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Blue Bird

Summary:

"(...) Y aunque no puedo estar seguro, a veces parece que
Estas lágrimas ya no son lágrimas por amar a alguien"

Cuatro años y un poema en una mañana donde la soledad se siente devorarte. Los pensamientos de Yashiro unas horas antes de su reencuentro con Doumeki

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

 

Estoy completamente absorto en mi soledad.
Noche tras noche, solo en mi cuarto
Pienso y mis pensamientos se reflexionan
En una actuación combinada de este corazón inmutable

Y cada vez que suena el silbato del tren
Empiezo a recordar un viaje, esos recuerdos de juventud
Pero luego me doy cuenta de que no es mi juventud, ni ningún viaje mío
Solo parece un viaje, como los momentos de mi juventud

 

Es un salón de clases del que la luz de las nueve de la mañana escurre por los pupitres y sobre las cabezas de los alumnos. 

Yashiro siente la tibieza matutina mientras escucha el declamar del profesor en turno a lo lejos. La voz se escucha hueca pero las palabras son lo suficientemente nítidas como para entender lo que está diciendo. 

Un sueño que es mas bien un recuerdo. Recostado sobre la mesa mira al frente buscando la espalda de Kageyama y la encuentra recta como un alfiler escuchando al maestro.

Las palabras no significan absolutamente nada para él; al Yashiro de 18 años poco le interesan los versos que nada tienen que ver con su realidad de aquel momento. La poesía es para gente que siente demasiado, y él no entra en esa categoría. 

O eso piensa mientras perfora la nuca de Kageyama con sus propios ojos en aquella mañana donde la luz lastima. 

 

Es así como se despierta con el mismo sol regado por todo su cuerpo desnudo y doliente. Los músculos acalambrados la amargura recalcitrante en la lengua y un cansancio tal que incluso dar la primera inhalada se siente como una tarea titánica.

Tarda al menos dos minutos en reconocer sus alrededores, se ubica a sí mismo en su propia casa, se pasa una mano por la cara que tiene húmeda. No es algo tan romántico como lagrimas, es la nariz que le está sangrando pero no se molesta en hacer nada mientras disfruta de las punzadas de dolor en las ingles que siente se le van a desgarrar; los huesos de la cadera le recuerdan a los dolores de crecimiento de cuando estaba en la pubertad y de alguna manera los relaciona también con su padrastro así que traga su saliva amargosa. Los ojos le duelen desde la parte de atrás. Palpitaciones que le hacen sentir en cualquier momento que sus globos oculares van a salir saltando de las cuencas de su cráneo.

Respira hondo pero se siente ahogar por el repentino golpe de sangre que se le fue a la laringe, el regusto metálico le devuelve por unos segundos a la realidad y lo arrebata lejos de su duermevela.

Hace acopio de todas sus fuerzas para rodar y quedar recostado de costado sintiendo el colchón cálido por el tiempo que el sol lleva pegando justo ahí y se encoge sobre su propio cuerpo con una imagen felina en mente al hacerlo. Vuelve a cerrar sus ojos palpitantes mientras se lleva una mano al pene fláccido que está especialmente sensible e irritado, suelta un gemido ronco al tiempo que libera la tensión de sus hombros que apenas notó tenía completamente rígidos.

Respira con mas serenidad pero con el mismo dolor que ya no tiene idea de donde viene. El sueño de juventud se vuelve a materializar tras sus párpados cerrados. 

El salón de clases, la espalda de Kageyama, los reflejos del polvo de gis levantándose y brillando cuando se encuentran con una cortina de luz.

Juventud juventud... y se mantiene hasta el momento en que la espalda de Kageyama se transforma a unos hombros regios y un cabello mas corto, una nunca a la que se aferró y la línea de una mandíbula atractiva.

Kageyama comienza a transformarse en Doumeki y la vida entera empieza a doler con mas intensidad.

Algo parecido a un gemido le sale de la garganta y frunce sus cejas mientras envuelve su pene lánguido en su mano transportándose a él mismo a otro tiempo cuatro años atrás cuando respirar bajo el peso de otro cuerpo no era asfixiante.

El segundo gemido suena mas como un sollozo mal disimulado al tiempo que sume su estómago recordando el mismo recorrido de la mano de Doumeki por su vientre.

¿Porqué tenía que recordar eso ahora mismo? 

La imagen se materializa y se vuelve mas corpórea, puede ver a detalle la línea fuerte de los hombros de Doumeki al tiempo que penetraba en él y con cada penetración le resquebrajaba por dentro.

