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Un evento inesperado

Summary:

A pesar de mantener una relación secreta por algo más de un año, Amity y Luz están bastante bien. Con el cumpleaños de Amity y la nueva noticia que recibieron, quizá ya no tanto.

Notes:

¡Hola a todos! Quería escribir una historia Lumity larga y pensando en las cosas que podía hacer por alguna razón esta idea extraña vino a mi mente y no se fue, así que aquí estamos jaja.

Espero actualizar seguido, ya que pienso en esto como un ejercicio para obligarme a ser constante.

Advertencia: Esta es una historia omegaverse. Cabe aclarar que jamás he escrito omegaverse y no sé muy bien del género, así que me tomaré libertades creativas.

También publicado en otras plataformas bajo mi nombre de usuario.

Chapter 1: La noticia

Summary:

El comienzo de todo.

Chapter Text

—¿Qué te parece?

Amity miró con detenimiento el coche frente a ella: un flamante auto color gris de aspecto deportivo, caro, último modelo seguro, impecablemente aparcado en la entrada principal de la mansión Blight. No muy segura de cómo sentirse o cuál era la reacción que su padre esperaba de ella decidió hacer lo más seguro: caminar y tocar el cofre, fingiendo admirar los detalles y accesorios que venían integrados. Pareció estar en lo correcto, su padre lucía complacido, incluso sonrió, un gesto que no era común en él.

—Es bonito —admitió Amity. No era mentira.

—Es tuyo. Feliz cumpleaños, hija mía.

Podría ser un gesto lindo, al menos si alguien lo veía desde fuera, solo un padre con demasiado dinero regalarle un coche a su hija menor por su cumpleaños, pero Amity sabía que no era así. Nada era gratis, todos los regalos venían con obligaciones invisibles que tenía que cumplir o eran un símbolo de estatus para recordarle a la gente a su alrededor que eran menos que ella.

Satisfecho, Alador le dio una ligera palmada en el hombro y algo hizo que la chica tuviera la valentía de mirar a su progenitor a los ojos, estaban fríos, sin expresión o señal de amor.

—Gracias, padre —respondió firmemente, ignorando la sensación desagradable en su estómago. No sabía cómo iba a tolerar el desayuno.

—Puedes usarlo para ir a la escuela hoy, es momento que Edric y Emira dejen de llevarte. Conseguiste tu licencia estas vacaciones, ¿no?

—Sí. —Amity sabía que otra respuesta sería inútil. Abogar a que no había nada de malo en que sus hermanos la llevaran solo haría enojar a su padre, y decirle que odiaba conducir solo lo haría peor.

—Bien, vayamos al desayuno, sería desafortunado que llegaras tarde al primer día.

El señor Blight se dio la vuelta y entró al interior de la mansión dejando una sensación pesada en el ambiente. Las sirvientas de la entrada por su parte hicieron una pequeña reverencia al ver a sus empleadores entrar y a Amity le sorprendió la inmutes de sus semblantes, sobre todo porque su padre era alguien de porte muy fuerte. Finalmente, él las ignoró y cruzó el final del pasillo con dirección al comedor principal, a la par que Amity lo seguía mucho más lentamente y consiguiendo algo de distancia.

Casi de inmediato se detuvo a mitad de su recorrido para admirar un cuadro familiar aparatoso a mitad del corredor. Este recibía a los visitantes y presentaba a la familia Blight: Amity en el centro con un porte seguro e impenetrable, a su lado sus padres con semblante calmado y, mucho más discretamente detrás y con iluminación muy tenue, tanto que podías ignorarlos si te lo proponías, Emira y Edric haciendo un intento de sonrisa. Su estómago se revolvió nuevamente, un año había pasado desde la toma de esa foto y probablemente la renovarían pronto.

Al llegar al comedor Amity encontró a su padre sentado leyendo el periódico. Su madre estaba sentada en la cabecera tomando una taza de café y solo sus hermanos se dignaron a mirarla.

