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Language:
Español
Stats:
Published:
2020-04-14
Updated:
2020-04-18
Words:
5,661
Chapters:
4/8
Comments:
4
Kudos:
3
Hits:
176

Step by step

Summary:

Paso a paso, en diferentes contextos y diferentes mundos, Wei Wuxian y Lan Wangji están destinados a encontrarse.
¿No es así?

Serie de one-shot exclusivamente wangxian (MDZS/The Untamed).
WangXianweek2020

Chapter Text

Sus parpados temblaron antes de elevarse lentamente, dejando que su mirada se encontrara con el cielo estrellado y las penumbras del bosque; una imagen que lo descolocó. Tardó en moverse, convenciéndose que lo que estaba testificando era real, hasta quedar sentado sobre el frondoso césped. Pero, aunque la lucidez ya estaba en sus sentidos, no entendía cómo demonios había terminado en aquel lugar.

Se movió con cuidado, incorporándose para mirar a los alrededores. Sin embargo, no importaba hacia dónde dirigiera sus ojos, todo era exactamente lo mismo: plantas, árboles, tierra y oscuridad.

Tragó duro, sintiendo el miedo subir por su espalda y dificultándole la respiración.

"Ya eres niño grande, no vas a tener miedo a esto..." se repitió varias veces seguidas, asintiendo aunque realmente no estuviera convencido en lo absoluto.

¿Pero cómo demonio había llegado a la mitad del bosque?

Notó que su chaqueta estaba llena de pasto, sacándosela para poder sacudirla con su mano. Entonces recordó que su teléfono móvil siempre estaba en el bolsillo interno, pero, para su mala fortuna, cuando revisó este estaba completamente vació.

Jadeó con desesperación, intentando pensar y reconstruir todo lo que recordaba antes de despertarse allí.

Había ido a la escuela temprano en la mañana, luego tuvo sus clases de piano y al volver a su casa discutió con su hermano menor; aquel bobo que le había comido el chocolate que tan receloso había guardado. Habían peleado por toda la casa hasta que el traidor había llorado y su padre le había reprendido por su actitud.

Un escalofrío sometió su espalda, haciendo que se encogiera con miedo, ¿y si lo habían abandonado en el bosque por ser un mal hermano?... No, definitivamente no, sus padres jamás harían tal crueldad.

Él era inteligente, no por nada había salido primero de su clase, así que averiguaría cómo había llegado hasta allí y volvería a casa. Con sus trece años y una gran experiencia en los campamentos de verano, sabía lo que debía hacer.

Infló su pecho con confianza, oprimiendo sus labios mientras empezaba a caminar. Gruñó al primer desnivel del suelo, siendo torpe en su caminar, y teniendo que detener su caminata apenas había empezado. Maldijo no tener la linterna de su móvil a su disposición; la luz de la luna era demasiado tenue como para ayudarle.

Suspiró una vez más y un puchero se armó en su gesto, revolviendo sus cabellos con desesperación.

¿Y si un animal salvaje lo atacaba? ¿O si se caía en un pozo? ¿Y si se caía en un pozo y era atacado por animales salvajes?

Sus padres jamás lo encontrarían y su hermanito lloraría...

No, no, no y de nuevo no.

Sus pensamientos apocalípticos fueron interrumpidos por una rama moviéndose a unos metros de él. Soltó un pequeño grito de susto, retrocediendo varios pasos hasta chocar su espalda contra un árbol. Iba a ser atacado y no tenía nada para defenderse, por lo que en la desesperación tomó unas piedras del suelo, listo para arremeter.

—¡Estoy armado!— gritó, aunque su voz no fue una amenaza, sino completamente tambaleante.

Pero, cuando las hojas se corrieron, la imagen que apareció estaba lejos de ser un animal feroz, sino un pequeño y esponjoso conejo; uno que al verlo movió apenas sus bigotes.

Inevitablemente se sintió un idiota, sabiendo que si su hermano lo viera se estaría riendo sin piedad de él. Sus mejillas y orejas enrojecieron, presionando los puños con las rocas aún entre los dedos.

Él era un niño grande y estaba actuando como un cobarde. Sacudió su cabeza y, con determinación corriendo por sus venas, dejó atrás su miedo. Empezó a caminar decidido, corriendo las ramas y dirigiéndose en una dirección incierta, pero esperando encontrar pronto una carretera o una casa.

Fue recién después de caminar un par de minutos que escuchó una suave melodía. Eran unas cuerdas que entonaban una canción tan atrayente como triste. Como si fuera embelezado por ella, sus píes se movieron ahora siguiendo el sonido; terminando por detenerse al borde de un enorme lago, sintiendo ahora la brisa de la noche y el destello más fuerte de la luna.

Sus ojos rápidamente encontraron su objetivo; a unos cuántos metros de él había un hombre sentado con un instrumento tradicional en frente suyo. Sus largos y pálidos dedos se deslizaban sobre las cuerdas apenas rozándolas, con su cabello negro cayendo sobre su espalda, enmarcando las inmaculadas ropas blancas.