No me rompas. Eso le dijo. No quería romperse. Tenía tanto miedo.

Yashiro se estremece entero porque el sol sobre su cuerpo curvado no está ni cerca de sentirse como las manos de Doumeki y aguanta la respiración junto con el cosquilleo del orgasmo o las ganas de romper en llanto.

Quisiera poder arrancarse el miembro y con ello toda la piel para ver si de esa manera puede olvidar el tacto aterciopelado, o la gentileza o los "eres hermoso" que todavía le acosan.

En un castigo a si mismo no se permite terminar. Afloja el agarre y pausa las sacudidas, abre los ojos para encontrarse con la inmensidad de su soledad.

No llora pero se queda en una especie de catatonia con la mano entre las piernas, la nariz sangrante, la piel amoratada. Es el despojo de él mismo.

 

Buscando recuerdos que no están allí, mi corazón
Se cierra, languidece como una vieja caja mohosa de baratijas
Y están estas mejillas hundidas, estos labios agrietados. La amargura criada en crueldad llega corriendo en silencio.

 

Sin darse cuenta recita con una voz reseca. Claro, había terminado por memorizar el poema. No recordaba al autor.

Se quita por fin las manos de los genitales llevándoselas a la cara donde las deja por un largo rato antes de descender hasta su pecho como quien termina de ponerse una máscara y el rasgo hermoso vuelve a él.

No es vanidad, es la verdad. Se precia del buen paso del tiempo por sus facciones. Es un hermoso ejemplar de varón a quien las penas han terminado de refinar su perfil. 

Al menos eso debería agradecer a los hombres que han pasado por su vida, la manera en como han ayudado a darle forma a su estampa.

Entonces toma otra bocanada de aire para llenarse los pulmones y casi reptando por la cama logra salir de ella sintiendo que se ha dejado algo ahí; porque cada amanecer al salir de la cama de alguien siente como se le desprende una parte de si mismo y se queda en las malditas sábanas.

Se sorprende de no encontrarse con el manchón floreado de sangre en cada ocasión. Pero ahí va, otra parte de él dejada atrás. ¿Cuándo va a terminar de desaparecer por completo en las camas de otros?

Ducharse, vestirse, peinarse y perfumarse. Soportar el reflejo en el espejo, intentar dejar de desear a alguien que no puede ser suyo y tras una sonrisa especialmente cruel dedicada a su propia persona, sale de casa.

 

El poema ronda por su cabeza y lo recita de principio a fin sintiendo que se trata de un hechizo que lo va a liberar de aquella melancolía que no lo ha soltado desde la mañana.

En el trabajo todo es lo mismo y en la calle todo es lo mismo y en su cabeza aunque se escucha la rima de cada verso que lo persigue, las rimas que ahora entiende.

Enciende otro cigarrillo que apenas se sostiene entre sus fino labios. 

Con los años ha adoptado la costumbre de bajar la mirada de vez en cuando y luego alzarla, para muchos un gesto despreciativo pero para Yashiro no era mas que la manera de tomar valor un segundo antes de seguir viendo al mundo a la cara.

Entonces sus ojos regresan de bajar la mirada nublada por el humo azulado del cigarrillo y al levantar la vista la vida le devuelve el golpe, con mas cicatrices, con mas años encima pero con los mismos putos ojos... no, no son los mismos, esta vez le han arrebatado algo.

 

Me he acostumbrado a todo y he aprendido a soportarlo
Pero a veces cualquier grado de soledad puede tumbarte
Y aunque no puedo estar seguro, a veces parece que
Estas lágrimas ya no son lágrimas por amar a alguien

 

Dice entre dientes con el cigarrillo en la boca estando bien consiente que su gesto no se ha inmutado en lo mas mínimo pero su corazón lucha por salirséle por la garganta, la piel arde y siente que va a gritar. 

Dejenme gritar.

En cambio, solo repite como estas lágrimas ya no son lágrimas por amar a alguien.

Mientras mira de frente a Doumeki Chikara y se fuerza a creer en ese ultimo verso.

Notes:

El poema aquí citado es "Poemas del Coordero/Poems of the sheep" que forma parte de los Poemas de la Cabra/Poems of the Goat de Nakahara Chuuya.

Este drabble fue patrocinado por horas de poesía y de música triste y mi necesidad de hacer algo especialmente doloroso para Yashiro. Espero lo hayan disfrutado y gracias por su tiempo.