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Category:
Fandom:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Saga Nocturna
Stats:
Published:
2023-01-23
Updated:
2024-09-25
Words:
66,649
Chapters:
11/?
Kudos:
45
Hits:
439

Tormenta de Noche

Summary:

(No se hacer una sinopsis, les cuento más o menos)

¿Alguna vez tuvieron la sensación de que algo que habían soñado en el pasado, está pasando en el presente?
Bueno, Delfina prácticamente vive con esa sensación.
Los Soñadores son personas que tienen el don de ver el futuro a través de sueños y visiones. Hay pocos en el mundo, Delfina tiene la mala (o... ¿buena?) suerte de ser algo que llaman "cuarta Luna".
Aparentemente, su destino como la última Soñadora es hacer todo lo que está en su poder para traer abajo a la Alianza Saldina, y al líder con la mente más retorcida que jamás existió: Santos Borbon.
Pero les puedo asegurar que está en buenas manos, su compañía siempre cuidará su espalda y está para ella a lo largo de todo este nuevo camino.
¿La acompañarán ustedes también?

(PERDÓN HICE LO MEJOR QUE PUDE)

Notes:

Bueno, este es mi intento de escribir un libro. Espero que les guste.
Si me conocen fuera de la pantalla: DIGANME QUÉ LES PARECE AAAAAAH QUIERO SABER TODO, LOS ESCUCHO MUCHACHOTES.
Si no me conocen fuera de la pantalla: No se cómo llegaste acá pero gracias. Las actualizaciones son lentas pero quedate conmigo, tengo grandes planes ;)
(También, los capítulos no están editados todavía así que si ves un error, ignoralo)
Instagram donde subo más cosas de mi escritura: @mell.writes

Chapter 1: PRÓLOGO. LA SOMBRA DETRÁS DE TU ESPALDA

Chapter Text

Martes, 28 de agosto, 2018

Una noche más.

Una noche más en la que fue despertada por el fuerte palpitar de su corazón, por el frío sudor recorriéndole la frente, el cuello, el pecho y todo el cuerpo debajo del piyama celeste cielo.

Una noche más en la que despertaba con miedo, desorientada, sin verdadera noción de lo que había ocurrido.

¿Y el ruido? Hubo un ruido, fuerte, seco. ¿Fue real, lo soñó? ¿Alguien había entrado al departamento, su hermano se había levantado o alguien había destrozado su sueño desde dentro, de un solo golpe?

Decidida a investigar, quitó las sábanas que la cubrían y salió de su habitación.

●⃝●◦·

—Repacemos cuartadas. —Yaron acomodó los papeles que tenía en frente y pasó su mirada por sus hermanos—. Octavian, se supone que estás en una junta médica de urgencia, dejaste a los gemelos con Santino y Santiago.

—Correcto.

—Manuel —miró al otro lado de la mesa—, tuviste que viajar, papá te pidió que le pintes un cuadro a mamá y debes llevárselo.

—Y Acis está trabajando, así que Emma se queda con Santino y los demás.

—Excelente. —Giró su cabeza una vez más, hacia el sofá—. Zack, acompañaste a Manuel hasta Nueva Jersey, se supone que mamá se llevó tus apuntes por accidente y los necesitas para las clases.

Luego del asentimiento del menor de los Castle en la sala, la reunión comenzó.

—Muy bien, esto es todo lo que tenemos hasta ahora.

Los papeles comenzaron a recorrer el departamento, de mano en mano.

●⃝●◦·

Primero fue al baño compartido. En puntas de pie, entró al cuarto de su hermano, solo para ver a Nick dormir plácidamente, con la tenue luz violeta sobre su cuerpo. Recorrió sigilosamente el pasillo, revisó la sala de estar y se paseó por la cocina.

Lentamente, aún dudosa, se convenció a sí misma de que era un sueño, y se sirvió un poco de jugo de naranja.

¿Desde cuándo eran tan reales los sueños?

●⃝●◦·

Octavian se puso de pie.

