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La boda, la estilista, y un par de zapatos

Summary:

Nemu fue a ver de quien se trataba porque lo más seguro es que fuera su estilista: justo a tiempo. La chica saludó contenta con una leve reverencia, entró a la casa arrastrando sus dos maletas y luego de preguntar dónde sería su zona de trabajo, caminó hasta la habitación corriendo a Ichiro de esta, “Luego puede ocuparse de su cabello” le dijo mientras lo sacaba del cuarto.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Luego de muchos, muchos, muchos días preparando la fiesta, al fin se iban a poder casar. Había sido todo un reto ya que, a pesar de lo mucho que Samatoki insistió en poner todo el dinero para la fiesta, tanto Ichiro como Nemu no permitieron que pusiera más que unos cuantos yenes, así que juntar todo el dinero que se necesitó les costó bastante trabajo; igual al final todo había salido de acuerdo a lo planeado.

Despertaron temprano para comenzar a prepararse y estar listos lo más temprano posible. Algunos amigos extranjeros de Nemu le comentaron que era de mala suerte ver a la novia lista antes de la entrega en el altar y que por eso era imperdonable que no haya preparado una corte de damas de honor para ayudarle a prepararse cuando el día llegara.

—No entiendo a tus amigas, todas esas tradiciones occidentales ¿no hubiera sido mejor solo quedarnos con la ceremonia*? Fue económica y creo que la pasamos bien en la recepción.
—Creo que es interesante probar nuevas cosas, todo esto de buscar el vestido y el salón fue algo muy divertido — Nemu revisó la hora mientras tomaba su taza de café, pronto llegaría la estilista —aunque estamos rompiendo muchas reglas occidentales.
—Bueno, aunque te vaya a ver ya vestida no va a pasar nada porque tú y yo ya estamos casados —Se acercó a darle un beso suavecito a su esposa, y esta aprovechó para acomodarle la corbata.
—Sí — Dijo alegre —, esto es solo el show ¿no? Así que no pasa nada si lo disfrutas un poco.

Ichiro levantó ambas cejas sorprendido de la audacia de su novia justo al mismo tiempo que sonaba el timbre de la casa. Nemu fue a ver de quien se trataba porque lo más seguro es que fuera su estilista: justo a tiempo. La chica saludó contenta con una leve reverencia, entró a la casa arrastrando sus dos maletas y luego de preguntar dónde sería su zona de trabajo, caminó hasta la habitación corriendo a Ichiro de esta, “Luego puede ocuparse de su cabello” le dijo mientras lo sacaba del cuarto. La maleta de la chica era una cosa muy increíble, estaba llena de maquillaje por todos lados y por un momento Nemu se espantó de no saber cómo iba a verse ¿para que tanta cosa? No lo iba a usar todo en ella ¿verdad?

—No te preocupes, no voy a usar todo esto en ti, — La albina dio un respingo por el comentario que la sacó de golpe de sus pensamientos ¿le había leído la mente o recibía ese tipo de pregunta muy seguido? Posiblemente lo segundo — pero es obvio que una siempre debe estar preparada para estas cosas ¿no crees? Así que… este es el maquillaje que quieres ¿cierto? — le mostró en su tablet la fotografía que había mandado cuando agendó con ella — Vamos a utilizar el mismo estilo, pero quizá lo cambie un poco, por la cuestión de la forma de los ojos y el párpado, además tu piel es muy blanca así que quizá estos tonos sean un poco demasiado para ti, pero vamos a ir trabajando en esto ¿okay? ¡Ah sí! Además...— volvió a tomar el ipad y le mostró otra fotografía, ahora con un peinado. —Como no tenías un peinado elegido, sugiero este de aquí ¿qué te parece? — Terminó de hablar con una sonrisa que a Nemu le parecía decía “no te queda de otra más que aceptar” —Se que es mucho que pensar en tan poco tiempo, pero verás que quedarás hermosa. Confía en mi ¿Okay? —pero ya que se la habían recomendado muy ampliamente y que realmente parecía saber de lo que hablaba, confiaría en ella.
—Okay.
—Perfecto. Manos a la obra, entonces.