Hasta ese momento el niño había sido embobado por la imagen, rompiendo el encanto cuando el hombre abrió sus ojos y dirigió su mirada a él, haciendo que sus miradas chocaran.

La sorpresa fue inmediata. El niño abrió grande su boca con un entusiasmo inusual, ¡tenían el mismo color de ojos! De alguna forma extraña, eso le dio confianza. Además, no era ningún animal salvaje y por su ropaje podía deducir que era un monje.

—Disculpe, señor... me perdí.—

Lan Wangji se tomó unos segundos para analizar con cuidado la situación. Esa noche, como las últimas desde hace tantos años, tocaba Inquiry esperando poder invocar un alma en particular, pero quien lo había interrumpido no era a quien buscaba y no parecía ser un alma errante.

Aunque estaba algo lejos, pudo saber que estaba cerca de la edad de Jingyi, aunque tenía unos gestos algo aniñados y el cabello negro despeinado lo hacía ver aún más infantil. La túnica que traía era de una secta que jamás había visto, notando que eran tan escasas sus capas que parecía vestir sólo sus prendas íntimas. El pantalón era ajustado de un material extraño y la parte superior apenas pasaba su cintura, se preguntó si se había escapado de algún prostíbulo de la aldea.

—¿Señor, puede ayudarme?—

El segundo Jade Lan asintió con un breve movimiento de su cabeza. Era peligroso que un niño, sin importar su procedencia, estuviera vagando por el bosque a esas horas. Con aquel pensamiento, guardó su guqin con un movimiento de su mano.

—¡Woh! ¡¿Eso fue un truco de magia?! ¡Woh! ¡Woh! ¡Es la primera vez que veo algo así!—

Lan Zhan se vio desconcertado en ese momento. El niño que hasta unos segundos parecía angustiado ahora se animaba de sobremanera por algo tan cotidiano. Sin embargo, esto no lo expresó, sintiendo que era observado ahora con admiración. Algo de vergüenza lo incomodó, por lo que buscó ignorar aquel detalle y simplemente se incorporó para caminar hasta llegar a él.

—Iremos a la aldea.— le dijo sin explicar nada más.

Aunque desconocía los prostíbulos del pueblo, pensó que lo mejor era llevar a aquel niño a una zona más segura. La médica del pueblo seguramente podría ser de mucha ayuda en esa información.

Lan Zhan no dudó en su propia decisión, envuelto por aquel porte que lo caracterizaba. Fue esa aura de confianza en sí mismo que hizo que el niño lo siguiera sin queja alguna. Y es que la mente juvenil había llegado a una conclusión: alguien que podía tocar de esa forma una canción no podía ser alguien malo, ¿verdad? Sus grandes ojos dorados miraron la figura imponente del mayor, mordiéndose el labio inferior.

—¿Por qué estaba haciendo música en medio del bosque?—

Lan Zhan no volteó a verlo, pensando en ignorar cualquier pregunta hasta llegar al pueblo; pero el tono jovial e inocente en su voz lo hizo oprimir apenas sus labios. Le recordó en cierta forma a esa persona.

—Estoy buscando a alguien...—

La respuesta fue una sorpresa para el menor, abriendo apenas su boca en sorpresa.

—¿Y está en el bosque? ¿Por eso toca aquí?—

El jade se arrepintió de haber contestado, pero se repitió en su mente que era tan sólo un niño y sus preguntas eran mera curiosidad.

—No sé en dónde está.— la voz de Lan Wangji fue apenas audible, confundible con el murmullo del viento. –Lo estoy buscando.—

El joven mostró clara sorpresa, asintiendo un par de veces con su cabeza como si asimilara la información que le estaba diciendo. Y es que, aunque no hubiera un tono distintivo en la voz del hombre, había comprendido más allá de sus palabras y aquella máscara que portaba sobre su rostro.

El camino en medio del bosque no se sentía tan tenebroso ahora.

—¿Sabe? Papá dice que algunas veces, aunque sea difícil esperar, al final hay una recompensa.— dijo mientras llevaba sus manos atrás de su cuerpo, balanceándose apenas mientras caminaba.

Lan Wangji se sintió algo descolocado, aunque sus facciones no lo demostraron. Miró de reojo al niño que seguía con aquella sonrisa intrépida. Cuando sus miradas chocaron, el más joven sonrió mostrando todos sus dientes.

—Mis padres pasaron algo así, cuando yo era muy, muy pequeño y mi hermanito aún no había sido traído.— no pidió permiso para hablar o acaparar el hilo de conversación. Empezó su historia elevando apenas el rostro a ver el cielo. —Papá tuvo un accidente volviendo del trabajo y quedó dormido durante mucho tiempo. Padre estaba destrozado, pero aún así lo acompañó. Cada día, cada noche estaba a su lado. El hospital se volvió una segunda casa para nosotros... Pero el tiempo corría y cada vez era más duro. Padre lloraba en silencio cuando creía que yo dormía...— sus palabras mostraban una tristeza palpable, volviendo su mirada al frente con un fantasma pesando su tono.

