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Te Veo con Mi Corazón

Summary:

—Lan Zhan, ¿quieres saber cómo creo que te ves? —cuestionó Wei Wuxian mientras sentía el calor de Lan Wangji a su lado.

—Mn. —Lan Wangji contestó, sus ojos nunca abandonaron la suave sonrisa pintada en los labios de Wei Wuxian.

—Ah, déjame corregir eso primero. No te veo —Wei Wuxian se detuvo, volviéndose hacia la fuente de la voz de Lan Wangji—. Te siento. Y lo que siento es que podrías ser la persona más hermosa en la que he puesto mi corazón.

En donde el corazón de Wei Wuxian ve lo que sus ojos no pueden.

Notes:

  • A translation of a work in an unrevealed collection

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

El pasillo de la clase de Lan Wangji estaba lleno de gente. Los fuertes golpes del cierre de las puertas de los casilleros rebotaban en las paredes de color crema, sumándose a los ruidos zumbantes a su alrededor.

—Lo siento —un extraño había murmurado fugazmente cuando el hombro de Lan Wangji chocó con otro. Lan Wangji no hizo caso y continuó dirigiéndose a su clase.

Entró, encontró su asiento y depositó su bolso a su lado. No había muchos estudiantes dentro del aula todavía, aunque no era algo inusual ya que a Lan Wangji le gustaba llegar al menos treinta minutos antes de la clase. Era mejor esperar que pasar por el problema de la carrera contra el tiempo. Nunca hubo un día en el que al menos su compañero de banco entrara corriendo, con el cabello revuelto y el pecho subiendo y bajando rápidamente.

Y ese compañero de banco se llamaba Wei Wuxian.

Aunque hoy, Wei Wuxian parece haber logrado levantarse temprano en lugar de su horario habitual como había mencionado antes; lo que a menudo resultaba en que se deslizaba dentro del aula lo más silenciosamente posible junto con un compañero resplandeciente o llegaba a la hora exacta en que su profesor entraba en la sala.

Wei Wuxian caminó por la sala con su hermano menor cerca de él. Se reía de algo mientras su hermano lo miraba con la molestia pintada en su cara.

—Nunca aprendes realmente, ¿verdad? —Jiang Cheng reprendió—. Honestamente no sé cómo no te ha echado de su clase todavía.

Wei Wuxian levantó una mano para tocar el brazo de su hermano y luego la enganchó alrededor del codo de Jiang Cheng. 

—Eso es porque me va bien en la clase, Jiang Cheng. Deberías ser más como yo, ¿sabes? Si quieres, puedo...

—Vete a la mierda —Jiang Cheng le dio un duro codazo a su hermano.

Wei Wuxian se golpeó la cadera contra la mesa de Lan Wangji, causando que esta empujara contra el estómago de Lan Wangji. Una mano se colocó sobre el cuaderno de Lan Wangji; los bolígrafos cuidadosamente alineados se movieron a un lado.

—¡Jiang Cheng! ¡Eso duele, idiota! —Wei Wuxian siseó a su hermano.

Jiang Cheng inmediatamente tiró del brazo de Wei Wuxian. 

—Aléjate de ahí. Ese es el escritorio de Lan Wangji.

Una 'o' se formó en los labios de Wei Wuxian. Se dio la vuelta, con los ojos buscando a Lan Wangji.

—¿Lan Wangji? ¿Lan Zhan? ¿Golpeé tu escritorio?

Lan Wangji mantuvo su mirada en los iris errantes de Wei Wuxian. 

—Lo hiciste.

Wei Wuxian sacó apresuradamente su mano del escritorio como si fuera una estufa que estaba a punto de quemar su palma. 

—Ah, lo siento. Creo que he estropeado tus bolígrafos. Deja que te ayude —Wei Wuxian comenzó a dar palmaditas en un lado del escritorio, tratando de encontrar los bolígrafos.

Lan Wangji lo detuvo. 

