Chapter Text
Disclaimer: One Piece es de propiedad de Eiichiro Oda, hago esto sin ánimo de lucro.
Para el kink meme de la página de Facebook de Hessefan.
Notas de la autora: Como sabrán, la mayoría de mis fics tiene OST oficial, así que, si pueden les recomiendo que escuchen “Never be the same” de “Red”, aparte de que hay un AMV SanUso súper lindo en youtube con esta canción, fue casi como si los planetas se alinearan para que esto sucediera de la manera en que lo hizo.
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La maldición de Zatmenie
Capítulo 1
Habían desembarcado en una isla selvática, al parecer desierta. Los árboles se alzaban con imponencia sobre las cabezas de los Mugiwara. El ambiente era húmedo y cálido, además, no había ruido que indicara que allí existiera gente, solamente se podía escuchar el trinar de algunas aves y el viento acariciando las hojas de los árboles. No sabían a la perfección cuánto tiempo demoraría el log para que se adapte, sin embargo, decidieron quedarse algunos días para explorar la isla y recoger provisiones ya que abastecerse nunca estaba de más, cada quién buscaría algo allí para adicionarlo a sus colecciones ya que querían aprovechar la calma del lugar para dedicarle un poco más de tiempo a sus hobbies, después de todo, no había razón alguna para apurarse.
Sanji saltó a tierra firme, moría de ganas por conocer las frutas del lugar, ver si podía encontrar nuevas especias o quizás algún animal grande que le proporcionara la cantidad de carne que necesitaba el capitán para ser funcional, y a funcional se refería al hecho de que no estuviera con el estómago rugiéndole cada tanto. Se adentró en la selva sin antes memorizar sus alrededores, aunque no era estrictamente necesario ya que siempre podía subirse a un árbol para ver en qué dirección se encontraba el Sunny.
Usopp corrió tras Sanji, en parte porque quería cazar algunos bichos, estudiarlos y liberarlos después, y por otro lado, quería pasar tiempo con su nakama. No era necesario darle vueltas al asunto, Usopp tenía muy claro lo que sentía por Sanji, no podría decir exactamente desde cuándo, pero la admiración que sentía por el cocinero había mutado en algo más, en algo que no se atrevía a ponerle un nombre, y no porque no lo quisiera aceptar, sólo que sencillamente sentía que no tenía derecho, o más bien, porque sabía que Sanji nunca lo correspondería. Se apresuró por el mismo camino que su compañero, y él lo esperó, porque de una u otra manera disfrutaba en demasía el tiempo que pasaba con Usopp.
Entre ellos había surgido una amistad un tanto particular, podían quedarse horas sin hablar, solamente haciéndose compañía mientras el otro se ocupaba de sus propios asuntos, y era reconfortante, siempre podían soltar ideas al aire y serían contestados, y si no hubiese nada que decir, tampoco era algo que los incomodase.
Franky se quedó en la orilla, examinando cada uno de los árboles del lugar, estudiando la madera, su textura y colores, nunca venía mal tener una pequeña reserva por si el barco necesitaba reparaciones.
Chopper daba saltitos al tiempo que empacaba frascos y goteros de distintos tamaños, siempre era grato recolectar plantas y flores, quizás podría encontrar algo interesante en aquella isla, se emocionaba con el simple hecho de pensar que podría hacer algún nuevo descubrimiento.
Nami y Robin se dedicaron a armar una zona de relajamiento en la arena, acomodaron sillas, sombrillas y mesas en la playa, necesitaban descansar del bullicio de sus camaradas, Brook las siguió con el pretexto de tocarles música relajante, pero en realidad, él sólo quería verles las bragas.
Zoro no quiso bajar del barco, prefería quedarse entrenando, en su último combate se había dado cuenta de que aún era débil, había estado a casi nada de ser derrotado, pero por alguna clase de milagro, había salido victorioso, no tenía tiempo de distraerse, así que se quedó en la cima del Sunny con el pretexto de hacer de vigía.
Luffy por su parte había saltado primero hacia la isla, y aunque su tripulación le había rogado que no hiciera ninguna tontería, todos sabían que tarde o temprano terminaría metiéndose en problemas, por lo menos no había indicios de alguna sociedad en la isla, así que pensaron que su capitán estaría bien.
