yoongi y Namjoon volvieron a aplaudir y, de pronto, su vestimenta casual fue cambiada por una acorde al evento: un traje fino negro que emanaba pequeños destellos dorados en la luz (aunque fuera de noche) y una capa de color rojo que indicaba el rango de su clan. Su rango era superior a muchos de los participantes y demostrarlo de esta manera era algo que no les gustaba. Sin embargo, era una de las muchas etiquetas que debían cumplir en esta ocasión.

Una vez que su vestimenta cambió, avanzaron adentro del portal. Ya en el interior, Yoongi y Namjoon vieron la infinidad de gente que había en aquel lugar. Había hechiceros sentados en mesas de distintos colores, quienes portaban trajes con destellos iguales a los suyos. Además, había capas de todos los colores, desde el blanco (que era el rango más bajo) hasta el morado (el rango superior que solo dos clanes podían usar, además de los organizadores). También se encontraban los familiares de los hechiceros, vistiendo la ropa más cara y exclusiva que tenían para hacerse notar. También había familiares que no tenían ningún maestro; esta reunión les servía como ayuda para ser reclutados por los clanes nuevos y viejos.

Normalmente, los hechiceros necesitaban de, por lo menos, un familiar. Si tenían más de uno era porque tenían la suficiente magia para otorgarles. Podías hacer un contrato con un familiar en estas reuniones, era una ocurrencia común. La duración de los contratos dependía mucho de los mismos familiares, ya que ellos son los que determinan cuánto tiempo se quedaran con su respectivo maestro. Si algún familiar quisiese unirse con alguien nuevo, podría hacerlo sin consecuencia.

Los familiares usaban a los hechiceros para estar protegidos y tener un sentido de pertenencia y los hechiceros los usaban como una herramienta para hacer que su magia fuese más poderosa. Por este motivo, la reunión se hacía cada año: para buscar nuevos maestros/familiares, además de socializar y compartir información.

El clan 134340 sentía que estas juntas eran innecesarias, ellos ya tenían familiares, pero eso no les importaba a los demás clanes. TODOS tenían que asistir.

Taciturnos, Namjoon y Yoongi siguieron avanzando hasta llegar a su mesa correspondiente, una gran mesa de color caoba que tenía un cartel con el nombre “134340” flotando sobre ella. Namjoon tomó el cartel y, al hacerlo, fueron apareciendo los adornos de la mesa y las sillas para ellos y para sus familiares. Yoongi estaba dispuesto a sentarse antes de que su amigo señalara algo importante.

—Deberíamos ir a saludar a los superiores—musitó Namjoon, señalándole a Yoongi la mesa de los responsables de esa reunión.

Maldita etiqueta.

—Me gustaría evitarlos, pero supongo que no es posible tampoco—Yoongi suspiró mientras se paraba—. Muy bien, vayamos.

Namjoon asintió. Para darle ánimo a su amigo, le dio unas palmaditas en la espalda. Yoongi lo volteó a ver y le dio una sonrisa.

Al menos no estoy solo, pensó.

Caminaron a la mesa de los organizadores de este evento, los llamados “superiores”, como decía Namjoon. Mientras ellos iban ahí, empezaron a escuchar todo tipo de murmullos.

“Realmente vinieron Hades y Hécate”.

“Mira, mira, son los de 134340, se dice que ellos son pareja, ¿sabes? No hace mucho los atraparon dándose un beso en la mejilla”.

“¿Min Yoongi y Kim Namjoon están aquí? ¿Realmente vinieron? ¿Dónde estarán sus mascotas?”.

“¿Hades y Hécate? Por todos los conjuros, es verdad. Escuche que su clan no sigue las reglas del Consejo y aun así no los regañan. Como tienen magia especial…”.

“Shh, Hades nos está viendo, cállate”.

Yoongi, mejor conocido como “Hades” en su comunidad, les lanzó una mirada de advertencia para que dejaran de hablar. Las personas que estaban murmurando se callaron de inmediato al sentir la magia que él emanaba. No se iban a arriesgar a enfrentarse con un capa roja. Por supuesto que no.

—Siempre hablan mal de nosotros cuando venimos a estas reuniones sin sentido. Sé que ya no te afecta como antes, pero no deberías de hacerles caso—murmuró Namjoon tratando de calmarlo. Él sabía que esta situación era frustrante para ambos y necesitaba mantener la calma entre los dos para no causar una escena que los pudiera meter en problemas.  

Yoongi tomó una bocanada de aire para después exhalar lentamente y calmarse. Joon tenía razón, pero no podía evitar sentirse molesto por los chismes y por los apodos. No obstante, era lo suficiente maduro como para ignorar a aquellas personas que no tenían nada mejor que hacer.

—Lo siento, tienes razón—se disculpó Yoongi, bajando un poco la mirada mientras caminaba.  

