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Café (o cuando pienso en ti)

Summary:

Petra es una dentista de gustos bastante sencillos, adora el café, lo que la lleva a toparse con la tienda de té de Levi que abrió recientemente cerca de su trabajo. 3 capítulos cortos para alegrar el día ;)

Notes:

Para Raquəl Guevərə, espero que te guste!!

Con este fic participo en el evento "Amigo invisible" de FB organizado por Hessefan. Gracias por brindarnos un espacio para crear ;)

Me inspiré para hacer esta historia, el romance no suele ser mi fuerte pero espero le den una oportunidad a este cuento lleno de clichés y cosas cursis que en muchos momentos me hizo sonreír mientras escribía.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Petra

Chapter Text

Sabía que ese día iba a ser complicado. Petra alzó la mano y con violencia apretó el botón de alarma para apagarla, quiso tirar el celular, pero de ahí se acordó que le había costado 50 dólares y mejor se contuvo, lo puso en el buro de al lado de su cama.

Se levantó con pereza, aunque sabía que ese día tenia ya 10 citas agendadas. Diciembre estaba a 13 días de comenzar y todos querían tener dientes perfectos para las fiestas navideñas, y ella, siendo dentista sabia sacar provecho de esta situación. Tenia por lo menos 40 citas esa semana, pero cuando hiciera cuentas al finalizar, se iba a alegrar a pesar del cansancio.

Y así, con la flojera más grande del mundo, se bañó, se vistió y aunque casi se le olvida ponerse calzones, se maquilló y salió de casa. Para colmo se le hizo tarde y no pudo tomar su religioso café de las mañanas… ¡maldito día!

Como era de esperarse, el autobús la dejó y la pobre corrió para alcanzarlo, pero el chofer o 1) no la vio o 2) se hizo el occiso porque no se detuvo. Tuvo que tomar un taxi que le cobró el tripe y el día apenas comenzaba, eran escasas 8:30 de la mañana. Se bajó 3 cuadras antes de llegar al consultorio porque el tráfico estaba a tope esa mañana. Caminó susurrando groserías y maldiciones y ¡ay! ¡Cómo le hizo falta su café!

Fue entonces cuando encontró esa nueva tienda de té/cafetería (sí, así decía el anuncio), estaba a media cuadra del consultorio y se veía bastante bien. Adentro se vislumbraban 4 mesitas con sillas, una barra y detrás de esta una cantidad incontable de contenedores de vidrio con sabe Dios que cosas, además había una mampara con los productos que se vendían y los precios.

Sin pensarlo dos veces y arriesgando llegar todavía mas tarde, entro a la tienda. Una campanita le dio la bienvenida “¡qué cliché!” pensó. Caminó a la barra y fue recibida por un hombre que salió de la nada.

— Buenos días, dígame —

—Ah…buenos días — ok, ese hombre era bastante ¿raro? Adulto, edad incalculable (y eso que Petra era buenísima para saber la edad de la gente), corte de hongo, cabello negro, rapado de los lados…ojos muy bonitos, penetrantes de un azul muy peculiar y claramente vio cómo se abrían un poco más esperando a que ella dijera algo, se había quedado pasmada viéndolo y se quería dar el facepalm más grande la historia —quisiera un café negro — dijo recomponiéndose lo más que pudo ¡qué vergüenza! Genial Petra, tu día va perfectamente, te estás luciendo.

—Claro, tenemos 3 tamaños como puede ver — dijo señalando la mampara con la información

—Mediano, por fav… ¡NO, espere, grande por favor! —dijo casi gritando. ¿Qué diablos le pasaba hoy? No le quedó más opción que reír un poco nerviosa. El hombre se limitó a sonreír mínimamente y se puso a preparar su orden.

—Y un muffin por favor, el de…moras —

El hombre solo asintió.

En 3 minutos ya tenía su café grande en mano y una bolsita de papel con el muffin de moras. Se despidió del hombre con un gracias y una sonrisa, por su parte él le entregó una tarjeta de la tienda con el nombre “Chousa Heidan tienda de té”, las redes sociales y un número telefónico.

—Vuelva pronto — fue lo que le dijo cuando se la extendió

—Claro— se quedaron viendo un momento. En verdad ese chico tenía unos ojos hermosos.