—¡Hey, Mittens, feliz cumpleaños! —gritó Edric muy animado, sentado a unos asientos de sus padres.

—Nuestra hermanita ya cumple 21 años, ¿quién lo diría?, por fin mayor de edad en toda la regla. —Emira suspiró con ternura.

Amity contuvo las ganas de decirles que dejaran de burlarse de ella. Su padre por otro lado no ocultó su molestia. Sus feromonas de ira comenzaron a inundar la habitación a pesar de no expresar algún comentario de disgusto, quizá porque sabía que era inútil reprocharles algo a Edric y Emira.

"Suertudos" pensó, al ser sus hermanos betas no les importaba hacer enojar a sus padres, pues no sentían mucho. Ella siempre pagaba los platos rotos, soportando ese ambiente sofocante y por consecuencia estando de mal humor.

—¿No vas a agradecerles a tus hermanos sus felicitaciones? —preguntó la señora Blight, y Amity arqueó una ceja. Generalmente ella era aún más estricta con ellos.

—Gracias —dijo simplemente, sentándose al lado de los gemelos, pero más cerca de sus padres que ellos, mientras un sirviente le servía una taza con café y la entrada del desayuno.

La chica estaba a punto de tomar su tenedor cuando sintió su celular vibrar en su bolsillo. Miró rápidamente a sus padres y al ver que estaban ocupados leyendo decidió arriesgarse y mirar su teléfono. Al desbloquearlo vio que era un mensaje de Luz. Pudo ver una imagen de ella sosteniendo un pastelillo con una vela que mostraba el número 21, y una pancarta llamativa de fondo con el mensaje "¡Feliz cumpleaños!", todo acompañado de una extensa felicitación acompañada de muchos corazones y caritas sonrientes. No pudo evitar sonreír tontamente al terminar de leerlo. En respuesta, Amity le envió un corto agradecimiento, junto a más corazones y caritas sonrojadas. Luz le respondió inmediatamente un "te amo" con más corazones y caritas. Amity un "yo también te amo", con muchos emojis de corazones cruzados por flechas.

Estuvo por soltar el celular al sentir a Edric pisarle el pie, aunque el chico no lo hizo con demasiada fuerza. Amity estaba a punto de reclamarle en voz alta hasta que vio un mensaje entrante de Emira diciendo "Quita esa mirada tan tonta de tu cara o padre y madre sabrán que algo sucede". Amity tragó saliva y rápidamente guardó el teléfono. Por fortuna sus padres no habían notado nada de lo que había pasado, y respiró hondo para calmar su corazón, pues tampoco quería irradiar alguna reacción física que llamara su atención.

Cuando terminó su entrada los sirvientes trajeron su plato fuerte, pero antes de poder comenzar a comer su padre la llamó.

—Amity, ven a la firma bancaria cuando termines tus clases. Tengo a algunas personas que quiero que conozcas, habrá una reunión de negocios y me gustaría que estuvieras ahí. Tú la dirigirás.

—Bien, padre. —Solo alfas asistirían, sabía que era para ponerla a prueba.

—Edric, Emira, —Los gemelos ni alzaron la cabeza, pero no por descortesía, sino por algo vergüenza por la forma en que eran tratados, como el segundo plato—, arréglense antes de nuestra llegada. El fotógrafo vendrá después para la nueva foto de la entrada y no queremos hacerlo esperar.

Al terminar el señor Blight se fue inmediatamente a trabajar, mientras Emira, Edric y Amity terminaban de arreglar sus cosas, los primeros para el trabajo, pues recién se habían graduado de la universidad y estaban en su primer trabajo, un cargo no demasiado alto en una de las tantas corporativas de sus padres, y Amity para el primer día de un nuevo ciclo escolar. Tenía que dar una imagen impecable, sobre todo como hija de una de las familias más reconocidas de la ciudad y probablemente del país.

