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Missing | ↬ Kiribaku

Summary:

Kirishima Eijiro y Bakugou Katsuki, dos mejores amigos que se conocieron en la Academia UA y en poco tiempo se volvieron inseparables. Mejores amigos, iguales, soulmates, tantos adjetivos para nombrar aquella pareja tan dispareja de la clase A. Un chico con personalidad totalmente explosiva, que posiblemente terminarías rostizado si tratas de simplemente tocarlo pero un genio por donde lo veas y por otro lado tenemos a literalmente "un sol", demasiado amable, siempre esta pendientes de todos y de repartir sonrisas. Un poco torpe pero con un sentido de cooperación envidiable.

Así eran ellos, y se complementaban tan bien.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: I.

Chapter Text

—Chicos ¿Alguno de ustedes ha visto a Bakugou? —Preguntó Kirishima a su grupo de amigos que se encontraban reunidos en la sala común, hablando tranquilamente de diversos temas. Hace unas horas atrás el rubio cenizo había desaparecido de su vista y estaba preocupado porque en la mayoría de las veces, le avisaba si se ausentaba un poco.

—¿Bakugou? Hace rato no lo veo. —Le respondió Mina, encogiendo sus hombros echándole una ojeada a Sero el cual estaba silbando mirando a todos lados menos al pelirrojo. En eso, Kaminari le dio unas cuantas palmadas en la espalda a su amigo recordándole que no debía preocuparse, estaban hablando de Katsuki Bakugou. Pero, de todas formas, se excusó con sus amigos para dirigirse por los alrededores del todo el campus buscándolo.

¿Dónde se había metido?

Empezó a apresurar su paso, pero en cierto punto se tropezó que hizo que cayera al suelo. Maldijo en voz baja y observó el causante de ese pequeño incidente, y era nada más y nada menos que un celular. Pero lo peor de todo y aquello que detuvo su corazón, fue que era de su mejor amigo.

Era el celular de Bakugou, y estaba casi destrozado.

Se asustó pensando que había sido su tropiezo, pero ¿Acaso era posible? Para nada, tomo el pequeño celular entre sus manos buscando alguna pista. La pantalla estaba destrozada y presentaba golpes en la parte trasera. Observó su alrededor, sintiendo como el pulso de su corazón se aceleraba cada momento. No dudó demasiado cuando fue directamente hasta la salida de la UA, con unas lágrimas en sus ojos gritando el nombre del rubio. ¿Debería informarlo? Sabía que Aizawa enloquecería, pero era lo más sensato. Apretó el puño sintiéndose impotente, colocando el celular en su pecho para volver a los dormitorios.
Kaminari lo estaba esperando en la puerta, y como se encontraba sintió su corazón encogerse. Tenía los ojos hinchados, su cabello estaba alborotado y no dudó en correr a los brazos de Kirishima buscando consuelo. En eso, salieron también Mina y Sero uniéndose al abrazo dejando demasiado confundido al pelirrojo. ¿Qué hacía pasado? Hasta que no vio salir a Midoriya, no comprendió la situación.

—Kirishima...Se han llevado a K-Kacchan.

Todos en la clase 1-A estaban en silencio observando el televisor que tenía puesto el canal de noticias, donde se enteraron de todo. O solamente de la parte que sabía la prensa. Al parecer un villano con quirk desconocido ingresó esquivando toda la seguridad de la UA, pero tuvo la mala suerte que justamente se encontró con un estudiante, Bakugou Katsuki que trató de detenerlo, pero ambos habían desaparecido del lugar, sin dejar muchas pistas a excepción de diversas grabaciones hechas por transeúntes que estaban por la zona. De haber visualizado una sombra negra junto a un rubio que estaba gritando y tratando de escapar. Se reproducían dichas grabaciones una y otra vez en la mente de Kirishima que no evitó soltar un gritó ahogado.

Los profesores fueron a verificar su estado y el de todos los demás, explicándoles que ya estaban varios profesionales buscando al Bakugou como si no hubiera un mañana, pero aquello no podría calmar su corazón. Se lo había llevado otra vez, otra vez no pudo salvarlo de los villanos, otra vez odiaba el quirk que tenía, porque no podría ayudarlo a encontrar a su mejor amigo. Quería golpearse, quería llorar, quería ir al cuarto del rubio donde tocaría la puerta suavemente y luego de escuchar sus gruñidos, le abriría y al ver cómo está lo dejaría entrar y aceptando todos los abrazos, donde trataría de calmarlo ya sea escuchando la música que le encantaba, o que vieran alguna película a elección del pelirrojo.