Las voces animadas de la tripulación se perdían poco a poco en la distancia, Sanji caminaba al frente seguido por un Usopp que no dejaba de mirarle la nuca. Se habían mantenido en un mutismo que de una u otra forma lograba llenar el ambiente de calma, el simple hecho de estar juntos los relajaba. No tenían la obligación de conversar, y por eso mismo podían dejar todo el estrés de lado. Era hacerse compañía mientras no hacían nada, pero juntos.
Siguieron caminando, esta vez con mayor lentitud, ya se habían adentrado lo suficiente en la selva y era hora de descubrir los tesoros que ocultaba la isla. Sanji examinaba los troncos de los árboles con cuidado, después de todo, no sabía si serían venenosos con el mero contacto. Por otro lado, Usopp sacaba de su bolso algunos instrumentos, entre ellos, cajas para insectos, algunas redes y elementos varios que Sanji no pudo descifrar, le había puesto atención a Usopp sin darse cuenta, y en cuanto vio a su amigo totalmente equipado para atrapar insectos, volvió a su labor inicial.
Estaba sorprendido por la forma peculiar que tenían los árboles en esa área, parecían sombrillas gigantes, y en la cima, podía ver unos frutos anaranjados que brillaban intensamente con la luz del sol. Hizo uso de su skywalk para llegar a la fruta, arrancó una con sumo cuidado para luego bajar a tierra. Olfateó la fruta y le sorprendió el hecho de que fuera una naranja, el olor cítrico y dulzón que desprendían era totalmente fascinante, el color era más intenso del que pudo imaginarse y con gran tentación, la partió en 2, el aroma se volvió más fuerte, tanto, que incluso Usopp que se encontraba a varios metros, pudo olerla. La concentración de Usopp se vio rota por el aroma, se dirigió hacia Sanji con completa curiosidad, y previendo las acciones de Sanji, le dijo.
—No irás a comerte eso ¿O sí?
—Sé que no es lo correcto ir comiendo lo que uno se encuentre por el camino, pero esta naranja… —Pausó lo que estaba diciendo para mirar la fruta, se veía tan jugosa y dulce, el olor podía casi embriagarlo.
Usopp, notablemente molesto, le arrebató las dos mitades y las lanzó a lo lejos. —No vas a comer eso sin antes saber qué es exactamente. Lo mejor será que Chopper examine de mejor manera esa cosa. —Usopp se dio cuenta de su error al botar la naranja, lo mejor sería llevarla al Sunny para su examinación. —Iré a recogerla, y si Chopper dice que no es tóxica, te acompañaré a traer todas las que quieras. —Le prometió mientras se alejaba.
Usopp estaba a pocos metros de alcanzar la fruta, era seguido muy de cerca por un Sanji preocupado por el manejo que el moreno le daría a la naranja, se lo podía ver nervioso, definitivamente, esa naranja tenía un poder especial por sobre Sanji, quizás sería porque tenía un olfato especial para saborear las cosas con tan sólo olerlas, no por nada era un magnífico cocinero. Usopp levantó la fruta e hizo el intento de guardarla en su bolso, sin embargo, el suelo empezó a moverse, como si se estuviera craqueleando.
—¡Cuidado! —Gritó Sanji mientras acortaba la distancia entre su nakama y él, pero el movimiento brusco empeoró el meneo de la tierra haciendo que se abriese bajo sus pies.
Los dos cayeron por el agujero, y a pesar de que había sido una caída considerablemente fuerte, estaban bien. Usopp se levantó un poco mareado al igual que Sanji, se miraron por un segundo para saber si el otro estaba bien, y después de cerciorarse de que no hubiera huesos rotos, empezaron a reír, había sido tan ridícula la situación que decidieron entregarse al humor. Ese era uno de esos momentos en que podía notarse la cercanía entre ellos, mirándose a los ojos, riendo sin parar por cualquier tontería, y en ese simple gesto sentirse completos.
Las risas pararon paulatinamente, y cuando estuvieron calmados, empezaron a examinar el área para salir, Sanji estaba listo para agarrar a Usopp y llevarlo arriba con su skywalk, pero la actitud del tirador le hizo cambiar de opinión.
Usopp se había quedado asombrado mirando hacia una dirección, y cuando Sanji le siguió la mirada, pudo entender el por qué. Frente a ellos se extendía una gran estructura, eran como unas ruinas que se fundían perfectamente con la naturaleza, y a pesar de que a simple vista no podía ser notada, la extraordinaria visión de Usopp la había descubierto.
