Actions

Work Header

La calidez de mi corazón

Summary:

Después de huir tanto de Fug como de Jahad, Bam y sus compañeros se alojan en el piso más helado de la torre.
Bam está a punto de congelarse y necesita entrar en calor.

Pésimo resumen, sori.

Work Text:

Comencé a notarlo en cuánto lo vi por primera vez desde que había despertado de su coma inducido, se veía igual que como lo recordaba, aunque esta vez yo debía mirarlo un poco desde más arriba, al parecer ya era más alto que Khun.

Cuando sus manos me rodearon en ese abrazo amistoso de bienvenida noté que el cuerpo de Khun, el cual solía ser más helado que lo usual, ahora desprendía calor muy por encima de lo normal.

Al parecer era por fiebres esporádicas, él me dijo no tomarle importancia.

Y así hice. Hasta que volví a ser rodeado de ese calor cuando más lo necesitaba, había algo en Khun que me hacía sentir... Bien.

 

Finalmente la batalla en nido se había terminado, mi maestro estaba de vuelta y todo parecía en relativa paz.

Nos ocultamos uno de los pisos en el que menos nos buscarían tanto Fug como las tropas de Jahad.

Aunque no era de extrañar, era el piso más congelado de la torre de seguro.

Todos tuvimos que recurrir al faro de Khun para ponernos capas y capas de ropa y agruparnos en grupo para no morir de frío.

Estaba tan preocupado de cubrirme con ropas cálidas que no me di cuenta que Khun era quien las repartía sin siquiera pensar en si mismo, y sólo llevaba una camisa delgada.

Recordaba que él siempre solía ser muy propenso a sufrir por las temperaturas, tanto frías como calurosas, me quité mi abrigo y se lo puse sobre los hombros cuando le vi pasarle un abrigo de lana a Rak.

Oh, Bam, no te preocupes por mí —dijo quitándose el abrigo que yo le había dado y me envolvió con el —por favor úsalo tu.

Pero Khun—dije con la nariz congelada, era imposible que estuviera bien.

Estoy bien —dijo sonriendo y siguió repartiendo ropa a mis congelados amigos.

Debemos salir de este lugar cuanto antes, o terminaremos congelados —dijo Isu tiritando de frío frente a una improvisada fogata.

 

Solo debemos aguantar unos días más —respondió Hwa Ryun, quien se hacía la fuerte, pero pude notar que no se movía desde su posición en un ovillo cerca del fuego.

Rak estaba entre mis piernas y me proporcionaba algo de calor. Khun me extendió un snack y bombones.

Todo esto a ocultas, y solo me dio una sonrisa de complicidad, los guardé para después.

Hatz, Anaak y Androssi fueron a ver si el sistema de calefacción de esta casa funciona, de no ser así, te aseguro que lo que saquen de mi cuarto será un cadaver congelado, sin ánimos de ofender, Khun —dijo Isu conteniendo una sonrisa.

Khun solo lo ignoró y se comió un dulce frente a Isu, quien lo miró con destellos en los ojos.

Tu los robaste —

Cómo el tesoro de mi padre —se burló Khun sacándole la lengua.

Me reí cómplice de tal robo, esconder dulces era mi especialidad.

Me moví en mi posición y sin querer mi mano fue a parar sobre la de Khun.

Ah, lo siento—dije retirando mi mano rápidamente, pero él no pareció darse cuenta al estar charlando con Isu.

Me quedé mirando mi mano y noté que había sentido algo cálido, miré la mano de Khun y volví a tocarla.

Esta vez Khun sí me miró —qué pasa, Bam?

Estás cálido —dije sin creerlo para verlo solo con una camisa ligera, lo miré incrédulo y él sonrió.

Las ventajas de tener este bicho dentro de mí —dijo sonriendo

Creía que la razón de que él soportara este frío era por su afinidad con este elemento, pero al parecer era el pez de fuego lo que impedía que se congelara.

Rak se levantó de entre mis piernas y se tiró sobre Khun.

Tortuga fogata —dijo Rak aferrándose al cuerpo de Khun mientras este le gritaba que se alejara de una vez ante la risa de todos.

Mi mano ahora de vuelta en mis bolsillos empezaba a enfriarse, no habría estado mal otro rato más al lado de esa calidez.

