Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2014-10-15
Updated:
2015-01-01
Words:
6,417
Chapters:
2/3
Comments:
3
Kudos:
10
Bookmarks:
1
Hits:
324

Being without you is more painful than death.

Summary:

"Las almas gemelas están destinadas a encontrarse, estar juntas, amarse, pero el caprichoso destino las separará, y ese será el sufrimiento mas grande por el que puedan pasar, pero en el final, volverán a encontrarse y estar juntas para siempre..."

 

O un AU en el que Mario y Marco se aman demasiado, pero la vida separa a uno del otro de la manera más dolorosa.

Chapter Text

La idea de pedirle a Marco que se casara con él, siempre estuvo en su mente, Marco era el amor de su vida, la persona perfecta para Mario.

 

Desde que se conocieron en ese estadio hace dos años sabían que estaban destinados a estar siempre juntos, se llevaron perfectamente bien desde el comienzo, y no solo porque tenían una afición enferma sobre el futbol en común, también porque al mirar a los ojos a Marco, Mario sentía algo muy profundo dentro, ver los ojos de Marco, para Mario era como ver todo lo que quería en su vida, era sentir todo el amor que anhelaba, todo lo que necesitaba era a Marco.

 

Nunca fue un gran fan del ‘amor a primera vista’ pero después de conocer a Marco, él podría decir que esa era la verdad más absoluta; después de que el partido terminara, Mario invito a Marco a tomar algo, no hacía falta alguna explicación o una gran resolución del tema, ambos ya sabían que no terminarían siendo solo amigos y ¿para que alargar más la espera de esa persona especial que ambos necesitaban?, se besaron por primera vez y durmieron juntos esa noche, no fue necesario que hicieran algo más, porque eso llegaría con el tiempo. Ese siempre sería un día inolvidable para Mario, no importara lo que le pasara, el recuerdo de ese día siempre estaría en él.

Todo el día siguiente lo usaron para hablar y conversar, podían sentir esa cosa en el interior de sus corazones pero habían unas cosas sobres las que eran necesario hablar. Esa misma semana Marco se cambió al departamento de Mario, para ambos era igual de impresionante que todas sus antiguas relaciones o intento de ellas comparadas con esa que estaban formado fueran simplemente nada. Para Mario, Marco había eclipsado a todas las personas que pudo conocer antes, y ahora su vida simplemente se basaría en Marco.

Las cosas siempre funcionaron muy bien, el nerviosismo que Mario debió sentir cuando Marco le presento a sus padres y hermanas estuvo ahí, los celos que Mario trato de evitar cuando Marco le hizo conocer a sus amigos también estuvo presente, todo siempre funcionó perfectamente en su relación. Pero siempre estuvieron esas discusiones cuando estaban cansados y de mal humor, que ambos quisieran borrar ahora, aunque probablemente para Mario lo peor que paso fue el que Marco se fuera. Ahora no recordaba muy bien como había empezado toda esa tonta discusión y tampoco tenía sentido ya intentar recordarlo; el día había empezado muy bien, y ambos llegarían temprano a casa para poder ver un partido de futbol esa tarde, parecía que sería una buena tarde, hasta que sin ninguno de los dos imaginarlo empezaron los gritos y todo termino con Marco diciéndole que era ‘¡un completo idiota!’, y cerrando la puerta con un golpe, y Mario sentado en su sofá con botellas de cerveza, y whisky, y ….

 

La mañana siguiente seria la peor de su vida, Mario se despertó con la peor resaca, le dolía profundamente la cabeza, tenía sangre seca en su puño y su camiseta, por haber golpeado la pared después de que Marco le colgó en teléfono por tercera vez, pero sobre todo le dolía el corazón, sentía un vacío profundo en su pecho, amaba demasiado a Marco y que ahora él ni siquiera quiera responderle el celular lo lastimaba demasiado, aunque solo hubieran pasado unas horas, Marco lo era todo para Mario, no quería ni pensar en que tal vez Marco ya no lo quería en su vida después de esto, que tal vez nunca volvería a su departamento, que no estarían juntos más.