Namjoon le tomó de la mano y siguieron dirigiéndose hacia la mesa destinada. Yoongi apretó con fuerza la mano de su amigo, sintiéndose mejor con su apoyo. No le importaba que dijeran cosas sobre él, pero si alguien decía algo sobre algún miembro de su clan, enfrentaría a cualquiera, sin importar el rango o clase.

Ambos llegaron a la mesa de los organizadores, el clan del “Consejo”. Se detuvieron justo enfrente de su líder, el único de ese clan que se encontraba ahí, y el hechicero conocido como El Corazón de la Comunidad, Seo Dae-hyung. Él era un hechicero de alto calibre, uno de los más fuertes y el más popular en la comunidad. Tenía el cabello negro azulado y unos ojos grises que podían hipnotizar con tal solo mirar a alguien fijamente. Su capa morada parecía infinita, ya que se extendía varios metros atrás de él y su traje era el más brillante de todos. Algunos hechiceros estaban a su merced por su belleza y por su talento. ¿Quién no lo estaría? Tenía una apariencia de no más de 30 años, a pesar de tener más de dos siglos de edad…

Tan pronto como llegaron con él, se inclinaron y musitaron al unísono:

Honorable líder, nos presentamos ante ti. Somos el clan 134340, venimos a saludarlo a usted y a sus compañeros. Muchas gracias por invitarnos.

Acepto su bienvenida, hermanos.

Dae-hyung movió su dedo índice, trazando un pequeño círculo en el aire. De pronto, aparecieron dos copas de vino, las cuales se movieron al frente de Yoongi y Namjoon. Los dos aceptaron la bebida. Al terminar de beber, ambos pusieron sus copas en la mesa de su líder y estas desaparecieron.  A Yoongi siempre le gustaba esta parte en el saludo obligatorio porque, al menos, llegaba a probar algo delicioso y caro. Quizá era un ritual forzoso (y falso), pero podía sacarle provecho. No es que ellos carecieran de recursos, pero le gustaba mucho los licores que ofrecían. Namjoon y los chicos no lo disfrutaban tanto como él, aunque tampoco se quejaban.

134340, me da mucho gusto que hayan venido nuevamente a esta humilde reunión de hermanos hechiceros y familiares—dijo el líder, interrumpiendo el hilo de pensamiento de Yoongi—. Espero que se diviertan y se la pasen muy bien.

—Le agradecemos mucho, honorable líder—contestó Namjoon.

—Namjoon, Yoongi, pueden hablarme informalmente, no se preocupen por ese tipo de cosas. Llámenme “Dae-hyung”. Los conozco desde hace más de un siglo—mencionó Dae-hyung con tono aparentemente amable.

Ambos sonrieron y asintieron.

—De cualquier manera, se nos hace un poco irrespetuoso para usted y para su clan si le llamamos de tal forma. Nos sentimos honrados con tan solo hablar con usted, líder—dijo Yoongi mientras se inclinaba para mostrar respeto.

La figura de máxima autoridad que tenían presente soltó una pequeña risita.

—Está bien, diríjanse a mí como se sientan más cómodos…

—Muchas gracias—respondieron ambos.

Namjoon vio a Yoongi a los ojos y después señaló a escondidas su mesa. Yoongi entendió lo que su amigo quería decir. Estaban dispuestos a irse, cuando la voz de su líder los tomó desprevenidos.

Hermanos, antes de que regresen a sus mesas, les quería hablar sobre algo. Bueno, más bien, quería preguntarles algo.

Yoongi quiso huir de allí porque ya sabía qué les iba a preguntar. Puso su mejor cara neutra y esperó a que le hicieran esa pregunta…otra vez.

—Sé que he insistido con esto antes, pero ¿no sería mejor si tuvieran más miembros en su clan? Lo digo porque dos hechiceros como ustedes necesitan, por lo menos, dos o tres familiares más para que les ayuden en sus tareas y trabajos. Mi clan y yo hemos estado hablando sobre este tema desde la reunión pasada y hemos llegado a la conclusión de que necesitan más miembros con ustedes. No es necesario que tengan más hechiceros, pero sí pueden tener más familiares.

Yoongi quería que lo tragara la tierra, literalmente. Quizá si usaba los poderes de Namjoon, eso sería posible…

—Líder, con todo respeto, nosotros no sentimos que necesitemos más miembros en nuestro clan—intervino Namjoon—. En mi caso, Seokjin y Hoseok me han apoyado y ayudado demasiado en mis labores. Lo mismo con Jimin y Yoongi. Jimin ha sido capaz de ayudar a Yoongi con eficiencia y disciplina cuando tenemos que cumplir con las misiones que nos otorgan. Por esta razón, siento que no es necesario que tengamos más…

—No lo digo por ti, Namjoon, lo digo por Yoongi—Dae-hyung le interrumpió, mirando fijamente a Yoongi a los ojos—. Él solo tiene un familiar. El Consejo sabe que Jimin es una excelente ayuda, pero creemos que es necesario que tenga otros familiares que le puedan servir. Su magia y afinidad son los suficientemente fuertes como para tener otro vínculo. Solo pensamos en lo mejor para ti y tu clan.