—Santos ha estado enviando pistas. A cada uno de nosotros nos llegó un sobre que contenía un papel con un mensaje, y una foto que sugería que hemos sido vigilados por un tiempo indeterminado. Mamá y papá también recibieron uno hoy, así que por eso estamos aquí.

—Papá envió unas copias. —Yaron pasó más cosas a sus hermanos—. Mamá no quiso que veamos el suyo, pero nos dio un resumen.

—¿Por qué mamá no querría que veamos el sobre? —Triber levantó la cabeza, con un gesto de preocupación.

—Nos preguntamos lo mismo, supusimos que tal vez la foto sería algo privado, así que le pedimos a papá que envíe solo el mensaje, pero dijo que tampoco él lo había visto. —Yaron cruzó los brazos sobre su pecho—. Por lo tanto, llamamos a mamá.

—Jamás en mi vida la había escuchado tan… —Octavian buscó la palabra correcta— afectada. No nos dejó ver el mensaje, pero lo resumió. Tenemos una grabación para mostrarles.

—Cuando conectamos todos los mensajes de la forma correcta, tenemos un adelanto de sus planes.

●⃝●◦·

Una parte de su cerebro le decía que estaba sobre analizando el asunto, pero la otra no paraba de hacer preguntas. ¿Qué había pasado? ¿Era posible que el golpe se haya producido en su sueño? ¿Realmente podía sentirse tan real, podría ser tan fuerte como para que despierte?

No todas las preguntas tenían respuestas, ya debería haber aprendido eso.

●⃝●◦·

Yaron y Octavian habían ubicado cada mensaje en la forma correcta, de modo que, sobre la mesa, se develaba el misterio que los había tenido presos durante un mes.

Héctor: Nadie es tan bueno como para esconderse de mí.

Octavian: Cualquier plan bien pensado podrá ser ejecuta-do correctamente.

Manuel: Me gusta creer que puedo atrapar a quien yo quiera.

Zachariah: Apuesto a que te gusta salvar a la gente.

Triber: A veces, la verdad duele.

Yaron: Gracias por limpiar mis desastres y ayudarme cuando lo necesito. XOXO.

—¿Cómo saben que este es el orden? —Triber se recostó contra la mesa.

—Mamá acomodó el mensaje. Dice que su nota es la clave. —Octavian reprodujo la grabación de su madre.

“Hola, chicos. Lamento no poder enviarles la nota, pero sé que son buenos, y… y confío en que no la necesitan. Me tocó la parte más clara, a decir verdad. Es más que una simple frase, a diferencia de las suyas. Un fragmento dice lo siguiente: ‘No te molestes en correr hacia tus hijos cuando leas esto, pues llevo meses tras el mismo objetivo. Me corrijo, diría que llevo 16 años tras el mismo objetivo.’”

Lucy comenzó a llorar, no era evidente, pero al prestar atención era innegable.

“En el reverso, hay otra parte. Habla… habla de mezclar sangre chicos. Mezclar sangre.“

Se escuchó un pequeño sollozo.

●⃝●◦·

Colocó el vaso en el lavaplatos, su cabeza seguía dando vueltas. Contó los días, las semanas, repasó los eventos.

Un mes.

Un mes completo, quizás un par de semanas más. Los recuerdos eran borrosos, pero había detalles que parecían no cambiar.

Cabello negro, piel pálida. Ojos verdes, sonrisas discretas. Mirada fija.

Decidió mejor volver a la cama.

●⃝●◦·

“Mezclar sangre artificial con sangre pura de Soñadores. De una Luna. De la cuarta Luna. ¿Saben lo que significa eso?”

Los hermanos se miraron entre sí en otra pequeña pausa. Lucy retomó su monólogo con la voz aún más cortada que antes.

“La tiene. Si no la tiene, la va a atrapar. Sé que estamos literalmente en la nada, pero no podemos dejar que llegue a ella. Sangre indica experimentos. Si no la atrapa para experimentar con ella, irá por métodos más naturales, como… como un hijo.”

Dejó de contenerse, lloraba entre las palabras.

