Chapter Text
┏ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ┓
La vecina
┗ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ┛
• ﹌﹌﹌﹌﹌ ﹌ ﹌﹌ ﹌﹌﹌﹌﹌ •
❀
Un camión de la mudanza se había detenido enfrente del edificio en el cual se alojaban un pequeño Peter junto a su tía May; de el camión descendieron dos personas, una mujer atractiva de tez blanca y cabello rubio ligeramente ondulado que ayudo a bajar a una pequeña niña de cabello castaño y de igual tez clara.
Casualmente cuando la menor alzo la mirada, Peter se había asomado desde la ventana de su departamento, sus miradas cruzaron y la pequeña le dedico una hermosa sonrisa.
— ¡Tía May! ¡Tía May! ¡Es un ángel! —exclamo un pequeño Peter con emoción mientras una gran sonrisa se le pintaba en el rostro.
❀
Sin poder evitarse se volvieron amigos, los mejores, cabe mencionar, había ocasiones que Peter iba a tu departamento y viceversa. Resultaba ya una actividad de lo mas común para ambos y para las mujeres que se encargaban de ustedes igual, además de que estas terminaron siendo igualmente amigas, después de todo en algún momento terminaron cuidando a ambos.
Una vez, que te habías quedado a ver películas con Peter en la noche, tus ojos se cerraban por el cansancio, pero no querías perder ante el sueño, querías terminar de ver la película. Pero al pasar los minutos tu batalla interna estaba llegando a su conclusión y tu no tenias probabilidades de resultar vencedora así que lentamente fuiste cediendo recargándote suavemente sobre tu amigo.
El podía despertarte.
Pero la verdad es que no quería hacerlo.
Quería quedarse un poco más así a tu lado, mirando tu aniñado rostro como si fuera la primera vez. Tus parpados cerrados protegiendo tus ojos, -aquellos tan cotidianos y normales pero para Peter resultaban ser los maravillosos-, tu boca ligeramente abierta, dejando salir suavemente el aire que con brevedad habías inhalado, una y otra vez.
Hasta que el también cayo dormido.
No lo sabias, pero poco a poco,sin siquiera intentarlo. Ibas haciendo que tu tierno amigo se fuera encariñando contigo de una manera distinta a lo familiar o amistosa...
❀
Ambos estaban esperando que aquel bien conocido autobús amarillo pasara a recogerlos para ir a la escuela.
Esperar y esperar...
— ¡Ya viene!— le diste un ligero codazo al castaño con lentes mirando como su transporte avanzaba en dirección a ellos.
Aquel inmenso autobús se detuvo frente a ustedes, Peter se hizo a un lado, de manera en que tu fueras la primera en subir, y una vez arriba pudiste sentir como este comenzó a avanzar... Sin esperar a Peter...
— ¡Oiga! — te acercaste con grandes zancadas al conductor el cual se reía al compás del resto— ¡¡ DETENGA EL AUTOBÚS!!— gritaste lo mas fuerte que podías, todos te miraron confundidos, pero por lo menos se habían callados— ¡¿Pero que le pasa?! ¡Aun faltaba que un alumno subiera! ¡¿Es que ni siquiera puede hacer algo tan simple como esperar a que todos suban?! ¡Es su trabajo!— el conductor te dirigió una mirada de molestia, aun así detuvo el transporte y abrió las puertas — Gracias.— le devolviste la mirada mientras arrastrabas las palabras mirándolo de la misma manera.
Posteriormente te giraste para mirar hacia la puerta pacientemente. Estuvieron así unos momentos hasta que Peter subió de manera rápida, su respiración era agitada y sus lentes descolocados, con un pie ya en el escalón.
— Vamos, Peter — extendiste tu mano hacia el para que la tomara mientras le regalabas una dulce sonrisa.
❀
Iban en la secundaria, la etapa de los cambios, el auge de los jóvenes.
Esa etapa en la que tu cuerpo comenzó finalmente a tomar la figura de una mujer para dejar poco a poco la silueta infantil.
Y a Peter le resultabas aun mas atractiva, mas viva y radiante que cuando apenas habías llegado para convertirte en su vecina y... Su mejor amiga...
— ¡Hey, Peter!— grito una voz a sus espaldas que el bien conocía y que le provocaba la típica sonrisa boba.
Por fin lograste alcanzarlo, tu respiración era agitada, pero la sonrisa que había en tu rostro resultaba imposible de borrar. En tus manos llevabas una caja con envoltura de regalo la cual se la extendiste.
— Feliz día de San Valentin Peter— lo rodeaste en un abrazo y le dejaste un suave beso casi en la comisura de sus labios provocando que sus mejillas fueran tomando color. Sin dejar que te separaras te rodeo con sus brazos y oculto su rostro en el hueco de tu cuello aspirando tu esencia.
