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Droga Embriagante

Summary:

Karma y sus compañeros están en un refugio, la ciudad ha tenido que escapar de una amenaza imposible, un día surgió de pronto un grupo de lo que parecían ser zombies. Todos parecen estar a salvo, sin embargo, faltan dos compañeros, su mejor amigo y el ex-delegado de clase. De Isogai no supo nada, pero Nagisa...

A Nagisa lo vio arrancando carne con los dientes.

Notes:

Este fic está también en Wattpad. Se me ocurrió este fic después de escuchar zombie song mientras veía unas imágenes del hilo del destino en un grupo de facebook y que básicamente el amor es tipo una droja. Espero les guste.

Quizás, si me lo piden, haga una traducción, pero yo hago capítulos largos así que me tardaré en ello.

Disfruten el cap uwu.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Adicción

Chapter Text

Pensándolo un poco, el mero temor a la existencia de muertos vivientes es irracional. El cuerpo se pudre al momento de no existir sangre bombeando las venas y refrescando los músculos, y se necesita un sistema completamente funcional y autónomo para la correcta movilidad que requiere una acción tal como arrastrarse, ambas cosas imposibles de llevar a cabo si el huesped pierde la vida, además de necesitar algo para rastrear a los vivos y que los zombies no se maten entre ellos. Sin embargo, Karma veía gente herida e infectada, algunos parecía que literalmente regresaban a la vida, pues a veces se quedaban mirando el infinito y terminaban yéndose a refugiar o morían asesinados por otro "zombie", y eso le daba esperanzas a su mejor amiga, Okuda, de encontrar una cura, desesperada como otros científicos en el área en encontrar una manera de ayudar a la gente con tales comportamientos dignos de la película más grotesca jamás hecha.

Otra cosa era definitiva, el índice de gente que habitaba la ciudad se redujo de manera muy considerable, además de no tener mucha civilización alrededor del refugio en el que estaban.

- Karma-kun, ¿recuerdas el enorme libro que nos dió Koro-sensei?

- Ya le eché una hojeada, no hay mucho que nos pueda servir, se suponía que sólo atacaríamos para desarmar pero esto es ridículo.

- Te contuviste mucho con la gente que fuimos encontrando.

- No podía crear otro problema además de éste, pero aún necesitamos ayuda, varios de los de la clase están muy afectados de ver así a...

Aunque no terminó la frase, Okuda sabía a quien se refería, y eso le hizo sentir un nudo en la garganta. Aunque era probado que la enfermedad no era contagiosa, Nagisa estaba entre un grupo de infectados (como decidieron llamarles) atacando a unos civiles y arrancándole a uno de ellos la carne del cuello, resultando en una muerte instantánea. Si él estaba ahí, entonces algo les tenía en ese horrible estado. Pero, ¿qué podría estar obligándolos a hacer algo como eso?

Fue entonces que vieron a una mujer de cabello corto, azul marino corriendo en su dirección con un brazo herido. Karma reconoció en seguida a Hiromi, así que fue a ayudarla para que llegara a salvo al refugio improvisado que hicieron los demás ex-estudiantes de secundaria junto a Karasuma-sensei.

- Shiota-san...

- Estoy bien, sólo no estoy acostumbrada a correr tanto.

La señora les miró, un tanto triste.

- Es probable que ya hayan visto a mi hijo.

Karma sólo se quedó mirando al suelo, apretando sus puños y la boca. No quería demostrar debilidad, no en un momento de tanta crisis. Todo alrededor de los alumnos se derrumbaba, no podía ponerse a llorar por perder a su mejor amigo.

- Creo que ya sé la fuente de esto.

Karma alzó rápidamente la vista, esperanzado de encontrar una cura.

- No sé cómo puedan terminarlo, no encontré nada de la cura,- Karma sintió algo golpeando su estómago, quizás se esperanzó demasiado, y muy deprisa- pero sé que usa una droga para que estén en ese estado, es venéreo, pero se necesita la droga pura y en grandes cantidades.

