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30 Day OTP Challenge Itapan, en Español

Summary:

Durante los próximos 30 días dibujarás o escribirás a tu OTP en diferentes situaciones...

Hola, pues como ya leyeron este "libro" tratará de como realizó este reto con mi OTP sobre todas: Itapan *~* Así que espero lo disfruten igual que yo.

Y bueno, esta historia es más bien una resubida de un reto que hice hace unos cuatro años en Wattpad, con toda la situación he decidido trasladarlo para que este segura, sobretodo por la nostalgia. Mi antiguo perfil en esa red es Ami9930.

Notes:

Creo que no hay fics en español de esta pareja aquí, así que ¿por qué no empezarlo con un pequeño reto viejo?
Mi escritura ha cambiado un poco, no creo que lo hiciera mal en ese momento, pero quizás me sirva para cambiar uno que otro detalle si lo veo necesario.

De todas formas...

Gracias por leer ^^

Chapter 1: Día 1: Tomarse de las manos

Chapter Text

Habían pasado más de 30 años desde que la Segunda Guerra Mundial termino y en la mayor parte del mundo la paz había vuelto a sentirse. Un ejemplo de aquellos lugares era Italia, donde los únicos enfrentamientos agresivos eran los que tenían los hermanos cuando a Romano no le agradaba alguna de las cosas que realizara su hermano Veneciano pero eso había ocurrido desde que se conocieron por lo que no sorprendia a nadie.
Y debido a que la paz estaba resturada, Italia había vuelto a mantener relaciones con varios de los europeos e incluso los asiáticos, pero por ciertos motivos que incluía el temor de Europa ante la amenaza del reestablecimiento del Eje, no había podido volver a hablar con Alemania o Japón. Y al ver que había pasado un tiempo nuestro famoso italiano del norte decidió que era el momento de arreglar la situación.
Por ello tomó un teléfono y marcó el número de la casa de Alemania, cuándo escuchó que contestaba no se hizo esperar su conocida forma de llamarle.
-¡Doitsu! ¡Doitsu!
-Ah, hola Ita-chan. Habla el maravilloso yo y no el no tan maravilloso West. 
-Hola Prusia, ¿puedes pasarme a Alemania, ve~? Debo preguntarle algo.
-Aunque el maravilloso yo haría lo que fuera por Ita-chan, no puedo hacer eso. West y yo no estamos en la misma casa.
-¿Eh? Entonces ¿me puedes pasar su nuevo número?
-El caso es que el maravilloso yo no tiene su número.-en eso se escuchó más ¿triste?- Ni sé donde vive. Perdón Ita-chan, voy a colgar.
-¿Ve~? 
Italia quedó confundido al escuchar como le colgaban. Al parecer se le había olvidado el pequeño detalle del muro de Berlín. Se sintió mal al recordarlo y más porque ahora no podría invitar a Alemania: si iba a su casa sus habitantes lo correrían y eso si sobrevivía a los disparos de Suiza al pasar por su casa. Pero aún así no se rindió y se decidió a llamar a su otro mejor amigo.

Buscó en una vieja libreta y marcó el número de Japón. Solo tuvo que esperar un poco pues casi al momento contestaron en la otra línea.
-Bueno, ¿quién habla?
-Japón, soy yo Veneciano.
-Oh, hola Italia-kun. ¿Qué se le ofrece a estas horas?
-Eh? Pero si todavía es temprano.
-Puede que en su país lo sea, pero aquí son las 9 de la noche.
Otro pequeño detalle que se le había olvidado al italiano.
-Perdón Japón, se me olvido la diferencia.
-No se preocupe Italia-kun, lo entiendo. Pero dígame ¿qué se le ofrece?
-Bueno, es que ha pasado mucho tiempo desde que todos nos reunimos y como antes lo hacíamos tan seguido yo quería que volviéramos a hacerlo. Entonces pensé en marcarte a ti y Alemania, pero Alemania no puede por los problemas del muro que hay en su casa así que solo seríamos Japón y yo si es que aceptas ¿qué dices?
El japonés se lo pensó un rato: primero porque estaba procesando todo lo que dijo tan de repente el italiano y segundo estaba pensando en que no era tan mala idea pues realmente los tres no habían hablado tanto desde ese día. Después de todo eso, le contesto al impaciente italiano.
-Esta bien, acepto Italia-kun.
-¡Yei!- si no aleja el teléfono hubiera quedado sordo por el grito de alegría de su compañero.- Que bueno Giappone, entonces ¿voy a tu casa o prefieres venir a la mía?
-Preferiría ser yo el que fuera a su casa. Lo veo mañana al mediodía en el aeropuerto de su capital.
-Ok, nos vemos mañana Japón.
-Oyasumi nasai Italia-kun.

El día siguiente llegó e Italia fue corriendo hacia su aeropuerto, tanto así que su hermano le reclamó por el ruido que hizo, pero como casi siempre no le hizo caso y siguió. Estaba emocionado ante la idea de que volvería a ver a uno de sus amigos después de tanto tiempo.
Cuando llegó, el vuelo de Japón acababa de aterrizar así que con su energía de siempre fue corriendo a buscarlo y cuando lo logró hizo lo más normal del mundo: se aventó contra él y terminaron ambos en el piso.
-Ve~ Japón, me alegró tanto de verte otra vez. 
-También me agrada verlo de nuevo Italia-kun pero sino se mueve pronto tendrá que tomar responsabilidad- le dijo Japón mientras se sonrojaba de la vergüenza.
-Oh, perdón Japón. Creo que me emocione demasiado- dijo mientras ayudaba al japonés a incorporarse tomando su mano.- Bueno, hay que empezar el paseo porque hay mucho que ver, ve~
Después de eso, Japón a duras penas pudo agarrar su maleta antes de que el italiano lo jalara de su mano para salir del aeropuerto '¿Cómo puede hacer eso?' fue lo que pensó el japonés.
De esta forma ambos se dirigieron a casa de Veneciano a dejar las maletas de Japón en el cuarto de huéspedes. Por suerte, Romano no estaba por lo que no hubo nada de maldiciones... por el momento.
Luego de ello, Italia volvió a tomar el brazo de su amigo y lo empezó a jalar para empezar el paseo. Aunque el japonés se sentía algo incómodo por el contacto no pudo decir nada por la mirada de cachorro que el italiano le dio la única vez que lo intentó. Así que pasaron todo el día de esa forma: Italia mostrandole los diferentes lugares de su capital y hablando con él de varios temas mientras Japón tomaba fotos de todo lo que le gustaba como acostumbraba y dirigía algunas palabras a su compañero porque lo escuchaba con atención. Poco a poco la sensación de que lo tomaran del brazo dejó de parecerle tan incómoda al japonés. 
-Ve~ Japón vamos a comer algo de pasta.
-Hai, Italia-kun.
La comida fue muy amena, Italia no paraba de hablar de pasta y algunas de sus tradiciones, plática que hubiera desesperado a algunos, pero no a su acompañante quien de vez en cuando también compartía ciertos datos de su país.
Terminada su comida, empezaron su camino a la casa de Italia pues ya estaba atardeciendo. Y mientras empezaron su camino, la mano de Feliciano se movió del brazo de Kiku para tomar la mano de su compañero mientras tenía su sonrisa de siempre. Ante ello Kiku se sorprendió un poco.

Aún así no apartó su mano, después de todo ya no era nada incómodo y hasta cierto punto le parecía agradable. Por lo que de camino a casa del italiano había una cálida plática entre un sonriente italiano y un sonrojado japonés.

Una linda forma de continuar el reencuentro entre ambas naciones.

 

Tomando manos