Chapter Text
No era buena idea.
Recordar y añorar nunca había sido una buena idea.
Pero lo vio una vez más.
Aunque lo evitó, lo vio una vez más.
Esa mirada penetrante y esa sonrisa macabra seguían igual de intactas que la primera vez.
No había pasado el tiempo suficiente para que lo extrañase; pero contemplar, de soslayo, esa figura emanando fiereza fue nostálgico y espeluznante al mismo tiempo.
Podía sentirlo, podía percibir esos ojos crueles destrozándolo y brillando en furia por el desinterés ante su presencia.
Definitivamente fue una mala idea.
Jay se obligó a mirar y escuchar a Mal en busca de una buena distracción, no durando demasiado con el plan; pues el pirata comentó, con más malicia que gracia, lo sucedido con sus motocicletas hace poco y evitar el posar su mirada en el emisor de esa gruesa voz fue en vano.
Sus ojos se encontraron con prisa y esa traviesa lengua salió para humedecer esos conocidos labios con descaro.
Jay tragó saliva, sin inmutarse ante la corriente placentera que invadió su columna.
Harry estaba sonriendo plenamente satisfecho, casi tanto como esa primera vez que se lanzó encima suyo y comió su boca sin protesta.
Ese día sus ojos obtuvieron un brillo inigualable y ese color carmesí en sus labios hinchados nunca lo olvidaría.
Se odiaba por ello.
Y parecía que el de la isla sabía muy bien lo que su mente estaba proyectando, porque no tardó mucho en mover sus labios y vocalizar un “Te necesito” lentamente y solo para él.
El de rasgos asiáticos desvío la mirada nervioso y lleno de miedo.
Miedo por el deseo que estaba sucumbiendo en su pecho.
Miedo de que sus pies se movieran solos y llegaran al lado de esa piel tan tentadora.
Miedo por recordar todo lo ocurrido con Hook antes de que ese portal se cerrara otra vez.
Miedo por necesitarlo siempre y no hacerlo al mismo tiempo.
Y miedo por saber que podría tenerlo eternamente a su lado si el acuerdo de Mal y Uma resultaba.
Un escalofrío le hizo gruñir por lo bajo y, decidido, tomó aire para posar su mirada una vez más en esos profundos ojos que persistentes seguían acechándolo.
Movió su boca y crujió los dientes al finalizar sus palabras.
“Yo no”
