Work Text:
Yunmeng es exactamente como lo recordaba, excepto que se sentía como la primavera.
Wei Wuxian saludó rostros familiares, y la conmoción en sus rasgos envejecidos le mostró cuánto tiempo había pasado desde que había caminado libremente por las calles, desde que habían visto su silueta negra saltar de vendedor en vendedor, deambulando como si no lo hubiera hecho miles de veces antes.
Durante el verano, Yunmeng celebra su primera floración. Las flores de loto que se escondieron durante los meses fríos comienzan a sobresalir alegremente entre barro, la fiesta del rosa y el púrpura complacen a todos los transeúntes. Además es la primera vez que los juniors, excepto Jin Ling, experimentan tal evento.
Wei Wuxian los había llevado a una calle estrecha que conducía a Muelle de Loto, donde los vendedores ambulantes vendían semillas de loto, castañas de agua y el famoso y crujiente pastel HeHua Su, uno de los personalmente favoritos de Wei Wuxian. Ellos siempre han tenido la forma más fina e intrincada de hacer dulces fritos.
―Mayor Wei, ¿podemos comprar algunos de estos? ―dice Lan Jingyi en cuanto sus ojos curiosos pudieron ver las diferentes confiterías.
Ouyang Zizhen, por otro lado, ya tiene la boca llena de semillas de loto. ―¡Son tan dulces! ―dice mientras agarra otra.
―¡Por supuesto! ¿No les dio HanGuang-Jun suficiente dinero para comprar tanto como quisieran? ―Wei Wuxian sonríe, luego sus ojos se dirigen a Jin Ling que está a un lado, observando en silencio y en contra de su naturaleza.
―A-Ling, ¿quieres algo? Ven, te compraré algunos.
―No, ya he comido mucho de eso mientras crecía, me sorprende que no haya terminado buscando uno ―él cruza los brazos, con un puchero bailando en sus labios, pero no de una manera pesimista o malcriada, sino porque en una forma en la que Wei Wuxian puede asegurar que está algo tímido y, de hecho, bastante contento de ver a sus amigos juntos en un lugar donde obtuvo la mayoría de los recuerdos de su infancia.
―Jin Ling, ¡mira estos diseños! ¿Siempre han sido tan bonitos? Todo es muy detallado ―como se esperaba de Lan Sizhui, inmediatamente se sintió atraído por el arte y la cultura de la secta, prestando atención a las pequeñas tallados en la madera, e impresionado con lo pequeñas que hacían las flores de loto de nueve pétalos que colgaban de las toallas.
Jin Ling mira hacia otro lado, ―Sí, pero no es tan inusual. Seguramente, has visto algo así antes.
Lan Sizhui niega con la cabeza, ―Nunca había visto algo así antes ―Wei Wuxian se ríe mientras su sobrino intenta ocultar el sonrojo en su rostro. No puede evitar sentirse ansioso de que su sobrino sienta tanto orgullo por la secta Yunmeng Jiang, y que este lugar realmente sea algo que guardó con cariño en su corazón.
―¡Patitos, el sol está alto y el calor me está dando sed! ¿Qué tal si buscamos un lugar para pasar el rato, con buena comida? ―Wei Wuxian se lanza con sus brazos sobre Ouyang Zizhen y Lan Jingyi, y aunque tiene una larga e interminable lista en su cabeza de sus restaurantes favoritos que podría elegir, se conforma con preguntarle a Jin Ling dónde comer.
―¿Qué? Actúas como si no supieras lo que es bueno por aquí. Jiujiu dijo que pasaste tanto tiempo aquí que la gente podía pensar que no tenías hogar ―la mención de Jiang Cheng hizo que Wei Wuxian se pusiera rígido, pero se relajó pensando en su sobrino implicando que Jiang Cheng había hablado de él de vez en cuando que, hasta cierto punto, era su manera de tranquilizar y consolar a su caótico tío de que está bien estar ahí.