Yoongi no apartaba la mirada de su líder. Su cuerpo se sentía acorralado y quería salir de aquel lugar lo más pronto posible. ¿Por qué demonios se encontraba en esta situación? Al Consejo solo le gustaba hacer lo que ellos quisieran, a costa de la voluntad de los demás. Y, al parecer, ellos creían que él necesitaba más familiares. Ya les había dicho la última vez que no necesitaba a alguien más; pero, según ellos, lo más conveniente era que cumpliera con esos requisitos.

¿Por qué insistían tanto en este tema? Yoongi sabía que no era por su bien, sino por el del Consejo. Sabía que, si tenía más familiares, ellos les pondrían cada vez misiones más difíciles de cumplir, alterando así la tranquilidad y estabilidad de su clan.

Era casi como si quisiesen separarlos de un modo u otro.

—Honorable líder, aprecio su preocupación, pero no necesito más familiares. Jimin es más que suficiente—insistió Yoongi en voz baja.

Dae-hyung resopló y dejo reposar su mejilla en su mano. La amabilidad aparente de su líder cambió completamente, pareciera que dio un giro de 180 grados al escuchar que Yoongi le había contestado.

—No es una opción, ¿sabes? Es un deber, Min Yoongi. Si no consigues dos familiares al terminar esta reunión, haré que tu clan se disuelva—lo amenazó con un tono muy casual—. Mira a tu alrededor, hay decenas de familiares que vinieron aquí para ser reclutados. Sabemos que puedes hacerlo, Hades, eres lo suficientemente poderoso y tu afinidad te lo permite—dijo con condescendencia. Ya no era solo un comentario, ahora era un deber.

Ahí estaba ese tono de autoridad que despreciaban. Namjoon y él sabían que a Dae-hyung le gustaba usar su posición para hacer este tipo de amenazas. También sabían que, si no hacían lo que quería, él cumpliría con sus palabras. Esa era la verdadera personalidad del Corazón de la Comunidad: era un hombre volátil, egoísta y autoritario.

Yoongi se le quedó viendo otra vez; sin embargo, en esta ocasión, lo miraba con odio. No le importaba esconder su magia, ni su enojo.

Namjoon observó el lenguaje corporal de Yoongi e intervino para que las cosas no se pusieran peor. Confiaba en Yoongi, pero Dae-hyung sabía cómo molestarlos e irritarlos, como si fuese un niño jugando con lo primero que le llamase la atención.

Agarró la mano de su compañero y le comentó a Dae-hyung:

—Honorable líder, agradecemos su preocupación. En cuanto al tema de los familiares, platicaré con Yoongi y con el resto del clan para determinar soluciones favorables para todos los involucrados—dijo Namjoon firmemente. Aunque el mundo estuviera en contra de su familia, no se dejaría intimidar ni por la persona con más magia en el mundo.

Dae-hyung sonrió desafiantemente, sus palabras no concordaban con su actitud.

—Muy bien. Tomaré tu palabra, Namjoon, pero requiero que cumplan con esto—les dijo a ambos. Luego de una pequeña pausa, propuso un acuerdo—. ¡Ya sé!, les daré algo de tiempo…Yoongi tiene hasta la próxima misión para presentar, al menos, dos familiares más. Si no aparecen con ellos, haré que su clan se separe. ¿Les parece bien? —preguntó con fingida calma.

Yoongi vio a su líder con incredulidad. Bueno, al menos estaba siendo lo bastante generoso para darles más tiempo. Vaya psicópata.

—Gracias por darnos más tiempo—dijo Yoongi sarcásticamente.

—Para nada, es un placer ayudar a uno de los clanes más poderosos—replicó Dae-hyung.

Namjoon, quien seguía tomado de la mano de Yoongi, al fin dio media vuelta y se retiró de esa mesa con su compañero. Podía sentir cómo él estaba temblando de ira y miedo, por más tratara de parar los temblores. Llegaron a su mesa y se sentaron abruptamente.

Luego de un rato, en donde trataron de calmarse, Yoongi rompió con el silencio.

—Maldigo el hecho de haber nacido con este tipo de magia—comentó Yoongi en voz baja.

—¡Hey! Yo no siento lo mismo porque, si no, no te hubiera conocido, querido Hades—dijo Namjoon bromeando.

Yoongi agradeció aquel comentario. Sabía que Joon estaba bromeando para aligerar el ambiente pesado. Los demás, al igual que Namjoon, sabían por qué Dae-hyung y el Consejo insistían tanto con el tema de los familiares y no estaban de acuerdo con ello. Yoongi sabía que su familia le apoyaría en cualquier decisión que tomara.