Para Hiromi era difícil hablar de todo eso, pero estaba segura que a su hijo le gustaría que sus compañeros supieran por qué terminó de esa forma.

- Pero eso significa que...

- Se la inyectaron a Nagisa, sí. Lo amenazaron conmigo, y antes de perder la mente, me dijo que corriera y...

Hiromi no pudo decir más, al tiempo empezó a sollozar, pensando en lo bien que se empezó a llevar con su hijo durante esos dos años, después de que terminara la secundaria. Había estado conociéndolo a fondo, sus gustos y sus metas en ese tiempo, no quería perderlo otra vez. Pero lo hizo, quizás podría haberlo guiado con ella para que le encontraran alguna cura, pero él gritó desesperadamente que huyera mientras su iris cambiaba a un color rojo sangre, con lágrimas en los ojos se fue corriendo mientras su hijo estaba de rodillas abrazándose a sí mismo, luchando contra los efectos de la droga.

Karma se quedó un momento callado, intentando forzar a sus sentimientos a que se quedaran dentro, pero Okuda le ayudó con eso.

- Señora, vaya adentro, Karasuma-sensei podrá ayudarle y la información será muy útil si queda registrada. Karma, si quieres acompañarla, también deberías descansar.

- Pero-

- Calma, cuando veas a Maehara-kun le pides que te cubra, no nos conviene que sólo unos pocos se desgasten.

Karma la miró pensantivo, y le indicó a Hiromi que lo siguiera. Karasuma no estaba muy lejos ya que la gente que estaba sana estaba apoyando y nadie mejor que él para organizarlos.

- Sensei~ Vino una madre a visitarlo.

Karasuma dirigió su atención a su ex-alumno y la señora que lo acompañaba.

- Shiota-san, buenas tardes, espero que podamos mantenerla segura.

- Gracias Karasuma-san, sé que puedo confiar en ustedes.

- Shiota-san sabe cosas que quizás puedan ser de utilidad, quizás quiera hablar con ella.

- Bien, Karma-kun, entra a descansar, varios de tus ex-compañeros están adentro, pídele a alguien que te cubra.

- Sip~

Karma entró en la tienda que le señaló Karasuma, encontrándose con Itona, Terasaka, Okajima, Kataoka, Sugaya y Hazama juntos, Kataoka dándoles instrucciones a éstos mientras ellos ponían la cara más seria que les había visto en todo el tiempo que llevaba conociéndoles. Maehara estaba en un lugar algo más apartado, en un cuarto improvisado con unas divisiones, unos ganchos para ropa y mochila y una hamaca para dormir, con la frente en las rodillas.

- Maehara-kun.

Maehara levantó la mirada rápidamente al notar el tono serio de Karma. Los dos habían perdido a su mejor amigo, y quizás no era la mejor idea el pedirle a él que lo cubriera, pero Maehara sonrió y, sorpresivamente, se levantó.

- Necesitas que te cubra, ¿cierto?

- No tienes que hacerlo...

Maehara puso una mano en su hombro.

- Pero ya tuve un momento para pensar en esto, no estaré allá todo el día, tú también necesitas pensar en él y un descanso te ayudará mucho.

Karma no objetó nada, sólo vio como Maehara tomaba su arma y se iba afuera de la tienda. El grupo se distrajo cuando lo vieron pasar, pero en seguida retomaron el punto de la discusión. Karma se fue a una parte de la tienda que le fue asignada como "cuarto", se acostó en la hamaca y se puso a pensar en lo que vio en sólo ese día. Nagisa parecía haber sufrido mucho en el tiempo que estuvo con los que lo drogaron y en el tiempo que estuvo drogado. Se preguntó si la droga sólo afectaba el comportamiento o si destruía a la persona que sufría los efectos adversos, aunque ambas opciones eran igual de horribles, si Nagisa era consciente y no se podía controlar, debia de estar muriendo por dentro viendo como todo se reducía a matar a un montón de gente inocente o morir de alguien que sólo se defendía; y si nada de Nagisa quedaba dentro del cuerpo, entonces quizás lo había perdido para siempre. Ambas opciones eran dolorosas.

