Work Text:
Desde hace unas semanas que el joven Higashikata ha notado algo extraño.
Al principio creía que solo se trataba de su imaginación, sin embargo, al pasar de los días lo comprobó: Camino a la escuela, en los recesos y en pocas ocasiones, hasta en la calle, alguien lo estaba siguiendo.
No podía decir con certeza si era alguien qué conocía ni sabía sus verdaderas intenciones pero como la sensación era cada vez más molesta, decidió hacer algo al respecto.
Un día, después de terminar las clases, les dijo a Koichi y Okuyasu:
—¡Qué tonto soy! Creo que me he dejado algo en el salón de clases... Chicos, mejor adelántense.
—¿Eh? Bueno, te esperamos en la salida, ¡pero apresúrate! Me muero por ir al Arcade —dijo Nijimura.
—Si, si. Vuelvo en un minuto.
Cuando volvió a la sala —y como era de esperar— sintió la presencia de esa persona detrás de la puerta, así que tan pronto como tuvo la oportunidad, invoco su stand.
—Crazy Diamond!
Pero no sucedió nada.
¿Acaso no se trataba de un usuario, entonces?
Solo para corroborar, uso a Crazy Diamond para inspeccionarlo y para su sorpresa, se dio cuenta de dos cosas: La primera es que no podía ver su stand (sino, seguramente lo habría atacado) y la segunda es que se trataba de una chica.
Oh, no...
—Dime, ¿cuánto tiempo vas a seguir allí?
—Hah-
Una figura femenina se asomo por la puerta de a poco, hasta que Josuke pudo verla por completo.
Lucía como cualquiera de sus compañeras de clase. Nada fuera de lo normal.
Y aunque ya tenía una idea de a donde iba todo esto, quiso preguntarle de todas formas.
—¿Entonces? —el chico del tupé se llevo una mano a la nuca —. Mira, lo siento pero no tengo mucho tiempo ahora así qué... ¿Por qué me has estado siguiendo?
La chiquilla apretó los labios y aunque en un principio se mostró dubitativa, se le acercó y le entregó lo que parecía ser un sobre de papel.
"Ah, lo sabía" pensó el chiquillo.
—Oye... Lo lamento, pero tendré que rechazarte. Aprecio el gesto, pero no creo que-
—¿Uh? Pero si no es para ti...
—¿Qué?
Hubo un silencio incomodo que duro un largo rato hasta que Josuke volvió a hablar.
—Quiero decir- ¿por qué me darías una carta de amor si no es para mi?
Pudo ver como las mejillas de la fémina comenzaron a tomar un color rojo.
—Me gustaría que se la entregaras a tu amigo...
—¿Koichi? Creí que todos en la escuela sabía que esta saliendo con Yamagichi, uhm-
—¡Es para Okuyasu Nijimura!
Otra vez silencio.
Si Higashikata hubiera estado sentando en una de las ventanas del salón, de seguro se habría caído de espaldas.
—¡Un momento! ¿¡Estás hablando en serio!? —decía, impresionado (o más bien, impactado)—. ¿¡Te gusta Okuyasu!?
Avergonzada, la muchacha le hizo un gesto con las manos para que bajara la voz.
—Eh- lo lamento. Pero dime... ¿Por qué no se la das directamente? Estoy seguro de que se pondrá feliz, EN SERIO, MUY FELIZ —recalcó mientras la tomaba de los hombros. Ya hasta podía imaginarse a su amigo llorando por haber recibido una confesión.
La expresión de la muchacha, que antes era de bochorno, cambio a una de tristeza de un segundo a otro.
Fue ahí donde le explico su dilema: Iba a irse del país en un par de días por el trabajo de su padre, por lo que incluso si le expresaba sus sentimientos al chiquillo cara a cara, jamás podrían concretar un noviazgo como tal. Es por eso quería entregarle la carta, así al menos no quedaría con la amarga sensación de nunca haberse confesado.
—Así que por eso estuviste siguiéndome todo este tiempo...
—Me disculpo por eso... Siempre que planeaba acercarme a ti para pedirte el favor me acobardaba a último minuto o no podía hacerlo porque Nijimura estaba contigo.
—Aunque tengo curiosidad de saber cómo es que te enamoraste de él... ¡Pero ya está! No te preocupes, se la daré.
—¿¡De verdad!?
—Yep. Aunque es una pena que no quieras entregársela tú misma, seguro que habría gritado de emoción.
—¿Gritar quién?
Una voz masculina —y bien conocida— hizo eco en el salón de clases en ese momento.
—O-Okuyasu.
—Oi, Josuke! ¿Qué se supone que estás haciendo? Como te demorabas un montón vine por ti, me tenías preocupa-
De pronto, el menor de los Nijimura se percato de la presencia de la chica. Y no solo eso, también se fijo en la carta que ahora estaba en manos de su amigo.
Inmediatamente se echo a llorar.
—¡Espera, viejo! ¡No es lo que estas pensando!
—¡Buaaaaah---! Así que por eso no volvías. ¡Debí haberlo imaginado, bastardo suertudo! Uaahh---
—Viejo, ¡te digo que no es eso!
—Pf... Pftt...
Sin poder evitarlo, la chiquilla que antes había enmudecido, empezó a reírse por la escenita que se había formado entre esos dos, captando la atención de ambos.
—¿Y tú de qué te ríes? Eh- ¡¿Te estás burlando de mí!?
—Nijimura-kun...
Todo fue bastante repentino desde ahí. En un momento, la muchacha tenía al lloroso chiquillo tomado del brazo y en otro, estaba besado una de sus mejillas con todo el cariño del mundo.
Aquello descoloco a Josuke y aún más a Nijimura, quién dejo de llorar al instante y ahora parecía estar en las nubes.
—Diviértanse en los videojuegos —les dijo la chiquilla antes de irse corriendo por los pasillos.
Higashikata lanzó un suspiro mientras miraba de reojo a su atontado amigo y después, observo la dichosa carta que seguía en sus manos.
Tendría que dársela después, o de lo contrario seguro se desmayaría.