―Ah, pero han pasado dieciséis años. Muchas cosas han cambiado, y puede haber nuevos restaurantes buenos por ahí que no conozco. ¿No ayudarás a tu pobre tío? ―Jin Ling pone los ojos en blanco, pero sin perder el ritmo, sin dudarlo– Jin Ling señala un pequeño restaurante a la izquierda.
―Hacen buenos salteados de loto por allí. Además, tienen mapo tofu picante. Haz lo que quieras con esa información ―entonces, el orgulloso discípulo se va dando fuertes pasos.
―Jin Ling, ¿por qué no lo dijiste antes? ¡Estoy hambriento! ―Lan Jingyi agarra a un Ouyan Zizhen aletargado y sigue a Jin Ling, golpeándole el hombro. La acción solo le hace recibir una mirada feroz.
―Mayor Wei, el verano en Yunmeng es como un mundo completamente diferente, especialmente si lo comparas con Gusu ―sus ojos brillantes se hacen cada vez más pequeños cuanto más sonríe, y Wei Wuxian siente que le quitan el aliento.
―A-Yuan, ¿sabías que cuando volvimos a Los Túmulos Funerarios, solíamos plantar semillas loto?
―Pero la tierra... ¿eso es posible?
―¡Sí! ―Wei Wuxian toma la cara del más joven entre sus manos―. Y es la misma tierra en la que te planté. ¿Lo recuerdas?
―¡Lo recuerdo! ―luego, una corriente de viento sopla sobre sus caras, pétalos volando en el aire cuando los barcos llegan al lago. Sizhui se sorprende una vez más de lo despreocupados que son los discípulos de la secta Jiang, corriendo en el embarcadero como destellos de color púrpura. Sizhui se vuelve hacia Wei Wuxian, sus palabras fallan, pero sus ojos son cálidos y claros.
―¿Usted también corría como ellos mientras crecía, Mayor Wei? ―esas palabras golpean un punto sensible en su corazón, tocando un particular y precioso recuerdo que siempre ha tenido guardado en secreto.
Wei Wuxian luego sonríe de una forma que jamás Lan Sizhui ha visto antes, diferente de cómo usualmente era hacia los jóvenes, y diferente de su mirada amorosa hacia Hanguang Jun— y lo dejó sin palabras, casi avergonzado de mirar directamente al Mayor Wei, cuyos ojos lo admiraban como si fuera algún tipo de milagro, con las palabras Te amo a punto de ser soltadas.
—Lo hice, y prometí que un día, te vería vivir así despreocupado también.
Esa fue la noche que vio a Lan Zhan, la noche después de su primera comida compartida después de mucho tiempo. También fue el momento en el que se dio cuenta de que podría no haber posibilidad de volver a verlo, abandonando por completo esa parte de sí mismo que gritaba juguetonamente "¡Lan Zhan!" desde la parte superior de sus pulmones.
Perdió el derecho de hacerlo.
Ese día, llamó a su shijie Lady Jiang, y cuán extraño fue escucharse a sí mismo tan distante de su hermana. Qué extraño fue que extrañara a Jiang Cheng regañándolo por ser un hermano mayor imprudente, qué extraño fue cuánto había perdido su voz ese día.
¿Qué otra cosa le quedaba?
¿Qué derechos le quedaban? Cada palabra y cada acción es injuriada. No le queda mucho por hacer, más que cumplir con su papel de hombre malo.
Wei Wuxian se sienta, A-Yuan todavía duerme profundamente a su lado. Se agotaron lo suficiente corriendo hoy, que se quedaron dormidos inmediatamente después de la cena. Aún así, hay noches como estas en las que lucha contra el impulso de despertar al niño y sentir sus pequeños brazos envolviéndolo, tal vez jugar un poco más si pudieran para poder olvidar.
Por mucho que quiera olvidar, es en noches como estas que también recuerda.
Recuerda tomar el sol, el dulce aroma del loto y las especias locales, las gentiles manos de su hermana y los toques reconfortantes de Jiang Cheng. También recuerda la voz aguda de Madame Yu y la contrastante calma y afecto del tío Jiang Fengmian. Recuerda correr hacia los brazos abiertos de sus hermanos, recuerda perseguir las nubes que contenían todas sus ambiciones.
