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Vergüenza

Summary:

Sabía que Keigo iba a este tipo de lugares, le gustaba más comprar de forma presencial que en línea y en realidad eso no le molestaba, en ocasiones lo acompañaba esperando en otra tienda o afuera, eso era mejor que entrar directamente, porque aunque no lo decía en voz alta, le daba vergüenza.

Tanto Enji como Toshinori se acostumbran a ir a la Sex Shop con su pareja, fuera de la vergüenza inicial, nunca pensaron caer en una situación tan incómoda como esa.

Notes:

Estoy muy feliz de que KiwiBear me haya ayudado, siempre me saca de apuros y enserio enserio amo como escribe, waaah muchas gracias, lo aprecio mucho muchísimo.
Espero que sigamos colaborando en más obras.

Observación:
-Se trata de un Toshinori sanito, así que queda a libertar del lector, aunque Kyan y yo lo imaginamos como su versión joven.
-Izuku va a universidad, completamente legal.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Era la primera vez que iba a un lugar de esos, estaba irritado, pero no lo suficiente como para salir e irse de ahí, dejando a su novio con todo. Sabía que Keigo iba a este tipo de lugares, le gustaba más comprar de forma presencial que en línea y en realidad eso no le molestaba , en ocasiones lo acompañaba esperando en otra tienda o afuera, eso era mejor que entrar directamente, porque aunque no lo decía en voz alta, le daba vergüenza .

 

Pero eso era algo que jamás admitiría.

 

Menos con Keigo cerca.

 

Y era probablemente por eso que lo había forzado a entrar.

 

“—Sí realmente no te da verguenza, entra y busquemos algo juntos”. —Habría dicho que no, pero su orgullo lo pudo más.

 

“—No es eso, tengo otras cosas que hacer mientras tu vas y curioseas”.

 

El rubio sonrió de lado, burlón. —”A Natsuo no le molesta si llegas tarde, no tomará mucho tiempo”. —Entonces lo jaló del brazo para ir dentro de la tienda.

 

Odiaba tanto ser tan indulgente con Keigo.

 

Y también odiaba ser tan orgulloso como para tener que pasar por esto. Se sentía fastidiado y solamente estaba siguiendo a Keigo por toda la tienda, opinando de forma superficial a las cosas que le mostraba. Se veía especialmente gracioso, sobretodo por el hecho de que Enji era enorme en comparación al rubio, quien era mucho más parlanchín también.

 

Pasaron cerca del pasillo de lubricantes y la mirada de Enji se fijó de forma específica en uno, sintiendo la vergüenza en su consciencia, se acercó lentamente, separándose de Keigo, quién siguió su trote al siguiente pasillo. Tomó el lubricante, dándole un vistazo a la leyenda "Aprueba de agua, ¡puedes usarlo incluso en la ducha!" . Pensó en sí llevarlo o no, pero el hilo de pensamientos que llevaba y su pelea interna fue interrumpida por una cabeza rubia que alcanzó a ver desde su visión periférica. 

 

No pudo evitar expresar su confusión y sintiendo que sus ojos lo engañaban, decidió mirar en esa dirección. Su expresión se torció a una de completa incomprensión, observando como el rubio leía con calma cada uno de los lubricantes. 

 

Enji supuso qué, lo miró por tanto tiempo que esta vez fue el turno de Toshinori de voltear. Sus miradas se encontraron, sintiendo la palpable incomodidad que se suspendió en el aire. El rubio se paralizó, bañado en la tensión del ambiente. 

 

Toshinori abrió la boca, queriendo pronunciar algo, pero nada salió de ella. Se sintió atrapado. 

 

No todos los días te encuentras a un socio en una tienda de productos sexuales. 

 

—¡Toshi! —Y él pensó que no podía empeorar más. Que equivocado estaba.

 

Izuku se acercó a su pareja, llevaba en cada una de sus manos una prenda de lencería, las dos completamente distintas la una de la otra. Ambos se habían dividido para buscar diferentes cosas de la lista que habían hecho en el camino, eso ayudaría a que se redujera el tiempo y poder disfrutar más de lo que compraran, sobretodo porque Izuku tenía clases al día siguiente. 

 

—¿Cuál te gusta más? —Preguntó animadamente, poniéndose sobre el cuerpo como muestra cada uno. 

 

Toshinori quería morir, sentía un nudo en la garganta. Se mordió la lengua, mientras pensaba en lo bonito que se veía la lencería de encaje con temática de conejo. El silencio y lo rígido que estaba su pareja lo hizo fruncir el ceño, ya habían pasado por esa fase de vergüenza donde Toshinori no podía verlo a la cara mientras pasaban por los pasillos. 