Amity fue llamada por su madre, que se acercó a corregir su abrigo mal acomodado. La chica sintió la misma presión que sentía con su padre, pero peor, y más que nunca envidió a sus hermanos. Ser beta debía ser una bendición. Odalia le sonrió después de darle una extenuante inspección y volteó a ver un espejo cercano a ellas, incitándola a que se mirara. Amity miró el reflejo de su madre y poco después el suyo, e hizo mala cara. Si estar cerca de su madre y padre era un sufrimiento no imaginaba como debería de sentirse la gente en su presencia, considerando que era una alfa hija de dos alfas, alguien con más presencia y feromonas de lo normal, una especie de monstruo "puro" o "limpio de inmundicia". Esa era su maldición, a pesar de que sus padres la trataban en un pedestal, pues mucho estatus, poder y orgullo venía acompañado cuando hablaban de ella. Por intentar tener un hijo como ella es que se rebajaron a casarse el uno con el otro, un alfa con un alfa, algo no tan común o bien visto, y lo peor es que funcionó.

—Mittens, tenemos que irnos o se nos hará tarde —interrumpió Emira, con tono respetuoso al notar a su madre.

—Con cuidado, hija mía —susurró la señora Blight, antes de agacharse y besar a Amity en la frente.

No hubo despedida para Emira y Edric, pero era rutina. A Amity no le parecía justo, que sus hermanos fueran tratados como basura solo por nacer diferentes a lo que sus padres esperaban de ellos. La chica contuvo un suspiro cuando salieron al patio lejos de la mirada intrusiva de su mamá, e intentó alejar esos pensamientos mientras agarraba incómodamente las llaves de su nuevo coche. Realmente no quería irse en ese auto tan ostentoso.

Antes de dar un paso sintió la mano de Emira y Edric acariciándole la cabeza. La sonrisa de sus hermanos la reconfortó y alejó momentáneamente su soledad, algo que solo ellos y Luz podían lograr.

—Conduce, Mittens, puedes hacerlo. —Edric se acercó a su oreja, susurrándole ahora—. Y estaciónate en la siguiente calle, yo tomaré el volante a partir de ahí. Tú vienes sola de regreso, ¿de acuerdo?

No había malicia en su voz, solo preocupación genuina.

—Bien —respondió Amity. Quizá su cumpleaños no sería tan malo.

***

Eda entró rápidamente a la cocina al escuchar un fuerte estruendo. No se equivocó, daba la impresión de que un tornado había pasado por el interior de la casa con toda la masa y crema pastelera en la mesa, sillas, gran parte del piso y las paredes. Su dolor de cabeza empeoró al ver a Luz trepada torpemente en una escalera plegable intentando quitar una pancarta de feliz cumpleaños. No sabía en qué concentrarse, si en el desorden y en que Luz tenía que irse pronto a la universidad, o en regañarla porque parecía que estuvo a punto de caerse.

—Hey, niña, ¿qué diablos pasó aquí? —Al final decidió ir por lo primero.

—Oh, ¡Eda! —Luz saludó animadamente desde las escaleras, intentando recomponerse como si nada hubiera pasado—. Nada, una graciosa historia. —Lanzó una pequeña risa, intentando volver a bajar la pancarta, pero sin éxito, estaba demasiado alto—. Uy...malditos brazos de nerd y Hooty gigante, debí haberla colocado yo y no pedirle ayuda.

—¿Quién cumplió años? —Eda se acercó a tomar un poco de la masa y comerla. No estaba mal debía de admitir—. Wow, esto es bueno, ese pastelillo luce bien también, quizá debería ponerlo en el menú de la cafetería.

—¡Gracias!, y es el cumpleaños de Amity —Luz sonrió mientras bajaba ágilmente de la escalera, rindiéndose en bajar el letrero.

—Ah...la niña Blight.

—¡Eda, ya hablamos de esto muchas veces! —gritó Luz algo molesta, y Eda solo se rio de lo adorable que se veía su hija adoptiva. Aunque la chica lo intentara no podría ni intimidar ni a una mosca; no por tonterías biológicas, sino porque ella era demasiado noble.