“Por favor, por favor ayuden a esa chica. Yo sé que pueden. Son fuertes, inteligentes y muy capaces. Aunque eso no indica que puedan solos.

Por una vez, chicos… por una sola vez, pidan ayuda. Piensen en esa pobre niña, si entiendo correctamente, Santino tiene su edad… con solo dieciséis está bajo la peor amenaza imaginable y no sabemos si tiene idea de la guerra en la que se encuentra metida. Necesitan ayudarla. Deben hacerlo por mí, por Mathab, y por todos los jóvenes que han tenido que pasar por un infierno solos. Por favor, hablen con Ear, él más que nadie sabe sobre Santos, la tercera Luna y cómo dar una mano. Salven a esa muchacha, por favor se los pido. Y tengan mucho cuidado, los amo.”

El mensaje terminó.

Miércoles, 29 de agosto, 2018

—Delfina, ¡apresúrate! O sométete a una muerte a manos de Jake.

Delfina giró su cabeza hacia Diana, su mejor amiga, para verla correr hasta la salida del edificio, con un café en su mano derecha, una chaqueta en la izquierda y medio bagel en la boca.

Volvió su cabeza al punto en el cual había estado concentrándose antes, pero él ya se había ido, ahora la acera del frente estaba vacía.

●⃝●◦·

—Estoy preocupado.

—Yo también.

Ear tomó asiento frente al joven, quien apretó fuertemente la taza de té que tenía entre sus manos.

—Esta fue la cuarta de hoy. —Levantó sus ojos hacia el anciano, quien vio en ellos las lágrimas que el joven no había logrado contener.

—Eso es mucho para ti.

—Es demasiado para mí, Ear, ya no sé qué hacer. —Pasó sus temblorosas manos por su pelo, comenzando a tirar levemente de él—. Tengo miedo de dormir, tengo miedo de desmayarme, no hay centímetro de mi cuerpo que no duela y mi cordura está cediendo levemente.

—No digas eso. —A pesar de la situación, Ear dejó escapar una pequeña sonrisa.

—Lo único que me mantiene un poco más calmado es estar con ella.

—Entiendo perfectamente cómo te sientes. —Colocó su mano sobre el antebrazo del joven, esperando que reduzca la fuerza de sus dedos.

—Necesito ver que está bien.

—Yo también tengo miedo, ya estoy viejo para pasar dos veces por lo mismo.

●⃝●◦·

—Buenos días chicas, una semana más de libertad antes de que seamos oficial-mente juniors. —Santino levantó sus gafas de sol y sonrió a sus dos mejores amigas, paradas con delantales detrás de la barra.

—No sé si quiero que me lo recuerdes. —Diana volteó para comenzar a preparar su pedido habitual.

—Yo estaba segura de no querer recordarlo, pero supongo que gracias. —Delfina le otorgó media sonrisa.

—¿Y Jake? Creí que estaría aquí, disfrutando de los últimos días de paz de la cafetería.

—Estuvo aquí hasta hace media hora, cuando decidió que las diez macetas que tiene por todo el lugar no son suficientes, así que fue a conseguir dos helechos para la entrada.

—¿Y Kyle?

—Día libre, hoy solo nos tienes a nosotras.

—Frappuccino de frutos del bosque y té verde, para mi Castle favorito.

Santino tomó el vaso que Diana había deslizado a través de la barra de madera, dejando el dinero sobre ella; volvió a colocarse los lentes.

—Esta mañana hablé con Ben, dijo que está planeando una fiesta. Quiere que pasen por el sótano cuando terminen su turno, para que les dé más detalles. —Acomodó sus gafas sobre el puente de su nariz—. Debo irme, Zack me está esperando afuera, prometí acompañarlo a hacer las compras. Adiós, chicas.

Diana despidió a Santino, pero Delfina estaba demasiado ocupada viendo al chico que cruzaba la calle, analizando su sonrisa en busca de respuestas.

●⃝●◦·

—No quiero confiar en mis visiones.

Ear se sirvió un poco de té.

—No tienes por qué desconfiar de ellas.

—¿Y si cometí un error?

