Chapter Text
—¡Percy! ¿Qué es este lugar? —El semidiós no sabía cómo contestar porque ni él sabía la respuesta.
Otras luces aparecieron, trayendo a más personas consigo, tanto romanos como griegos y todos parecían confundidos.
—¡Percy! —El semidiós se giró y fue aplastado por dos hijos de Hermes y una de Deméter. Harry ya no estaba allí.
—Hola, chicos. —Logró decir mientras ellos se separaban.
—¿Qué hacemos aquí? —Comenzó Travis.
—¿Por qué el Olimpo se ve diferente? —preguntó Connor.
—¿Cómo estás? ¿Qué tal la misión? —Acabó Katie. El hijo de Poseidón apretó los dientes para obligarse a no llorar. Debían resolver la situación primero, sus sentimientos... después.
—No sé. Aparecí un poco antes que ustedes —respondió evitando, completamente, la pregunta de Katie. Los tres se miraron.
—¿Estás bien? —preguntó la chica. Percy no respondió. Fue un alivio ver que Reyna lo saludaba a unos metros de distancia, distrayendo a sus amigos. Katie no fue tan despistada e iba a insistir, pero Percy se excusó.
—Hey... —Iba hacia Jason cuando la voz preocupada de Will lo llamó—. ¿Dónde está Nico? No estaba con Jason.
El alma de Percy volvió a desgarrarse. Podía sentir como las lágrimas amenazaban con salir, así que las contuvo. No quería hablar sobre eso, sobre su incompetencia para proteger al que amaba y ama. El hijo de Apolo vio la expresión, postura y mirada de Percy; comenzó a negar frenéticamente.
—No. No lo creo... Me niego a creerlo. Dime que de verdad él no est-
—¡Preséntense, semidioses, o mi ira los alcanzará! ¡¡No seguiré tolerando esta falta de respeto!!
Truenos ensordecedores y relámpagos luminosos se oían y veían en las afueras, pero los semidioses griegos solo lo miraron. Ellos ya no sentían temor por los dioses. De hecho, estaban cansados de sus juegos y no querían darles la oportunidad de parecer peones obedientes ante futuros planes macabros.
Los magos, por su parte, no sabían lo que pasaba y permanecieron en silencio. Harry supo que estaban en el Olimpo cuando divisó a Poseidón en su trono, pero el dios no dio señales de haberlo visto, lo que dejó al mago más que perdido. ¿Ya no lo quería? Hermione también lo descubrió y le susurró a Ron la verdad. Este quedó con perplejo al descubrir que se encontraba en el hogar de los dioses.
Los romanos se arrodillaron en breve, pareciendo poco complacidos. Ellos estaban apegados a las reglas, sin embargo, no querían ser marionetas.
—Soy Reyna. Pretora de la Duodécima Legión e hija de Belona. —Al oír eso, los dioses fueron los confundidos. ¿Qué hacían los romanos con los griegos? ¿Qué estaba pasando? ¿Pretora? ¿Por qué no se estaban masacrando?
—Frank Zhang. Pretor de la Duodécima Legión, hijo de Marte y descendiente de Poseidón. —Ares miró al chico y le envió un saludo militar. Poseidón lo evaluó, preguntándose por la maldición y los argonautas. Harry puso atención al oírlo. ¿Descendiente de Poseidón?
—Hazel Levesque. Centurión e hija de Plutón. —Al decir eso, Hades hizo acto de presencia.
Las sombras se arremolinaron en un solo lugar y el dios del Inframundo apareció en toda su gloria. Su expresión dejaba entrever lo confundido que estaba por ver a su fallecida hija. Por su parte, los semidioses de la misión y los magos, estaban en dolor porque Hades era muy parecido a Nico. Su piel pálida, ojos oscuros y aspecto sombrío.
Percy comenzó a soltar lágrimas silenciosas mientras que Jason le pasaba un brazo por los hombros y el mayor ocultaba su rostro en el pecho de su bro. Will estaba igual y sus hermanos intentaban consolarlo sin saber qué pasaba. Pero Percy estaba aun peor, pues Hazel estaba ahí y no tenía ni la menor idea de cómo explicarle que había perdido a Nico.