 

Mario paso todo el día en su cama, sin comer, sin beber, no se ducho, ni siquiera se mudó de la ropa que traía la noche anterior, aún estaba usando la camiseta con sangre; verse bien era lo que menos le importaba, se quedaba dormido cada cierto tiempo, luego despertaba con una nueva pesadilla, lo único que quería era que Marco viniera, lo besara y le dijera que lo amaba, pero eso no paso; termino haciéndole caso a su teléfono que había empezado a sonar desde hace un tiempo, no era Marco porque esa no era la alarma que le había puesto a su –Mario tenía la esperanza de que aún lo fuera– novio.

 

Era Mesut, su amigo desde hace años, no había hablado con él desde el fin de semana cuando Mario lo llamo para felicitarlo por su cumpleaños. De lo poco que Mario intento escuchar, Mesut lo estaba invitando a él y a Marco a una fiesta en su departamento, pero cuando Mario oyó la sola mención de Marco, volvió a sentir esa opresión en su pecho; Mesut le dejo la invitación abierta por si quería ir de todas formas. Mario nunca supo cómo es que termino en esa fiesta, bebiendo tanto o más que la noche anterior, o como es que termino en el grupo de amigos de Karim, un amigo de Mesut, o como es que termino besándose con André, un amigo de Karim, en su departamento. Lo único que quería Mario era tener a Marco a su lado para que lo ame, y ahora estaba en su habitación tratando de sentir un poco de amor de ese extraño.

 

Su puerta fue abierta la mañana siguiente, Mario estaba medio dormido en su cama; en un momento de lucidez boto a André de su departamento, antes de que hiciera algo más estúpido que incluso él mismo, de lo que luego se tuviera que arrepentir. Empezó a llorar cuando André salió por la puerta ayer, y no había parado hasta hace unas horas cuando el sueño por fin lo venció. Marco entro en su habitación y lo vio tirado ahí, cuando Mario levanto la mirada, no sabía si era una ilusión o una alucinación, no movió un músculo con miedo a que si era una alucinación, desapareciera.

 

Marco se acercó a él y le acaricio la mejilla. Mario se sorprendió de que el Marco que estaba sosteniendo su mejilla fuera el real. Mario empezó a llorar de nuevo, y Marco lo abrazo fuertemente.

 

“No me dejes Marco, por favor,” Mario lloró más fuerte. “Lo siento por lo que sea que haya hecho, Marco yo te amo, por favor…“

 

“Shh Mar” Marco lo abrazo aún más fuerte.

 

“Yo te amo…”

 

“Te amo Mario,” Marco hablo finalmente, “Nunca te dejaría. Nunca.”

 

Marco beso a Mario, y él no dudo ni un segundo en responderle el beso; esa noche Marco le hizo el amor a Mario, y lo único que Mario deseaba era que las palabras de Marco nunca se borraran, él le conto sobre André y la fiesta, Mario tuvo miedo de que Marco se incomodara con eso, pero Marco no le tomo demasiada importancia, porque confiaba en Mario, y estaba completamente seguro de su amor. Después de esa pelea, nunca tuvieron otra de gran importancia, algunas por ‘Quien saldría tirar la basura’ o ‘Quien le abría la puerta a los vendedores de libros los domingos en la mañana’ que siempre eran un poco inoportunos, aparte de eso, todo siempre funcionó muy bien.

 

Mario encontró el anillo perfecto para Marco en una joyería muy acogedora en comparación con todas las demás que había visitado antes, cuando le pregunto a la vendedora, –que resultó ser una mujer un poco mayor, que si se sorprendió cuando Mario le dijo que el anillo que buscaba era para un chico, no lo mostró y simplemente le dio a Mario una tierna mirada acompañada de una linda sonrisa, Mario le agradeció mucho eso–, sobre un anillo de compromiso, ella le mostro varios pero solo el ultimo capto su atención, ese era para Marco, ese anillo era el perfecto para Marco, simple pero hermoso, tenía un brillo muy especial, aparte del que tenía por estar pulido, había algo único en él. La vendedora le entrego el anillo en una pequeña caja de terciopelo negro.

 

En el momento en el que Mario tuvo la cajita en sus manos, simplemente no lo podía creer, se casaría con Marco, sería el mejor cumpleaños para Marco, y para Mario también si es que Marco aceptaba casarse con él pero si no…, Mario alejo esos pensamientos de su mente; estaba tan feliz, pero en el momento en el que vio el reloj de su teléfono marcaba las 10:21pm su corazón cayo.