O volver a esas madrugadas donde se despertaba escuchándolo maldecir, como golpeaba unas cuantas cosas en su habitación e iba a dormir con él. Donde siempre le hacía bromas de sus carteles o que su habitación parecía ridícula con tanta decoración, y se sentía en una tienda de pesca. Esas veces donde Katsuki sin pedirlo recostaba su cabeza en sus piernas, esperando que Eijiro le acariciara el cabello y sus mejillas. Esos silencios que nunca eran incómodos, pero nunca se atrevían a romperlos, porque solamente deseaban el calor del contrario, la persona en la que más confiaban en ese mundo.

Pero ahora Kirishima no tenía nada, y sobre todo no creía en aquellas noticias. Su corazón se lo decía, algo peor había pasado, pero nadie lo sabría. Sentía que el mundo le había quitado a lo que más amaba, pero aún nadie lo descubría o tenía realmente la fuerza para hacerlo y verlo destrozado. Aizawa le dio permiso de dormir en la habitación del rubio, pero no era igual. El vacío que sentía en su corazón era demasiado grande que no podría ser llenado solamente con estar casi aferrado a las prendas de su mejor amigo, tratando de pensar que estaba con él en ese lugar.
¿Dónde te habías metido, Katsuki? ¿Estarías bien? ¿Habrás escapado de ese villano? ¿Realmente los profesionales lo salvarían? ¿Debería volver a organizar un plan tonto para ir en su búsqueda? Eran tantas preguntas, pero tan pocas respuestas en esos momentos que se estaba agobiando de todo.
Fue en eso que Kirishima deseó desaparecer.
Donde deseó haber sido más útil para todos, de haber estado pendiente del rubio desde por la mañana antes de que desapareciera. De evitar que Bakugou entrenara solo simplemente porque estaba atrapado en todas las tareas atrasadas y suplementarios que tenía que tomar por sus calificaciones. Tener un mejor quirk, ser realmente el mejor amigo que él rubio necesitaba a su lado, ser mucho más.
No ser él.
Ser algo mucho mejor, alguien más fuerte y capaz de toda situación, alguien que pudiera hacerle frente a aquel rubio explosivo que todos admiraban y deseaban superar. Tener un mejor quirk, una mejor apariencia y no esos horribles dientes de tiburón, su cabello que era un total desastre y su cuerpo que odiaba y nunca lograba estar conforme sin importar todo el ejercicio que hiciera. Donde realmente se daba cuenta que no importaba a cuantas personas pudiera hacer feliz, no importaba que fuera la persona más amable o tratara de ser fuerte porque la realidad era esa, era patético. Y Bakugou ¡Claro que lo sabía! Se quedaba entonces a su lado para hacerlo sentir menos ¿Cierto?
Bakugou no lo quería ¿verdad?
¿Él no le correspondería sus sentimientos, cierto? ¿Debería ir a salvarlo mejor Midoriya? Total, se conocían de más tiempo, y tal vez era la mejor opción.
.
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Una semana después, el desaparecimiento de Bakugou Katsuki era una de los mayores escándalos que estaba azotando a la UA. Donde empezaron a correr los rumores que el sistema de seguridad no era el necesario para los estudiantes, estaba volviendo la desconfianza en los héroes también porque no habían logrado avanzar nada en este caso. Parecía que aquel chico rubio, uno de los que estaban fichados para ser de los próximos tres grandes de la academia hubiera dejado el planeta. Pero no solamente Nezu tenía ese problema entre sus manos, también un estudiante con potencial estuvo casi a punto de suicidarse y en estos momentos estaba tomando terapia, totalmente supervisada y había sido removido a compartir habitación con uno de sus amigos.
En esos momentos todos los profesores estaban reunidos en la sala de juntas, donde no se podría decir exactamente quien tuviera la mejor cara en estos momentos. Por un lado, teníamos a Nezu, tomando un poco de té porque tenía sus nervios incontrolables tratando de controlar tanto a la prensa y pensando en el bienestar de la clase A que estaba fuertemente afectada por todo lo sucedido. Vlad, estaba casi recostado en el hombro de Midnight entre sollozos. No era su clase, para nada hasta competía contra ella pero le destrozaba el corazón ver como todo se había salido de control. –Sin mencionar que tenía que ver como Tetsutetsu estaba fatal por su amigo de la clase A–. Mientras la heroína categoría 18 estaba gastando los pañuelos como si no hubiera un mañana, dándole algunas caricias en el cabello a Vlad cuando podía.
¿Mic? Mic se veía demasiado cansado, llevaba días sin dormir y estaba casi al colapso pero no precisamente por la situación. Porque había tenido que consolar a Aizawa, el cual desde que pasó todo dejó de dormir, no pudo comer en paz y se la pasaba trabajando todo el día sin parar, sus ojeras estaban mas marcadas y su presencia en clase se volvió prácticamente nula. Sin contar todas las veces que había ido a la habitación de Mic, con los ojos hinchados de tanto llorar insultando a todo el mundo por haber tocado a sus chicos, a su clase. Además, el intento de suicido de Kirishima, que agradece profundamente a Kaminari por haber ido en el momento justo y salvó a su amigo pelirrojo de esa estupidez.
Lo de Kirishima fue la gota que derramó el vaso entre todos los de la clase A, porque todos llegaron a pensar en cierto momento que aquel chico que siempre tenía una sonrisa para darle a todos, sería la persona más fuerte o la que trataría de buscar una solución como la vez pasada. Pero cuando vieron que fue la primera en romperse, todos los demás empezaron a caer uno tras uno, donde ni siquiera las bromas de Kaminari les daba demasiada gracia. Todos estaban destrozados, que siempre se la pasaban todos juntos en la sala común reunidos y casi en un abrazo grupal. Esperando que llegara Eijiro de sus terapias para atraparlo entre ellos y darle mimos hasta que fuera algún profesor a decirles que fueran a sus cuartos a dormir un poco.
Y así se volvieron todos los días, donde se despertaban recordándose a ellos mismos que estaban ahí para ser héroes, que los profesionales pronto salvarían a Bakugou y todo volvería a la normalidad. Días donde desayunaban todos en silencio, donde algunas veces Kyoka con Kaminari decidían cantar para animar a todos, que se terminaban uniendo en un tonto coro para ir juntos a clases. Entrenamientos hasta el cansancio, pero físico. Kirishima era llevado por las tardes un rato a terapia, donde uno de los que se encargaba de supervisarlo era precisamente All Might que hacía hasta lo posible para volver a hacer sonreír al pelirrojo, donde al volver a los dormitorios sus amigos lo esperaban con algo de comida y un maratón de películas hasta que llegara la hora de dormir. ¿Con quién dormía Kirishima? Se la pasaba durmiendo entre la habitación de Sero o Kaminari, habían hecho turnos para cuidar al pelirrojo y tratar de animarlo que aquella sonrisa falsa que les daba a todos, no funcionaba.