—Está bien. Puedo hacerlo —Lan Wangji le echó un vistazo a la cadera de Wei Wuxian—. ¿Estás bien?

Wei Wuxian sonrió, levantando su mano del escritorio una vez más. 

—¡Está bien! No me dolió en lo absoluto —enfatizó dándose palmaditas en la cadera—. Lo siento de nuevo.

Lan Wangji asintió con la cabeza, aunque solo Jiang Cheng había visto el minúsculo movimiento. Jiang Cheng tiró del brazo de su hermano, arrastrando a Wei Wuxian a su asiento. Wei Wuxian colocó su bolso en el suelo y Jiang Cheng le ayudó a guardar su bastón plegable.

Habían bastantes cosas que Lan Wangji sabía sobre Wei Wuxian. A Wei Wuxian no le importaba llegar tarde a la clase, era inteligente, ruidoso y demasiado enérgico para Lan Wangji. Pero había algo más sobre este compañero de banco en particular.

Wei Wuxian era ciego.

══════ •『 ♡ 』• ══════

La clase procedió como siempre: con pruebas diagnósticas, largas horas de lectura y un examen evaluativo para la lección del día. Antes de que la clase terminara, el profesor anunció que el proyecto final sería una revisión exhaustiva de prensa que se haría en parejas, y para que fuera lo más justo posible, el profesor decidió hacer un sorteo.

Lan Wangji prefería trabajar solo. Aunque ya había trabajado antes en proyectos de grupo y en pareja, aún no ha encontrado a alguien que esté realmente dispuesto y se sienta cómodo para trabajar con él. A menudo decían que era difícil acercarse a él. Que la mirada en sus ojos era bastante intimidante; que él mismo era intimidante. Esto hizo que Lan Wangji siempre fuera votado —sin su conocimiento— como el que dirigirá el proyecto, lo que también se traduce a que él haga todo el trabajo.

Un suspiro silencioso se le escapó de los labios al pensar en la alta posibilidad de trabajar con alguien que no se diferenciaba de un fantasma. Lan Wangji ya estaba acostumbrado. No tenía más remedio que acostumbrarse. Pero no puede negar que no sería tan malo tener a alguien que esté dispuesto a trabajar con él... si ese alguien existiera.

—Lan Wangji y Wei Wuxian.

Lan Wangji fue llevado al presente mientras su nombre sonaba en sus oídos. No estaba seguro de si lo había oído correctamente. Pero si lo hizo, entonces eso solo significaba...

—¡Somos pareja!

Un rostro radiante se presentó frente al escritorio de Lan Wangji. Aunque los orbes grises continuaban desplazándose, Lan Wangji todavía podía ver el brillo de alegría en los ojos de Wei Wuxian.

—Wei Wuxian —se permitió decir.

Wei Wuxian pasó sus dedos por el borde del escritorio de Lan Wangji para guiarse. 

—¿Puedo sentarme a tu lado? ¿Hay alguna silla disponible?

Lan Wangji miró a la silla que estaba a su lado y vio que estaba actualmente desocupada. Se puso de pie, tomó la silla y la colocó a su lado. Lan Wangji dejó que el borde de la silla tocara la pierna de Wei Wuxian, haciendo saber a su compañero dónde estaba. 

—Ya puedes sentarte.

Los labios de Wei Wuxian se curvaron hacia arriba, su mano encontró el respaldo. 

—¡Gracias! —se sentó y retrajo su bastón, colocándolo en su regazo—. Ah, antes de que empecemos —Wei Wuxian levantó una mano hacia Lan Wangji—: Soy Wei Wuxian pero creo que ya lo sabes. ¡Puedes llamarme Wei Ying si quieres! —sonrió a Lan Wangji, su sonrisa era tan cegadora como los rayos de sol que se filtran a través de las pequeñas ventanas del salón de clases.