Justo en ese momento, su estómago empezó a hacer ruido. Se había olvidado por completo de la única cosa buena que esta reunión ofrecía.

—Al parecer ya tienes hambre—Namjoon se paró de la mesa—. Si quieres, puedo ir a buscar algo de comida.

—No es necesario, Joonie, iré yo—intentó pararse, pero su amigo lo detuvo.

—No te preocupes, yo voy. Siento que con lo que acabas de pasar, estás demasiado cansado para ir y tratar con más personas.

—Cuando hay comida involucrada, los demás se pueden ir a la…

—Lo sé, Yoon, lo sé—dijo Namjoon, riendo un poco—. Esta vez, permite ir a buscar comida y algo de beber. ¿Quieres que te traiga un vaso de whiskey irlandés?

Yoongi se sonrojó un poco y asintió.

—Sí, por favor, si no es mucha molestia—dijo tímidamente.

—Si los demás vieran este lado tuyo, no creerían que eres “Hades”.

—Dejemos que sigan pensando eso, ¿está bien, Hécate?

Namjoon se le quedo viendo con incredulidad antes de irse.

Yoongi vio que su amigo se retiraba y se perdía en la multitud que había en el salón. Este era enorme y estaba muy bien decorado. Había pequeñas velas flotando alrededor de las mesas, las cuales emitían aromas frutales y florales que ayudaban a aromatizar el salón. También había pequeños círculos de invocación que emitían luces doradas para iluminar el lugar. El aire se sentía cargado con magia, aquella que él no podía dominar…

Mientras Yoongi se perdía en sus pensamientos, se percató de que la marca en su brazo comenzaba a brillar un poco. Lo más probable era que Jimin quería hablar con él tras sentir su humor de hace unos momentos. Acarició la marca y se concentró en su vínculo familiar para poder hablar con él. Después de un minuto, pudo escuchar su voz en su mente.

“Yoongi, ¿estás bien?”, le preguntó su familiar preocupado.

“Estoy bien, no pasó nada malo”, mintió Yoongi, tratando de calmarlo un poco.

 “Ah, entonces sí pasó algo. ¿Qué fue lo que sucedió? Hobi y Jin también están preocupados porque sintieron que Moni estaba nervioso”.

Jimin podía llegar a ser bastante sobreprotector con todos los miembros del clan y era una característica que Yoongi adoraba de él, una de muchas.

“Lo siento por mentirte, Jiminie. Hablamos con Dae-hyung e insistió de nuevo sobre reclutar más familiares. Dijo que yo debía de conseguir dos más, por lo menos. Esta vez nos amenazó con eliminar 134340”, le explicó Yoongi.

Pudo sentir que Jimin también se estaba empezando a enojar.

“¿Todavía sigue insistiendo con eso? Por todos los cielos, es un tipo muy obstinado, al igual que su clan”.

“Lo es, pero esta vez no puedo huir”.

“Tal vez, si hablo directamente con él, entenderá que no necesitas a nadie más”, sugirió Jimin para calmar la ansiedad que carcomía a su maestro en estos momentos.

“No va a hacernos caso, ni a ti ni a mí. Estoy seguro. Tengo hasta la próxima misión para reunir y presentar a los familiares”.

 “¿Realmente no podemos evitarlo, Yoongi?”.

“No, esta vez no”.

Yoongi sintió que Jimin estaba cada vez más molesto.

“Por cierto, Jimin, ¿dónde están? Se me hace raro que todavía no hayan llegado”, Yoongi cambió de tema para distraerlo un poco. Sabía que esto no servía con su familiar, pero él necesitaba cambiar de tema.

“Ah, ya estamos a punto de llegar. Lo siento, Jin fue a comprar una medicina para el dolor de cabeza y Hoseok hizo que nos regresáramos a casa porque, según él, se le había olvidado algo importante”, dijo Jimin exasperado.

“¿Qué fue lo que se le olvido?”.

 “Sus calcetines”.

Yoongi no pudo evitar reír un poco. Era típico de Hobi que se le olvidara alguna prenda de vestir. No lo culpaba, era el miembro del clan que más se transformaba. Aun así, casi siempre se le olvidaban sus calcetines.

Jimin se relajó un poco más al escuchar su risa.

“Me gusta mucho cuando ríes, tienes una risa muy bonita”.

“¡Por supuesto que no!”, negó fuertemente.

“¡Claro que sí, Min Yoongi, no trates de negarlo! He vivido contigo por más de 50 años y sigues sin poder creerlo”.

 Yoongi puso los ojos en blanco, pero no tenía caso porque Jimin no podía verlo.

“Por cierto, ya vamos a llegar, estamos a dos cuadras”, le informó.

“Okay, aquí los estaremos esperando”, dijo mientras sentía como su conexión volvía a la normalidad y su marca dejaba de brillar.

Yoongi acarició la marca su brazo mientras buscaba a Namjoon. Ya se había tardado un poco y no detectaba su magia por ninguna parte.