Aún lo recordaba con tanta claridad, como hace un año Luz regresó a casa tomada de la mano con una chica de pelo bicolor, castaño con verde. No necesitó que le dijeran su nombre para saber que se trataba de la hija heredera de los Blight y cuando le dio la mano su olor lo confirmó, ese aroma asociado a la corrupción e inmundicia de las élites.

La alfa venía pensativa y cabizbaja ese día, pero la miró directamente a los ojos cuando se presentó y afirmó ser la pareja de Luz, y Eda tenía que darle crédito por eso. Quizá por ello no fue demasiado dura con ellas, fingió pasarlo y no hacer preguntas intrusivas, solo le dijo a Luz que su vida era cosa suya y amenazó a Amity de que la vigilaría muy de cerca.

—Qué rápido pasa el tiempo —murmuró Eda, algo ida y pensativa—. No la odio, creo que me cae bien...podría decirse que tiene valor.

Aunque Eda no hizo preguntas no era tonta, se mantuvo cerca, muy cerca. Las observó detenidamente durante el transcurso de un año y no tuvo que esforzarse mucho, pues las dos pasaban mucho tiempo en su casa o en su cafetería, La Casa del Búho. Aun así, les dio el beneficio de la duda. Sabía que Luz era una buena chica, no por nada la crió lo mejor que pudo, con valores, autoestima, amor y enseñándole que su condición de omega no definía quién era o su valía ante otras personas, que sus instintos biológicos no lo eran todo. Gracias a eso quiso depositar esperanzas en la joven Blight, ya que reconocía que su hija no se dejaría manipular o engañar por una persona de corazón podrido.

Al final no encontró nada en Amity más que una chica adolescente con mucho dinero, demasiadas obligaciones, poco tiempo libre, pero que sin duda amaba y respetaba a Luz. Era hasta gracioso como una alfa de su porte se comportaba de forma tímida e inocente frente a su hija. Además, nunca la juzgó a a pesar de los rumores y su mala reputación. Abrió su corazón a Luz también, y era todo lo que Eda podía exigirle.

—Aunque siempre me molestó que me dijera Dama Búho. —La mujer se quejó al mismo tiempo que se acercaba a la cafetera y servía una taza, recordando que la primera vez que la saludó usó ese nombre.

—¡Fue un accidente!, y no la corregiste... —Luz lucía tímida y entrañable—. Y bueno, así te presentas con los clientes de nuestra cafetería, ¿no?

—Estoy bromeando, niña —dijo Eda, riendo un poco.

Sí, Eda sintió confianza, pero también preocupación. Se quedó pensativa, tomando un sorbo de su café recordando que Amity cumplía 21 años. Cierto, sabía que Luz era una buena chica, y sabía que Amity a pesar de todo también lo era, o no había hecho nada para dudar de sus intenciones, pero, ¿qué era lo que seguía? Ambas tenían una relación estable que no daba señales de acabar, aunque muy discreta, y ya estaban por salir de la universidad. La familia Blight no iba a estar contenta y definitivamente no iba a tolerar a Luz o a dejar que Amity hiciera lo que quisiera siendo que era la única alfa de su familia. Amity era diferente a otros alfas de alta sociedad, eso era verdad, pero Eda no la veía capaz de darle la espalda a sus padres, como ella antiguamente hizo en el pasado.

Un reloj sonó ruidosamente sacándola de sus pensamientos, la alarma habitual para que Luz no se retrasara para la escuela. La universitaria se sobresaltó, diciendo algo como que Willow no tardaría en llegar a la parada de autobús, así que corrió apresuradamente por todo el lugar intentando acomodar las cosas mientras se arreglaba el cabello para lucir presentable. Eda suspiró con cansancio ante esa escena, resignada que le tocaría limpiar la cocina.

—Lo haré yo, mejor apúrate —insistió con desganas. Ya la pediría a Hooty, el mesero–guardia de seguridad que le ayudará, era su culpa después de todo.