Y ahora se encuentra corriendo de nuevo, lejos de todo eso.
'Ah, el calor que pensé que nunca me dejaría ha muerto hace mucho'. Lo rompe. Lo ahoga.
Él es más débil de lo que parece.
―... ngh ―Wei Wuxian es sacado de sus pensamientos por una mano aferrándose a su túnica, suspirando al darse cuenta de que sus pensamientos negativos le están dando a A-Yuan un mal sueño.
Wei Wuxian aparta la mano de A-Yuan, preparándose para ponerse de pie y a pensar en otro lugar, pero a diferencia de las otras noches, A-Yuan lo tira más cerca, con voz temblorosa.
―A- die .
Wei Wuxian detiene sus acciones y, junto con eso, su aliento se alborota, mientras no puede evitar que su corazón se detenga.
A-Yuan no puede estar llamándolo a él. El niño puede estar anhelando a alguien más, pero esa palabra fue suficiente para que Wei Wuxian comenzara a esperar y comenzar a desear algo imposible.
Se recuesta nuevamente en la cama de paja, envolviendo al frágil niño en su abrazo. No pudo evitar inquietarse por cómo la parte baja de su espalda cabe directamente en sus palmas, o cuán bien encaja A- Yuan allí para llenar todo el vacío. Desea que el niño pueda escuchar sus latidos en línea con todo lo que quiere decir, y que pueda ahuyentar todos los malos sueños a partir de ese momento.
―A-die.
Wei Wuxian siempre se había imaginado a sí mismo como un padre, criando a muchos niños ruidosos a la vez. Al mismo tiempo, nunca pensó que sería de esta manera. Nunca pensó que aquella emoción llegaría a él tan fácil como las estaciones, a través de un solo "gege" o una risita sincera. Wei Wuxian no era ajeno al romance, pero se dio cuenta de que el amor tomaba su forma más pura y en una dirección completamente diferente de lo que siempre había conocido.
No podía explicar cómo podía encontrar algo que quería conservar pero que no quería poseer. Cómo algo tan pequeño podría valer el mundo, y cómo las innumerables cosas incorrectas pueden sumarse hasta tener algo bueno.
El Patriarca Yiling se cuestionó una y otra vez a sí mismo, él solo sabía una respuesta.
―A-die…
―… A-die está aquí.
Wei Wuxian conocía lo que era tener el corazón roto solo como él lo conocía: doloroso e implacable. Sin embargo, pronto se enteró de que su corazón también podía romperse con un tirón; con el más pequeño de los gritos o la más pequeña de las risas. A-Yuan rompe su corazón de una manera que no creía que pudiera, y se rompe una y otra vez y se repara indefinidamente, pero siendo más dulce de lo que alguna vez fue y más cálido de lo que alguna vez creyó, y de alguna manera, Wei Wuxian comenzó a amar cada pieza que le fue arrancada, porque entonces A-Yuan llena ese espacio.
Hay muchas cosas que Wei Wuxian sabía que no merecía, tal vez como su Shijie, Jiang Cheng o incluso Lan Zhan, pero esta vez reza para merecer a este niño. Pasa la noche susurrándose y escuchándose a sí mismo pidiendo la oportunidad de cuidar y criar a A-Yuan, porque si se le diera una oportunidad, Wei Wuxian no iba a arruinarlo.
Si se le diera esta oportunidad, pasaría las mañanas bañando a A- Yuan con besos. Si se le diera la oportunidad, pasaría todas sus noches contando las estrellas con A- Yuan también.
Y dado que tiene esta oportunidad, ya no la necesitará nunca más, porque A- Yuan será el único hijo que tendrá y le sorprende que el pensamiento no lo ponga triste. A- Yuan era simplemente suficiente.
Un día, si el destino lo permite (cuánto desea que el destino lo permita), lo llevaría de regreso a Yunmeng y lo vería correr también. Lo observaría recoger las vainas de loto en el lago tal como lo hizo él.
Pero todavía quedan muchas noches por delante, y esas añoranzas están demasiado lejos de su alcance. Así que Wei Wuxian solo pudo suspirar y depositar un beso la frente de su hijo, con los ojos llenos de lo único que podría ser.