 

El tren de Mario partía a las diez y treinta, era el último del día, si perdía ese, no podría partir hasta mañana a las nueve de la mañana que salía el primero del día. Corrió hacia la calle con la cajita muy segura en el bolsillo de su chaqueta, paro al primer taxi que apareció, y le dijo unas cuantas cosas al conductor sobre que debía llegar a la estación lo más rápido que fuera posible porque su vida completa dependía de ello. Cualquiera pensaría que el destino estaría en contra de que Mario llegara a tiempo, absolutamente todos los semáforos por los cuales el auto estaba pasando, se ponían en rojo, Mario no podía estar más desesperado. Cuando finalmente llegaron, le lanzo unos billetes al conductor y salió corriendo del taxi, tenía el anillo, tenía el boleto, era lo único que necesitaba, iba hacia Marco, no importaba si no llevaba maletas o ropa, estar con Marco significaba todo.

 

Llego frente a la encargada de la taquilla, pero cuando le paso su boleto, ella le dijo que el tren había partido ya, hace solo doce minutos. Mario se alejó lentamente, congelado, que se suponía que hiciera ahora, estuvo parado durante un tiempo en la estación sosteniendo con fuerza la pequeña cajita en sus manos.

 

“Marco…” fue lo único que pudo decir.

 

Cuando llego a su departamento, aún estaba ido, se sentó en un sillón, coloco la cajita y su celular en la mesa frente a él, después de unos segundos, llamo a Marco, seguramente él le entendería después de que le explicara qué había pasado, obviamente no le diría sobre el anillo.

 

Marco no le entendió, no dejo a Mario explicar nada, él suplicaba para poder decirle porque no había alcanzado el tren, pero Marco estaba muy dolido, y no pudo decir nada, lo único que querían ambos era estar al lado del otro ese importante día, pero después de eso, ya no se podría.

 

Mario estaba desesperado no quería que Marco, el amor de su vida, estuviera triste o molesto por su culpa, Maro había estado muy emocionado por su cumpleaños desde hace días, Mario tenía que estar con Marco esa noche, no importaba que. Sin pensar en su total cansancio, tomo el auto que tenía en el estacionamiento del edifico, se subió al asiento del conductor, encendió el motor y empezó a manejar hacia Dortmund, serian casi siete horas manejando, pero lo hacía por Marco, Mario haría lo que sea por Marco.

 

Las cosas no tenían que haber salido así, él tenía que haber llegado a Dortmund en la mañana del cumpleaños de Marco, Mario le habría pedido que se case con él justo en ese momento, y si Marco aceptaba, seria oficialmente el hombre más feliz de la tierra, pero nada termino así.

 

Mario estaba cansado, demasiado cansado, había estado yendo de tienda en tienda todo el día, ni siquiera recordaba que era lo último que había comido. Después de manejar durante casi dos horas sus ojos se empezaron a cansar, y a cerrar, tenía mucho sueño, pero no podía parar, tenía que llegar. Para la tercera hora manejando, ya no podía, sus ojos no lo apoyaban, su cerebro lo estaba traicionando según él. Intento llamar a Marco, pero como antes no contesto, guardo el celular en el compartimiento de su auto mirando una foto que tenia de Marco y él en la pantalla, volvió su mirada al camino, bostezo una vez más y se froto los ojos; escucho un fuerte chillido, neumáticos patinando, trato de buscar ese sonido en la pista; lo último que vio fue unas luces encenderse en el lado izquierdo de la pista, sintió un gran golpe en su cabeza y luego todo se hizo oscuro.

 

Intento abrir los ojos, oía unos sonidos, parecía que estaban a kilómetros, luego de unos segundos se hicieron más claros, eran gritos, y sirenas. Intento ver algo, levantarse un poco, pero no podía mover ninguna parte de su cuerpo, sentía como si su cabeza estuviera siendo golpeada constantemente, sentía en su pecho una presión sorprendente, alguien empezó a moverlo, a sacarlo de los escombros de lo que era su auto, estaba casi inconsciente, pero se había dado cuenta, había chocado y estaba herido, muy herido.

