Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2020-05-16
Words:
1,485
Chapters:
1/1
Comments:
3
Kudos:
44
Bookmarks:
2
Hits:
351

Contra las cuerdas

Summary:

Tanjiro sonrió. Estaba nervioso también. Su estómago se sentía revuelto, sus mejillas ardían, y se preguntó si le correspondía tomar la iniciativa. Y de ser así, si Giyuu le correspondería.

Work Text:

Tanjiro se encontraba en el bosque. Todo era demasiado brillante, y sólo pudo fijar su atención en el vapor formado frente a su rostro cada vez que respiraba. Trató de gesticular, sin pronunciar palabra alguna, sólo para comprobar que su rostro seguía ahí.

Su cuerpo completo estaba entumecido. ¿Hipotermia? Vio sus pies, y la nieve cubría hasta la altura de sus rodillas.

No, no sentía frío. Tampoco sentía sus piernas. No era capaz de sentir nada.

La nieve que caía parecía concentrarse a su alrededor, y estaban obligándolo a cerrar los ojos. Fue cuando escuchó su voz. Era tan cálida, pausada y amable. Sonaba tan bajito, pero se sintió como si fuera susurrada suavemente cerca de su oído: su madre llamaba su nombre a sus espaldas.

Luego reía, con la misma liviandad de siempre, de forma contagiosa, capaz de transmitirte alegría sólo con escucharla.

Pero no era posible.

No podía ser ella.

Sintió que el aire abandonó de pronto sus pulmones, y su pecho se apretó. Su boca parecía sellada, y era incapaz de mover su cuerpo.

Sabía que no podía ser real. Tenía que ser un sueño. No era posible, pero siguió luchando en contra de su propio cuerpo. Estaba dispuesto a dejarse engañar si eso significaba verla una vez más.

Sus ojos se abrieron de golpe, y supo en ese mismo instante que estaba en su cama.

Su respiración agitada, su cuerpo sudado. Le tomó un rato acostumbrarse a la habitación oscura.

Las lágrimas caían por sus mejillas y parecía imposible contenerlas. El sueño casi se había esfumado por completo de su mente, pero la angustia seguía tan presente que amenazaba con quitarle el aliento de nuevo.

 

Una mano se posó sobre la suya, y el peso adicional a un lado de la cama le hizo fijarse en el hombre que acababa de sentarse frente a él.

Tomó aire, profundo, y lo botó lento. La voz de Giyuu le ayudó a calmar su pulso errático.

—¿Estás bien?

Asintió. Aun así, con su mano libre impidió que quitara la suya.

—Gracias por cuidar de mi.

Sus sueños se repetían casi a diario, en especial las noches que pasaba sin Inosuke y Zenitsu a su lado, y sus conversaciones infantiles que aliviaban sus noches antes de dormir.

Sabía que Giyuu había sido el motivo de que su sueño se hubiera interrumpido prematuramente, y se sintió agradecido de que velara por él.

—Creí que el buen olfato del que alardeas te alertaría si alguien se acercaba a ti.

Oh. Estaba molesto.

Quiso reír, pero sabía que Giyuu no lo entendería.

Durante el día, las niñas los ayudaban a entrenar, y Zenitsu trataba de destacar, alardeando acerca de la ventaja que le daba tener buen oído. Obviamente, Inosuke no lo dejaría, y acabó arrastrándolo a la discusión.

Tanjiro sólo les seguía en juego, divertido, e Inosuke siempre estaba dispuesto a ganar una competencia. El único que realmente alardeaba, y el culpable del ceño fruncido de Giyuu, era Zenitsu.

No supo cómo responderle. No sabía si debía justificarse, asumió que era demasiado trivial como para hacerlo.

—Habría despertado si fuera otra persona. —soltó. No sabía si era necesario agregar algo más, pero de todas formas lo hizo. —Pero usted no representa ninguna amenaza. Y también sé que no es la primera vez que viene cuando estoy dormido.

Ya no estaba enojado. De hecho, estaba algo nervioso. Tanjiro al darse cuenta sintió que había ganado un punto.

 

Sus dedos se removieron inquietos entre sus manos, pero no le dejó huir de su agarre.

A pesar de que le divirtió su reacción, no había dicho ninguna mentira. Siempre que pasaba días inconsciente, recuperándose de sus heridas en batalla, sentía su olor al despertar, y le hacía inmensamente feliz.

A veces se quedaba junto a él, y otras se paseaba por el cuarto como un gato encerrado.

Esta era la primera vez que tocaba su cama. O lo tocaba a él.

Giyuu pareció tardar un momento en darse cuenta de por qué lo sabía, seguramente por pensar que alguien se lo había dicho, pero apenas se iluminó con la respuesta, usó su mano libre y la llevó hasta su cara con una velocidad a la que Tanjiro difícilmente habría podido reaccionar, sólo para presionar su nariz suavemente con sus dedos.

Tanjiro comenzó a reír, mientras sacudía su cabeza para librarse de su mano.

