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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Language:
Español
Collections:
Ladies Secretas 2020
Stats:
Published:
2020-12-26
Completed:
2020-12-31
Words:
6,390
Chapters:
4/4
Comments:
4
Kudos:
4
Hits:
56

Ever Since

Summary:

La vida de Ben y Hux está resuelta, hasta que tienen que salir de la zona donde estaban para enfrentarse al pasado o la expectativa de un futuro.

Notes:

Querida IrmaBurton , espero realmente que este regalo sea de tu agrado, lo hice desde el fondo de mi corazón,gracias por compartir tu amor por Reylo conmigo, tu talento no tiene límites, te mando un abrazo y Feliz Navidad.

Queridas LadiesofRen, gracias por éxitir, todas ustedes le han aportado alegría a mi vida, gracias por leer mis tonterías y por estar ahí, las quiero montones pasen una muy feliz navidad.

Un agradecimiento especial a Maka_Jarrah por ser mi beta, cuando digo que te quiero y admiro es verdad.

Chapter 1: El Regreso

Chapter Text

Regresar a Alderaan después de tanto tiempo era difícil, regresar con la vida desecha lo era más, hacía diez años que había salido del lugar. Muchas veces intentó regresar, pero no podía, cómo hacerlo cuando todo ese lugar se la recordaba, pero ahora ya no tenía a dónde ir.Toda su vida en Canto Bight se había ido a la basura, la acusación de fraude que Snoke hizo en su contra lo hizo perder todo, afortunadamente pudo comprobar su inocencia, pero el volver a conseguir trabajo fue imposible, para él esto era un fracaso. Pensó en mentirles a sus padres hasta que las fechas navideñas quedarán atrás, confiaba en que ellos no le preguntarían qué había pasado con su vida, sabía que era imposible. Tantas veces le pidieron volver y siempre se negó. Al entrar al pueblo pudo ver qué poco había cambiado, parecía que el pueblo aún era aquel que dejó a los 18 años en el fondo sabía que, aunque lo deseara, nada era lo mismo.

La casa de sus padres estaba perfectamente decorada con luces y adornos navideños, de inmediato quiso regresar por dónde había llegado, su cabeza se inclinó en el volante para tratar de respirar de manera más calmada, no podía irse ya no tenía dónde ir. ¿Cuántas veces su padre le advirtió que aquel hombre lo metería en problemas? ahora sabía que debió confiar en él y no en el lujo que Snoke le ofrecía, si tan solo no hubiera antepuesto su orgullo otra cosa sería. Oyó que alguien tocó la ventana de su auto, alzó la vista y pudo reconocer al hombre que estaba ahí parado, se bajó de la única posesión que ahora tenía y le dio un gran abrazo a su padre. Han había tratado de no incomodar a su hijo con preguntas menos cuando pudo ver qué algo estaba mal, la conversación la había llevado a su área, le dijo de los cambios que estaba haciendo en la casa que Leia había heredado de su madre, en las reparaciones del halcón o en los viajes que había realizado en su nueva avioneta. Pero el momento llegó y tenía que preguntar porque estaba ahí, Ben había desviado el tema, pero ese hombre lo conocía más de lo que quisiera admitir y le contó la verdad. Le contó como Snoke se aprovechó de él y de su amigo Hux para hacerlos pasar como autores de un fraude millonario, también que tuvo que vender todo para pagar su defensa, que ahora lo único que tenía era ese auto y su ropa. La mirada de Ben estaba puesta en la taza de café que su papá le había servido, quería que la tierra se lo tragara, pero en ese momento su papá lo abrazó.

— Ben, este es tu hogar, puedes quedarte aquí el tiempo que quieras — Esos ojos verdes siempre le daban seguridad, así no le contará todo lo que pasaba.

— Han, ya estamos aquí ¿Dónde estás? — su madre había llegado y ahora tenía que dar más explicaciones.

— En la cocina —Su padre le dio una mirada cómplice se sintió como cuando era niño y él le encubría las pequeñas travesuras.

La cocina se quedó en silencio y pudo ver cómo el rostro de su mamá era de incredulidad total, sus ojos se llenaron de lágrimas y se acercó a él para abrazarlo y tocar su rostro como si fuera un sueño, le partía el corazón que su madre lo viera así.

— Creo que volveré después —La voz de la chica que tenía diez años sin ver y que fue el motivo por el cual se alejó se oyó en la cocina.

— No te preocupes querida, la cena sigue en pie solo tenemos un invitado más —Leia la animó a quedarse a cenar como cada viernes en esa casa desde hacía tres años. —Además, tenemos que planear la cena navideña ya falta una semana.