—¡Bien! —Luz corrió un poco para alcanzar su bolso que estaba en una esquina de la cocina, se lo colocó y se acercó rápidamente a Eda para besarle la mejilla y abrazarla —. ¡Te quiero mamá, nos vemos!

Eda solo le sonrió y le dio palmaditas en la cabeza.

—Sí, sí, yo también, ahora ve. No olvides el pastelillo de Amity y tu desayuno —dijo pasándole dos bolsas de papel.

—Eh, creo que solo el pastelillo, tus pasteles de zanahoria me dieron dolor —contestó la chica sobándose su estómago, haciendo una pequeña mueca de incomodidad mientras tomaba la bolsa del pastelillo de cumpleaños.

—¡Hey! Pues se vendieron como pan caliente —se quejó la mujer, para después sonreírle con orgullo, como si no fuera nada—. Bueno, agarra algo para desayunar y llévatelo.

Al final Luz optó por una opción que parecía segura, unos bollos rellenos de crema pastelera. Esperaba que estos no fueran demasiado malos, Eda no era reconocida por ser una buena pastelera pero no era demasiado mala, y últimamente todos sus desayunos le causaban dolor de estómago. Comió uno mientras se apresuraba a la parada de autobús, aunque poco después detuvo su paso al cansarse rápidamente. Era extraño, últimamente pasaba mucho, la chica esperaba que eso no afectará su rendimiento para el equipo de porristas, pues habría partido de rugby pronto.

—¡Luz! —gritó Willow cuando la divisó, saludándola desde la distancia e instándola a que se apurara, ya que el autobús se acercaba peligrosamente a la parada. La omega hizo un esfuerzo que le sacó el aire de los pulmones, pero alcanzó a subirse al camión.

—Uff, eso estuvo cerca —dijo Luz, cansada y con náuseas repentinas que afortunadamente pasaron pronto.

—¿Mañana difícil? —preguntó comprensivamente Willow, ambas chicas sentándose en unos lugares libres al fondo.

—Y que lo digas, ¡es el cumpleaños de Amity! —La morena se calló repentinamente, recordando que estaba en un lugar público. Willow también tenía cara de espanto, pero volteando a ver alrededor nadie les estaba prestando atención, de hecho no había mucha gente, quizá porque esa ruta era para la Universidad de Hexside, que era principalmente para las familias adineradas de la ciudad donde todos tenían auto—. Ups.

—Hablando en serio, me pregunto cómo han durado con una relación secreta un año siendo que no eres la maestra de la discreción. —Willow alzó una ceja.

—Muy buena pregunta. —Luz le guiñó el ojo—. No lo sé... ¿quizá organizar nuestros tiempos? No nos vemos mucho en la universidad al estar en carreras diferentes, eso ayuda, solo compartimos el taller de lectura y casi siempre estamos en la Casa del Búho. En las fiestas del equipo de rugby siempre está rodeada de gente al ser la capitana, y yo estoy con Gus y Viney.

—Es...sorprendente. —Willow se quedó callada—. Sé que salen desde hace un año, pero sigue siendo irreal, como no las veo tanto tiempo juntas...digo Gus y yo hemos pasado algo de tiempo con ustedes, pero entiendes a que me refiero.

Luz le dio otra mordida a su bollo reflexionando las palabras de Willow. Sí, podía entenderlo, aunque para ella no era así. Amity había dejado muy en claro que su relación tenía que ser un secreto no por vergüenza, sino porque no quería que sus padres se enteraran y Luz entendió. A pesar de eso, la chica no sentía que pasaba poco tiempo con ella, todo lo contrario. Siempre encontraban algo de tiempo en las horas muertas para verse y Amity pasaba casi diario a la Casa del Búho, a veces minutos, a veces horas, además, lograba quedarse en su casa a dormir al menos dos veces al mes. También estaban esas cosas de alfa y omega donde se ayudaban mutuamente como pareja, pero eso no tenía que decirlo.