Mientras las chicas estaban dentro de la habitación, Ichiro decidió jugar un poco en lo que terminaban, por la música dentro y la cantidad de cosas que traía la estilista, calculaba que se tardarían una hora como mínimo en todo lo que tenían que hacer. Puso un videojuego que no había tenido la oportunidad de terminar gracias a todo lo de la boda, se acercó la jarra de agua y unos dulces a la mesa de centro, y justo cuando se sentó listo para terminar esa historia el timbre volvió a sonar; “Yo atiendo” gritó desde la sala para que Nemu no tuviera que interrumpir su maquillaje. Esperaba que la gente que llegaba no se quedaran mucho, en serio tenía ganas de terminar ese videojuego.

—Más te vale ya estar listo porque me parece increíble que aún el día de tu boda te pongas a jugar videojuegos.
—Bueno ¿qué quieres que haga? ¿Esperar sentado viendo la puerta del cuarto mientras alistan a Nemu?
—Algo más interesante tendrás por hacer además de videojuegos— Samatoki había estado más insoportable de lo normal desde hace un par de días, quizá estaba nervioso o algo por el estilo, pero eso no le daba el derecho de estarlo molestando.
—Bueno, bueno, déjalo estar ¿que tiene de malo que juegue videojuegos?
—A mi me agrada, yo juego contigo si quieres— El pelirrojo se aventó sobre el sillón y tomó el mando morado que siempre estaba en la casa de Ichiro.
—¿Puedes dejar de comportarte como una bestia al menos en la boda de mi hermana? Ni el kimono elegante te quita lo animal — Kuko le mostró la lengua al albino, haciendo que este se enojara y comenzara a gritarle. Sasara solo lo intentaba calmar diciéndole que Nemu debía estar a punto de salir a callarlo por alterar la paz de su casa.
—¡ONII-CHAN, CÁLLATE!

Ichiro soltó la carcajada limpia por el buen timming de su esposa y por el gesto que Samatoki había hecho cuando esta lo regañó. Ahora no iba a poder terminar su videojuego, pero al menos tenía a sus amigos para distraerse un rato, aunque especialmente uno de ellos estuviera de un mal humor con todo el asunto de la fiesta.

Luego de un rato de videojuegos y snacks, la puerta de la habitación se abrió y la estilista salió con un gesto de haber hecho su mayor obra de arte, seguida de ella, la más bonita novia que jamás podría haber imaginado. Su cabello blanco había sido esponjado de la parte de abajo, adornado con una linda línea de flores blancas justo en el medio, haciendo que la parte de arriba se viera lisa y acomodada en contraste con los rulos de abajo. El maquillaje era ligero pero lindo, colores cafés y un lindo shimmer* entre hueso y blanco, acompañado de un ligero gloss durazno en los labios. Para finalizar el vestido, blanco, pomposo, lleno de flores desde el torso hasta los pies, con mangas pero hombros descubiertos. Samatoki se le quedó viendo atontado, mordiéndose los labios para no llorar, lo cual Sasara no dudo en hacerle notar con su comentario, lo que resultó en un golpe del albino para el más bajo.

—Wooow, Nemu-chan, que linda estas — Kuko se acercó a ella y la tomó de una mano para darle una vuelta —Ichiro tiene mucha suerte y…
—Estoy listo para otra ron— La setta* del pelirrojo fue a azotar con la cara de Ichiro, quien cayó al suelo cuando recibió el golpe de la sandalia apenas regresaba del baño. Nemu llevó una mano a su boca para ocultar la risa —¡¿Qué te pasa?!
—¡Ah! Lo siento, por un momento me dio coraje que tuvieras una esposa tan linda.
—No seas ridicu… wow— La aludida se encogió ligeramente de hombros y camino para ayudar a su novio a levantarse. Una vez de pie se le quedó viendo con la boca ligeramente abierta, estaba anonadado. La tomó de las manos y se alejó un poco para verla mejor, Nemu solo sentía que sus mejillas se acaloraban.
—La vas a desgastar, niño— Ichijiku había llegado para recoger a la novia y llevarla al salón porque era imposible que cuatro hombres, una novia y un vestido gigante entraran en el pequeño carro de Samatoki. La mujer se acercó a su ex-subordinada haciendo a un lado al novio, y le acomodó el collar que traía— Te ves radiante, una pena que estes rodeada de toda esta… gente —Samatoki hacía gestos burlescos por detrás de ella como si la estuviera imitando, lo que causó que Sasara soltara una pequeña risa. Ichijiku los vió de reojo cuando los escuchó, pero hizo caso omiso —, aunque admito que parece ser tu esposo sabe lo que tiene frente.
—Claramente, señora —A Ichiro no le gustaba la idea de que Chuuoku estuviera presente en su boda, pero entendía lo importantes que eran para Nemu —sería un tonto de no notarlo.
—Pues al menos no eres tan idiota como se esperaría… Bueno, solo pasaba a decir que te espero en el carro, toma el tiempo que quieras, pero recuerda que no está tan cerca el salón— Cuando la directora salió de la casa Samatoki no se aguantó para maldecir en voz alta -aunque no tan fuerte para evitar ser regañado nuevamente-, Ichiro se acercó otra vez con Nemu y le dió un beso.
—No le hagas caso, no sabe cómo decir “felicidades”.
—No sabe ser educada y muchas otras cosas, pero tiene razón, te ves… wow, increíble. No puedo esperar para casarme de nuevo contigo, soy tan afortunado de tenerte en mi vida, de que me ames y seas mi esposa. Te amo con todo mi corazón— Juntaron sus frentes de manera amorosa y se quedaron así hasta que el hermano celoso les interrumpió, un poco por que se les haría tarde y otro tanto por que aún no se acostumbraba a ver a Ichiro besando y siendo cariñoso con su linda hermana.
—Voy a ir ya al carro ¿sí? Te veo en el salón, no vayan a llegar tarde ¿okay?