Tan ilimitado como el mar y tan intemporal como lo que sea que esté creciendo, mantendría a A-Yuan cerca de su pecho todo el tiempo que se le permitiera. Será la alegría de su alma, el orgullo de su corazón, y pensar en eso hace que Wei Wuxian sonría mientras duerme, soñando con el niño ya crecido, similar a una belleza familiar que alguna vez veneró.
Luego, el resto de su mente se llena con los párpados del niño que caen ligeramente en la calma del sueño,
sus manos tan pequeñas como la lluvia,
lo pequeña que es su espalda y el crisparse de sus labios.
Si uno pudiera pintar lo intangible, esto sería la forma del amor de Wei Ying.
―¿Querías traerme aquí? ―Sizhui descansa sus manos sobre las de Wei Wuxian que permanecieron ahí tiernamente en su rostro.
―Por supuesto que quería. Eres mi hijo, y lo que es parte de mí es parte de ti también ―dice Wei Wuxian con el corazón más ligero, y el comportamiento tranquilo de Sizhui se rompe: sus cejas se arrugan y su visión comienza a nublarse.
―¿Por qué me tratas tan bien? ―intenta ocultar lo que quiere decir, pero Wei Wuxian ve más allá de todo eso. Sabe que su A-Yuan quería preguntarle por qué está haciendo lo que no tiene que hacer. ¿Por qué Wei Wuxian tiene que tratar a un niño huérfano, Wen, como suyo cuando no tiene que hacerlo? E incluso si lo hiciera...
―¿Por qué yo?
―¿Cómo podría saber por qué? ―Sizhui comenzó a verse tan desconsolado, y Wei Wuxian recupera el aliento cuando ve la sombra del rostro de su pobre Lan Zhan en el discípulo. Wei Wuxian le pellizca la mejilla―, todo lo que sé es que te estuve esperando.
―¿Estuviste esperando? ―el tono de Sizhui suena confundido.
―Sip. En mi primera vida, e incluso ahora en mi segunda vida, nada ha cambiado. Todavía estoy destinado a cuidar de ti.
Sizhui pestañea para espantar las lágrimas, ―Xian-gege.
El cultivador más viejo sacude la cabeza, ―¿Sabías que me llamaste A-die una vez mientras dormías?
―Yo... ―Wei Wuxian suelta una risilla ante la evidente sorpresa en la cara de su hijo.
―¿No me dejarás escucharlo de nuevo? ―había dejado pasar tantos días y tantas noches para hacer exactamente lo que prometió. Extrañaba muchos de sus besos, muchos de sus abrazos, y sobre todo extrañaba ver que Lan Sizhui crecía para convertirse en el hombre en el que era ahora, y eso suaviza a Wei Ying que no solo ve una parte de él en Sizhui, sino que gran parte de él era de su Lan Zhan también.
Lan Sizhui mira a Wei Wuxian con admiración, y más que agradecimiento siente amor en la totalidad de su ser. Si solo fuera unos años más joven, o tal vez solo unos centímetros más pequeño; pediría que Wei Wuxian lo cargara nuevamente, y se aferraría a él como solía hacerlo.
¿Cómo le dice al hombre frente a él que no era el único que había estado esperando?― ¿Que toda su vida había estado esperando a alguien que no conocía, que había pasado las tardes tratando de recordar un momento en el que solo el amor se quedó; y cómo decirle para quién estaba destinada toda su pena cuando sabía que había perdido a alguien antes?
―A-die ―responde Sizhui con el más suave de los tonos, poniendo en vergüenza al sonido de la nieve y el de la brisa confortante. Wei Wuxian retiene las lágrimas y las reemplaza con una sonrisa cegadora.
―¡Hijo mío, no deberíamos hacerlos esperar! Vámonos antes de que Jin Ling llame a Fairy para buscarnos.
Comienzan a caminar hacia el restaurante, y en medio de la bulliciosa calle, Wei Wuxian toma la mano de Sizhui.
Nunca ha sostenido manos tan pequeñas.