 

No podía morir, Mario no podía morir, no sin antes haberle dicho a Marco que quería casarse con él, que quería que estén juntos hasta el final, si moría ahora, eso no sería posible; no vería más los ojos de Marco, no podría ver más su mirada, que lo enamoro desde el primer momento en el que la vio. Dirigió su vista hacia la foto que aún se sostenía, no sentía bien el brazo derecho sin embargo, el izquierdo estaba aplastado el asiento del copiloto que seguramente en el choque termino ahí, así que hizo todo lo que pudo para mover el brazo derecho hacia el bolsillo en su chaqueta, fue uno de los dolores más traumáticos que jamás sintió, pero pudo lograr lo que quería, sostuvo la pequeña cajita en su mano y la apretó con la mayor fuerza que podía reunir en ese momento, cerró los ojos, ya no tenía fuerzas para nada, podía a alguien llamándolo, pero, era el final, su final, lágrimas empezaron a rodar sobre sus mejillas, no era por el dolor físico que sentía, era porque nunca más podría ver a Marco, la única persona a la que amo más que a su vida, ahora que se estaba muriendo, podía decirlo sin que fuera un simple cliché, Marco había sido la única persona que amo más que a su propia vida, hizo que toda su vida tuviera sentido, y gracias a él Mario podía decir que su vida, si pudo haber sido perfecta.

 

Mario empezó a sentir un frio congelante, las voces y ruidos se hacían cada vez más lejanos y casi ya no los lograba oír, apretó con sus últimas fuerzas la cajita y lo último que deseo fue que Marco nunca lo olvidara, y tampoco al amor que sentía hacia él.

 

 

 

***

 

 

 

Al principio pensó que era una broma de Mario, algo para que Marco se preocupara y lo perdone por no llegar el día de ayer a Dortmund, pero el policía no parecía como si estuviera haciendo una broma; Marco empezó a desesperarse cuando oyó las sirenas de la ambulancia al otro lado de la línea, tenía que ser una broma, no podía ser real que Mario este muerto, el policía le dijo el hospital al que se dirigía la ambulancia, Marco se dirigió hacia allí solo, rezando por que sea una broma, quería con toda su alma que fuera una broma, seguramente él llegaría al hospital y se encontraría con Mario ahí, bien, y entonces él le daría una buena regañada por esta estúpida broma de muy mal gusto, luego lo besaría muy fuerte porque Marco simplemente no imaginaba su vida sin Mario, su mente y corazón luchaban para que eso sea lo que pasara.

 

Cuando llego al hospital, encontró a unos policías dentro, ellos, luego de identificarlo como ‘familiar de Mario Götze’ hicieron que una enfermera lo llevara hacia la sala de espera, Marco estaba muy confundido, ¿Por qué lo hacían esperar si era una broma? ¿Por qué habían tantos médicos y enfermeras corriendo hacia la habitación en la que había entrado la enfermera que lo llevo ahí? ¿Por qué Mario no venía ya y le decía que era una puta broma?....

 

Estuvo sentado por casi cuatro minutos más y ya no pudo, se levantó y se dirigió hacia el pasillo por el que entraban todos, atravesó las dos puertas corredizas que dirigían hacia emergencias; nadie lo detuvo, no había nadie parado por ahí, tenía que encontrar esa habitación, ¿porque no le decían ya que era una broma? Entro empujando las puertas a la primera habitación por la que cruzo.

 

Mario estaba ahí. Pero no era una broma como todo él quería que lo fuera.

 

Se congelo ahí mismo, parado entre la puerta y la cama en la que estaban atendiendo a Mario, los doctores empezaron a gritarle que tenía que salir de ahí, una enfermera llego a él y empezó a tirarlo hacia fuera, ahí fue cuando Marco reaccionó.

 

Mario estaba herido, muy grave, estaba lleno de sangre, tenía un respirador puesto en su boca, cables y algodones por todo su cuerpo; Marco trato de salirse del agarre de la enfermera, trato de llegar con Mario, tal vez sería la única vez que podría, se soltó, pudo llegar a donde Mario estaba, cogió su mano fuertemente, le grito a Mario para que no se fuera, sintió una pequeña presión en la mano de Mario que sostenía, su corazón dio un salto, Mario estaría bien, pero luego de eso el sonido que más odiaría en toda su vida se oyó, Mario no volvió a apretar su mano, Marco empezó a gritar y llorar fuertemente, ese sonido seguía retumbando en su cabeza, los enfermeros lo sacaron de ahí, Marco lucho para quedarse con Mario, de algún lugar salió su mamá y empezó a abrazarlo, lo llevo fuera de la habitación,

 