—Bueno, no importa, ha sido agradable hacer las pases con Amity de alguna manera. —Willow sonrió tímidamente y Luz le devolvió el gesto.

—Amity siempre ha tenido un gran corazón.

El resto del trayecto se hizo corto gracias a la compañía de la otra. Ambas eran grandes amigas desde la infancia, las mejores, aunque ahora no estaban en la misma carrera. Para fortuna de Luz ambas chicas compartían muchas actividades juntas así que no se sentía sola. Además, Willow siempre la escuchaba cuando tenía alguna preocupación omega que a veces no podía decirle a Eda.

Al llegar a Hexside siguieron juntas al compartir un taller al que se inscribieron en conjunto. Luz sonrió ampliamente dispuesta a tener un buen día hasta su próxima hora muerta con Amity, pues habían quedado de verse y la omega estaba emocionada de darle el pastelillo que le preparó de cumpleaños.

Lamentablemente no fue así. Al término del primer periodo corrió a vomitar al baño ahuyentando a una chica que estaba tranquilamente arreglándose el pelo. Vomitó mucho, tanto que no sabía de donde salía tanto y se acarició el estómago con algo de dolor y la mirada perdida. Maldijo los bollos de crema pastelera y pensó que era hora de decirle algo a Eda, aunque era raro que ningún cliente hubiera reportado algo a esas alturas.

—¡Luz! —Willow llegó corriendo al baño algo asustada—. ¿Dónde estás?

—¡Aquí! —gritó antes de volver a sentir náuseas y vomitar, espantando más a Willow.

—Luz, sé que culpas a los postres de Eda, pero así ha sido toda la semana, ¿y si estás enferma? —Willow suspiró, mirando con preocupación a Luz, y de vez en cuando a la puerta vigilando que no viniera alguien.

—Puede ser. —La omega tomó aire, por fin las náuseas desapareciendo completamente. Se paró intentando recobrar la compostura mientras le bajaba a la taza del baño y caminaba hacia el lavabo.

Willow lucía inquieta, se le acercó a su oído y susurró discretamente.

—¿Ya tuviste tu ciclo?

—El pasado, y el nuevo no debería de llegar pronto —respondió encogiéndose de hombros—. Además, Eda monitorea bien esas cosas. —Suspiró un poco deprimida—. Quizá debería ir al doctor, pero no quiero molestarla...la cafetería ha estado bien últimamente, pero vamos al día, sobre todo como es mi último año en Hexside y es un poco más caro.

—Podrías venir con mi papá, su consultorio no está lejos de aquí y estoy segura de que no le importará revisarte un poco. —Willow le sonrió comprensivamente—. Tienes una hora muerta antes de verte con Amity, ¿no?, deberías aprovechar.

—Sí...suena bien. —Luz le sonrió y la abrazó—. ¡Gracias, Willow, eres la mejor!

—¡No hay de qué! —respondió la chica felizmente—. Puedes decirle a Gus que te acompañe, tengo clase a esa hora.

Luz se recompuso rápidamente, corriendo de nuevo a los pasillos buscando a su amigo. De seguro todo estaba bien, sus pequeñas náuseas matutinas no le impedirían que fuera un gran día.

***

Amity miró su reloj de mano un poco impaciente a la vez que golpeaba el piso repetidamente con uno de sus zapatos. Treinta minutos, treinta minutos llevaba sentada en la banca de ese parque y estaba comenzando a impacientarse, y no por esperar, claro que no, la paciencia era una de sus grandes virtudes, pero sentía su estómago un manojo de nervios, ¿cómo no?, si Luz había estado actuando extraño desde la mañana para después citarla en ese parque y no en La Casa del Búho, como era usual.

Todo había cobrado un giro bastante extraño. Después del mensaje de la mañana Luz desapareció como si se la hubiera tragado la tierra, para después cancelar repentinamente la reunión que tenían programada por su cumpleaños de una forma bastante sospechosa y con más emojis de los necesarios.