 

Su esposo estaba raro. 

 

Iba a quejarse sobre eso, hasta que su visión enfocó a quien estaba unos cuantos pasos lejos de ellos dos y entendió porque él rubio estaba tan rígido y avergonzado. Izuku no pudo evitar ponerse rojo como un tomate, sintiendo sus manos temblar. 

 

Enji estaba ahí. 

 

El padre de uno de sus mejores amigos. 

 

La relación de Enji e Izuku era bastante simple, sólo hablaban cuando era necesario y eso era todo, Enji veía a Izuku como un chico ejemplar, mientras que Izuku veía a Enji como un hombre respetable y decente. Encontrarlo en una tienda como esta, cambiaba la perspectiva de cada uno de forma radical. 

 

—¡Aquí estás! ¿Encontraste algo? —Keigo se emocionó ante la idea de Enji habiéndose quedado atrás porque encontró algo que quería llevar. 

 

El ambiente era tan tenso y palpable, que miró dónde hacia el pelirrojo, encontrándose con Izuku y Toshinori, quienes estaban algo paralizados. La rigidez bajó un poco en cuanto se vieron. 

 

—Izu-chan, Yagi-san, ¿qué tal? —Saludó con su mano, mientras se acercaba a la parejita que intentaba recomponerse. 

 

Izuku tomó el camino fácil, saludando a Keigo de regreso con una sonrisa alegre, para evitar el diálogo incómodo, aunque en realidad si le alegraba verle, ya que no le había visto desde hace una semana. 

 

Toshinori y Enji se quedaron parados y tiesos mientras sus parejas se enfrascaban en una pequeña charla, ellos aún con la incomodidad encima, sin saber que decir para rellenar el silencio.

 

—Y… ¿Vienes muy seguido por aquí? —Toshinori preguntó, queriéndose golpear por la pregunta algo absurda.

 

—¿Tú sí? —Enji cuestionó con cierta sorna, dejando el bote de lubricantes en el estante de nuevo. Fue una respuesta fácil al ver a Toshinori sonrojándose ligeramente. —Keigo me arrastro y no puedo decirle que no. Mi pregunta es, ¿Qué tan seguido vienes tú aquí?

 

Toshi miró incómodo de Izuku a Enji, sintiéndose juzgado.

 

—A Izuku le gusta... Explorar nuestra relación. Usar ropa y juguetes y eso. Me gusta hacerlo feliz. —Se encogió de hombros.

 

Enji iba a agregar un comentario, pero… 

 

—Oh, cierto. —Dijo de repente Keigo en dirección a los dos mayores.— ¿Ya se conocían? —Usó un tono inocente, pero Enji sabía que lo decía para burlarse de él, eso lo irritó un poco. 

 

Retiró la mirada, estaba a punto de contestar, cuando él rubio se adelantó. —Trabajamos en la misma empresa. —Contestó amablemente. 

 

Keigo ladeó la cabeza, para mirar a Enji con el mismo gesto burlón. —Oh, el mundo es tan pequeño. 

 

Izuku le dio la razón, riendo un poco. —¡Deberíamos ir a una cita doble! —Exclamó de repente, mientras le pasaba los trajes de lencería a Toshinori, quién los colgó en su brazo. 

 

Enji abrió muy grande los ojos. —¿Qué? 

 

—El café al que fuimos la vez pasada sería genial. —El tono que usó no pasó desapercibido para Enji, quién identificó esa burla oculta en el matiz de su voz. 

 

—¡Sí, sería genial! —Se emocionó, llevando sus manos a la cara, dejándose llevar por el impulso de ver a su amigo de nuevo. Izuku se arrepentiría después de eso. 

 

Toshinori palideció ante la idea de ver a Enji en un encuentro casual como ese y el pelirrojo no estaba mejor ante la idea. El rubio suspiró y sonrió con tranquilidad, sí Izuku quería hacer esto, él estaba dispuesto a hacerlo, después de todo, ¿solo era una reunión a tomar café, no? 

 

Pero igual quería irse, ya sé sentía demasiado expuesto respecto al tema de su intimidad y el que Enji conociera quién era su esposo lo ponía algo nervioso. La diferencia de edad siempre era así. 

 

Enji, por otro lado, se sentía fastidiado de la idea y lo que más le calaba es que no podría decirle que no a Keigo, así que terminaría en aquel lugar sí o sí. ¿Qué podía ser más incómodo que esta casualidad en una tienda sexual? 

 

Una reunión posterior. 