—Estoy seguro de que no te equivocaste.

—¿Por qué se te hace tan fácil creerme?

—Te detuviste en mitad de la calle, me miraste directo a los ojos y, con la cara más blanca que he visto desde que tenías trece años, me dijiste “Esa es la cuarta Luna, yo la vi en mis sueños”. —Ear sonrió y bebió un poco de la infusión—. No puedo discutir con eso.

—¿No te parece raro que, si jamás tengo visiones, de la nada comience a tener más de una por día?

—Axel —miró seriamente al chico y tomó asiento a su lado, colocando un brazo sobre el respaldo de su silla—, pasé diez años de mi vida peleando con adultos estúpidos que no quisieron escuchar a la mejor Soñadora, solo porque era joven y diferente de las demás. No importa lo que me digas, sea lo que sea, si apreció en tus sueños o visiones te creeré sin dudarlo.

—¿Y si me equivoqué al preparar la poción?

—Si las pociones dejaron de funcionar, lo más probable es que no hayas hecho nada mal. Tú eres lo que menos me preocupa, me aterra la idea de que tu don te esté pidiendo desesperadamente a gritos que encuentres a la cuarta Luna.

Axel levantó su mirada.

—Debemos llamar a los Castle.

●⃝●◦·

Kevin y Ben habían improvisado una conexión de prueba al pie de la pared del fondo, de modo que fue lo primero que vieron Diana y Delfina al entrar. Ambos chicos estaban encorvados sobre al menos cinco cables enredados, intentando descifrar cuál era cuál.

—Si intentan sobrecalentar los circuitos, les puedo decir con casi total seguridad que están muy cerca de lograrlo.

—Diana, acabas de herir mis sentimientos. —Ben giró su cabeza para verla con ojos enormes e incrédulos.

—Diana, gracias por darme la razón. —Kevin se dejó caer al piso, sentándose a respirar por fin.

—Dudan demasiado de que sé lo que hago. —Ben imitó la acción de su amigo, quitando el gorro de lana de su cabeza.

—No dudo de que sepas organizar una fiesta, y por lo que nos dijeron, estamos aquí por eso. —Delfina se acercó para sentarse al lado de sus amigos.

El brillo volvió a los ojos de Ben, y su cara se iluminó como árbol de navidad.

—Kevin y yo estamos organizando una fiesta de bienvenida, queremos explotar nuestros poderes de último año desde el principio. Solo quería que sepan que, por supuesto, están invitadas, pero casi no vendrá gente de su año.

—Pueden invitar a quienes quieran. —Kevin miró a Delfina y le guiñó un ojo—. Eso incluye a Kyle.

—Pero nada de hacer planes elaborados o desaparecer. Quizás toquemos algo así que las necesito listas y dispuestas.

—Si, señor. —Diana le hizo un saludo militar.

—Entonces, asumo que Nash y Bruno también vendrán. —Delfina tocó leve-mente la pierna de Kevin mientras le guiñaba un ojo a Ben ante la mención del último.

—Si, Delfina, ambos vendrán a la fiesta. Ahora, nos ayudan con las conexiones o se van antes de morir.

—Aprecio mi vida y no sé de conexiones, así que esa es nuestra señal, lo siento. —Diana se puso de pie, tomando la mano de Delfina para llevarla con ella.

—Ben, mantente en contacto y avisa si necesitas algo, nos vemos luego.

A penas llegaron a la acera, Delfina apretó el brazo de Diana y se detuvo, con la mirada fija en la esquina de la calle.

—Es él.

Jueves, 30 de agosto, 2018

—Gracias a todos por venir, lamento haberlos llamado tan de repente, pero esto no podía esperar ni un minuto más.

Ear pasó su vista por los cinco hermanos sentados alrededor de la mesa, además de Axel a su derecha.

—De hecho, Ear —Yaron habló en nombre de los demás—, también queríamos reunirnos. Tenemos algunas cosas que contarte.

—En ese caso, adelante muchachos, pueden comenzar ustedes.

—Está bien.

