Work Text:
Uno de los días más agotadores de su vida estaba llegando a su fin. Después de todo lo que había pasado, se preguntaba si se dormiría apenas cerrara los ojos, o si por el contrario, se mantendría despierto hasta que el despertador sonara a la mañana siguiente. Otra expectativa era que su mente continuara rumiando y pesando todo mientras dormía, dándole un par de sobresaltos en la noche y mostrándole algunos recuerdos a través de pesadillas.
Corrió la puerta de su balcón y salió a tomar un poco de aire antes de apagar todas las luces y conformarse con la idea del insomnio o del sueño intranquilo. De reojo notó que Yamada se encontraba haciendo lo mismo que él, de pie en su propio balcón, reclinado hacia delante con ambas manos apoyadas en la baranda y aprovechando los últimos minutos de luz. Se había oscurecido bastante ya.
- ¿Eri estaba bien?
- No lo sé – respondió con sinceridad -. Mañana tendremos que verificar que su cuerno no siga creciendo ni vuelva la fiebre, pero por ahora quedó durmiendo y se sentía mejor.
- ¿Y tú…? ¿Estás bien?
Aizawa dejó salir un largo suspiro.
Habían dejado una conversación a medias en la sala cuando sus alumnos habían ido a buscarlo para decirle lo de Eri. Obviamente no se sentía bien, pero a la vez, lo que había pasado esa tarde había sido tan extraño, tan inesperado y tan horrible, que creía que todavía no podía salir de su impacto como para sentir todo lo que debía sentir.
- Tampoco lo sé – contestó mientras tomaba asiento en un banquito para continuar mirando hacia los jardines de la U.A.
Una suave brisa corrió por su cara, y por un momento tuvo la impresión de que una gota de agua le golpeó la mejilla, pero no estaba lloviendo; hubiese sido raro que lloviera considerando que ya casi era primavera y que no había lluvia pronosticada para toda esa semana.
- Tsukauchi me habló de la posibilidad de que tengamos que ir de nuevo – retomó con la voz apagada y cansada -. Dijo que me avisaría de ser necesario, pero que era lo más probable. Le dije que mientras sirviera para la investigación…
- Me hierve la sangre de solo pensarlo – dijo el rubio mientras también tomaba asiento en su propio balcón y quedaba mirando hacia su amigo -, pensé que iba a poder calmarme, pero no puedo. Da lo mismo si hablamos con él o no, si logramos comunicación o le sacamos algo de información. Al final del día, seguirá muerto. ¡Es una pesadilla!
- ¿Todavía sigues pensando en lo que me dijiste abajo? – preguntó serio – Sobre tener ese concurso de karaoke con los que le hicieron esto.
- Si llegamos a saber quién fue con exactitud… Les voy a poner las manos encima.
Aizawa también quería saberlo. Considerando que Kurogiri era parte de la Liga de Villanos no había que ser brillante para deducir que el responsable era uno de ellos, pero ¿quién exactamente? Shirakumo había muerto demasiados años antes. Era casi irreal pensar que volviera a sus vidas después de tanto tiempo y de esa forma…
Era enfermizo.
No había podido sacarse esa sensación desagradable de asco, de rabia y de tristeza en todo el día y no lo iba a conseguir hasta que no llegaran al fondo de todo eso. No era muy racional ni muy de héroes pensar en venganza, pero Aizawa sabía que Yamada estaba hablando en serio, y que si efectivamente descubrían quién estaba detrás de eso, él lo iba a seguir hasta el final.
- ¿Fue verdad lo que le dijiste ahí dentro? – preguntó Yamada - ¿Eres duro con tus alumnos porque quieres formar a chicos como él?
- No le mentiría a Shirakumo.
El hombre sonrió tras escuchar eso y asintió levemente con la cabeza.
- Eso creí.
- Antes de hoy… ¿Alguna vez pensaste como hubiese sido nuestro futuro si Shirakumo nunca hubiese muerto y hubiéramos abierto una agencia los tres?