Hicimos funcionar la caldera —anunció Hatz al llegar con nosotros.

Las salas más cercanas a la caldera están cálidas, cambiemos de lugar —dijo Androssi mientras empezábamos a guardar nuestras cosas.

Y hay suficientes cuartos para cada uno —dijo Hatz.

Pero yo quería compartir cuarto—dijo Isu abrazando a Hatz —hacer recuerdos de camaradería.

Comportate como adulto, por favor —dijo Anaak siguiéndolo.

Vamos, Bam —dijo Khun ya de pie y con Rak sobre su espalda, estiró su mano hacia mí, la que tomé con gusto.

Cálida" pensé pero no dije nada al respecto.

Gracias —dije sonriendo.

 

Rak se negaba a alejarse de Khun, alegando a que él era su fuente inagotable de calor. Pero cedió a dejarlo solo en cuanto le pasaron el cuarto más cálido ya que nadie podía pasar más de unos minutos sin sofocarse, él parecía a gusto.

Déjenme la más helada —dijo Khun —no tengo problemas.

Muy bien, aunque pudimos haber compartido —dijo Isu abrazando a Khun esta vez.

Bam, mira, elegí esta para ti —dijo Androssi arrastrandome hacia una con buena vista, pero los copos de nieve no me daban signos de que fuera muy cálida, aun así ya dentro de la cama pude quitarme unas prendas.

Si era una buena habitación.

O eso creí cuando la caldera que daba calor en mi cuarto dejó de funcionar y en la madrugada me veía tiritando.

Salí a ver si podía solucionar el problema por mi cuenta pero a medio camino me encontré con Khun.

Bam, no deberías estar durmiendo? —preguntó con un vaso de agua en sus manos.

La... Caldera —dije sin dejar de temblar.

Él fue a revisarla y notó que no tenía arreglo de manera pronta.

Iré con Rak —dije, prefería ese infierno a congelarme.

Vas a morir ahí —dijo riendo, su melódica voz hizo eco en mi cuarto helado.

Ya hemos dormido juntos antes, si no te molesta puedes dormir conmigo —dijo amablemente.

Yo solo asentí y bostecé.

Entré en el cuarto de Khun, incluso aunque él había elegido el cuarto más frío, éste era más cálido que el mío ahora mismo.

Me acosté entre las colchas y me cubrí hasta las orejas.

Dormiré ahora, Khun —murmuré contento de no morir congelado.

 

Desperté cuando alguien me llamaba.

Bam, Bam —

abrí los ojos y vi a Khun mirándome preocupado.

Khun —.

Bam, te estás moviendo mucho, quédate quieto por favor —

Lo siento —susurré y me di cuenta que me estaba ahogando entre tantas capas de ropa.

Me quité las prendas extras quedando solo con la ropa que siempre usaba al dormir.

Creo que casi te cocinas —se burló Khun al ver la cantidad de prendas que tiré al suelo —castaña al vapor.

 

Sus ojos color zafiros me miraban medio dormidos y un mechón de cabello le cayó sobre uno de sus ojos cuando se reía.

No sé por qué lo hice, ni con qué intención, pero mi mano ya se había movido hacia su rostro y con cuidado le puse el mechón rebelde tras su oreja.

Khun había dejado de reírse y sus ojos estaban más abiertos que nunca.

Eres muy cálido —susurré sonriendo— es gracias a la flama Yeon?

Eh... Si —susurró evitando mis ojos— aun hay veces que no puedo controlar la temperatura, pero creo que soy más cálido que frío ahora mismo.

Me alegro —dije retirando mi mano.

No es bueno tener fiebre o dolor de cabeza —dijo quejándose.

Bueno, pero me mantiene cálido aún en este clima —dije acercándome a él cuando sentí una brisa colarse por mi espalda.

Me alegro de serte útil —dijo con su tono de ironía usual —me has rebajado de ser tu estratega a tu calefactor.

Khun parecía quedarse dormido pero se esforzaba por mantener los ojos abiertos.

Eres más que eso, y lo sabes —

Bueno, si, tu mejor amigo —dijo bostezando en su mano. No despegue mi vista de tan linda acción —y por supuesto, por encima de Rak.