Lan Wangji miró fijamente la mano de saludo. Movió sus ojos para mirar a Wei Wuxian, quien parecía haber logrado la ubicación adecuada de donde debía mirar, mientras miraba directamente a los ojos de Lan Wangji, solo moviéndose ligeramente y moviendo otras partes de la mitad superior de su rostro, quizás para que Lan Wangji no se sintiera incómodo por la mirada indiscreta.

Lan Wangji tomó la mano de Wei Wuxian en la suya y le dio un firme apretón de manos. 

—Lan Wangji.

Una risa sincera se escapó de Wei Wuxian mientras devolvía el apretón de manos con entusiasmo. 

—Siempre he querido trabajar contigo, Lan Zhan. ¿Está bien si te llamo Lan Zhan? Eres muy listo y apuesto a que puedes hacer este proyecto aunque nos lo pidan individualmente —Wei Wuxian elogió, la sonrisa nunca abandonó sus ojos.

Lan Wangji se sintió un poco sorprendido. No sabía si Wei Wuxian lo decía en serio, pero no creía que fuera una mentira. Lan Wangji veía a Wei Wuxian como el tipo de persona que se llevaba bien con los que tenía que trabajar. Así que Wei Wuxian le dijo eso a Lan Wangji para no hacerle creer que trabajaría solo en el proyecto.

Independientemente de la razón, Lan Wangji apreciaba la idea. 

—Como quieras.

══════ •『 ♡ 』• ══════

El aroma de los granos de café flotaba en el aire mientras la puerta de la cafetería sonaba continuamente a cada llegada de un nuevo cliente. Suaves murmullos de charla ociosa mezclados con el movimiento de las máquinas de café y el sonido de la caja registradora abriéndose para adquirir algo de cambio abundaba la cafetería. Lan Wangji tomó un sorbo de su taza, el líquido cálido y amargo le envió una ráfaga de reposo. Colocó la taza de nuevo en el posavasos y miró su reloj.  

Cinco minutos.

Wei Wuxian llegó cinco minutos tarde a la hora acordada para el encuentro.

A Lan Wangji no le gustaba mucho la impuntualidad, pero no le disgustaba hasta el punto de ridiculizar a la otra persona, especialmente en el caso de Wei Wuxian. Sacó su teléfono para comprobar sus mensajes de texto y ver si había conseguido el lugar de encuentro adecuado. Escogió el café más cercano a su escuela para que Wei Wuxian pudiera llegar allí fácilmente. Lan Wangji recordó haber visto a Wei Wuxian dentro de esta cafetería un par de veces con sus amigos y decidió que Wei Wuxian debía ser capaz de llegar aquí por su cuenta en caso de que su hermano no pudiera acompañarlo.

Los ojos dorados parpadeaban en la pared de cristal a un par de kilómetros de él, buscando a un joven de ojos grises y siempre sonriente. Se aseguró de sentarse en una mesa donde tuviera una vista clara de la puerta para poder ver a Wei Wuxian en el momento en que entrara, aunque su compañero le dijo que le enviaría un mensaje cuando estuviera cerca. Lan Wangji revisó su teléfono una vez más y no había nuevos mensajes a la vista. Lo metió de nuevo en su bolsillo y decidió esperar unos minutos más.

Las campanas que colgaban sobre la puerta de la cafetería volvieron a sonar y lo que entró tambaleándose fue la persona con la que se suponía que Lan Wangji se iba a reunir hace cinco minutos.

El grueso cabello negro de Wei Wuxian estaba despeinado, pero no tanto como para que le resultara desagradable a los ojos. Su pecho subía y bajaba rápidamente mientras sus ojos se entrecerraban en el espacio que le rodeaba. Lan Wangji se levantó de su asiento y rápidamente se dirigió hacia su compañero.

—Wei Wuxian —Lan Wangji dijo su nombre, parado frente a él.

Cuando las campanas detrás de él sonaron una vez más, Wei Wuxian inmediatamente se hizo a un lado, extendiendo la mano para encontrar a Lan Wangji. 

—Lan Zhan, ¿eres tú?

