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Language:
Español
Stats:
Published:
2019-12-26
Updated:
2020-01-06
Words:
6,249
Chapters:
4/?
Comments:
2
Kudos:
22
Bookmarks:
3
Hits:
790

Algo tan fastidioso como la Navidad

Summary:

En sólo tres días el mundo se pone un poco de cabeza. Y a Shikamaru no le importaría si no fuera porque el mundo del que hablaba era el de él. Y Naruto no dejaba de llamarle.

Notes:

Advertencias:
- Naruto pertenece a Masahi Kishimoto.
- Relaciones homosexuales y heterosexuales.
- Omegaverse.
- Ambientado en un contexto school life.
- Que yo sepa, japón no tiene climas áridos. Principalmente es un país lluvioso y muy húmedo, así que consideren que el sector climático donde está Suna es ficción.
Está ambientado en el universo de ¡Es culpa de su aroma!

 

Va a ser un short fic, de pocos capítulos. Y es mi especial de navidad :D es muy probable que cosas de acá aparezcan en ¡Es culpa de su aroma! Por lo que no me culpen por los spoilers xD mi cabeza funciona así. Y es la primera vez que escribo un ShikaTema –un fanfic hétero de Naruto, principalmente–, por lo que si mi Shikamaru no está a la altura, mis disculpas.

Chapter 1: Y comenzamos

Chapter Text

A ciencia cierta podía decir que el kotatsu había alcanzado unos agradables veinte y tantos grados. O al menos eso explicaría el hecho de que se sintiera tan adormilado y cómodo en la habitación más fría de su casa. Las naranjas eran de temporada y había estado a tres movimientos de ganarle a su viejo en Go. Y habría seguido en ese sopor agradable si su madre no hubiese aparecido en la sala y le hubiese tirado de la cola de caballo.

 

¡Shikamaru! ¡Recuerda tu trabajo!

 

Si bien el chico reaccionó inmediatamente, lo único que hizo fue rascarse la cabeza y hacer un bostezo. Sabedor, por supuesto, que no había nada que hacer para amainar la furia de su madre. Pero el kotatsu seguía calentándole el cuerpo y la nieve de afuera no era el mejor aliciente como para reaccionar.

 

¡Shikamaru!

 

Ya, ya, me levanto… –respondió él, pensando en lo molesto de la situación. Maldijo internamente a su viejo por endiñarle aquel trabajo de medio tiempo como apuesta en una partida de Shogi, mientras se levantaba e intentaba consolarse pensando en el videojuego que tendría en navidad. Aunque era demasiado poco consuelo por todo lo que tendría que hacer. Partiendo por sacrificar sus momentos de ocio por hacer de escolta y terminando por tener que mantenerse lejos del cálido y acogedor kotatsu.

 

Que fastidio era.

 

El edificio de la alcaldía de Konoha estaba a cinco cuadras de su casa, por lo que al menos pudo evitar la usual congestión vehicular. Lo último que necesitaba, además de frío, era un tumulto de gente empujándole y dándole una falsa sensación de calor. La nieve le permitió caminar tranquilamente, por el momento. Pero el cielo no parecía querer dejar de nevar y, según el pronóstico del tiempo, para Navidad habría tanta nieve que no podrían salir de casa.

 

Y ESE, era el consuelo que si necesitaba.

 

Llegas tarde –le dijo una chica, en la entrada. No pudo reconocerla al comienzo, al usar un gorro blanco y una bufanda azul que cubría su rostro casi por completo. Shikamaru hizo una mueca, caminando lentamente hacia ella. Que fastidio era todo eso.

 

¿Tú eres a quien debo escoltar? –preguntó él, más por estudiada cortesía que por ganas de entablar una conversación. El tono de voz de la chica se le hizo conocido, sin embargo, no le pudo reconocer a simple vista.

 

Tú si que eres lento –ella se burló, antes de sacarse el sombrero. Shikamaru ladeó la cabeza, abriendo la boca con sorpresa cuando unos risos rubios muy conocidos para él rebotaron contra su cuello y la mirada seria y burlesca de Sabaku no Temari se dirigió hacia él. El chico tragó saliva. La recordaba porque era la chica más aterradora que había conocido en su vida. Y porque en la exhibición de kendo hacía tres años, casi había acabado con él. Aún tenía pesadillas con la espada de madera de la rubia apuntando hacia sus partes –Y. ¿Te quedarás toda la tarde mirándome o iremos a la reunión con la alcaldesa?

 

Shikamaru pensó en el fastidio que serían los siguientes días. Pero asintió y avanzó detrás de ella.

 

Asumo que si –dijo finalmente. Temari se volteó sólo par rodar los ojos. Y le hizo sentir, por increíble que pareciera, bastante idiota.

 

Pero luego de una tonta reunión, donde Shikamaru debía mostrarle la ciudad a Sabaku no Temari durante tres días –al menos tendría la Navidad libre– y la sede de juegos olímpicos para las certificaciones, se encontraron caminando lejos de la alcaldesa y la mirada burlona de su viejo. Los caminos aún se encontraban despejados, por lo que podías caminar sin caerte, cosa que él agradeció: Lo último que necesitaba era terminar con el trasero mojado y congelado. Y como estaba el clima, aquello sucedería tarde o temprano.