—¡Hades! ¡Malnacido! ¡¡Rompiste el juramento!!
Zeus estaba furioso. Tomó su rayo maestro y apuntó a Hazel con él, pero el tridente de Poseidón se puso en medio. Eso mostró las diferencias entre los hermanos. El dios del mar era el afable, el que amaba a todos sus hijos y se entristecía ante el dolor de sus hermanos. Él había presenciado el sufrimiento de Hades al perder a sus hijos y no quería que Zeus asesinara, frente a él, a la chica. No quería que la asesinara y punto.
—Paz, hermano. Debe haber una explicación para esto —dijo y Zeus se calmó lo suficiente como para sentarse, pero no para soltar su rayo. Prefirió ser prudente y no molestar a su hermano... Era un demonio cuando se enojaba
—Yo nací antes del juramento, mucho antes. Me dieron una segunda oportunidad —dijo la chica y Hades asintió casi indiferente, pero Poseidón vio más allá. Notó lo feliz que estaba de recuperar a la hija que tanto había intentado proteger.
—¡Lo que sea! Sigan con las presentaciones. —Parecía un niño haciendo un berrinche. Los griegos, habituados a estas reacciones, solo rodaron los ojos y los romanos quedaron incrédulos al ver su comportamiento.
—Jason Grace, hijo de Júpiter.
—¡¡Zeus!!
Hubo un revuelo entre los dioses, pero ningún grito se escuchó más fuerte que el de Hera. El nombrado estaba encogido en su trono y Poseidón y Hades parecían haberse unido en su contra.
—¡Él no es mi hijo! ¡Yo no tengo hijos!
—¿Perdón? —En eso, una chica de ojos azules eléctricos se paró junto a Jason—. ¿Que no es tu hijo? ¿Que no tienes hijos? Entonces, ¿qué somos nosotros?
—¿Quién eres tú? —preguntó Artemisa, viendo la tiara que usaba la chica. ¿Era su teniente?
—Soy Thalia. Hermana de Jason, hija de Zeus y su teniente, mi señora.
—¿Y Zoe? —La cazadora bajó la mirada.
—Se encuentra entre la estrellas. —La diosa imitó el gesto.
—Pero si ambos son hermanos... Eso quiere decir que... ¡¡Me engañaste dos veces y con la misma mortal!! —Hera parecía fuera de sus cabales. Bueno... era la misma diosa de siempre.
—¡Que no! ¡No he roto el juramento! —Zeus estaba acumulando ira, lo que no era nada bueno.
—Padre, calma. Debe de haber una explicación para todo lo que está pasando —intervino Atenea—. Ellos dicen la verdad.
—Eso es cierto —corroboró Apolo y todos asintieron. Era el dios de la verdad, después de todo.
—Si mintieran se los diría —dijo Hermes. Atenea los miró con fastidio.
—Ellos dicen la verdad, pero nosotros no parecemos conocerlos.
—¡Este es otro tiempo! —Todos se giraron en dirección a la voces. Malcolm y Hermione se estaban sonrojando por la atención.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Leo.
—El Olimpo no es como lo recordamos, faltan las innovaciones de... de Annabeth. Además, nuestros padres no nos conocen... Estamos en el pasado.
—Son mis hijos, ¿cierto?
—Sí, soy su hijo —dijo Malcolm—. A ella nunca la he visto.
—Me llamo Hermione Granger. Estos son Ron Weasley y Harry Potter. —Los semidioses y divinidades se miraron sin comprender—. Somos magos.
Los semidioses que no sabían de esto, se sorprendieron. ¡El mundo era cada vez más loco! Los hijos de Hécate estaban curiosos.
—Ya veo. Los bendecidos por Hécate.
Harry no dejaba de mirar a Poseidón. Encontraba increíble y frustrante que el dios, que hace poco había aceptado como a un novio, no lo conociera.
Los semidioses comenzaron a murmurar en relación a la existencia de los magos. Acordaron preguntarle a ellos después.
