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Amor; un significado, un sentimiento que todas las personas tienen dentro de su alma y corazón que los pone felices, para el chico más alto con los ojos rubíes que son totalmente fríos, siendo un humano de corazón suave y bondadoso.
Esa persona se ha ido a la biblioteca de Liones, la primera que este lugar tiene una biblioteca para que los que viven, piensen en las maravillas que puede tener un libro si lo lees, te transmite de puros sentimientos que absorben dentro del entorno personal.
Él estaba en el pasillo de animales, leyendo sobre la vida de los leones. Hasta que vió aun chico de cabellera castaña, ojos miel, que estaba caminando sobre el pasillo de las novelas cortas, buscando cuales leer.
El peliceleste decidió seguir al chico de piel clarita. El chico, se sintió que alguien lo está siguiendo, volteó su cabeza y el más alto se hizo el tonto. Al ver está situación, el pequeño saltó con unas pequeñas sonrisas y el de cabelleras celestes claros, e incluso le lanzó con una pequeña sonrisa abobada.
—Sabes que me estás siguiendo. Con eso sería acoso.
—Jsjs. Ya lo se, ¿me preguntaba por qué te has ido desde el pasillo de los Cuentos Clásicos a de Novelas Cortas?
—Mi hermana me dijo que hay libros nuevos.
—Ah~, ya entendí. Me presento, soy Ban Fox.
—Harlequin Fairy, pero todos me dicen King. Ya que suena a un payaso que también se llama Arlequín, pero sin la "H".
—Hmm, King. Se ve mejor que Harlequin. Pero con la H.
El chico le lanzo una sonrisa dulce hacia el más alto.
—¿Puedo estar contigo, King?
—¡Claro!
Ambos se agarraron de la mano, como si fuera una pareja, pero homosexual. Charlaron sobre sus vidas, sus secretos más tontos y chistes. Dentro de eso crearon una conexión, un gran hilo rojo, un lazo carmesí que estaban destinados a estar juntos hasta que la muerte los separe.
Pasaron meses, hasta que se declararon hacia su amor en cada uno. Desde ahora son novios. Su relación era sana y pura, pocas veces discutían como toda pareja, hasta que se disculpan.
Pasaron años, ya se casaron. Pero un incidente, había un incendio. La pareja estába dentro de las llamas de un apartamento bien sencillo. Los dos corrían hacia la salida, pero el de los ojos mieles está a punto de desmayarse, su vista estaba que cerraba, ya estaba a punto de quedarse por las manos del fuego. Gracias a Ban, lo cargó a su amado para salvarlo. Además, Ban se dió cuenta que le quedaba un poco de vida por el humo y las heridas por lo que pasó hace una hora —fué con un borracho que le acosaba a su amado, sinceramente fue atacado en su barriga, y con un arma blanca. Desde allí comenzó este incendio y todas las personas corrían por las escaleras de afuera y adentro— que no le dejaba de respirar y resistirse. Lo que hizo es lanzar a su novio desde el segundo piso hasta el suelo bien lejos, y para Ban, se pueda quedarse entre las llamas. Probablemente, murió.
Los bomberos vinieron y apagaron esa luz roja combinada al anaranjado, también cargaron a King, ya que estaba tirado desde que Ban lo salvó.
Horas más tarde, el castaño se va levantando poco a poco. Lo que vió fué su hermana, su mejor amigo y su compañero, quién era un rubio con pelo desordenado y ojos esmeraldas. Mirando con pena al igual que los otros dos.
—¿Donde estoy? —preguntó.
—En el hospital, hermano —dijo su hermana.
—¿Y Ban?
—...
Todos estaban en silencio, tratando de no decir lo que pasó.
—¡¿Y Ban?!
—King, cálmate... —Meliodas está calmando a su compañero, pero fue interrumpido al quién lo estaba tranquizando.
—¡¿Y Ban?!
—¡Ban murió, no lo entiendes hermano! —Elaine gritó y se dió cuenta que dijo la verdad con los ojos saltados, y se tapó la boca.
—D-dime que no es cierto —comenzó a caer las lágrimas y dijo con una voz temblorosa.
—Amigo, podemos explicar...
El oji-miel comenzó a sollozar, los demás lo abrazaron tristemente por la pérdida de un ser querido.
Pasaron díez años de la pérdida de su gran amado, siempre lo visitaba a su tumba, junto con su hijo adoptivo, Lancelot. El niño preguntaba muchas cosas y sus respuestas son las mismas.
Al parecer, pueda de que desaparezca la persona de carne y hueso, pero no desaparece su alma y sus recuerdos.
El fin.
—Dime, ¿por qué Lancelot tiene el mismo nombre que el mío?
—Porque, ese eras tú mi hijo.
—¿Y el Ban ese?
—Era tu papá, y yo soy tu papá también.
—¿Y porque tengo dos papás?
—Pronto lo vas a saber cuando seas más grande. Aún hay más aventuras y desventuras por delante. Pronto crecerás.
The End