—¿Y no dijiste nada? —Giyuu también sonrió al verlo reír, y Tanjiro sintió algo cálido recorrer su cuerpo.

—Bueno, no quería delatarlo. Usted tampoco dijo nada. —aún tenia su mano reposando sobre su regazo, y pasó los dedos por su dorso en una caricia casi imperceptible.

Casi.

La mirada de Giyuu se distrajo hacia el movimiento que hacía Tanjiro, sólo para comprobar que no estaba mal interpretando algo, y volvió a sus ojos.

Tanjiro sonrió.

Estaba nervioso también. Su estómago se sentía revuelto, sus mejillas ardían, y se preguntó si le correspondía tomar la iniciativa. Y de ser así, si Giyuu le correspondería.

No tenía dudas. Estaba al tanto de que así era. Detalles como ese le seguían dando la razón y le comprobaban que, efectivamente, estaban en la misma página.

Pero había un tramo eterno de experiencia de la cual Tanjiro carecía y que le impedían pasar de lo teórico a lo práctico.

—¿Hace falta? —preguntó Giyuu.

En un instante, el contexto completo de la conversación había dado un vuelco, y Tanjiro comprobó una vez más la respuesta a su pregunta.

¿Hacía falta decirlo?

Se inclinó hacia adelante, sólo un poco, para acortar la mínima distancia entre ambos, y le besó los labios.

Fue delicado, un roce, apenas considerable como un toque, y volvió a acomodarse donde estaba.

No, no hacía falta una respuesta.

Su transpiración se había enfriado, y su torso descubierto de las mantas le hizo sentir frío de pronto. Sus dedos, ahora helados, también buscaron calor en la mano de Giyuu.

Una respuesta verbal, al menos.

Giyuu quitó su mano, dejando las manos de Tanjiro a la deriva, para posarla sobre su nuca, e inclinarse a devolverle el beso que le había robado.

Tanjiro cerró sus ojos. Se dejó llevar por el movimiento de los labios de Giyuu, y sólo lo correspondió.

 

Fue más duradero, pudo sentir su respiración caliente embriagarlo, hacerlo sonrojar, y su lengua recorrer sus labios, como si pidiera permiso de continuar.

Cuando Tanjiro probó su lengua, llevó ambas manos a su rostro también. Recorrió con cuidado sus mejillas, su cuello, y acabó posándolas sobre su nuca, entre su cabello suelto.

Entró en calor, obviamente. Dudaba que fuera posible no hacerlo luego de un beso como ese.

El sonido que hacían sus bocas, la piel suave de Giyuu al tacto, y el crujido de la madera bajo el colchón cuando Giyuu se movió, Tanjiro necesitaría hipnosis para quitárselo de la mente por la mañana.

Se separaron por falta de aire, pero Tanjiro le impidió alejarse de él, y sus frentes acabaron una contra la otra. Sus respiraciones mezcladas otra vez.

—Quédese. —pidió.

No estaba seguro de si cambiaría algo. No tenía dobles intenciones, sólo quería tenerlo cerca otro rato. El resto de la noche, si se lo permitía. El resto de las noches, si era posible.

Giyuu pareció dudarlo, pero no demasiado.

—¿Quién viene primero por la mañana?

—Nadie. Siempre salgo temprano. Tal vez Inosuke, sólo si despierta primero.

—¿Serías capaz de sentir si viene?

Desvió la mirada fugazmente, incapaz de responder con seguridad. Giyuu sonrió. Volvió a tomar una distancia mínima, pero sus manos se volvieron a entrelazar sobre la ropa de cama.

Sólo estaba siguiendo un protocolo improvisado para que no fuera tan simplista decir que si inmediatamente. Tanjiro lo dedujo, pero lo dejó de todos modos.

—¿Entonces?

Tanjiro se cubrió la boca para bostezar, se movió a un lado de la cama y levantó las mantas, sonriendo.

Giyuu se levantó y se quitó la ropa, la suficiente para dormir cómodamente sin tener que dar más explicaciones de las necesarias si alguien los sorprendía por la mañana.

Se acostó, y Tanjiro se sintió atraído al calor que emanaba de su cuerpo, al olor de su cuerpo, a su voz cuando le preguntó si quería dormir pegado a él.

¿Era necesaria una respuesta, otra vez?

Se recostó sobre su brazo, acomodando su rostro sobre su pecho, envolviendo su torso con su brazo en un medio abrazo. Su pierna poco a poco fue ganando terreno sobre su cuerpo, y también pasó por encima de las suyas.

Giyuu movió unos mechones desordenados que habían caído sobre su rostro, y besó su frente. Tanjiro levantó la vista, y casi no pudo creer la situación en la que se encontraban.

Se impulsó lo suficiente para volver a besar sus labios, y Giyuu volteó para envolverlo también en un abrazo.

Inhaló hondo. Recorrió la espalda de Giyuu por ultima vez en una caricia, y cerró los ojos, cayendo dormido casi de inmediato entre sus brazos.