Karma empezó a escuchar discretamente la junta del grupo que vio al entrar. Escuchó hablar a Itona

- Terasaka, no le digas nada.

- Aún con todo lo que me ha dicho, no podría hablar así de alguien como Nagisa, mucho menos después de verlo de esa manera.

Okajima replicó con tono asustado.

- Baja la voz, idiota, te escuchará.

Hazama habló para que la discusión no escalara más

- Estoy segura de que lo está haciendo ahora mismo, por eso les pedí que no lo discutiéramos en este momento.

Gran momento para prestarles atención. Megu interrumpió a los amigos para que siguieran prestando atención.

- Luego vemos eso, pero necesitamos poner los roles de guardia.

- Kataoka-san, empezamos a discutir por eso mismo, ¿por qué esos dos tendrían que escaparse de eso?

- No quiero que se sobreexijan, sería demasiado pedirles que no guarden a los chicos en el estado en el que están ahora. Ponte en su lugar, tú lo harías si fuera alguien lo suficientemente importante.

Hazama tomó la palabra.

- Yo pido una escopeta o una pistola para distancias cortas.

- De acuerdo, pero también tendrás que cubrir con los francotiradores, eres de las que tienen buena puntería, creo que puedes hacer eso.

Así que dejarlo afuera de las rondas. Eso quizás le diera una oportunidad para pensar, pero le pareció exagerado lo que suponían. Estaba triste, sí, pero no guardaría el cuerpo de Nagisa sólo por extrañarlo, aunque Megu misma dijo que se basaba en lo que ella haría, y estaba seguro de que sin Isogai para cubrir la parte de los chicos el trabajo se había vuelto el doble de difícil, especialmente porque Karma era de los mejores para cuidar y en combate. Claro que no era primera opción para cuidar psicológicamente, pero sabía escoltar gente a fin de cuentas. Se sentó en la hamaca, y decidió que hablaría con ella cuando los otros se hubieran ido, junto a Karasuma, tenía que ponerse un tiempo para que los dos se recuperaran, además de que no tenía ganas de ayudar en cosas como la limpieza, aunque sí prefería hacerse sus propios platillos.

No podía asegurarlo, pero suponía que aunque se sintiera mal, Nagisa se estaría sintiendo mil veces peor. Ya fuera por una razón o por otra. Pero él tenía planes para ese fin de semana, aunque con la madre que tenía quizás nunca le hubiera dicho a Nagisa que le había empezado a atraer, por si acaso le daba un ataque de ira a Hiromi. Pero ahora que él estaba así, no parecía tener ningún caso ahora.

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Sin embargo, Nagisa no se sentía mal. De hecho, no sentía nada, de vez en cuando sentía un rasguño o un dolor en sus dientes delanteros, como si los estuviera forzando, pero no sentía nada más allá de eso. Nagisa no sabía que había pasado con su madre, sólo recordaba que le hablaron por teléfono para ir a buscarla. Recordaba ir por ella en trasporte, pero no recordaba lo que pasó después de pasar tres calles. Y también recordaba a su mejor amigo, al amigo por el que sentía algo, pero no podía recordar qué. Quizás era enojo porque él siempre se burlaba, ¿o era al revés? No porque... No... ¿O sí? No lo recordaba, a decir verdad, tal y como no recordaba el nombre de ese tal amigo, ¿empezaba con "c" o con "k"? Sólo sabía que tenía ese sonido. Sabía que una chica de intercambio de latinoamérica le dijo como broma una ley de Newton, ése día se rieron bastante con eso, recordaba unos ojos ámbar y un pelo rojo, ¿como la sangre? Quizás algo más claro. Pero, ¿no había estado pensando en su madre? Quizás esos sujetos... ¿Qué sujetos? Su madre estaba en peligro, ¿no? No, es cierto, esa mañana él la vio y ella estaba bien. Pero algo faltaba.

Quizás sólo estaba perdiendo la batalla.