Actions

Work Header

De vuelta al pasado

Summary:

Akito despierta una mañana y descubre que su mente ha retrocedido más de diez años atrás. Su mundo ha vuelto a desmoronarse al perder de nuevo todo cuanto amaba: a su hijo, a su familia y a las amistades que tanto le costó formar, etc. Pero quizás no esté todo perdido aún...
¿Podrá volver al futuro o se quedará atrapada en esta época para siempre? ¿Qué podrá hacer para cambiar el rumbo de la historia? ¿Y por qué el Shigure del pasado se comporta de esa forma tan extraña con ella?

Chapter 1: El futuro que se desvaneció en un sueño

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

 

Oscuridad.

Tan solo había oscuridad a mi alrededor. Densas tinieblas en forma de negras nubes, cuya espesura me impedía ver cualquier objeto que no estuviese a escasos centímetros de mi rostro.

Al no poder usar mis ojos para orientarme, mi sentido del oído se agudizó; así fue como pude escuchar ese ruido de fondo que resonaba en la oscuridad de forma constante, similar al sonido que producen las manecillas de un viejo reloj de pared.

- “¿Estoy soñando?”- pregunté a la nada en voz alta, pero solo me respondió el eco de mi propia voz, junto a ese incesante sonido: Tik, tak, tik, tak...

De repente, percibí el brillo de una tenue luz tras mi espalda. Al darme la vuelta pude ver a un hombre de largos cabellos, blancos como la nieve, vestido con una túnica del mismo color puro e inmaculado. El misterioso hombre llevaba un gato en sus brazos, el cual frotaba amorosamente su pequeña cabeza contra él mientras ronroneaba complacido. Por su parte, el desconocido se limitó a acariciar al animal con extrema gentileza.

Entonces, la resplandeciente figura de pálida tez clavó sus ojos en mí. Movió sus labios, tratando de decirme algo, pero yo no fui capaz de escucharlo.

De repente oí el brutal sonido de algo quebrándose.

El reloj se detuvo.

Y al final, todo volvió a la oscuridad.


Los rayos de sol de un nuevo amanecer se colaban por el hueco de la ventana entreabierta. El resplandor me cegaba e impedía que abriese mis ojos, pero cuando estos se acostumbraron a la intensidad de la luz y fui capaz de ver lo que había a mi alrededor desee no haberlos abierto nunca...

Y es que, al echar un vistazo rápido, me di cuenta de que me encontraba en mi antigua habitación; aquella que ocupaba cuando yo era un monstruo y mi vida un infierno. Aquí yacían enterrados un montón de recuerdos dolorosos y numerosos pecados. Cuando Shigure se mudó a la casa principal de los Sohma, para vivir conmigo, lo primero que hicimos fue cambiar esta habitación por una más amplia y luminosa, en la que poder crear nuevos recuerdos mucho más alegres que los anteriores. Pero entonces...

“¿Por qué? ¿Por qué estoy aquí?” - pensé mientras  me masajeaba las sienes, tratando en vano de aliviar un repentino dolor de cabeza, semejante a una migraña, que se extendía desde mi frente hasta la parte posterior del cráneo. – “M-me duele… no puedo pensar con claridad…”

Mi mente era un caos en el que se mezclaban numerosos recuerdos, tanto reales como ilusorios. Tanto era así que tuve que esperar varios minutos para poder aclarar mis pensamientos. Entre mis recuerdos más confusos, destaca ese extraño sueño que tuve hace un rato, en el que un hombre de blanco se me aparecía y trataba de decirme algo.  

Al cabo de un tiempo, mi mente volvió a la normalidad y empecé a sentirme mejor. Sin embargo, mi memoria parecía haber perdido cierta cantidad de información. Aunque lo intenté con todas mis fuerzas, no pude recordar cómo llegué a parar a este cuarto. Lo último que recuerdo es haberle dado un beso de buenas noches a mi hijo, Shiki, mientras le susurraba un tierno “Te quiero”. Luego fui al dormitorio que comparto con Shigure, mi esposo. Me acurruqué junto a él buscando su calor, mientras él me rodeaba con sus brazos amorosamente y presionaba su cuerpo contra el mio.

Dormimos abrazados, como siempre solemos hacer. Y sin embargo, hoy he despertado en este dormitorio, sola, sin la menor idea de cómo he llegado hasta aquí. ¿Dónde está Shigure? Me siento helada sin su calor, tan perdida, tan confusa...

- “¿Estás despierta, Akito?” – susurró una voz suave que interrumpió mis pensamientos. Sentí que se me helaba la sangre al escuchar esa voz; la de un hombre que yo no veía desde hacía años...