Ben no había tenido el corazón para decirles a sus padres lo que había pasado con Rey, era algo que se había guardado para él. Quiso odiarla, la fuerza sabía que lo intentó, pero no pudo, no cuando ella lo fue todo para él.

La cocina se llenó de risas, Han y Leia estaban felices, Ben sonreía por las anécdotas de su madre como alcaldesa del pequeño pueblo y por momentos desviaba la mirada para ver qué la castaña también reía. Por un momento pensó que ella estaba a su lado que su vida no era un desastre. Su mamá se puso de acuerdo para la cena con la chica. Al momento de la despedida Leia le pidió a su hijo llevar a Rey a su casa, él accedió y empezó el recorrido por ese lugar que lo vio crecer, pensó en aquellos momentos cuando él tenía 17 años y hacía esos recorridos con ella de su mano, oyó un suspiro que lo sacó de su mundo.

— ¿Te quedaras mucho tiempo? — por primera vez después de 10 años se hablaban directamente.

— Espero que no — todo era más difícil de lo que pensó

—Creo que te tengo que explicar algunas cosas antes de que te vuelvas a ir— la chica tenía sus manos dentro de la chamarra amarilla que llevaba.

— No te preocupes, entre nosotros las explicaciones sobran — su tono de voz más frío que el clima que ahora reinaba.

— Necesito explicarte lo que pasó— Rey trató de tocar su mano, pero él se alejó al instante.

— Recuerdo muy bien ese día y créeme que todo es claro, no te angusties —Ella se quedó de nuevo con todo contenido en su pecho, no podía exigirle que la escuchara, sabía que había cometido un error que debió irse con él, que debió contarle las amenazas de su abuelo, pero tuvo tanto miedo.

Ambos siguieron caminando hasta llegar a la gran casa donde vivía Rey, aquello era tan distinto a cuando tenían 17 años, en esos momentos era poco probable que él se quisiera apartar de ella o que fuera tan frío, siempre podía tener la calidez de sus brazos rodeándola. Ben fue siempre la persona que la sostuvo, desde que llegó a ese pueblo a los 8 años después de la muerte de sus padres, siempre estuvo ahí para ella, él era su primer y único amor y lo había extrañado tanto que ahora que lo veía quería lanzarse a sus brazos y besarlo.

— ¿Quieres pasar? — él estaba lo más lejos que podía, de la puerta de esa enorme casa.

— Ya es tarde, descansa — Quiso correr para alcanzarlo cuando la puerta de su casa se abrió.

— Rey, que haces ahí parada entra está helando— desde que había decidido volver después de la muerte de su abuelo, Rose la había acompañado, al principio solo para reconfortarla, pero se enamoró de ese pequeño pueblo, puso un negocio de reparación de autos y vivían juntas—¿Qué pasa?

— Ben está aquí —su mirada estaba en el camino que Ben ahora recorría como si esperara que el regresará a su encuentro.

Solo en sus sueños imagino que regresaba, tantos años quiso encontrarlo y explicarle todo. Cuando ella regreso al pueblo pensó que los padres de él la despreciarían igual que todos, pero no fue así; ambos la recibieron con los brazos abiertos, en ese momento supo que Ben no les había dicho nada, quería creer que fue por amor, pero ahora dudaba que fuera así.

— ¿Cuándo regresó? —Su amiga le traía una taza de té, a la sala perfectamente decorada por las fiestas decembrinas.

— Hoy, lo encontré de casualidad en la casa de Leia, Rose, quería abrazarlo pedirle perdón, decirle que debí irme con él cuando me lo pidió y no pude —Las lágrimas rodaban por las mejillas de la chica que era consolada por la única persona que sabía toda la verdad.

— Podrás hacerlo, ustedes son el uno para el otro —Esperaba con el alma que fuera cierto, que él la escuchara y que aún existiera en él ese amor que se tuvieron.

Pocas personas habían estado con él durante estos diez años, tuvo cosas materiales, pero también mucha soledad, uno de ellos era Armitage Hux al principio fueron rivales, pero después se dieron cuenta que trabajar juntos les traería mejores resultados. Hux tenía el panorama mucho más difícil que él, el pelirrojo no tenía familia a la cual acudir, estaba solo en este mundo, por eso cuando él le llamó diciendo que en Varykino tampoco le quisieron dar trabajo no lo pensó y lo invito a su casa, pensarían juntos que hacer mientras ayudaban a su padre con la remodelación, tal vez distraerse ayudaría. El ver a Rey ya era menos incómodo, ella era proveedora de su padre, así que lo visitaba varias veces al día. Llegó a pensar que era un pretexto, pero se obligó a olvidar esa idea después de todo ella fue la que terminó con la relación.