Lan Wangji notó cómo Wei Wuxian parecía ser muy sensible a su entorno; como si no quisiera causar problemas por su condición. 

—Soy yo.

Wei Wuxian dejó caer su mano y soltó un fuerte suspiro.

—Pensé que ya te habías ido —se preocupó—. Siento llegar tarde, Lan Zhan. No pude encontrar a Manzanita antes y Jiang Cheng ya se había ido así que no tenía a nadie que me acompañara.

Lan Wangji levantó una ceja inquisitiva.

—¿Manzanita?

Wei Wuxian parpadeó confundido antes de darse cuenta de que el nombre aún le era desconocido. 

—Oh, me refería a mi bastón. ¡Jajaja! No pude encontrar mi bastón, por eso terminé llegando tarde. ¡Pero ya está bien! Lo encontré debajo de mi cama —Wei Wuxian sonrió triunfalmente, levantando su bastón para que Lan Wangji lo viera.

Lan Wangji decidió no preguntar por qué nombró a su bastón y por qué le dio tal nombre. 

—Ya encontré una mesa. Sentémonos primero antes de hablar del proyecto.

—¡Está bien! —Wei Wuxian canturreó. 

Se acomodan en la mesa después de que Wei Wuxian compró su propio trago. Casi todo el personal de la cafetería ya lo conocía y eran muy amables con él también. Atendieron a Wei Wuxian como si fuera un cliente típico. Le dieron su bebida al lado del cajero en lugar de hacerlo caminar hasta el mostrador de servicio. Lan Wangji esperó no muy lejos de Wei Wuxian, su mente se encontraba atestada de preguntas.

Su tormenta de ideas y el proceso terminó muy bien. Lan Wangji estaba satisfecho de cómo Wei Wuxian investigó por su cuenta su diario elegido y dio sus ideas sobre cómo resultaría su revisión en profundidad. Por primera vez, Lan Wangji estaba seguro de que no trabajaría solo esta vez.

Vio cómo Wei Wuxian sorbía el último contenido de su frappé. Wei Wuxian tenía los ojos clavados hacia abajo como si pudiera ver el sorbete mientras se movía alrededor del vaso de plástico.

—Oh, es cierto, Lan Zhan. Si tienes alguna pregunta, adelante y hazla —Wei Wuxian finalmente terminó de aspirar la nata montada con su sorbete y le sonrió a Lan Wangji—. Seguro que tienes preguntas para mí.

Lan Wangji estuvo tentado de preguntar pero no sabía si resultaría ofensivo. Nunca había interactuado con una persona ciega como lo hizo con Wei Wuxian ahora. Aunque investigó rápidamente sobre qué decir y qué no decir a una persona con ceguera, no quería que Wei Wuxian se sintiera incómodo de ninguna manera.

—Hmm, parece que te estás tomando tu dulce, dulce tiempo. Muy bien —Wei Wuxian estiró sus piernas bajo la mesa—. Te preguntaré primero entonces —apoyó su barbilla en su mano, mirando a Lan Wangji—, veamos... ¿cuántos amigos tienes?

Los ojos de Lan Wangji se desplazaron a un lado, evitando la mirada curiosa de Wei Wuxian. 

—No tengo amigos.

—¡¿Qué?! —clamó Wei Wuxian—. ¿Cómo puedes no tener amigos? ¿Quizás los tienes pero no te das cuenta? Quiero decir, es la primera vez que salgo contigo y ya puedo decir que eres muy amable y dulce. Incluso me ofreciste tu brazo y me acompañaste a nuestra mesa antes —Wei Wuxian brotó, las comisuras de su boca se curvaron hacia arriba.

El calor besó las puntas de las orejas de Lan Wangji. Él era... ¿dulce?

—Y eres muy inteligente y me gusta mucho tu voz. Es muy relajante —Wei Wuxian siguió con sus cumplidos, sin darse cuenta del débil rubor que empezaba a extenderse por las mejillas de Lan Wangji—. Y también eres muy guapo.