 

Es más seco

 

¿Hm? –Temari se volteó hacia él. El paraguas de ella era transparente, por lo que al menos podía hacer el intento de verle el rostro. Hacer el intento, porque el gorro y la bufanda tapaban casi todo su rostro. –Dijiste en voz alta ‘es más seco’. Yo supuse que…

 

Sólo hablaba conmigo misma –ella le interrumpió. Shikamaru se preguntó si sería cortés sólo ignorarla y limitarse a hacer su trabajo. Entablar conversación con ella era mucho más difícil de lo que él esperaba. Cuando llegaron a la esquina de la calle, ambos se detuvieron. Shikamaru tuvo que hacerse a un lado, debido a que el paraguas de ella y el de él ocupaban bastante espacio. –Mi ciudad. Suna. Es mucho más seco que Konoha

 

Está en medio de la nada, en la parte árida de japón. Supongo que es normal –replicó, sin pensarlo realmente. Ella se volteó hacia él un momento e hizo lo que a Shikamaru le pareció, una sonrisa. O al menos no intentó asesinarlo por aquel comentario, lo que ya era algo –Sólo hace frio allá ¿no? Y la densidad de agua es bastante baja

 

Provocaría una inundación si la precipitación media anual superara los 0.76 milímetros anuales –le dijo ella. Shikamaru asintió, haciéndole un gesto para que avanzara cuando el semáforo dio verde. Lo encontró razonable, sin embargo. Las ciudades con climas áridos no tenían los mejores suelos dada su escasa vegetación, por lo que eran fácilmente erosionables. Y hacía tres años la inundación por un simple aguacero había dejado a Suna en un estado crítico.

 

¿Mejoraron su plan de contingencia contra inundaciones? –Temari asintió. Y durante el trayecto que demoraron en llegar a la tienda de dangos intercambiaron una agradable e inteligente charla sobre el clima. Fue raro e incómodo, pero al menos no se sintió aburrido.

 

Todo lo contrario.

 

La tienda de dangos estaba llena, pero se las arreglaron para encontrar una mesa. Las manos de Temari habían comenzado a temblar en el último trecho, lo que les obligó a detenerse casi por obligación. Shikamaru sólo se había puesto una bufanda, pero su tolerancia al frío era mucho más grande. Debido al frío, habían cerrado las puertas de entrada, cosa que ocurría sólo en esa temporada. Shikamaru sintió el frío de sus manos por primera vez en todo el paseo, cuando corrió la puerta para entrar.

 

Supongo que está bien un te –dijo él. Temari frotó sus manos y se bajó la bufanda para soplar en ellas. Luego asintió. No vio a ningún conocido cuando se levantó para buscar a un camarero en primera instancia, aunque creyó haber visto al hermano mayor de Sasuke con una chica. Pero cuando iba a cerciorarse disimuladamente, sólo por curiosidad, el camarero apareció y Shikamaru priorizó el te y los dangos. No era muy habitual que se encontrara a solas con una chica, pero tampoco era inhumano como para no priorizar su comodidad.

 

Gracias –dijo ella. Su piel al menos comenzaba a tomar un tinte más normal y menos congelada. Shikamaru asintió, colocando el codo encima de la mesa para mirar con aburrimiento hacia los otros comensales. Al menos mientras el pedido llegaba. Hoy sólo debían dar un paseo por las cercanías, por lo que podrían ir con calma. El problema era que mañana debía levantarse temprano para llevarla hacia los gimnasios y eso… sería un fastidio tremendo. Y seguramente el clima tampoco les acompañaría. –¿Estás pensando en mañana? –preguntó de pronto. Shikamaru le miró con sorpresa, enderezándose.

 

¿Cómo lo…?

 

No es muy difícil deducirlo –admitió. Shikamaru arrugó el entrecejo. Ella le sonrió con algo que parecía indulgencia. Pero después de haber peleado con ella en aquel torneo de exhibición no podía fiarse de la suavidad de una mujer. No al menos, de una tan problemática como su madre –Aunque pareces molesto por la situación en general

 

Hace frío –replicó él. Ella se encogió de hombros.

 

¿Lo odias?

 

Me gusta sentarme bajo el kotatsu y comer naranjas en invierno –respondió, más por un impulso que otra cosa. No era un secreto, después de todo, pero le sorprendió el hecho de compartir algo como trivial con alguien que no fuera cercano a él. Como Ino o Choji. Normalmente se habría limitado a cerrar la boca y hablar monosílabos. Ella le escudriñó con la mirada durante un minuto entero, haciéndolo sonrojar. Tampoco era normal para él el estar en una cafetería con una chica.

 

Tú si que eres vago –dijo ella, después de que su inspección terminara. No lo dijo como si lo ofendiera, si no más bien como algo inevitable. A Shikamaru no le importó. –No es como si no pudieras hacerlo

 

No todo el día –dijo él. Ella rodó los ojos. Y la conversación se pospuso cuando el camarero trajo su pedido. Shikamaru se dedicó a comer y agradeció que ella no comenzara otra charla incesante. Era molesto hablar de trivialidades más de lo necesario, pero Sabaku no Temari no parecía ser de esa clase de chicas, como Ino si lo era. Sin embargo, el hecho de tener que levantarse temprano mañana, pasado mañana y pasado pasado mañana no le gustaba ni un poco, aunque sabía que tenía que aguantarlo si quería la paga y el videojuego en navidad.

 

Tres días, solo tres días y podría volver a su rutina invernal.

 

Sólo tres días.