No tuvo que analizarlo demasiado para que Lan Zhan pudiera comprender aquel sentimiento.

—Pero un día...— continuó el niño de golpe, mostrando una sonrisa más amplia.— Él abrió los ojos. Estaba delgado y débil, ¿pero sabe qué hizo? Nos regañó a ambos por haber estado tan descuidados en nosotros mismos... ¿No es hasta gracioso? Nosotros preocupados por él, pero a él no le gustó vernos tristes... Se sintió culpable por hacernos pasar algo así, aunque no fue su culpa.—

Sin darse cuenta, sus palabras habían tenido un impacto fuerte en Wangji, al punto que sus dientes se presionaban fuertes. En su pecho, un dolor se instaló, ese dolor que había sentido por primera vez en el acantilado, sosteniendo su mano, y que hasta hoy aún quemaba sus entrañas. Sus píes se habían detenido, pensando en aquella escena que cada día atormentaba sus cortos sueños, recordando la mirada de desolación de Wei Wuxian a medida que caía.

Su cabeza se levantó intentando recuperar la compostura, sabiendo que no se encontraba solo y no podía ser vulnerable en ese momento, pero esta vez no encontró esa sonrisa intrépida. Estaba solo en la inmensidad del bosque.

Su mano se movió dispuesta a sacar su guqin, sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, la señal de la secta Lan iluminó el cielo.

En ese momento consideró si tan sólo había sido víctima de la alucinación de un demonio. Sin embargo, no tuvo tiempo para pensarlo demasiado, Jingyi y Sizhui estaban pidiendo refuerzos en la mansión Mo.

Sacó su espada para poder volar sobre ella, su deber lo llamaba. Pero aunque lo intentó, no pudo suprimir un pensamiento. La sonrisa del niño era igual a la de Wei Wuxian.

...———...———...———...———...

Sus párpados temblaron antes de elevarse lentamente, dejando que su mirada se encontrara con el techo pulcro de su cuarto. La luz suave de una lámpara de noche le facilitaba su visión, haciendo que el muchacho se girara sobre su cama, soltando un pequeño quejido.

¿Había tenido una pesadilla?

Su mente se negaba a recordar los detalles con exactitud, pero sí llegó hasta él la suave melodía de un instrumento de cuerda y el recuerdo fugaz de unos ojos dorados. Unos ojos que eran iguales a los propios y a los de su padre. Pero había una diferencia, aquella mirada que había presenciado en sus sueños era triste, llena de dolor.

Soltó un quejido ante ello, saliendo de la cama sin pensarlo demasiado. Sus píes descalzos no hicieron ruido en el piso de madera y, con cautela, ingresó a la habitación de sus padres, sonriendo apenas ante la escena.

Dormían abrazados, como siempre, con su papá resguardado entre los brazos de su padre, dejando un gran espacio en la enorme cama matrimonial.

Sin poder evitarlo hizo un puchero, porque sí, ya era un niño grande, pero quería estar con ellos. Con esa determinación avanzó, metiéndose de inmediato entre los dos. Buscó que no desarmaran aquel estrecho enlace, sino meterse allí para ser abrazado por ambos.

Wei Wuxian dormía tan profundamente que no notó al intruso, balbuceando dormido y tan sólo acurrucándose más. Lan Wangji por su lado sí abrió los ojos, sabiendo con facilidad de quién se trataba. Sin embargo, lejos de sacarlo, tomó la sabana para cubrirlo mejor, encontrándose con esos pequeños ojos idénticos a los suyos.

—¿Lu Xian?—

Su hijo le miró con un puchero, escondiéndose más entre sus brazos como si buscara refugio. Wangji no comprendió exactamente su accionar, pero tampoco se lo cuestionó. Se inclinó para poder besarle el cabello oscuro y dejar que se acomodara a su par.

Al amanecer indagaría qué había sucedido esa noche. En ese momento, Wangji deseaba aprovechar esa oportunidad que tenía de estar con su familia.

Con una pequeña sonrisa, Lan Lu Xian quedó dormido entre los brazos de Wangji y Wuxian.

FIN

Palabras del reto: viaje, familia y oportunidad.

Esta serie de retos son en base a la semana wangxian de la página "Lo que callamos los cultivadores", pueden encontrarlo así en Facebook.

Nota de autor:

No voy a mentir, amo meterme en cosas complicadas y con presión. Me estreso, sufro, pero mi instinto masoquista dice "puedes haceeeeeerlo". Y así llegué hasta aquí. Espero que les haya gustado este one—shot familiar, algo triste pero que busca reflejar que siempre hay esperanzas, por muy dura que sea la espera.

Agradezco enormemente a mi BETA Tsuki. Si encuentran algún error o tienen alguna opinión, es bienvenida por completa. ¿Les gustó el pequeño Lu Xian? Asdasdasd, yo necesitaba sí o sí hacerlo.

Ahora sí, sin nada más que agregar, ¡nos vemos mañana con el siguiente reto!