Mientras seguía buscándolo, sintió que dos pares de ojos le veían. De inmediato, empezó a buscar quiénes lo estaban escudriñando con la mirada. Al hacer esto, se topó con dos chicos que le veían con cierto asombro e interés (o eso es lo que suponía al ver sus semblantes). Esos chicos no eran hechiceros, podía intuirlo por la magia que emanaban. Ellos eran familiares; uno era una pantera azul y el otro era un cuervo oscuro.

¿Por qué se le quedaban viendo tanto?

Así como ellos se le quedaban viendo, él hizo lo mismo, pero con intriga marcada en su expresión. La pantera, por lo que podía captar, tenía una afinidad rara, al igual que el cuervo. Podía sentir también que eran poderosos, casi al mismo nivel que los familiares de su clan.

Qué curioso, ninguno de ellos parecía tener un vínculo con alguno de los hechiceros presentes. ¿Por qué familiares como ellos no estaban reclutados?, ¿acaso eran nuevos y por eso no los había visto antes?

Ninguno de los tres apartaba la vista. Era casi como un hechizo de atracción y Yoongi no era capaz de apartar la mirada.

—¿Qué estás haciendo?

Yoongi saltó del susto cuando Namjoon apareció nuevamente en la mesa. Sentía que casi se le paraba el corazón.

—¡Namjoon, me espantaste! —reclamó molesto.

—Lo siento, Yoongi, pero no me contestabas cuando te estaba llamando. ¿Qué estás viendo?

—No sé por qué, pero hay unos familiares que me estaban viendo justo detrás de mí—le contestó medio fascinado y medio espantado.

Namjoon vio hacia donde él había señalado y no encontró a nadie.

—Al parecer ya no están.

Yoongi volteó a ver y, definitivamente, ya no estaban ahí.

—Parece que te llamaron la atención. ¿Cómo eran? Es muy raro que alguien se nos quede viendo fijamente. ¿Será que no conocen a Hécate y Hades?

—No lo sé, nunca los había visto. Uno era una pantera azul y el otro era un cuervo oscuro.

Namjoon parecía sorprendido cuando le dijo esta información. Yoongi siguió explicándole cómo eran.

—No vi muy bien sus rasgos y cómo eran en apariencia porque solo me enfoqué en el hecho de que me estaban mirando atentamente, pero sí pude sentir la magia que emanaban—Yoongi apuntó hacia la mesa donde ellos habían estado.

—Qué extraño—comentó Namjoon, sopesando la información que le dio Yoongi—. Jin me dijo que las panteras azules y los cuervos por lo regular no venían a este tipo de reuniones. Son clases poderosas y no necesitan de un clan.

—Sí, la magia que emanaban era impresionante. No sabía si estaba detectándola bien o no—confesó Yoongi sintiéndose todavía extrañado.

—No dudo que lo hayas hecho, nunca te has equivocado al leer la magia. Lo más probable es que hayan escuchado sobre ti y hayan tenido curiosidad—musitó Namjoon. Como vio que Yoongi seguía dirigiendo toda su atención al lugar donde estaban las personas que describió, puso la comida y bebida que trajo cerca de su lugar—. Ten, traje lo que pediste. Espero que esté bien.

Yoongi vio que le había traído: unas costillas de cordero, ramen, dumplings y un vaso de whiskey irlandés.

—Muchas gracias, Joonie.

—De nada, Yoongi. También traje comida para los demás. Espero que ya lleguen pronto—dijo, luciendo un poco preocupado.

—No te preocupes. Hablé con Jimin hace un momento por nuestra conexión y me dijo que…

Yoongi no terminó de decirle lo que quería porque sintió la presencia de la magia de Jimin, Jin y Hoseok; ya habían llegado y estaban a punto de entrar en el portal.

—Le dista una llave a Jimin, ¿verdad? —preguntó Yoongi.

—No, se la di a Jin esta vez. Recuerda que el año pasado casi se le pierde.

Yoongi asintió con empatía. Claro que recordaba ese día, casi se quedaban sin un pase para entrar al lugar. Muy en su interior estaba alegre porque podrían haber tenido la excusa perfecta para retirarse de ahí; pero, gracias a la afinidad de Jin, lograron encontrarla.

El poder de su mejor amigo era un arma de doble filo.

—Deberíamos ir a recibirlos, no saben dónde estamos—comentó Yoongi.

—No es necesario, Yoongi, ellos sabrán dónde estamos.

Namjoon tenía razón, no necesitaban que les dijeran dónde estaban ubicados porque vio que entraron y se dirigieron hacia su mesa.

Casi todos los participantes voltearon a ver a sus familiares. Cómo no hacerlo si trasmitían magia, poder y porte. Jimin, Hoseok y Jin eran como esculturas griegas que se movían, hipnotizando a las personas con su caminar y su figura.

Se veían espectaculares.