Sin decir mas salió de la cafetería y prácticamente corrió al consultorio ¡qué se le hacía tarde joder! Entró casi sin aliento, definitivamente necesitaba empezar a hacer ejercicio porque si correr media cuadra la dejaba así de agotada pues algo andaba mal.

—Buenos días Petra…ay, pero qué te pasó —

—¿Qué que me pasó? Pues nada ¿por qué preguntas Historia? — casi susurró la ultima parte, había perdido el aliento por completo.

Historia era la recepcionista del consultorio, era estudiante de odontología los fines de semana, siempre amable y de buen humor. Petra y sus compañeras sabían que en el futuro sería una excelente dentista.

—Te ves un poco mal—dijo mientras le acomodaba el cabello

—Se me hizo un poco tarde y tuve que pasar apresuradamente por un café, por cierto ¿has visto la tienda de té que abrieron aquí cerca?

Historia abrió la boca, pero no pudo ni hablar porque Hanji, una colega y amiga que trabajaba en el consultorio salió de quien sabe donde y con su característica voz casi gritó en los oídos de la pobre Hisu.

—¡Aaaaaah! ¿Te refieres a la cafetería de mi amigo Levi? — dijo y alzó las cejas como bromeando, pero siendo Hanji entonces…

—Es guapísimo ¿verdad? Es mi amigo desde hace muchos muchos años, lo conozco de toda la vida. ¿Qué tal te cayó? — levantó una mano como si Petra fuera a interrumpirla —Y no te espantes porque le veas cara de amargado, en serio es una excelente persona y lo más importante de todo: soltero—

—Bueno, en realidad no hablamos mucho pero sí, parece muy agradable y el café que preparó esta delicioso, de hecho, creo que el mejor que he probado en un buen tiempo— contestó Petra dándole un sorbo a su enorme vaso.

—¡Por supuesto! Cuando éramos jóvenes, Levi obtuvo una beca de estudios en Estados Unidos y trabajó de barista en un Starbucks, entonces aprendió todos los trucos y etc. etc. Pero dime si no es una lindura ¿eeeeh? —

—Pues no es feo, para nada—Petra volteó a ver a Hisu con la clara intención de que interviniera en su ayuda porque Hanji era un tanto intensa, por decirlo de alguna manera y bombardear a sus compañeras con preguntas de ese tipo no era algo extraño. Hanji siempre había sido un poco exótica, era una maravillosa dentista que se especializaba en endodoncias (algo que Petra siempre había odiado) y a pesar de ser un poco mayor que las demás, era de hecho la mas jovial y animada de las compañeras. Petra se preguntó si ese amigo (¿Levi dijo que se llamaba?) sería igual que Hanji.

El día pasó sin muchas eventualidades, salvo que el niño de la señora Fitz quiso morderla, logró evitarlo así que no pasó del susto y de unas cachetadas que se llevó el pobre niño de parte de su madre por atentar contra la mano de la doctora.

Sin embargo, a pesar del cansancio y las ocupaciones, no pudo sacar de su mente los ojos del chico de la tienda de té. Incluso cuando salió del trabajo esa noche y pasó caminando afuera de la cafetería, lo vio limpiando la barra ya con el cartel de “cerrado en la puerta”. Siendo invierno uno esperaría ver a la gente cubierta hasta las narices, pero Levi (ahora sí se había aprendido el nombre) llevaba puesta solo una camiseta que enmarcaba unos brazos bastante gruesos. Levi volteó hacia la calle e instintivamente Petra salió corriendo hacia la esquina. ¿En serio se había quedado parada como zombi afuera de la cafetería? De seguro parecería una acosadora yandere o peor, ay que día… Sin embargo, se sonrojó al darse cuenta de que Hanji tenía razón, su amigo era bastante guapo.

Habían pasado 15 días desde el primer café que le preparó y cada día, por la mañana antes de llegar al consultorio y por la noche después de salir, Petra pasaba a la tienda de té. Por las mañanas por un café bien cargado y por las noches por un té negro, que por cierto Levi le había comentado que era su especialidad. En verdad le quedaba increíble y, aunque Petra no era ninguna experta en sabores, yerbas o té, le parecía el mas rico del mundo. Y ya siendo honestos, ella sabía perfectamente la razón. Levi era…diferente, en muchos aspectos distaba enormemente de su hombre ideal, pero algo en él le atraía sobremanera.