✲
Peter se encontraba buscándote por toda la escuela lo mas rápido que podía, acababan de informarles sobre el baile que la escuela estaba organizando. Su corazón latía desembocado, era la oportunidad que necesitaba para por fin declarar aquellos sentimientos que habían ido creciendo por ti al paso de los años.
Ahí estabas, leyendo un libro sentada en el lugar que solían frecuentar en sus ratos libres entre clases que llegaban a tener. Tu cabello ondeaba suavemente con el viento.
" Se ve realmente hermosa ahora... ¡N-No es como si no lo fuera siempre, pero ahora...!"
Su rostro estaba completamente rojo, tomo aire y se comenzó a acercar a ti mientras se mentalizaba sobre lo que estaba a punto de hacer. Al escuchar los pasos levantaste la mirada e inconscientemente sonreíste al ver a tu mejor amigo de toda la vida.
— ¡Hola, Peter!— palmeaste un lugar libre a tu lado, invitándolo a sentarse, él se acerco mas a ti pero hizo un gesto de negación con la cabeza. — ¿Eh? ¿Sucede algo malo? — tu ceño se frunció y poco a poco tu sonrisa se fue borrando.
— Si... ¡N-No, no!— tomo aire y te miro de una manera decidida, pero sus mejillas sonrojadas delataban su nerviosismo— ¡Quería saber si quisieras ir al baile conmigo!— exclamó cerrando sus ojos, pero en realidad lo había dicho de manera tan apresurada que resulto incomprensible para ti.
Hubo un largo silencio, tu te encontrabas tranquila y expectante a que tu amigo de la infancia repitiera lo que había dicho pero el se encontraba tan nervioso que su mirada se encontraba en sus zapatos, como si repentinamente se hubiesen vuelto extremadamente interesantes. Supusiste que sea lo que sea lo que te hubiera preguntando ahora pensaría en tu silencio como su negativa o algo parecido. Negaste divertida, de cierta manera su comportamiento te resultaba de lo más dulce.
— Peter, no te entendí. Hablaste demasiado deprisa — mordiste tu labio inferior para evitar reírte, no querías que se echara para atrás.
— Yo... Bueno, quería saber si... ¿quieres ir al baile... conmigo? —, finalmente dirigió su mirada hacia ti, más específicamente a tus ojos. Pudiste sentir claramente como una corriente te recorría de pies a cabeza llenándote te energía.
— ¡Me encantaría, Pete! — tus ojos se encontraban brillantes por la felicidad que poseías, diablos, es que pensaste que no se atrevería a pedírtelo y tendrías que ser tu quien se lo pidiera.
...
Elegiste para esta ocasión un vestido rojo pasión que resaltaba tu figura, te recogiste el cabello de tal manera que estuviera arreglado pero que no se viera muy trabajado, incluso optaste por dejar algunos mechones sueltos a un lado de tu rostro, no solías maquillarte con frecuencia y tenias el presentimiento de que terminarías echando todo a perder así que optaste por colocarte un poco de labial.
Te miraste con duda en el espejo, girando de tal manera en que lograras verte desde todos los ángulos que pudieras.
"¿Le pareceré linda a Peter así?"
Mordiste tu labio inferior y miraste al techo impaciente hasta que escuchaste que sonaba el timbre.
—¡Ya voy! — gritaste mientras guardabas lo mas rápido que podías tus cosas en el interior de tu bolsa.
— B-Buenas noches...
Tu madre se te había adelantado abriéndole la puerta y dejandole pasar. Te dirigiste a la sala donde tu madre ya se encontraba sacandole fotos con el celular y elogiándolo, ademas de recordarle de los momentos que pasaban juntos y así. Peter no podría estar mas sonrojado, ¿o si?
Al escuchar tus pasos, ambos voltearon a verte.
— ¡______ cariño, te ves hermosa! — tu madre te dedico una gran sonrisa y levanto su pulgar como signo de aprobación — ¿No lo crees,respuesta, tu madre le dio un codazo en las costillas dirigiéndole una mirada picarona.
Avergonzada soltaste una pequeña risa nerviosa mirando al aludido expectante de su respuesta, Peter por su parte se encontraba viéndote fijamente con la boca entreabierta, realmente ni había escuchado lo que dijo tu madre, él se encontraba en su mundo de fantasía, -donde para ese punto ya se encontraban hasta casados-.
— ¿Peter?— te mordiste el labio inferior después de llamarlo logrando que volviera "al tiempo real" — ¿Como me veo?— diste una vuelta en tu lugar para que te viera completamente.