A diferencia de los demás familiares, ellos también llevaban una capa roja, demostrando así que eran vistos como iguales en su clan, no como simples herramientas. Jimin llevaba puesto un traje negro que marcaba muy bien su figura, su cabello plateado parecía que brillaba con la luz emitida de los pequeños portales. Su semblante se veía molesto por lo que Yoongi le había comentado a través de su conexión, pero era algo que solo él y sus amigos podían notar. Hoseok parecía que portaba un traje parecido al de Jimin, pero él no traía puesto su saco, solo una camisa negra que contrastaba bien con su cabello rojizo. Jin, al contrario, llevaba puesto un traje azul rey que lo hacía lucir muy elegante, más de lo normal. Su cabello negro estaba peinado hacia atrás, lo cual le hacía ver como un modelo de revista.

Los tres atrapaban la atención de inmediato, incluso del mismo Dae-hyung quien también los veía atentamente.

Llegaron a la mesa y abrazaron a Namjoon y Yoongi, dándoles un beso en la mejilla a ambos.

Antes de que se sentaran, voltearon a ver a donde se encontraba el líder del Consejo. Jimin parecía que quería ir y hablar con él, tal y como le había dicho a su maestro, pero solo le dio una mirada de molestia. Hoseok y Jin hicieron lo mismo. Dae-hyung les sonrió un poco y volteó a ver a otra parte.

—Veo que ya trajeron comida—comentó Jin mientras se sentaba.

—Sí, Namjoon trajo comida para todos—le contestó Yoongi.

—Ah, ahora ya sé porque hay ramen. Gracias, Joonie.

—No es nada.

—¡Hey!, ¿y no le trajiste nada a tu otro familiar? —le preguntó Hoseok molestó.

—Claro que sí, Hobi, traje dumplings también—aclaró Namjoon.

Hoseok sonrió cuando Namjoon le pasó la comida.

—Se ven deliciosos. ¿Les importa si empiezo a comer? Tengo mucha, mucha hambre.

—No, adelante—respondió Namjoon—. Puedes comer hasta quedar satisfecho.

Yoongi y Jimin sonrieron ante la escena y se dispusieron a comer con sus compañeros.

Después de una hora, los chicos terminaron de comer. Todos se sentían satisfechos y estaban listos para retirarse. Antes de irse, Yoongi quería hablar con ellos acerca del tema de los familiares. Era mejor terminar con eso de una vez, ya que había familiares presentes y podía aprovechar para reclutar y así olvidarse de la amenaza de Dae-hyung.

Antes de conversar, le pidió ayuda a Hobi con cierta habilidad que él tenía.

—Hobi, ¿me podrías hacer un pequeño favor? —le preguntó quedamente.

Hoseok volteó a verlo para presarle atención.

—Claro, Yoongs, ¿qué pasa?

—¿Podrías crear una barrera de sonido? Necesito hablarles de algo importante.

Hobi vio que Yoongi estaba más serio de lo normal, por lo que no tardó nada en ayudarlo con lo que pedía. Dibujó un pequeño círculo en aire, un trazo especial que invocaba una barrera de sonido. Nada de lo que hablaran podía ser escuchado por las personas al exterior, pero ellos sí podían escuchar hacia afuera.

—No ha pasado nada interesante, ¿verdad? —preguntó Jin, ahora con la libertad de hablar lo que quisieran.

—No, nada interesante—le contestó Yoongi sarcásticamente a su mejor amigo.

Jimin bufó cuando escuchó esto e intervino: —Dae-hyung amenazó a Yoongi, otra vez.

—¿Todavía sigue insistiendo con el tema de los familiares? —preguntó Hoseok.

—Sí, Yoongi me dijo hace rato que seguía con eso, pero quiere que él tenga dos más.

—¿Está loco? —dijo Jin incrédulo— Simplemente es una tontería. Dae-hyung solo hace lo que quiere.

—Así es, para mí mala suerte. Lo de estar loco, eso ya lo sabíamos—comentó Yoongi.

Todos asistieron.

—En fin, tenemos que buscar dos familiares antes de la siguiente misión—explicó Namjoon—. No tenemos mucho tiempo, considerando que siempre nos mandan a hacer su trabajo cada dos semanas. Ese sería el tiempo límite.

Realmente, era muy poco tiempo para ellos. No tenían el tiempo para pensar en un plan o en alguna estrategia para librarse de esta. Lamentablemente no. Yoongi sabía que era ahora o nunca para buscarlos y reclutarlos. No quería hacerlo, él ya tenía a Jimin, pero no iba a hacer que su clan fuera borrado por algo estúpido. Jamás lo permitiría.

Jimin observó cómo su maestro se estaba poniendo cada vez más tenso. Se paró de su lugar para ir a abrazarlo y reconfortarlo.

—Todo va a estar bien, Yoongi, saldremos de esta como siempre lo hacemos.