El rubio sonrió y se acercó a las ruinas para contemplarlas mejor, sin duda era una edificación magnífica, y no solamente por su tamaño, sino también por los detalles de la construcción. Era una clase de estructura que se alzaba como un cono, las piedras que conformaban dicha edificación tenían un tono verdoso y gris que hacía que se confundiera con la vegetación del lugar, además de que tenían un tamaño considerable, las piedras eran lisas, muy bien trabajadas y resistentes, solamente así se podía explicar el hecho de que siguieran guardando esa textura como de recién cortadas, es más, se atrevería a decir que esa especie de templo no hubiese sido construido hace más de un par de semanas, pero la vegetación indicaba lo contrario. Habían encontrado algo más que solamente frutas e insectos, quizás habían descubierto los tesoros de una civilización extinta, y se puso enormemente feliz al pensar el premio que le daría Robin por haber descubierto tan magnífico lugar.
—Quizás haya algún poneglyph. —Dijo para sí mismo. —Mi Robin-chwan se pondrá feliz si es que lo encuentro. —Y con esta idea en mente, se dispuso a encontrar alguna entrada.
Usopp simplemente movió la cabeza en señal de negación. —Hoy estás más imprudente de lo normal. —Le reclamó para después seguirlo, y a pesar de sentir miedo ante las ruinas, se armó de valor para ayudar a descubrir alguna entrada.
Sanji miraba minuciosamente cada piedra, esperando que por alguna de ellas encontrara un pequeño vestigio que pudiera ser considerado como la entrada, sin embargo, ya se encontraban allí horas y no daba con nada. Usopp ya tenía los ojos cansados y los cerró por unos segundos sin dejar de palpar la pared, y de pronto sintió en sus yemas lo que parecía una mínima irregularidad en comparación a todas las grietas que había estado topando. Hizo una mueca y volvió a pasar las yemas por ese lugar, y efectivamente, entre esas dos secciones podía sentir un pequeño desnivel que no había notado antes. Abrió los ojos para cerciorarse de lo que había sentido, y lo vio tan claro que se sintió estúpido por un momento.
—Creo que encontré algo. —Lo dijo en un tono lo suficientemente alto como para que Sanji lo escuchara.
El rubio se dirigió al lugar para comprobar lo que le decía Usopp y se quedó mirando durante algunos segundos esa grieta. Empujaron fuerte varias veces sin lograr nada. —Atrás. —Le dijo de pronto, y Usopp, presintiendo lo que su nakama haría, retrocedió.
Sanji dio tres pasos hacia atrás, y concentrando toda su fuerza en su pierna, chocó fuertemente contra la grieta. Al principio no sucedió nada, pero tras unos segundos, un nuevo movimiento en la tierra los alertó. El sismo no fue tan fuerte, es más, parecía una simple vibración, pero los dos nakama estaban expectantes por si la situación se volvía peligrosa, el sismo se detuvo y con un leve rechinar, una pequeña puerta empezó a abrirse lentamente.
Sanji sonrió complacido y se acercó a la estructura para abrirla de lleno.
—No creo que sea una buena idea. —Le dijo Usopp entre temblores.
El rubio hizo caso omiso y con un rápido movimiento terminó de abrir la puerta. Un humo negro espeso salió del lugar envolviendo a Sanji para después desvanecerse en todas las direcciones. El suceso los había tomado por sorpresa, y después de varios segundos de silencio. Usopp por fin se atrevió a hablar.
—¿Estás bien? — Le preguntó al tiempo que se acercaba.
Sanji no respondió, era como si se hubiese quedado paralizado en el lugar. Usopp por fin llegó hacia él y le tocó el hombro para llamar su atención, pero Sanji se desplomó con el contacto. Cayó inconsciente entre los brazos de Usopp.
—Maldición. —Alcanzó a decir antes de darse cuenta de que estaba atrapado en un agujero y la desesperación estuvo a punto de invadirlo, sin embargo, tuvo un momento de claridad y supo que debía actuar de manera inteligente si lo que quería era salvar a su amigo.
CONTINUARÁ.
Me siento muy feliz al terminar este capítulo, pensé que no se me ocurriría nada cuando vi el prompt en la página de Facebook, pero algo me decía que debía escribirlo, y es que es un SanUso, mi OTP por siempre y para siempre, y aunque el ZoUso también me está llamando la atención, prometo darle cariño a todos los pairings que se me vayan cruzando.
Y Bueno, muchas gracias por llegar hasta acá.
Nos seguimos leyendo.
Suerte!