Lan Wangji le devolvió la mirada a Wei Wuxian. 

—¿Cómo lo sabes?

Wei Wuxian inclinó la cabeza. 

—¿Saber qué?

Lan Wangji se sintió demasiado avergonzado como para repetir la palabra. Wei Wuxian también parecía ser consciente de ello, ya que no pudo suprimir su diversión. Lan Wangji le frunció el ceño. 

—Eso —dijo simplemente—. Lo que acabas de decir. ¿Cómo puedes saberlo?

Un suspiro de satisfacción se deslizó por los labios de Wei Wuxian. 

—Finalmente conseguí que hicieras una pregunta.

Lan Wangji se quedó sin palabras. ¿Sabía Wei Wuxian que estaba reflexionando sobre las preguntas correctas para hacer? ¿Que le preocupaba que pudiera ofender o herir los sentimientos de Wei Wuxian de alguna manera?

—Te lo dije, Lan Zhan, puedes preguntarme cualquier cosa —Wei Wuxian le sonrió—. Bien, para responder a eso, hmm, ¿sabías que es un concepto erróneo eso de que todos los ciegos no ven más que una completa oscuridad?

Había estado rezongando en la parte posterior de la mente de Lan Wangji. Wei Wuxian de alguna manera sabía dónde mirar. Puede que no sea exacto, pero sabía el lugar correcto donde debía dirigir sus ojos. Lan Wangji se encontró observando intensamente desde que Wei Wuxian llegó al café.

—No sabía eso —Lan Wangji confesó.

—Bueno, ahora ya lo sabes —Wei Wuxian dijo con una sonrisa—. En mi caso, todavía tengo percepción de la luz y todo parece súper súuuper borroso. No puedo distinguir las caras o los detalles pero todavía veo algo. Como si fuera una pared de cristal o una gran ventana o algo así por la luz brillante que atraviesa —señaló la pared de cristal que daba a la gente que pasaba por el café—. Y sé que eres guapo porque creo que lo eres.

Las cejas de Lan Wangji están fruncidas, sus labios están dibujados en una fina línea. 

—No digas cosas que no quieres decir. Dijiste que no puedes ver los detalles del rostro de alguien —discutió.

La risa llenó la distancia entre ellos, gentil y entrañable. 

—Lo sé. Lo sé. ¡Pero lo digo en serio, Lan Zhan! Sigo escuchando que los dos jades Lan son bastante especiales y ahora que te tengo aquí delante de mí, puedo decir lo mismo —se deslizó por su silla, con los codos plantados en la mesa y la cara apoyada en las manos—. Sé que tienes el cabello muy oscuro. Me gusta mirarte a los ojos aunque apenas puedo verlos ¡Jajaja! Hmm, qué más. Ahora mismo llevas una camisa de color claro. ¿Es azul o blanca o...?

—Es una camisa de vestir azul —Lan Wangji confirmó.

—Bien. Llevas una camisa de vestir azul — Wei Wuxian continuó, sus ojos se detuvieron en cada parte de Lan Wangji que mencionó—, tienes algo en la muñeca, así que supongo que es un reloj. Básicamente, creo que es muy agradable mirarte —Wei Wuxian terminó—. Me gusta mirarte. Me hace sentir a gusto. ¿Tiene algún sentido? Lo siento si te estoy confundiendo. No sé cómo explicarlo correctamente —Wei Wuxian se rascó la parte de atrás de su cabeza tímidamente.

—Todo está bien —Lan Wangji le dijo—. ¿Cómo puedes decir que yo... te hago sentir a gusto?

Lan Wangji no era el tipo de persona que se siente cómoda con alguien con quien no está muy familiarizado. Más aún si no tiene un par de ojos funcionales para ver a esa persona.

—¿Cómo digo esto? —se dijo Wei Wuxian—. Es como si cuando te miro me sintiera cálido y relajado... Sueno tan estúpido ahora mismo pero por favor ten paciencia conmigo.