—Tienes razón, todo saldrá bien. Gracias, Jimin—le dijo. Jimin dejó de abrazarlo y volvió a su asiento—. Así es, saldremos de esta—confirmó Yoongi—, necesitamos tomar acción lo más pronto posible y necesito su ayuda, chicos—tomó una pausa antes de proseguir con su plan—. Tenemos que buscar candidatos ahora mismo, antes de retirarnos. Namjoon y yo iremos a las mesas de atrás para hablar con algunos; Jin, Jimin y Hobi, por favor, ustedes vayan a las mesas de adelante. Si no encontramos a nadie por el momento, seguiremos buscando mañana.

—Estoy de acuerdo—comentó Jin—. Prefiero ver personalmente a los familiares que formaran parte de nuestro clan, aunque será muy difícil que pasen mis estándares.

—Lo mismo digo—concordó Jimin—, aunque esto es una situación de emergencia. No tenemos tiempo para ser meticulosos. Dejemos eso para después.

—Muy bien, entonces nosotros iremos para allá—dijo Hobi apuntándole las mesas de atrás a Yoongi y a Namjoon.

En ese momento, Yoongi recordó a los familiares que se le habían quedado viendo hace rato. Tal vez ellos podían ser candidatos…

—Chicos, si encuentran a una pantera azul y a un cuervo oscuro, avísenme inmediatamente—les dijo antes de que se retiraran.

—¿Quééé?, ¿una pantera y un cuervo aquí? —exclamó Hoseok sorprendido.

—Es difícil de creer, sí, pero Yoongi dijo que los vio. Bueno, ellos se le quedaron viendo y luego desaparecieron—explicó Namjoon. Sabía que Hobi estaba sorprendido por esto; así como le había dicho Jin, él también sabía que era inusual que se presentaran a este tipo de reuniones.

—Una pantera y un cuervo. Muy bien, si los encontramos, hablaremos con ellos—comentó Jimin, viendo a Yoongi a los ojos—. ¿Recuerdas cómo eran?

—Le comentaba a Namjoon que no vi bien su apariencia, estuve enfocado en el hecho de que se me quedaban viendo fijamente. La magia que emanaban era poderosa—Yoongi trató de esforzarse para recordar otros rasgos de sus apariencias—. Creo que la pantera tenía el pelo negro y el cuervo lo tenía azul, pero no estoy seguro.

—¿Están hablando de nosotros? —preguntó una voz desconocida y melodiosa.

En efecto, estaban hablando de ellos. Lo sorprendente fue que nadie había notado que habían llegado ahí. Ninguno. Eso solo reafirmaba la capacidad de magia que Yoongi pensaba que tenían; ahora lo podía confirmar.

El cuervo, ciertamente, tenía el pelo azul y este era como el color del cielo despejado. No llevaba puesto un traje convencional como los demás, llevaba uno medio desajustado y casual que, increíblemente, le iba bien. Yoongi no podía negar que era atractivo, al igual que la pantera. Este último tenía el cabello negro, como la noche sin estrellas. Su vestimenta era casi igual que la de su acompañante, solo que él estaba usando un color más claro, casi como el color de la plata.

Ambos avanzaron hacia donde estaban los hechiceros.

Antes de que alguno de ellos pudiera hablar, Jimin se puso enfrente de Yoongi. Jin y Hobi hicieron lo mismo con Namjoon. Como habían llegado sin anunciarse, su instinto primordial fue proteger a sus maestros. Ellos no sabían quiénes eran ellos, solo los veían como una potencial amenaza. Estuvieron a punto de transformase, por lo que se podía apreciar. Jimin tenía ahora sus orejas de zorro; Seokjin, sus garras de dragón y Hoseok, su cola de lobo.  

—Tranquilos. No los queríamos asustar—dijo la pantera azul tratando de calmarlos—. Estaban hablando sobre nosotros, ¿verdad?

El cuervo se inclinó ante ellos como gesto de saludo.

134340, un gusto estar antes ustedes. Me llamo Kim Taehyung y mi compañero es Jeon Jungkook—señaló a la pantera—. Sentimos la molestia, no era nuestra intención molestarlos, solo queríamos hablar con ustedes—concluyó con una sonrisa amable.

Jin y Hobi bajaron un poco la guardia y se destransformaron. El único que seguía precavido era Jimin, quien no apartaba su vista de ellos. Yoongi se empezó a preocupar por su familiar.

“Jimin, ¿estás bien?, ¿qué sucede?”, le preguntó a través de su conexión, ya que había fallado en captar su atención de forma normal.

—Lo siento, Yoongi, pero hay algo en ellos que no me agrada—le contestó en voz alta.

Jungkook y Taehyung escucharon lo que dijo el zorro y rieron un poco.

—Como dijo mi compañero, no los queríamos asustar—aseguró Taehyung.

—¿Qué es lo que quieren, entonces? —preguntó Jimin un poco cortante.