Y Marco no pudo más. Se desplomo en el piso, se aferró al cuerpo de su mamá y empezó a llorar como nunca lo había hecho en su vida, Mario estaba muerto, Mario se había ido, Marco nunca más podría estar con Mario, nunca más podría estar con la persona que más amaba…

 

Nadie pudo hacer nada, los doctores se habían acercado hacia su mamá para decirle lo que Marco aún se negaba oír, tenía una pequeña esperanza en su corazón después de que salió de la habitación, pero se iba apagando lentamente cada segundo y con esas palabras simplemente murió, ‘hicimos todo lo posible pero no resistió, estaba muy herido, el golpe que recibió en su cabeza fue muy fuerte, y perdió mucha sangre… lo siento’ Lo único que pudo hacer fue llorar más fuerte.

 

De alguna forma termino sentado en un sillón en el hospital, no tenía fuerzas ni para seguir llorando.

 

Los familiares de Mario llegaron, su mamá se acercó hacia Marco y lo abrazo fuertemente, entendía el dolor de Marco, ambos lloraron ahí, en el piso del hospital.

 

Los policías llamaron al padre de Mario para entregarle las pertenencias que tenía en su auto, el señor Götze parcia ser el único que podía estar en pie, estaba ocultando el dolor de perder a su hijo, intentando parecer el pilar de su esposa, pero cuando le entregaron el celular y la billetera de Mario, no aguanto, empezó a llorar desgarradoramente, la mamá de Mario se acercó a él, y lo abrazo, al igual que los hermanos de Mario que acababan de llegar, el corazón de Marco cayo más cuando vio la escena. Mario no podía estar muerto.

 

Marco se había quedado mirando hacia la pared, su mirada simplemente estaba ida, recordaba todos los momentos que había pasado con Mario, cuando se conocieron, su primera vez juntos, la navidad que pasaron en Alemania solos…, en ese momento su mente empezó a castigarlo, Marco empezó a creer que esto era su culpa.

 

Había sido él quien le había colgado a Mario la noche anterior cuando él le llamo para decirle que no podría llegar ese día a Dortmund, pero Marco había sido tan estúpido, Mario cogió su auto y manejo en medio de la noche por que él había actuado como un completo idiota. Pensaba que todo era su culpa.

 

Alguien le toco el hombro sacándolo de sus pensamientos, era la mamá de Mario, ella le acaricio tiernamente la mejilla, Marco y ella siempre tuvieron una buena relación como nueva familia, desde que Mario presento a Marco con su familia. Se sentó a su lado y saco un paquetito del bolsillo de su abrigo.

 

“Marco…tengo que darte algo” Ella lo miro con mucha tristeza, Marco dirigió su mirada hacia, no tenía la capacidad de sentir nada después de todo lo que había pasado ese día.

 

“No...no quiero sonar molesto…pero ahora no tengo…ánimos para nada…” ‘Ni nunca más’ pensó.

 

“Marco me acaban de dar esto, y sé que será muy duro para ti pero nosotros queremos que tú lo guardes…”

 

Marco hizo una expresión de confusión, ¿de qué estaba hablando? Ella saco la cajita  de su bolsillo, cogió la mano de Marco, que seguía mirando hacia otro lado, y coloco la cajita ahí. Marco miro lentamente hacia su mano, su corazón empezó a palpitar intensamente, sentía ese escozor detrás de sus ojos.

 

“Ese anillo era para ti…”

 

“Él quería–”

 

“Lo encontraron en el auto de Mario, él te amaba Marco,” Su voz se quebró, “Sé que tú también lo amabas, conserva esto como un bello recuerdo de su amor Marco…lo siento” Ella le levanto de su asiento llorando, no podía seguir intentado ser fuerte después de eso.

 

Las lágrimas de Marco caían por sus mejillas ya, su corazón volvía a romperse en miles de pedazos ese día, su estómago empezó a revolverse, su cabeza empezó a zumbar, se sentía muy mal, no solo físicamente sino también emocionalmente; lentamente abrió la cajita, sus manos temblaban, mas lagrimas caían por sus mejilla, y ahí estaba, un hermoso anillo con una inscripción en él ’I Love You More Than My Life’.

 

Marco lloro más fuerte, sostuvo la cajita fuertemente en sus manos; Mario había muerto, y sin él, Marco podía sentir como él también estaba muriendo lentamente, estaría vio pero por dentro simplemente no existiría más, como estar muerto en vida.