El clima del 24 de diciembre era mejor que otros días, las personas invitadas a la cena llegaron sin contratiempos, la casa estaba repleta de familia y amigos de sus padres, de los que por salud mental estuvo esquivando preguntas. Ella estaba cerca del árbol con Leia, se veía tan hermosa, su corazón se quería salir del pecho y tuvo que poner toda su fuerza de voluntad para no acercarse y llevarla a un lugar apartado para besarla hasta el cansancio por esos años perdidos. En ese momento recordó que ella no lo amaba.

Buscó a Hux con la mirada hasta encontrarlo platicando muy animado con una chica que él nunca había visto, por sus rasgos asiáticos supuso que era nueva en el pueblo, Armitage sonreía como nunca y la chica también le sonreía. Se alejó un poco de la multitud y fue al patio trasero, quería respirar un poco y aclarar sus ideas y de paso su corazón, una mano se posó en su espalda, el contacto lo puso en alerta haciendo que volteara, cuando lo hizo, la vio ahí parada junto a él con ese hermoso vestido rojo. Ella le tomó la mano, su mente voló a cuando eran más jóvenes, recordó como ella le dio su primer beso debajo de un muérdago precisamente en esa casa. Ella se acercaba un poco más de manera lenta, la parte de racional de él le decía que debía alejarse o le rompería de nuevo el corazón, pero no podía, una mano de la chica se posó en su rostro, mientras sus ojos lo recorrían, él no podía despegar la mirada de esos labios que tanto había extrañado.

— Rey, por favor, sabemos que esto —ella interrumpió la oración poniendo un dedo en la boca de Ben para callarlo, la anticipación del beso la estaba matando, lo había extrañado con cada parte de su cuerpo, echaba de menos el toque de sus labios. Rey le pasó las manos por su cuello y lo jaló hacia su cuerpo.

— Dime qué no me extrañaste, dime qué no sientes esto y te juro que me voy —Sus caras estaban tan cerca que su aliento rosaba su boca, era una tortura para él tenerla así, perdió todo autocontrol y la tomó de la cintura para por fin besarla.

Sus labios se tocaron y las memorias de sus primeros besos regresaron, se conocían a la perfección, el sostenía su cintura con fuerza cuántas veces había soñado este momento por diez años, ella se encargó de profundizar aquel beso, quería que él entendiera lo que sentía, todo el amor que estaba en su corazón reservado para él, la falta de aire hizo que se separarán.

—Ben, sé que te herí, pero te juro que me quería ir contigo, quería tomar tu mano —Rey puso la mano de Ben en su pecho— por favor créeme, hubo cosas que hoy si puedo contarte, pero en ese tiempo me era imposible.

En ese momento oyeron a Leia llamarlos para ir a la mesa, él la soltó de la cintura, su mente estaba nublada por el beso y por lo acababa de oír, quería creerle, su corazón lo necesitaba.

Rey lo tomó de la mano y lo acercó para darle un beso casto

—Te juro que te explicaré todo.

En la cocina estaba Han y Leia que habían presenciado todo lo que pasó, nunca supieron a ciencia cierta lo que sucedió, solo sabían que su hijo tenía el corazón roto cuando se fue. Cuando Rey regresó decidieron abrirle las puertas de su casa, la razón era simple, ella no tenía la culpa de lo que su abuelo hizo, ahora que los veían de nuevo juntos una esperanza surgía en su corazón.

—Oigan antes que pasen a la mesa, podrían limpiarse el labial que tienen en el rostro —Los chicos estaban sonrojados por lo que les dijo Leia, se limpiaron lo mejor que pudieron y pasaron a la mesa para su sorpresa, Hux estaba sentado al lado de la misma chica con la que estaba hablando antes. Ben y Rey tenían un lugar juntos. Por primera vez en diez años la navidad fue algo fantástico, no por lo material, tenerla allí a su lado fue lo mejor.

—Te dije que te explicaría porque no tomé tu mano —Ambos sabían que ese recuerdo dolía, que ese día habían perdido la mitad de su corazón.

—¿Me amas? —Rey sonrió ante la pregunta, sabía que él tenía derecho a tener dudas, ella misma las tendría si él la hubiera dejado.

— Te amo —Sus brazos lo rodearon en un abrazo que había necesitado desde siempre, ese era su hogar. Habría tiempo para explicar la verdad, ahora junto a esa chimenea y ese árbol solo quería disfrutar de una bella navidad.