— Te ves hermosa... — contesto sonriendo para luego ponerse nervioso— ¡Me refiero a que siempre te ves hermosa pero hoy...! — comenzó a balbucear algunas cosas mientras su rostro y orejas se tornaban rojas.
Avanzaste algunos pasos hasta quedar enfrente suyo y atrapaste su mano con la tuya entrelazando sus dedos para dejar un lento beso en su mejilla y sin separarte mucho susurraste contra su piel causando que se estremeciera — Gracias, Peter—. Te gustaba ver las diversas reacciones que solía tener, pero te gustaba aun más que actuaba así por ti.
✲
Somnolienta te levantaste de la cama donde aun descansaba el castaño, y sin saber exactamente lo que hiciste termino cayendo algo en tu cara haciendo que por fin te despertaras completamente y soltaras un grito. Te quitaste aquello que te cubría la cara y pudiste ver lo que menos esperabas: El traje del Hombre Araña. Te estremeciste y tocaste la tela disfrutando del tacto, intentando apartar de tus pensamientos la idea de que tu novio era el arácnido héroe de Queens.
"Quizás simplemente le gusta hacer cosplay y yo aquí haciéndome ideas locas" sonreíste calmándote y aferrándote a la idea de que si fuera cierto Peter ya te lo habría dicho y no estaría por ahí arriesgando su vida.
— Cariño...— la voz de Peter hizo que te volvieras a poner nerviosa, especialmente porque te percataste de la preocupación que tenia— No es lo que crees.
Tiene sentido, que se haya estando distanciando, que desapareciera, que obtuviera la pasante Stark - que era conocido por muchas cosas, entre ellas era ser Ironman, un integrante de los vengadores-, que se pusiera nervioso e intentara cambiar de tema cada vez que le preguntabas...
— ¿Cuándo planeabas decirme que eres Spiderman, Peter Parker?— estrujaste el traje en tus manos comenzando a enfadarte cuando abrió la boca y luego la cerro sin decir nada— No lo puedo creer, ¡ni siquiera ibas a decirme! ¿No es así?
— ¡Era por tu seguridad!— finalmente se levanto de la cama y avanzo hacia ti con clara intención de arrebatarte su traje así que lo pusiste detrás de ti para no dárselo, — por favor, devuélvemelo.
— ¡No, Parker! — retrocediste un paso mientras movías tu cabeza en negación— ¿En serio? Yo como una estúpida creí que en serio ibas a la pasantia de Stark, que "estabas ocupado con los exámenes" y un montón de pobres excusas ¡porque quería confiar en ti! ¿Por qué tu no puedes hacer lo mismo?
Peter suspiro y despeino su cabello con una mano mientras la otra la pasaba por su rostro intentando que sus nervios se mantuvieran al margen. -"Pensar que nuestra primera pelea va a ser porque soy el Hombre Araña"- pensó un poco divertido aunque por fuera se veía tenso.
✲
Las manos del joven Parker temblaban de la gran emoción que embriagaba su interior, ya había hablado del tema con su tía May -la cual se había emocionado incluso más que él en ese momento- y le había brindado su total aprobación para el gran paso que deseaba dar. Saco la pequeña caja cubierta de terciopelo del bolsillo de su traje y la acaricio por unos segundos antes de abrirla con una acaramelada sonrisa pintada en sus labios. Ahí estaba.
El anillo con el cual te propondría matrimonio...
Y por todos los dioses, deseaba tanto que aceptaras de lo contrario su corazón definitivamente quedaría completamente destrozado.
EXTRA
« — (tu nombre) (tu apellido), eres en definitiva, la mujer más extraordinaria que podría conocer jamás. Nos conocemos prácticamente desde que eramos niños y siempre estuviste ahí para mi. — Peter acuno tus manos entre las suyas y lentamente fue colocando una rodilla en el suelo y otra doblada en un angulo de 90°— Me he enamorado de tu personalidad, de cada uno de tus gestos, cada cabello, cada lunar, cada uno de tus poros. Estoy totalmente enamorado de ti y no puedo imaginarme una vida sin ti y por eso...
Hizo una breve pausa soltando tus manos las cuales llevaste a tu rostro intentando contener las lagrimas que amenazaban por caer como cascadas por tus mejillas y limpiando aquellas que ya se había escapado dejando un rastro húmedo y salado al descender. Saco la pequeña caja de terciopelo negro del mismo bolsillo donde la había dejado antes de haberte llevado al jardín romanticamente decorado por sus propias manos para ese especifico momento deseando que todo fuera perfecto, un sollozo se escapo de tus labios mientras sonreías cuando la abrió dejándote ver la hermosa sortija de compromiso que se hallaba resguardada en su interior.
— ¿Te gustaría casarte conmigo? »