Yoongi siguió tratando de calmar a su compañero a través del vínculo, aunque era en vano. Jimin estaba muy alerta.

—Oh, como dije antes, queremos hablar con ustedes—dijo Taehyung—. En especial con tu maestro, Hades—apuntó a Yoongi.

Yoongi se paró y fue ahora él el que se puso enfrente de su familiar. Era hora de que él interviniera: —¿En qué les puedo ayudar? — preguntó con aparente calma.

Jungkook y Taehyung se acercaron a él un poco.

—Ah, escuchamos que hablaban de nosotros, que nos querían buscar—contestó Jungkook—. Henos aquí, 134340.

—Es cierto que los queríamos buscar, pero ¿cómo escucharon eso? —intervino Hoseok, luciendo un poco indignado. Se suponía que la barrera que había invocado no dejaría que se escuchara nada al exterior.

—Lo escuchamos a través de tu burbuja—explicó Taehyung.

—Imposible, las barreras de Hobi son impenetrables—dijo Namjoon sorprendido, como si estuviera diciendo un hecho irrefutable.

—Puede que sea imposible para los demás, pero no para nosotros—continuó Taehyung—. Volviendo al tema, escuchamos que nos buscaban—dirigió su mirada a Yoongi.

Yoongi no tenía tiempo para sorprenderse (aunque muy por dentro estaba fascinado). Para acabar con esta situación tensa, decidió enfrentarlos de una vez:

—Así es, estábamos hablando sobre ustedes. Más bien, yo estaba hablando sobre ustedes.

—¿Eh?, ¿y por qué Hades, el mago de la afinidad oscura, está buscándonos? —preguntó Jungkook con “curiosidad”.

Por indulgencia, Yoongi siguió con su juego.

—Estoy buscando familiares. Necesito dos familiares para que se unan a nuestro clan y formen un vínculo conmigo—dijo con sinceridad.

—Con que eso era…Mmm—dijo Taehyung sorprendido. Después de sopesar un poco, le comentó a Yoongi: —. De acuerdo, aceptamos.

—¿Aceptar qué? —preguntó Yoongi confundido.

—Aceptamos ser tus familiares—Jungkook le contestó esta vez. Ambos se acercaron a él y se hincaron. Al hacer esto, estaban pidiendo oficialmente (según la tradición) que los considerara como candidatos.  

El clan estaba en completo shock ante lo que estaba pasando, sobre todo Yoongi. No quería que lo vieran anonadado, pero no lo podía evitar. Jimin se destransformó y se puso a su lado para tomarle de la mano.

Por todos los cielos, ¿qué estaba sucediendo? ¿Qué clase de Deus Ex Machina era esta situación? Yoongi empezó a sentir que una jaqueca se iba formando en su cabeza. La situación la ameritaba. Y antes de pudiera hablar de nuevo, Jin le arrojó algo: eran las pastillas para el dolor de cabeza que habían ido a comprar antes de llegar al lugar.

—No sabía para qué, pero mi visión me señaló que las comprara para ti. Mi afinidad nunca me falla.

Como quería Yoongi a veces tener ese poder de clarividencia. A ver si así podía ver si algún día si la tierra lo tragaría por completo.

—Entonces, ¿nos aceptarías como tus familiares? —preguntaron los chicos al frente suyo, como si fuese una propuesta de matrimonio.

 

Continuará…

 

(Adelanto del capítulo 2)

Namjoon intervino cuando vio que la mayoría de las personas estaban viendo lo ocurrido, incluyendo el Consejo.

—Chicos, es mejor si discutimos esto afuera—comentó tranquilamente—. Los otros hechiceros y familiares nos están viendo, y no queremos causar una conmoción.

—Como se esperaba de Hécate, el sabio—dijo Jungkook fascinado—Muy bien, salgamos.

—Entonces, ¿está bien si nos unimos a su clan?, ¿serías nuestro maestro, Hades? —preguntó Taehyung inocentemente. Yoongi sentía que estaba entre la espada y la pared. Por una parte, cumpliría con el pedido de Dae-hyung; pero, por otra parte, se sentía inseguro. Más que inseguro, se sentía nervioso. Había algo en ellos que lo hacían sentir así, en especial el cuervo oscuro.

—No se unirán si sigues llamándolo de esa manera—dijo Jimin acercándose a él—. Solo porque estamos en un apuro no significa que estamos desesperados para aceptar a cualquiera.

—Bueno, está decidido—Hoseok les dijo a ambos antes de cruzar el portal—. Bienvenidos a nuestro hogar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Notes:

Hola, muchas gracias por leer este primer capítulo. Espero les guste esta temática. Este es mi primer fic de BTS (y el primero que escribo desde hace mucho mucho tiempo).
Espero subir un capítulo una vez o dos veces al mes. Quiero que sean largos e interesantes.

De nuevo, ¡muchas gracias por leer!
Me pueden encontrar en Twitter como: @ jiminobu.