Giré la cabeza bruscamente y ahí estaba él, Kureno Sohma, arrodillado junto a mi lecho, mostrándome de nuevo esa compasiva sonrisa, esos ojos tristes llenos de lástima y ese rostro tan familiar que parecía igual de joven que hace un par de años.

Nada más verle, recordé al instante todos los malos momentos que le hice pasar al retenerlo junto a mí, como quien captura un hermoso pájaro para encerrarlo en una minúscula jaula llena de púas.

No. Esto no puede estar pasando. Él no debería estar aquí. Debería estar volando lejos, muy lejos, sonriendo feliz junto a esa chica rubia de la que se había enamorado. Mi corazón se detuvo por un doloroso instante ante la culpa que oprimía mi pecho. No puedo soportar la idea de que él esté aquí, muriendo lentamente día a día, tal y como hizo en el pasado.

¿El pasado?

Espera un momento...

Yo llevo el mismo yukata que llevaba antes, cuando fingía ser un hombre. Esta habitación está organizada tal como estuvo años atrás.

No.

No puede ser...

- “¿¡En qué fecha estamos!?” - Pregunté desesperada, aferrándome a sus hombros tras sacudirlos levemente. - “¡Kureno! ¿Qué día es hoy? ¡Dímelo!”

Kureno, muy confundido, me miró fijamente con una expresión de preocupación en su rostro. Tras insistirle un par de veces, cedió a mis demandas con actitud vacilante, sin entender mi desesperación en absoluto.

“Diez años.” - pensé tras hacer un cálculo rápido. - “He retrocedido más de diez años.”

En esta época ni siquiera me he casado con mi esposo. Ni siquiera he hecho las paces con él. Todavía está viviendo en el exilio, en esa vieja casa que se cae a pedazos, junto a Yuki, Kyo y Tohru; mientras tanto, yo sigo aquí, aferrada a Kureno, incapaz de dejarlo marchar. Ahora mismo, los celos deben estar consumiendo el alma de Shigure poco a poco. Él vive amándome y odiándome a la vez. Y todo por mi culpa, por haber priorizado mis lazos con los miembros del zodiaco por encima de su perseverante amor. Él ahora me odia, me detesta con toda su alma, estoy segura de ello. En este preciso momento él podría estar conspirando contra mí, para destituirme de mi puesto como dios del zodiaco.

Que desolador... En mi linea temporal habíamos trabajado tan duro para restablecer la confianza el uno en el otro, habíamos formado una familia, finalmente habíamos conseguido ser tan felices... y ahora... todos los avances en nuestra relación han caído en el olvido.

¿Y mi niño?  El que me ha enseñado tantas cosas y me ha hecho sentir tantas nuevas emociones por primera vez en la vida. Ni siquiera existe. No ha nacido aún. No voy a poder estrecharlo entre mis brazos, ni besarle, ni ver su lindo rostro nunca más.

¿Donde está la vida que he construido con tanto esfuerzo durante tantos años de redención? De un momento a otro lo he perdido todo y no tengo ni la menor idea de como recuperarlo. Ni siquiera sé si puedo recuperarlo.

Todo. Sin previo aviso he perdido todo cuanto amaba. De nuevo... todo mi mundo. Roto.

- “A-Akito. ¿Estás bien?” - preguntó Kureno muerto de preocupación al ver mis ojos llorosos. - “¿Has tenido una pesadilla? ¡Akito! Por favor, no llores...  Por favor, no llores...”

Pero cuanto más suplicaba él, más borrosa se volvía mi visión.

- “A-Akito. Por favor. Dime por qué lloras. ¿Estabas soñando?”

- “Si, estaba soñando algo hermoso.”- dije con voz quebrada, tratando de retener en vano las lágrimas que amenazaban con caer a raudales de mis ojos. - “Pero al abrir los ojos, mi sueño se desvaneció como si nunca hubiese ocurrido.”

Y después de eso, todo lo que pude hacer fue llorar.


Me pasé toda la mañana en cama, llorando desconsoladamente, mientras un agitado Kureno daba vueltas a mi alrededor de un lado a otro. Nunca pudo soportar verme llorar, así que no es de extrañar que se quedase a mi lado, intentando aliviar mi dolor con palabras amables. Sin lugar a dudas, tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho.

Con el paso de las horas me fui calmado poco a poco. En vez de prestar atención a mi pena, empecé a concentrarme en observar todo cuanto había a mi alrededor. Fue entonces cuando noté cosas muy extrañas que antes, al entrar en pánico, había pasado por alto. Por ejemplo, jamás había visto este futón en el que estoy recostada, con estos estampados violetas. En cuanto a la decoración de este cuarto, lo más esencial sigue exactamente igual, pero algunos detalles parecen distintos. Quizás mi memoria me está fallando, pero juraría que hay ciertos objetos que nunca he tenido. Además, hace un rato he visto pasar a dos mujeres del servicio; una no la reconozco y otra tiene un carácter totalmente diferente al que yo recordaba. Sin embargo, Kureno parece igual que siempre.  

