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Mutuo sentimiento

Summary:

Bakugou escucha una conversación en la que Kirishima admite estar enamorado de él. Entonces, no se lo puede quitar de su cabeza...

Work Text:

Bakugou está a punto de golpear la puerta de Kaminari con violencia, pero entonces escucha varias risas que conoce bien y algunos murmullos desde el interior de la habitación.

Él no es curioso, pero al reconocer la voz de Kirishima, siente deseos de saber sobre qué hablan. Gruñe molesto. No debería hacerlo, es una estupidez, pero lo hace de todas formas: pone su oreja en la puerta y escucha.

—... y tengo miedo —Kirishima está hablando—. No quiero arruinarlo.

—No puedes guardarlo por siempre, amigo —Sero le responde.

Bakugou tiene una genuina preocupación en su pecho. ¿Qué demonios le pasa a ese idiota y por qué no se lo ha dicho?

—No creo que alguien tan genial como él pueda tener sentimientos por mí. Bakugou es fantástico y la amistad que tenemos también lo es... No quiero que eso cambie para mal.

Y Bakugou siente que su corazón deja de latir por un segundo.

—¡Tú también eres genial, Kirishima! —Ashido grita—. Son afortunados de tenerse al otro.

—A veces me dan ganas de golpearte, viejo —Kaminari comenta.

—¡Es solo que estoy asustado! Bakugou me gusta demasiado y no sé si yo-

Es todo. El rubio se aparta de la puerta y no sigue escuchando lo que sus amigos dicen. Con el corazón apretado y la mente alborotada, se dirige al ascensor.

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Bakugou sale al balcón luego de estar varios minutos sobre su cama, sin poder conciliar el sueño. Observa el campus por unos segundos antes de suspirar. Él sabe que Kirishima está en su habitación, lo sintió llegar hace unos minutos.

Ellos, por lo general, se encuentran todas las noches en sus balcones y charlan un poco. Una de las tantas ventajas de vivir en habitaciones vecinas es que tienen esos pequeños y privados espacios para compartir de forma natural, sin mucha planeación.

Es tarde, así que no sabe si Kirishima saldrá. Pero desea que lo haga. Entonces grita:

—¡Oye, Kirishima!

Segundos después, el pelirrojo sale al balcón también y le sonríe. Es una sonrisa sincera y muy cariñosa, la cual amenaza con dejarlo ciego si lo observa por mucho tiempo. Así que dirige su mirada a un lugar diferente.

—¿Qué pasa, Bakugou? ¿No puedes dormir?

—Ven a mi habitación y veamos una película —dice, con el ceño fruncido. A pesar de eso, su voz suena más como una sugerencia que como una orden. 

El pelirrojo asiente con alegría.

Mientras Bakugou busca su laptop y se acomoda en la cama, Kirishima se pasa por arriba del balcón y, posteriormente, se sienta a su lado. Pasan alrededor de cinco minutos mirando la descripción de las películas disponibles para llegar a un acuerdo.

A Bakugou le cuesta olvidarse de lo que escuchó en la tarde y todo empeora cuando su cuerpo está chocando con el de Kirishima, ambos cómodamente sentados en la cama. Ni siquiera le pone demasiada atención a la película, pero ve que la mano de su compañero se mueve, como si estuviese temblando.

Los minutos pasan y la película ya se encuentra por la mitad. Kirishima murmura algunas cosas sobre el vestuario de los actores, su voz suena adormilada.

Quince minutos después, la respiración del pelirrojo se vuelve tranquila y pausada. Bakugou intenta mirarle el rostro para saber si se encuentra dormido, pero antes de que eso suceda, la cabeza de su compañero cae sobre su hombro.

Es casi media noche y Bakugou decide quitar la película, apagar su laptop y acompañar a su amigo en el sueño. Lo mueve con suavidad para que ambos queden acostados en la cama. Siente su rostro caliente, está demasiado consiente de la respiración pausada de Kirishima, de la pesadez que siente en su hombro y la calidez que se forma al estar ambos cuerpos tan juntos.

Y se siente bien. Se siente correcto.

Él se queda dormido con una extraña sensación en el pecho.

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Cuando Bakugou despertó en la mañana, su compañero ya no se encontraba a su lado en la cama. Realizó su rutina mañanera y se dirigió al salón de clases. Kirishima se estaba allí y lo saludo con la misma sonrisa de siempre. El día fue casi normal, sin embargo, él sentía una extraña tensión entre ellos.

Ahora se encuentra en el balcón y Kirishima no sale. Así que, igual que la noche anterior, decide llamarlo con un grito: —¡Oye, Kirishima!

Y el recién nombrado sale, pero su sonrisa no es tan brillante como siempre.

—Hola, Bakugou —responde, apoyándose contra la baranda del balcón—. ¿De nuevo despierto?

—Ayer no terminamos la película, idiota. ¿Vienes o...?

—No creo que sea bueno que vaya.

Bakugou sabe la razón, pero de todas formas desea escucharlo. Su corazón late con fuerza.

—¿Por qué rayos dices eso?

Y Kirishima está con el rostro rojo y la mandíbula tensa. Suspira y pasa una mano por su nuca, nervioso.

—Porque...

—¿Qué?

—Bakugou... —Nuevamente está suspirando. Su voz apretada, como si tuviese problemas para hablar—. Mis sentimientos hacia ti no son solo de amistad. 

El rubio no habla, solo lo mira fijamente, esperando que siga. Kirishima no le devuelve la mirada. Nunca lo mira a los ojos.

—Y cada vez que estamos juntos de esa forma, siento que me terminas gustando más y más... y no sé cómo eso es posible.

Aún sin responder, Bakugou pasa una pierna por arriba de la baranda que une su balcón con el de Kirishima y así logra pasar al otro lado. Siente a su amigo gritar con sorpresa cuando lo hace, pero no le importa.

Le gusta la manera en que el rostro de Kirishima está sonrojado y sus pupilas se mueven inquietas, sin saber dónde mirar.

Pero entonces... él tampoco sabe qué demonios decir.

Se siente un idiota al pensar en lo divertido que Kirishima se veía avergonzado cuando sus mejillas también se están tiñendo lentamente de rojo.

—Ya era hora de que dijeras algo, idiota...

Y sus ojos se encuentran. Kirishima lo mira con genuina alegría y esperanza.

—¿Qué dices? —pregunta con suavidad.

—Que también me gustas, idiota.

Antes de que pueda decir algo más, el pelirrojo lo abraza con fuerza. Por un instante, su cuerpo se tensa, pero no puede resistirse a rodearlo con sus brazos también. Se siente cálido. Él quiere permanecer así por toda la noche, incluso más.

Kirishima le busca el rostro y el rubio le mira la boca, tentado a darse un impulso y besarlo, pero no lo hace. Se lame los labios. Sus respiraciones se entrelazan con suavidad.

—¿Puedo...? —Kirishima pregunta, sin terminar la oración.

Y Bakugou le responde con un beso.


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