En estos 15 días había entablado algunas pequeñas conversaciones, la mayoría escuetas, pero que le hacían pensar en él incluso cuando trabajaba. Hanji le insistía en que debía invitarlo a salir, pero ¿no se vería eso mal? Porque ella nunca había invitado a salir a un chico, aunque era pleno 2019 y esos estereotipos de hombre invita a mujer estaban casi en desuso.

Casi le hacía caso a su amiga, pero la detenía el hecho de que Levi era demasiado serio y reservado y entonces ¿qué pasaba si le rechazaba la invitación? O sea, Petra no quería ser rechazada y aunque había notado que siempre era extra-amable con ella, tal vez fuera simplemente porque era una cliente segura y además trabajaba con Hanji. También estaba latente la conversación que habían tenido esa mañana.

—Buenos días, Levi— le dijo y sonrió cuando entró a la tienda

—Buenos días Petra, ¿quieres lo de siempre? —

—Por supuesto, Este clima helado amerita que me tome no uno sino dos o tres cafés enormes y calientes, de esos que haces y te quedan exquisitos— se reprendió a sí misma por decir tales sandeces y parecer casi que una adolescente enamorada cuando esta frente a su crush, aunque la parte del crush era cierta pero la de la adolescente ¡jamás!

Levi le sonrió.

 —Te ves muy contenta hoy, aunque siempre eres muy risueña— se puso la mano en la barbilla como recordando el comportamiento de Petra los últimos días.

—Gracias, creo. En realidad, tengo un carácter bastante volátil pero muchas personas me han dicho que siempre me veo feliz y a algunos incluso les molesta— se encogió de hombros.

—¿Hay gente a la que le molesta eso? No lo creo—

—Es en serio— se encogió los hombros como derrotada— de hecho, mi último novio me dejó porque creía que por sonreír y ser amable, le coqueteaba a medio mundo—

—Un tipo celoso me imagino—

Levi hizo una pausa para servir el café de Petra en su termo.

—Te sorprenderías— continuó — si te sirve de consuelo, a mi me han dejado por algo similar, pero a la vez todo lo contrario— dijo al entregarle su café

Petra rio bastante fuerte, Levi soltó una risita entre dientes.

—No entendí eso— le dijo entre risas recibiendo su café y calmándose un poco, no quería tener ningún accidente, menos enfrente de Levi.

—Me refiero a que me han dejado porque soy y cito “muy frio y desinteresado”— dijo esto último con voz fingida y haciendo el ademán de comillas con los dedos.

—Entiendo, odio a esa gente—

—Por eso no hay nada como la soltería— dijo esto mientras sacaba el muffin que Petra pedía cada día y se lo entregó.

Petra tardó en reaccionar un poco, no supo que decir así que asintió como una tonta, se despidió y se fue al consultorio. Vaya metida de pata, ahora sabía que a su crush le gustaba estar soltero. ¿No se supone que la idea era invitarlo a salir? Mientras el día avanzaba vio sus planes de invitarlo a salir por la ventana y caer al vació de la nada forever.

Esa noche salió mas temprano de trabajar porque solo tuvo 6 citas, no pasó por la cafetería, es más, tomo el camino mas largo y dio mas vuelta únicamente para no toparse con Levi.

¿Cómo es que alguien se pone su propio pie y tropieza? Pues así, se contestaba Petra en su cabeza, justo como ella lo hizo. Sus planes ahora eran comer ese helado de chocolate que tenía en el congelador (super cliché) y tal ves tomar coca cola no light y morir en la miseria que sabía era su vida amorosa, ¡puaj!

Al otro día era sábado y por suerte no tenía que trabajar, se había dormido a las 3 de la mañana viendo el documental de “Black Fish” y maldiciendo a todo aquel que se había atrevido a recomendarlo porque lloró como por media hora y al final había estado investigando los secretos de Sea World y como detener sus malos tratos a las ballenas, todo sin éxito, entonces su frustración subió a niveles insospechados y básicamente había sido una noche horrible.