Jamás volvió a funcionar, porque Bakugou Katsuki no volvió a aparecer. Y Kirishima iba a renunciar a su sueño de ser héroe, había tomado esa decisión luego de debatirlo demasiadas veces cuando lograba estar un poco solo o en las noches donde no podía dormir, aunque tuviera a sus amigos ahí con él.

Le entregó una carta a su director Nezu, inclinando su espalda hacia adelante esperando que el mayor la leyera para poder retirarse ya que, tenía todas sus cosas fuera esperándolo para retornar a casa.

“Buenas tardes, director Nezu.

Me dirijo a usted y a toda la academia UA para presentarles mi respectiva renuncia al programa de Héroes, esperando que puedan cancelar mi matricula y darle el puesto a una persona que realmente lo merece. Siempre pensé que sería un gran héroe ¿sabe? Totalmente masculino, que salvaría a todo el mundo y haría honor a la memoria de Crimson Riot. ¡Él siempre fue mi admiración! Esperaba que mi quirk, por más estúpido que fuera y que solamente era más enfocado en defensa llegaría lejos, pero me di cuenta de todo lo equivocado que estuve estos años.
El ser héroe depende sacrificios, y conocer que toda acción tendrá consecuencias. ¡Que debes de ser fuerte para sobrellevar todos los obstáculos! Y efectivamente, yo no lo soy. Le he fallado, le he fallado a mi madre y sobre todo a mi mejor amigo. Ya he hablado con mi madre del tema, al final de todos aceptó mi renuncia.
¡Cada año hay gente más talentosa! Creo ciegamente que alguien que está ahí fuera merece este lugar, mucho mejor que yo. Espero que lo entiendan, me han ayudado demasiado todo este tiempo con las terapias y han sido muy atentos conmigo. ¡Siempre se los voy a agradecer!
Pero es mi momento de dejar todo esto, ya un familiar me ha contactado para que vaya a ayudarle en otro campo donde necesitan gente como yo. Fue un honor haber entrado aquí a la UA, un honor haber quedado de segundo en el examen de admisión. Tanto usted, Director y los profesores siempre han sido los mejores con nosotros. ¡También hice demasiados amigos que atesoraré con toda mi vida! Les doy muchas gracias por esta oportunidad, espero volver a verlos en el futuro.
Espero que acepten esto, casi no sabía cómo escribir correctamente.

Atentamente.
Kirishima Eijiro.

Para cuando terminó de leer, aquel chico pelirrojo ya no se encontraba frente a él. Al parecer se había retirado antes de que acabara su lectura y en parte lo agradecía porque tenía algunas lágrimas escapando sin permiso de sus ojos.

Notes:

Esto tendrá parte dos, algún día.