Parecía que algo le pasaba a la omega y no era difícil saberlo, la morena era como un libro abierto, más claro que el agua que no le gustaba y no sabía mentir. Cuando Amity le escribió preocupada si estaba bien Luz afirmó estarlo, diciendo que le daría una nueva hora para verse porque la habían llamado las porristas, para después corregir que "Willow tuvo una emergencia" y más tarde le contaría. Al preguntarle a Willow no le respondió a pesar de que estuvo en línea algunas veces, y al preguntarle a Gus tampoco lo hizo. Muy sospechoso.

Estuvo de mal humor todo el día y no pudo esconderlo, fue notado por todo el mundo haciendo la situación peor. La gente la veía aterrada y con miedo, por lo que no tuvo más opción que pasar su mañana con Boscha, la única persona lo suficientemente valiente para acercarse. No era su culpa en su defensa, solo no podía dejar de preguntarse qué era lo que le pasaba a su novia y por qué hoy de todos los días, siendo que era su cumpleaños y ella estaba más emocionada que la misma Amity. Además, le envió otros mensajes en el transcurso del día intentando insistir un poco más, pero solo recibió respuestas superficiales disfrazadas con caritas sonrientes.

La mañana fue lenta y tortuosa sin recibir noticias. Cuando se hizo tarde y salió de la firma bancaria se rindió en poder ver a Luz al no tener novedades, pero para su sorpresa un mensaje de ella apareció mientras el fotógrafo en la mansión Blight los colocaba para el nuevo retrato, citándola en una hora y en un lugar. No quiso preguntar por qué en ese parque de todos los sitios, siendo que no lo frecuentaban muy seguido a pesar de estar cerca de la cafetería, pero decidió no insistir porque ya era ganancia tener una oportunidad de saber qué estaba pasando, y realmente la duda la estaba comiendo por dentro.

—¡H-Hey, Amity! —La voz de Luz sacó a la chica de sus pensamientos. Amity no sabía en que momento se había acercado tanto sin que lo notara. Definitivamente estaba hecha un desastre.

—Hey —contestó repentinamente nerviosa. Se cruzó de brazos intentando no aparentarlo y soltó una risa que se escuchó torpe, muy torpe.

Un silencio las inundó, uno muy incómodo, y no era gracias a las feromonas de nervios que estaban expulsando las dos.

—Uhm... ¿estás enojada conmigo? —preguntó Luz, de pronto avergonzada al mismo tiempo que apretaba sus manos entre sí y jugaba con sus dedos pulgares. Tenía la mirada baja y un repentino sonrojo inundó sus mejillas—. Por...cancelar.

Amity se sonrojó un poco, el gesto tomándola por sorpresa y sintiéndose menos nerviosa y más dócil. No respondió, no por estar molesta, sino porque se quedo admirando a su novia. Por alguna extraña razón la chica parecía más pequeña y bonita de lo habitual ahí parada junto a la banca, como si una capa de brillo la estuviera rodeando. Quizá Luz lo notó, porque le sonrió tímidamente y se acercó para acariciarle la mejilla. Amity se relajó sintiendo la mano en su rostro y respiró hondo por primera vez en el día, restregando más su cara como si fuera un gato.

—No estoy molesta, solo preocupada —dijo finalmente en un susurro, sus ojos cerrados.

Amity volvió a sentir los nervios de Luz y abrió sus ojos para voltear a verla. La chica no lucía especialmente triste, pero tampoco feliz. Sus ojos no la miraban fijamente, sino que reflejaban confusión y algo de angustia, así que la alfa la tomó de las manos en espera de hacer algo parecido a lo que ella sintió antes, transmitirle algo bueno, una sensación parecida a la protección y seguridad, y parece que funcionó. Luz hizo una buena expresión y se sentó a su lado un poco más animada que antes.

—¿No tuviste problemas para venir? Es algo tarde, lo siento —preguntó un poco más feliz mientras se acariciaba su nuca.