Quizás el simple hecho de que he vuelto al pasado lo ha alterado ligeramente. O tal vez no solo he viajado en el tiempo, sino que también lo he hecho a través del espacio. Ahora podría estar en algún tipo de universo paralelo o realidad alternativa. Aunque claro, esto son solo suposiciones. No tengo ni la menor idea de lo que estoy hablando.

Debo ponerme a investigar todo esto. Si consigo averiguar lo suficiente, podría aclarar todas mis dudas e incluso encontrar alguna forma de volver a mi linea temporal, junto a mi niño y al hombre al que amo.

- “¿Seguro que no quieres ver a Hatori?” - preguntó Kureno, que apareció de repente, interrumpiendo mis pensamientos. Se había ausentado durante cinco o seis minutos para traerme un poco de té, a pesar de que le dije que no hacía falta. También trajo una bandejita con diversos dulces. Es obvio que está tratando de mimarme, para que deje de llorar, lo cual me hace sentir aún más culpable. - “Si te encuentras mal deberías dejar que un doctor te haga un chequeo.”

- “N-No, no es necesario. Si descanso un poco, el dolor de barriga se me pasará en un instante.” - No tuve más remedio que soltar esta obvia mentira. Le dije que había estado llorando porque me dolía el estomago y me sentía enferma, para así tratar de justificar un poco mi errático comportamiento. - “Gracias por el té. Ahora puedes retirarte. Yo... tan solo quiero estar sola.”

Kureno me miró atónito por más de un minuto. Bueno... no me sorprende. Esa reacción era de esperarse. “Gracias” o “quiero estar sola” son frases que no está acostumbrado a escuchar de mi boca en esta época, sobre todo ese “gracias”. Fue Tohru la que me enseñó la importancia de decir cosas así de vergonzosas, como perdón o por favor:

“Mi madre siempre decía que estás palabras tienen un gran poder” - decía la tierna joven, mirándome ilusionada con esos enormes ojos castaños. - “Estas palabras contienen la intención de mostrar tu afecto, tu respeto o tu educación. ¿Ves? Solo contienen cosas positivas. Además, dar gracias es como entregar una pequeña porción de tu amor a otra persona. ¿Por eso, nunca olvides decir gracias siempre que se dé la ocasión!

- “¿Estás segura de que quieres estar sola?” - replicó Kureno, aún bastante reticente a marcharse.

- “Si. No te preocupes por mí. Gracias por todo.”

El chico me miró con ojos curiosos. Sin embargo, no formuló ninguna pregunta indiscreta con tal de no incomodarme. Simplemente, no dijo nada más y obedeció sin rechistar, siempre tan obediente...  siempre tan dispuesto a sacrificarse por el bien de otros.

Una vez más, sentí esa punzada de culpa en el pecho que alteró la serenidad que había conseguido reunir. ¡No debo dejar que se sacrifique por mí otra vez! Aunque su compañía es reconfortante hasta el punto de ser adictiva, no puedo permitirlo.

- “Entonces, estaré en la habitación de al lado, por si necesi-...”

- “¡Espera, Kureno!” - Le llamé con desesperación, extendiendo mi mano hacia hacia él. Fue un gesto automático que realicé casi sin pensar. - “N-no hace falta. Tan solo... ¡Toma el día libre! Vete afuera, habla con gente, y... d-disfruta del sol o algo.”

- “¿¡P-Perdona!?” - La cara de Kureno era un poema tras escuchar estas palabras. Probablemente, si me hubiese transformado en un gigante de diez cabezas él no estaría tan impactado como lo está en este preciso momento.

- “¡No protestes, idiota! ¡Que te largues he dicho!” - le grité con mi característico mal genio. - “Vete a tomar sol.”

- “P-Pero si está lloviendo.”

- “¡Pues mejor! ¡Así te refrescas mientras tomas sol! ¡Y ahora, largo de mi vista!”

- “S-Si, si. ¡C-Como digas, Akito!”- tartamudeó el pobre chico mientras se apresuraba a salir corriendo de la habitación.

- “No te olvides del paraguas. ¡Y lleva abrigo, por si hace frío!” - le dije automáticamente, casi sin pensar. Luego me di cuenta de que sonaba como una madre. Que irónico. En realidad soy una madre... o lo era, o lo seré... oh dios. Esto es un lío.