●⃝●◦·

—¡Llegó Diana! —Nick giró sobre sus talones luego de haber abierto la puerta, llamando a su hermana.

—Ya estoy lista. —Delfina salió rápidamente de su habitación, aun colocando cosas dentro de su mochila.

—¿Saldrán? —Nick se dejó caer sobre el sofá.

—Iremos de compras, Ben hará una fiesta el viernes.

—¿Y Zack y yo podemos ir? —Hizo un pequeño puchero y miró a su hermanita con ojos de cachorro.

—Supongo que sí, ¿quieres que te compre algo? —Nick ya estaba buscando el número de su mejor amigo cuando gritó que no necesitaba nada. A penas cerra-ron la puerta del departamento lo escucharon al teléfono—: ¡Zacky, apuesto a que te encantará saber esto!

●⃝●◦·

Yaron había colocado todas las notas, una al lado de la otra, frente a Ear y Axel. Solo que estaban colocadas en el mismo orden en el cual llegaron.

—Fui el primero en recibir una. Creí que era una broma de mal gusto, o que tal vez Santos quería algo conmigo. Comencé a ser un poco más precavido con mis acciones, pero no le di tanta importancia.

—Pero luego, llegó la mía. —Ear levantó la vista hacia Octavian—. Le conté a Yaron sobre ella, las pusimos juntas, pero no tenían mucho sentido.

—Seguí yo —Manuel juntó las manos sobre su pecho—, llamé automáticamente a Yaron, tenía miedo que algo le ocurra a Emma o Acis.

—Cuando llegó la mía, era evidente que seguía el orden de nacimiento. —Triber llevó una mano al bolsillo de su chaqueta—. Aun así, no entendíamos en qué orden debían ser leídas, ni cómo se conectaban, o siquiera si lo hacían.

—Tampoco logré hacer una diferencia. —Zack jugueteó con la cadena que col-gaba de su cuello.

—No fue hasta que mamá y papá llamaron que lo entendimos. —Yaron acomodó el mensaje de la forma correcta, y Ear se tomó un tiempo para leerlo con atención.

—Sigo sin entender. —Levantó la vista y se quitó sus lentes de lectura.

—Esto te aclarará las ideas. —Yaron reprodujo la grabación.

●⃝●◦·

Luego de las compras, Diana y Delfina habían decidido pasar por el patio de comidas del centro comercial, para disfrutar del último helado de ese verano. Aún ubicadas en su pequeña mesa, Delfina llamó la atención de su amiga.

—No quiero que voltees, pero si volteas verás al chico-de-ojos-verdes.

—Bromeas. —Diana se puso seria ante el apodo.

—Voltéate con cuidado, frente a las escaleras. —Delfina sonrió y se cruzó de brazos, mientras Diana confirmaba lo que le había dicho.

—Realmente debes hacer algo, como, no lo sé, decirle a tu hermano que un chico de ojos verdes te está siguiendo. —Diana la apuntó—. Deja de poner los ojos en blanco.

—Jamás lo vi siguiéndome, Diana.

—Pero aun así siempre está en los mismos lugares que tú.

—Qué pequeño es el mundo. —Delfina sonrió, tomó sus bolsas y se levantó.

●⃝●◦·

La expresión de Ear se transformó, lágrimas amenazaban peligrosamente con salir en cualquier momento. Era imposible ocultar su preocupación, pero ninguno de los muchachos dijo nada.

—Axel —la voz le tembló un poco—, por favor, explícales.

Axel se puso de pie, a pesar de que no sea una reunión formal.

—Yo… creo que sé quién es la cuarta Luna.

●⃝●◦·

—Acosador a las nueve. —Diana sonrió.

—¿Apuestas a que lo volvemos a ver antes de entrar al edificio? —Delfina siguió caminando, con una amplia sonrisa. Ni si quiera se molestó en voltear.

●⃝●◦·

—¿Qué demonios estás diciendo? —Yaron levantó la voz.