Las presentaciones continuaron. Apolo hizo un show memorable cuando se presentaron sus hijos y más cuando Will no pareció interesado. Pero nadie, aparte de los semidioses que conocían la pérdida de Nico y Afrodita, sabían la respuesta. Afrodita, por su parte, fue a estrujar a Piper cuando la vio. Hefesto no supo qué hacer con Leo. ¡Él se relacionaba con las máquinas, no con humanos! Y menos con un hijo que parecía de Hermes. Se sorprendió mucho cuando supo que era usuario del fuego. Ares hizo un saludo militar a Clarisse y Hermes comenzó a planear las estrategias de una nueva broma con sus hijos y Leo.
Cuando llegó el turno de Percy, todos los semidioses y magos guardaron silencio.
—Soy Percy Jackson, hijo de Poseidón. —No tuvo que decir nada más para hacer que Zeus se levantara de su trono blandiendo su rayo. Parecía querer atacar a su hermano, pero este solo lucía aburrido.
—Siéntate, Zeus. Tú tienes dos hijos ahí, así que no me fastidies con tus niñerías. —Zeus lo miró mal e iba a responder, pero Hera lo obligó a sentarse. Poseidón le sacó la lengua, para después mirar a Percy y guiñarle un ojo—. Hola, hijo.
—Hola, papá —susurró este. Desistió de llamarle "padre" cuando comenzó una relación formal con su amigo. Poseidón sonrió, pero su alegría se esfumó cuando vio a Harry.
—¿P-Pélope? —Los dioses miraron al mago y se sorprendieron al ver el parecido. Afrodita quería chillar.
—Soy Harry. —El dios no dijo nada más y lo ignoró por completo. No quería remover el pasado.
—...ro Percy no dijo todo.
—Cállate, Leo —susurró Piper.
—¿De qué hablas? —exigió Zeus.
—¡Percy es el líder del Campamento Mestizo, ex pretor y héroe del Olimpo! —Con eso, los dioses no dejaban de mirar al chico que, para sorpresa de Artemisa, parecía avergonzado.
—No estamos diciendo títulos innecesarios, Leo —susurró Percy. El chico se encogió de hombros.
—¿Para qué estamos aquí?
—Las Parcas... —Pero las voces de las Parcas impidieron que Atenea le respondiera a Jason.
—Deberán leer dos libros. Leerán este y el segundo se revelará más adelante. No dañen a los semidioses y crean en lo que dicen. Conforme avance la lectura, recibirán visitas desde distintos tiempos. Esto es necesario. Esta es nuestra voluntad. —El Olimpo permaneció en silencio, aun cuando las voces se apagaron. Solo se rompió cuando un libro apareció en el regazo de Atenea.
—¿Qué dice? —exigió Zeus.
—"La maldición del Titán" —Percy soltó un sollozo al saber de lo que trataba. Jason lo abrazó fuerte.
—¡Comienza a leer!
Hestia actuó rápido e hizo aparecer un montón de sofás. Quedó muy sorprendida cuando los semidioses le agradecieron el gesto... A ella siempre la ignoraban.
—Dice: Mi misión de rescate sale fatal.
—¿Lo recuerdas, Perce? —dijo Thalia, burlándose, pero Percy no reaccionó. Preocupada se acercó a su primo ante la atenta mirada de su señora.
—¿Qué pasa? —El hijo de Poseidón no respondió, así que Jason le susurró que habían perdido a Nico en la misión
La hija de Zeus sabía que Nico y Percy estaban en una relación, como todo el Campamento (ellos llevaron la noticia después de la visita navideña). Oír esto, ¡era terrible! Nico era su primo y parecía que había perdido a dos. ¡Percy estaba destrozado! ¿Podría recuperarse después de esto? Percy ya había perdido mucho... Thalia solo pudo abrazarlo, dejando a Artemisa incrédula. Percy se dejó hacer, sintiendo como las lágrimas se abrían pasó, pero se negó a dejarlas caer.
—¡Comiencen a leer! —rugió Zeus. Thalia miró mal a su padre, se separó de su primo y fue a su lugar.
Percy y Thalia conocían la misión y sabían que sería casi una tortura para ellos.
Ellos amaban a Nico.
Su primo.
Zombie Boy.
El Aliento de Muerto.
Fanstasmita.
El rey de los fantasmas.