Suspiré aliviada cuando comprobé que Kureno se había marchado, tal y como le ordené. Ojala ese idiota sin remedio aproveche su tiempo libre para volver a encontrarse con la rubia. Mientras tanto, yo debo aprovechar este tiempo a solas para diseñar un plan a seguir:

- Primero: Debo averiguar si soy la única persona cuya mente ha viajado en el tiempo.

- Segundo: Si mi linea temporal todavía existe, debo hallar alguna forma de volver a ella, si es que eso es posible. 

- Tercero: Es muy probable que al final no consiga el segundo objetivo y me quede atrapada aquí para siempre. En ese caso, debo modificar esta linea del tiempo para que se parezca lo máximo posible al mundo que conozco. Ante todo, debo lograr casarme con Shigure y dar a luz a Shiki. No estoy dispuesta a aceptar ningún futuro en el que ellos no estén presentes en mi vida. De algún modo u otro, los recuperaré. Corro el riesgo de que el futuro que obtenga no sea exactamente el mismo, ya que no puedo hacer que las cosas sucedan de la misma forma ni al mismo ritmo que en mi pasado, pero aún así, estoy dispuesta a intentarlo.  Confiaré tanto en mis habilidades como en el poder del destino.

Sea como sea... una cosa está clara. No puedo decirle a nadie que vengo del futuro. El Akito de esta época es muy inestable psicológicamente. Si me pongo a decir cosas tan surrealistas como que vengo del futuro, la gente pensará que he perdido completamente la cabeza. Luego, Ren aprovechará la oportunidad para encerrarme en algún manicomio y apoderarse del estado de los Sohma, para hacer con él lo que le venga en gana. Y puesto que ella odia a muerte a todos los miembros del zodiaco por “arrebatarle” la atención de Akira... no sé que clase de futuro nos depararía a todos.

- “Definitivamente, no podría contarle mi secreto a nadie.” - murmuré para mis adentros. - “En esta época tengo una relación muy complicada con Shigure. No tenemos el mismo nivel de confianza, así que no estoy muy segura de si él me creería o no. Por otro lado, nadie sería tan ingenuo para creerme. Nadie. Excepto...”

De repente, la imagen de una chica sonriente apareció en mi mente.

- “¡TOHRU!”

¡Eso es! Si Kureno no ha sufrido ningún cambio en su personalidad, es probable que ella tampoco. ¡Necesito hablar con Tohru para que me contagie con su estúpido optimismo extremo! No creo que ella tenga la clave para volver al futuro, pero al menos me sentiré más aliviada si comparto este secreto con alguien. ¿Y quién mejor que ella? La que siempre me guió por el buen camino, con sus lecciones de vida y su amable sonrisa. Definitivamente, debo contactar con ella cuanto antes.

Por otro lado, necesito ver a mi insufrible esposo, aunque sea de lejos. ¿O debería llamarle mi ex-esposo? ¿pre-esposo? ¿amante? O... ¡lo que sea! ¡No sé lo que somos en este momento! El caso es que necesito verle. Ya que no voy a poder ver a mi hijo en un largo tiempo, al menos quisiera ver a mi esposo. Aunque, sinceramente, no sé si estoy emocionalmente preparada para encontrármelo cara a cara. Hace tan solo una hora yo estaba llorando desconsoladamente por haber perdido al Shigure del futuro. No sé como voy a reaccionar cuando me encuentre con el del pasado. Además... ¿Cómo se supone que debo comportarme frente a él?  Si de repente empiezo a tratarle como le trataba cuando estabamos casados, ¿pensará que me he vuelto loca?

¿Debería fingir que soy como el Akito anterior? Sinceramente, no creo que pueda volver a actuar de esa forma. Además, no quiero que Shigure me odie por ello.

Esto es todo muy confuso. La simple idea de volver a reunirme con él me causa una gran ansiedad. Y aún así... Mi corazón grita su nombre con cada latido, extrañando su tacto, su voz y todo su ser. Por otro lado, mi mente cobarde susurra que huya mientras pueda del amor en tiempos oscuros, pues de este sentimiento solo obtendré dolor.

La pena de un corazón roto es como la pintura negra; tan solo basta una gota para ensombrecer aquello que en su día fue de color blanco puro e inmaculado. De color blanco era el amor que Shigure sentía por mí cuando eramos niños, antes de que estos tiempos oscuros tiñeran ese amor de color gris. El verdadero interrogante de esta cuestión es... en este pasado incierto y extraño, ¿ese amor sigue siendo gris o se habrá tornado absolutamente negro?

Notes:

Esta es una historia que mezcla romance, drama, humor, akigure y viajes en el tiempo. Será un fic corto, de unos siete u ocho capítulos.