—Saben que no tengo visiones —Axel no tembló al hablar—, tomo pociones regularmente para evitarlas. Aun así, hace no mucho tiempo dejaron de tener el efecto ideal. Comencé a tener un par de visiones, pero por supuesto que no recordaba nada. —Las bolsas oscuras debajo de sus preocupados ojos eran evidentes, ahora más que nunca—. Los primeros cuatro días los pasé en cama, no tenía fuerzas para levantarme. Los episodios comenzaron a ser más frecuentes, ahora tengo entre dos y cinco visiones por día.

Bajó la mirada al escuchar los suspiros de sorpresa de los hermanos.

—Axel, eso es imposible para ti. —La preocupación se reflejaba, en todo su esplendor, en los ojos y voz de Zack.

—Pero está pasando —giró para verlo—, prácticamente no siento mi cuerpo, a causa del dolor.

—¿Por qué no me lo dijiste antes, Ax? No debiste haberlo ocultado, yo…—El mencionado volvió su atención a Yaron, interrumpiendo a su amigo.

—Los sueños también aumentaron.

Su voz flaqueó levemente, y Ear siguió con la historia.

—Un día estábamos caminando por la ciudad, haciendo la despensa, cuando Axel se detuvo de la nada y miró a una chica, me dijo que era la cuarta Luna. Si hubiesen visto su expresión, no dudarían en creerle.

—Tampoco lo recuerdo claramente, pero les puedo asegurar que estuvo en mis sueños.

—Temía que Santos tenga algo que ver. —Ear tomó la nota dirigida hacia Héctor, pasó su mano sobre sus cabellos blancos—. Las repentinas visiones y la aparición de la Luna no podían ser coincidencia. Parece que tenía razón.

●⃝●◦·

Antes de abrir la puerta, increíblemente, lo volvieron a ver.

—Delfina, ¿me juras que no es una broma? —Diana ya no se reía.

—Diana, te juro que no lo había dicho en serio. —Ella también había adoptado un semblante serio, solo por el momento de sorpresa.

—Bueno, comienza a asimilar la idea de que tienes un acosador. —Diana apartó la vista del chico para verla a los ojos—. Eso, o predices el futuro.

Delfina soltó sus bolsas para frotarse las sienes.

—Déjame conectarme. —Cerró los ojos e intentó ocultar su sonrisa—. Mi sexto sentido dice que lo veremos mañana en la fiesta.

—Juro que si está ahí te compraré una bola de cristal. —Diana ingresó al edificio.

—Y una pistola eléctrica, por favor. —Delfina la siguió con una sonrisa.

●⃝●◦·

—¿Cómo la encontramos? —Yaron ató su cabello rápidamente en una coleta baja.

—Yo… la seguí. —Axel apretó los labios, esperando que le griten, pero nada pasó—. Trabaja en una cafetería para estudiantes, también sé en qué edificio vive. No podía dormir y las visiones literalmente no me dejaban respirar, era la única forma de que estuviera tranquilo. —Contuvo sus lágrimas con todas sus fuerzas.

Luego de unos momentos, Yaron retomó la conversación.

—Hiciste lo correcto. ¿Sabes su nombre?

—No, pero te puedo decir cómo luce. —Respiró hondo para calmarse—. Es más baja que yo, tal vez alrededor de un metro sesenta. Tiene cabello castaño, largo, hasta la parte baja de los omóplatos aproximadamente, las puntas son rubias. También tiene heterocromía, un ojo celeste y el otro ámbar.

—Espera, ¿qué? —Yaron miró a sus hermanos.

—¿Trabaja en una cafetería de estudiantes, dices? —Triber miró a Axel, pero no tuvo tiempo de responder. Fue interrumpido por la risa de Zack.

—¡¿Cuáles son las probabilidades?! —Miró a sus hermanos antes de reírse una vez más, y bailar en su silla.

Viernes, 31 de agosto, 2018

Zack entró al departamento de su mejor amigo, quien, por supuesto, aún no es-taba listo. Llevaba puestos unos jeans negros y una camisa color durazno de manga corta, nada muy extravagante. Abrió una cerveza y se sentó a esperarlo, mientras, enviaba un mensaje a Yaron informándole que ya estaba en el departamento.