—No hay problema, es mejor así, no hay mucha gente. De lo otro, mis padres creen que tuve práctica de rugby —contestó. Realmente esa era siempre su coartada, sus padres pensaban que practicaba diario y no era para menos, Amity tenía un desempeño impecable en todos los partidos—. Me cuestionaron un poco por la hora, pero les dije que estaría con Skara. Ella accedió a ayudarme y es mi coartada. Además, estuve ocupada todo el día con asuntos de ellos.

—Oh, ¿fue tan malo? —Luz lucía intrigada. Todo parecía normal, como si la mañana fuera un mal sueño.

—Bueno, lo de todos los años, la foto "familiar", además tuve... —Amity se debatió sí decir sobre la reunión de negocios de la firma bancaria. No le gustaba mucho hablar de cosas laborales de la empresa, le daba una especie de ansiedad y podría ser porque la idea de sus padres es que heredara todo—. Eh, tuve recados, pero nada especialmente difícil.

—Oh, bien. —Pareció que Luz no notó nada, aunque seguía teniendo la mirada algo perdida en el horizonte—. ¡Ah, cierto! —La omega sacó de su mochila una bolsa de papel que le estiró a Amity muy emocionada—. Sé que no lo dije cuando te vi, pero bueno...te lo explicaré, primero, ¡feliz cumpleaños!

—G-Gracias —alcanzó a decir la Blight a la par que tomaba tímidamente la bolsa. Al sacar su interior pudo ver dos cosas, la primera un pastelillo con crema batida que lucía algo aplastado, pero al darle un mordisco sabía muy delicioso y, sobre todo, un aroma casero. Lo había hecho Luz y solo eso era suficiente para agitar su corazón. La segunda cosa era un lapicero bastante bonito de Azura que arrojaba luces de colores personalizables—. Es bonito, lo agradezco.

Luz le sonrió.

—Me alegra que te guste. No es mucho...digo, de seguro tus padres te dieron algo más increíble, pero...

—No te compares a mis padres. —Amity la interrumpió, suspirando y tomando el lapicero entre sus manos—. Esto es bonito y me gusta, lo usaré para escribir en mi diario...y quizá algunos fanfics que luego te mostraré.

Ambas chicas se rieron felices y entusiasmadas, pero terriblemente nerviosas. La presión se volvió a sentir en el ambiente y no era para menos, Luz había sacado el tema nuevamente a la superficie. Al menos no era nada grave, o eso suponía Amity, pues Luz se había comportado amable y amorosa, le había deseado feliz cumpleaños y le dio un regalo, así que algo tan malo no podía ser. En la mañana temió haber sido el problema, haber hecho algo que la hubiera incomodado, pero por fortuna no parecía ser así.

—Entonces, ¿qué pasa? —balbuceó Amity, a pesar de que intentó usar la voz más firme que pudo.

Luz enderezó su espalda repentinamente, sus orejas se pusieron rojas como siempre que estaba avergonzada y sus labios se apretaron fuertemente. Sus ojos se abrieron con más preocupación y angustia, pero Amity solo esperó. De pronto, Luz se rió fuertemente, de forma nerviosa mientras volteaba a verla por fin directamente al rostro.

—¡Sabes Amity!, hoy pasó algo gracioso...muy gracioso. —La voz de Luz se hizo cada vez más pequeña entre más hablaba.

—¿Qué pasó?, ¿está todo bien? —Amity alzó una ceja. No quería presionarla, pero si no insistía jamás llegarían ahí—. Me dijiste que algo le sucedió a Willow, pero sé que mentiste. —Luz tenía una expresión de culpabilidad y Amity solo suspiró, mirando al horizonte—. No estoy culpándote o algo, entiendo que quizá es algo que no podías decirme en ese momento, pero debe-...

—Creo que me diste.

Amity se detuvo repentinamente sin habla, volteando a verla sorprendida —¿Qué?, ¿a qué te refieres?

Luz se lamió sus labios y se quedó pensativa un momento, para después verla a los ojos —Creo que estoy embarazada.