- Más de una vez, y siempre llego a la misma conclusión… ¡HUBIESE SIDO UN DESASTRE! – dijo levantando la voz y apuntándolo con uno de sus dedos en un gesto excéntrico. Aizawa casi quiso reír de que Yamada no dejara de gritar y hacer sus poses extravagantes aun en un momento como ese - Pero, hubiese funcionado, ¿verdad?
- Nunca creí que lo lograríamos – confesó con un amago de sonrisa -. En esa época pensaba que eran los típicos planes ilusos que todos los estudiantes hacían con sus amigos y que nunca llegaban a cumplirse después de la graduación.
- Cómo olvidar tus rutinas melancólicas – bromeó un poco.
Pero eso había sido exactamente lo que había pasado. Todos hacían planes llenos de esperanza sin tener idea de que la vida muchas veces tenía planeada cosas diferentes… Trágicas, difíciles, duras… La vida de Yamada y de Aizawa sin duda había dado un vuelco y nunca había vuelto a ser la misma después de que Shirakumo había muerto. Ellos dos, pese a que nunca dejaron de ser amigos, no volvieron a discutir planes de abrir una agencia juntos nunca más…
- De cualquier forma, terminamos trabajando juntos – añadió el rubio con una sonrisa -, creo que le gustaría saber eso. Si volvemos a hablar con él… Podríamos mencionarle cómo llegamos a ser profesores. La historia larga.
- ¿La historia larga? ¿Qué tanto hay que decir? Lo único en lo que logro pensar es en Nemuri llamándome todos los días para convencerme.
- Puedes decirle la verdad entonces. Que fue él quien te hizo decidir ser profesor.
Su mente viajó rápidamente al pasado y recordó sin ningún problema la animada voz de Shirakumo diciéndole lo bueno que era trabajando con niños, lo mucho que encajaría en un trabajo como profesor o en una guardería de niños. En ese momento pensó que su amigo estaba loco y completamente equivocado, pero incluso a los diecisiete años, Shirakumo lo había conocido mejor que nadie…
- No hay un día en que mire estos lentes y no lo recuerde – reconoció, mientras llevaba su mano a los lentes de protección dorados que descansaban alrededor de su cuello y bajo su bufanda gris. Sintió el frío del metal entre sus dedos.
- Si Shirakumo está ahí todavía y de alguna forma nos ayuda a acabar con estos tipos… - comenzó a decir Yamada, pero se calló. Los tres todavía podríamos ser héroes juntos, fue la parte de la frase que no dijo.
Era verdad. No era la situación ideal, no, estaba demasiado lejos de eso y mas cerca de ser una pesadilla de la que no podían despertar o un cuento de terror en el que se habían visto involucrados... Pero después de verlo, aun así, entre sombras y niebla, era Shirakumo.
- Hizashi… - Aizawa estaba totalmente agotado. Emocionalmente, físicamente, mentalmente. El día se estaba volviendo interminable y si continuaban yendo a la prisión de Tártaro para otra ronda de esas, iba a ser peor. Y aun así… – Aunque nunca regrese, quiero seguir intentándolo.
- Genial, porque ya hablé con Tsukauchi y le dije que nos espere mañana.
- ¿Qué?
- Ya hablé con All Might para que se haga cargo de tu clase, así que… ¡RELÁJATE! – dijo cruzando el balcón y estirando el brazo entre ambos balcones para alcanzar a darle una palmada en el hombro -. Metete al saco y duérmete rápido.
- Sí… - dijo algo quedo – Gracias, Hizashi.
- Hasta mañana, Shou.
Ambos hombres regresaron a sus respectivas habitaciones y corrieron el vidrio de sus ventanales al mismo tiempo, esta vez también cerrando las cortinas para irse a dormir derrotados después de un día demasiado largo. Ninguno de los dos se dio cuenta de que afuera estaba lloviendo de nuevo.