●⃝●◦·

—Si la conocen, podemos ir a buscarla y acabar con esto. —Axel dejó caer su espalda contra el respaldo de su silla, luego de haber escuchado la explicación de Zack.

—No. —Yaron levantó la cabeza con una mirada asesina y el gesto fruncido—. Hay que planearlo bien. No podemos simplemente decirle que venga con nosotros y traerla aquí. Debemos estar seguros de que sí es ella.

—¡Yaron! —Manuel golpeó su hombro y señaló con su cabeza a Ear, quien lo miró con un poco de enojo.

—Entiendo que quieras hacer las cosas bien, pero no tenemos tiempo de dudar. No quiero dudas. Ninguno de nosotros puede entender los dones a ese nivel, pero confío plenamente en ellos, y también tú lo harías si hubieses pasado por mismo que yo. Nos estamos deteniendo solo para organizar bien el plan, pero definitiva-mente es ella.

Ear se puso de pie y comenzó a servir una taza de té.

—Santos opera así. No le importa si está rodeado de gente, si crea un escenario, o si está a plena luz del día. Si lleva enviando mensajes hace meses, no es casualidad que la pieza final les llegue ahora, justo en la semana en la cual la cuarta Luna asiste a una gran fiesta. No estará pendiente de si alguien la sigue, no sospechará de extraños hablándole, sus amigos se pueden perder en cualquier momento, la pueden dejar sola.

—¿Qué propones? —Triber se recostó contra la mesa.

—Zack y Axel irán.

●⃝●◦·

Santino cerró la puerta detrás de su hermano. Estaba vestido de negro total-mente, no quería llamar mucho la atención. Encendió el televisor para poner algo de música mientras esperaba a sus amigas.

Nick pasó a toda velocidad, medio corriendo y medio bailando, para preguntar-le a Zack cómo se veía. Dio una pequeña vuelta sobre sí mismo, tenía jeans celes-tes, algo desteñidos y bastante holgados; acompañados de una camisa lila pastel de manga corta, con los primeros tres botones desprendidos. Sus zapatillas eran blancas y no había olvidado sus uñas, decoradas con esmalte de brillos plateado holográfico.

—¿Qué te parece?

—Te ves genial, ¿no usarás maquillaje hoy?

—No sé cuál sombra usar, ayúdame.

Nick alcanzó su bolsillo trasero y le entregó a Zack una pequeña paleta, de la cual eligió un tono plateado con brillos celeste, lila y rosa; nada muy llamativo.

A penas Nick se fue otra vez, llegaron Delfina y Diana, tomadas del brazo y saludando como reinas. Santino se rio un poco de la entrada.

—Se ven geniales chicas.

Diana tenía un vestido negro al cuerpo, corto, pero no al punto de correr el riesgo de enseñar más de lo deseado, con un escote recto, finas tiras sobre sus hombros. Dejó que el cabello rubio estuviera suelto, rozando sobre sus hombros. Delfina optó por un pantalón de tela negro, realmente grande en sus piernas, pero ajustado en su cintura, acompañado con un top sin tirantes, blanco y repleto de brillos. Una coleta alta y muy prolija cerraba el atuendo. Ninguna de las dos llevaba zapatos de taco, habían elegido zapatillas blancas, con el sólido propósito de evitar obstáculos a la hora de seguir al chico-de-ojos-verdes, en caso de que llegara a aparecer.

—San, ¿cuántas piernas tamaño Delfina crees que entran dentro de ese pantalón? —Zack escondió su sonrisa detrás de un sorbo de cerveza.

—Yo diría que tres de cada lado. —Santino le siguió la corriente, pero antes de que Delfina pudiera responder, Nick reapareció corriendo una vez más.

—¡Vamos, vamos, vamos! ¡Es tarde! —abrió la puerta y corrió hasta el ascensor.

●⃝●◦·

—Mi idea es esta. —Ear apoyó su taza al lado de los papeles de Yaron—. Zack está invitado, puede ir y hacerse cargo de la parte de seguridad. Informará a cual-quiera de ustedes si ve un movimiento extraño, algo fuera de lo común. También puede mantenernos al tanto de lo que está pasando, ya que irán en el mismo grupo. —Ear miró al joven—. ¿Te parece?