Me acerqué más a él.

Creo que dormiré —dijo Khun dominado por el sueño— debemos despertar en unas pocas horas.

Otro mechón de su cabello se salió de lugar y le cubrió los ojos.

Volví a retirarlos y quedé frente a esos azules y adormilados ojos. Su mano se posó sobre la mía y nos miramos.

No dijimos nada, todo con Khun era cálido, afectuoso y maravilloso. La forma en que fue el primero en darme su apoyo, quien a pesar de todo seguía aquí, y yo quería estar de la misma forma para él.

Me acerqué lentamente y medí la cercanía de nuestros labios sin dejar de analizar sus reacciones. Sus mejillas se tornaron ligeramente rojas y sus ojos nuevamente estaban bien despiertos.

Bam? —

Puedo... Besarte? —me atreví a preguntar. Mi corazón latía como loco, y no sabía que haría si él me decía que no. Me iría a la habitación infernal de Rak de ser así.

Khun no dijo nada, pero asintió lentamente. Casi me explota el pecho. Dios, era tan lindo.

Junté la distancia entre nuestros rostros y aterricé sobre unos labios tan cálidos como una mañana soleada. Khun no reaccionó por varios segundos hasta que sus labios se movieron debajo de los míos y su mano me acarició el rostro y me apegó más a él. Nos besamos por lo que fueron unos hermosos segundos antes de separarme.

Nunca había visto joyas más brillantes y preciosas como los ojos que me miraban ahora, mi autocontrol dejó de funcionar y no pude evitar devorarle los labios a Khun.

Deslicé una mano hacia su espalda y lo atraje a mi cuerpo hundiendo mis dedos en la piel desnuda de su cintura.

Los labios de Khun no se quedaron atrás, respondía a mis besos con la misma intensidad, aquel chico frío y vil por la que era conocido por todos, ante mis ojos ahora mismo era el ser más cálido y dulce que había visto.

Lo aprisioné con la mitad de mi cuerpo sobre el suyo y él hundió sus dedos en mi cabello.

Bam... Yo...—dijo entre besos.

Le besé el cuello y mi nombre tomó forma en un gemido en su voz y dijo en un tierno suspiro las palabras más peligrosas de la torre, lo miré con mi corazón a punto de estallar y le devoré los labios nuevamente.

Lo abracé como nunca antes, como si tuviera entre mis manos el ser más valioso y preciado de este mundo.

Yo también te amo, Khun — admití sonriendo. Lo empecé a sospechar cuando mi mundo se vino abajo cuando Rachel lo había herido hasta casi hacerlo desaparecer, como mi pecho empezó a latir de nuevo cuando corrí a sus brazos, cuando él estuvo para mí en los peores momentos y me dio ánimos, él era quien más calentaba mi corazón.

Te amo mucho, Khun —repetí subiendome por completo sobre él y no dejé de besarlo.

Mis emociones estaban desatadas y ya no podíamos volver atrás, situé mis manos en sus costados y lo miré a punto de derrumbarme por tantas emociones.

Khun sonrió debajo de mí y me atrajo en un cálido abrazo.

 

Bam, es hora de levantarse— Khun me daba un beso mientras lo decía —debemos reunirnos con los demás.

 

Lo sentí sentarse en la cama y una brisa helada se coló hasta hacerme temblar. Abrí los ojos y vi la espalda desnuda de Khun ante mi, me senté detrás de él cubierto de sus colchas sobre mi espalda y lo abracé por el abdomen.

Bam? Vamos, despierta de una vez —dijo y su voz sonó tan dulce al decir mi nombre.

Uno... Dos... Tres... —dije besando su nuca.

Acaso estás contando los minutos que quieres dormir? —dijo riendo.

No —dije besando su hombro.

...bueno... —sus ojos algo ojerosos por la falta de sueño se encontraron con los míos, le robé un corto beso y luego le sonreí.

Se tocó los labios y su rostro se sonrojó al máximo.

abrigate bien y vamos, si? —dijo nervioso. Se levantó cuando deshice mi abrazo.

Sonreí al ver las tres marcas de besos que contrastaban en su pálida piel, vestigios de la razón que hubiéramos dormido tan poco.

Vamos —dije sin poder evitar dejar de sonreír.