 

Ni siquiera era amigo de Toshinori y eso lo hacía rechinar los dientes. Para su suerte, aparentemente ya era algo tarde para ambas parejas. Enji tenía que asistir al cumpleaños de Natsuo, de no hacerlo, lo odiaría más de lo que ya lo hacía por salir con uno de sus compañeros de escuela. 

 

—Ya es tarde, deberíamos irnos, fue bueno verlos. —Apresuró Toshinori, porque aunque no se encontraba molesto con la idea, sino más bien incómodo, la propuesta de poder salir de esa situación tan incómoda en ese momento era algo que no dejaría escapar. 

 

Izuku miró su celular, realmente se habían retrasado, sudó un poco al ver la hora. —Ah, es cierto. —Abrazó a Keigo. —Nos vemos luego, Kei-chan. —Se despidió animadamente. 

 

Keigo correspondió el abrazo, sonriendo de forma leve. —Espero que nos veamos pronto, tenemos pendiente esa salida. —Soltó una risilla, mirando con sorna a Enji, quién rodó los ojos con fastidio. 

 

Ambos se separaron, mientras Izuku y Toshinori iban por el lado contrario al que ellos. 

 

Enji escuchó a lo lejos la conversación de la parejita, sintiéndose aún más incómodo ante la idea de verlos de nuevo. —"¿Cuál quieres llevar, bebé?" 

 

—"Quiero los dos, ¿se puede?" —La voz de súplica que usó Izuku lo hizo rodar los ojos una vez, mientras imaginaba la situación. 

 

Escuchó el suspiro de Toshinori, muy ruidoso .— "Por supuesto, cualquier cosa para mi chico." 

 

Enji no contuvo el gesto de desagrado que hizo mientras caminaba con Keigo hacia la caja, con las cosas que quería comprar su pareja, a quién le hacía gracia el tema. 

 

—Ahora eso explica porqué los kanjis del chico se me hacían tan conocidos. —Comentó al aire. 

 

Keigo soltó una risa leve, descarado con el tema. —Sabía que Izu-chan y tú se conocían, pero no tenía idea que también a Yagi-san. —Respondió llevando su mano a la barbilla, en una pose pensativa en lo que envolvían sus cosas. 

 

Puso los ojos en blanco. —¿No es muy joven para andar con él? 

 

Keigo no pudo detener la carcajada burlona que salió de él. —¿No te mordiste la lengua?

 

Enji retiró la mirada, mientras un rubor muy pequeño, casi invisible, pintaba sus mejillas. La sonrisa de Keigo se hizo más grande y burlona que la anterior, acercándose más hasta chocar con el pelirrojo. 

 

—Aquí tiene, vuelva pronto. Diviértase. —Dijo la chica castaña, sintiéndose nerviosa por el tipo de conversación que llevaban.

 

Realmente estaba acostumbrada a conversaciones incómodas, ya que era su pan de cada día cuando trabajaba, pero el rostro del más alto le parecía algo conocido. Keigo lo notó e inmediatamente, dejó los comentarios por un rato mientras tomaba sus objetos personales, dedicándole una sonrisa encantadora a la chica. 

 

—Gracias. —Ochakko suspiró de alivio mientras veía la hora y daba por terminado su turno. 

 

No le dirigió la mirada y sólo sintió como su brazo era abrazado por el rubio. —¿Encontraste lo que buscabas? —Murmuró aún con el pequeño rubor. 

 

Keigo alzó un poco la frente con algo de orgullo, mientras sonreía. —¡Sí! —Su respuesta fue algo ruidosa, sonrió de lado. —Quizás hasta un poco más. —Dirigió su mirada hacia el rostro de Enji y parpadeó un poco. 

 

El más alto solo gruñó, sintiendo que sus orejas se calentaba. 

 

Quería matar a Keigo. 

Notes:

Espero que se hayan reído, porque eso es lo que buscaba actually.
Mis tropes favoritos son los rom com y el fluffy, ¡amo las situaciones incómodas!
¡¡Estoy feliz de debutar en esta plataforma con algo de mi fandom favorito y de mi otp (dkm)!!
Espero que les haya gustado tanto como a mí escribirlo.

Este fikku fue hecho por "Página que te avisa cuando All Might se vuelva el Sugar Daddy de Izuku", sí te interesa contenido DekuMight en español, puedes encontrarnos en fb.

Aclaración: Ochakko no sabe que Izuku compra en esa tienda porque cada vez que va a pagar Izuku con Toshi, ella se cambia de turno xDDD me parece un detalle muy gracioso, así que por eso nunca topan.