—Estoy escuchando.

—Bien —Wei Wuxian respiró—. ¿Qué sientes cuando piensas en alguien importante para ti o alguien con quien te gusta pasar el tiempo?

Los ojos de Lan Wangji se abrieron ligeramente, un poco sorprendidos por la pregunta. Notó como los ojos de Wei Wuxian se clavaban en los suyos, un ligero pliegue en su frente mientras esperaba una respuesta.

—Me siento feliz —Lan Wangji respondió.

Wei Wuxian asintió, con una mirada complacida en su rostro. 

—¿Qué tal, qué sientes cuando estás con esa persona? ¿Te sientes seguro?

—Lo hago.

Una lenta sonrisa se deslizó en los labios de Wei Wuxian. 

—Entonces así es como me siento cuando estoy contigo.

Lan Wangji sintió algo extraño en su pecho. Se sintió como una pequeña chispa de algo que no puede ignorar. Estaba allí con la pequeña llama negándose a morir.

—No lo digo solo porque esté coqueteando contigo o algo así —Wei Wuxian se detuvo un momento, un pensamiento que le vino a la mente—. O tal vez estoy coqueteando contigo. ¡Jajaja! Pero dejando de lado las bromas, prometo que estoy diciendo la verdad —Wei Wuxian levantó tres dedos para enfatizar su fidelidad—. Tengo que confiar mucho en lo que siento, así que aunque me preguntes por los colores, solo puedo decirte qué sentimientos asocio con ellos —Wei Wuxian explicó pacientemente—. Como cuando pienso en el azul, pienso en el hielo y el clima frío. Y cuando pienso en el rojo, pienso en la ira o a veces en el amor.

Lan Wangji procesó las palabras de Wei Wuxian en su mente, aunque dos palabras en particular lo destacaron, negándose a ser nublado por cualquier otro pensamiento. Permanecieron flotando en su cabeza como luciérnagas en medio de una noche tranquila.

—¿Te sientes feliz y seguro cuando estás conmigo? —Lan Wangji no pudo evitar preguntar de nuevo.

Wei Wuxian asintió. 

—Sí. ¿Por qué pareces tan sorprendido? —Había un pequeño ceño fruncido en su boca, el brillo de sus ojos se atenuó ligeramente.

Lan Wangji bajó la mirada a su copa vacía, contemplando si debía contarlo. Aparte de su hermano y su tío, Wei Wuxian fue la única persona que no intentó evitarlo; fue la única persona que hizo que Lan Wangji se sintiera bienvenido.

—Los demás se sienten intimidados por mí —le dijo—, dicen que soy difícil de llevar. —Lan Wangji volvió a mirar a Wei Wuxian, cuya cabeza estaba inclinada hacia un lado, con una expresión triste que abrazaba su cara—. ¿No piensas lo mismo?

Wei Wuxian sacudió su cabeza inmediatamente. 

—Yo no. ¿Sabes por qué?

En ese momento, Lan Wangji no pudo apartar la mirada de la cara de Wei Wuxian. Había algo en la delicadeza de los orbes grises que lo atraía más y más profundamente a un pozo que no parecía tan sofocante. Había algo en la suavidad de la curva de los labios de Wei Wuxian que hacía que la piel de Lan Wangji hormigueara.

—¿Por qué? —él preguntó.

Wei Wuxian apoyó su codo en la mesa, apoyando su barbilla en la mano, con los ojos cálidos mirando a través del alma de Lan Wangji. 

—Es porque miro con el corazón y no con los ojos.

Oh.

Oh.

Fue un pequeño revoloteo, vago pero implacable. Se extendió a través de su piel, dejando rastros de calor e incertidumbre. La noche anterior, Lan Wangji leyó sobre una discapacidad visual llamada visión de túnel. Es cuando una persona pierde su visión periférica y tiene problemas para ver cosas que no estaban en el centro de su campo de visión.

En ese momento, Lan Wangji sospechó que podría tener precisamente eso.