Nemu terminó de despedirse de la estilista, le dio las gracias y le ofreció llevarla a su casa si lo necesitaba, la chica se negó, dijo que llevaba su propio carro y que además quería hacer algo con el cabello del novio. Kuko soltó una carcajada rápida mientras recogía su setta. Ichiro se despidió de Nemu por última vez y le aseguró que no tenía nada de qué preocuparse. Una vez solos la estilista no perdió el tiempo y peinó al novio para que se viera elegante y guapo, justo como su esposa. No tardaron mucho en el peinado de todas formas.

Ya listos los cuatro y luego de revisar dos veces cada detalle que se les pudiera haber pasado, consideraron que ya podían partir. Salieron todos, Kuko no desaprovechó la oportunidad de robar unos cuantos dulces del plato de la mesa, y ya una vez en el carro Ichiro se aseguró de volver a darle otra revisada a las cosas que llevaban. Arrancaron y el festejado venía haciendo un repaso mental para que no se le olvidará nada: los regalos para los invitados, los anillos, las tarjetas para asignar los lugares, sus votos matrimoniales…

—Ichiro-chan— Lo llamó Sasara.
—¿Qué pasó?
—¿No habías comprado unos zapatos la semana pasada?— El pelinegro bajó la mirada y cuando vió sus tennis echó la cabeza hacia atrás maldiciendo todo.
—Samatoki, da la vuelta, olvidé mis zapatos.
—Ups, no creo que se vaya a poder— Kuko estaba volteado viendo como eran atrapados por una laaaaaaarga fila de carros— vas a tener que pensar en otra cosa —Ichiro quería que se lo tragara la tierra ¿había cargado con todo menos sus zapatos? Si Nemu no lo mataba, Samatoki lo haría. Se quedó pensando, buscando una opción viable para la situación.
—Prestame tus zapatos.
—¡¿QUÉ?! ¡Voy a creer que olvidaras tus tontos zapatos, idiota! ¿No podrías ser más tonto?— Su cuñado comenzó a sacarse los zapatos y se los aventó a los pies para que se cambiara.
—Quedan un poco grandes, pero nada que moleste.
—Al parecer Ichiro ahora está en los zapatos de Samatoki para cuidar a Nemu— Todos se quedaron callados cuando Sasara hizo el comentario hasta que Kuko rompió con una risa fuerte y sonora.

Samatoki siguió conduciendo mientras refunfuñaba por el descuido de Ichiro, pero ya no se quejó de nuevo, de sus zapatos se encargaría él luego, lo más seguro es que tuviera algunos sucios en la cajuela, pero Nemu no tenía porqué enterarse de ese incidente.

Notes:

*La ceremonia de la que habla Ichiro es la tradicional, la que es sintoísta.
*Shimmer: son sombras para los ojos que tienen pigmentos reflejantes. No son como tal un iluminador o glitter, solo es la sombra que refleja la luz y se ve bomnito.
*Setta: es una de las sandalias tradicionales de Japón, es la que esta a ras del suelo.

Agradecimiento especial a BilingualShipper porque hizo la broma de Sasara y los zapatos ( ◞・౪・)◞ Con esto termino esta serie, hubiera querido hacer más pero #escuela en línea.

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