—Genial por mí.

—Perfecto. Axel no está invitado, pero confío en que podrá encontrar la forma de infiltrarse, él se hará cargo de asuntos más personales. Si tiene una visión, con suerte podrá recordar algo y advertirles o evitar cualquier situación problemática. Lo equiparemos con bastante poción, es una fiesta así que a nadie le llamará la atención que tenga un líquido de color en una botella. Intentaremos que aguante ahí dentro lo más que pueda, pero no sabemos cuánto puede soportar su cuerpo, ni cuántas visiones podría tener.

●⃝●◦·

Zack estacionó su auto y todo el grupo comenzó a caminar en dirección a la música. Envió un rápido mensaje de actualización y echó un vistazo a su alrededor.

●⃝●◦·

—Comienzo a entender por dónde vas. —Yaron sonrió levemente—. Octavian y Manuel deberán quedarse con sus hijos, no podemos arriesgarnos a que sospechen nada. Si los necesitamos, los llamaremos. Me comunicaré con papá y le con-taré todo, pasaremos este fin de semana aquí así que solo tendrá que adelantar su llegada por algunas horas, no sospechará nada. Con todo eso cubierto, Triber y yo quedamos libres para vigilar desde cerca.

—Tal vez alguien en la fiesta sea alguno de mis alumnos, o me conozca.

—Entonces tú te quedarás cerca, pero no a la vista de todos. No puedes tardar más de dos minutos en llegar en caso de que te necesite.

—Cuenta con ello.

—Yo puedo instalarme frente al lugar de la fiesta, vigilar la entrada. Zack, lo primero que harás es decirme si hay más de un punto de salida.

●⃝●◦·

—¿Quieres caminar un poco? —Zack habló a Nick por encima de la música.

—¡Claro!

Su amigo se movía bailando, saludando a algunos conocidos y robando tragos de sus bebidas. El joven Castle aprovechó su distracción para poder entrar al baño y comprobar que no haya más que ventanas minúsculas y altas dentro de él. Ambos siguieron moviéndose hasta llegar a otra puerta.

—¿Sabes qué hay aquí? —Zack volteó para mirarlo con una sonrisa.

—No tengo ni idea, creo que es una especie de armario donde guardan los instrumentos y esas cosas, pero si quieres entrar a investigar no podré oponerme. —Le devolvió la sonrisa.

—Supongo que deberé saciar mi curiosidad. —Zack intentó abrir la puerta varias veces, pero parecía estar cerrada con llave.

Nick siguió bailando sin darle importancia a la pequeña sala, Zack le confirmó a Yaron que había un solo punto de salida, confiando en que nada que haya detrás de esa puerta sería de uso durante esa noche.

●⃝●◦·

—Creen un chat grupal con los hermanos que vayan al operativo, Axel y yo. Las actualizaciones serán por ese medio, de este modo todos sabremos lo que pasa. Si algo malo ocurre, la persona que haya visto el hecho mandará inmediatamente un mensaje, un código que automáticamente signifique problemas. —Ear terminó su segunda taza de té—. Este código es una «S» mayúscula.

●⃝●◦·

Diana y Delfina estaban bailando cuando Santino les gritó.

—¡Miren! Es el-chico-de-ojos-verdes.

Ambas chicas miraron hacia atrás rápidamente, para luego intercambiar mira-das entre ellas, y comenzar a reírse a carcajadas.

—San, amigo mío, no creerás lo que voy a contarte. —Diana se apoyó en el hombro del chico.

●⃝●◦·

—Si ven algo extraño, no quiten sus ojos de ello, incluso si eso indica dejar su puesto. —Yaron volvió a acomodar su cabello.

—En cuanto les sea posible, aclararán por qué activaron el código de emergencia. La prioridad será siempre proteger a la cuarta Luna.

●⃝●◦·

No mucho tiempo después, Delfina vio llegar a Nash.

—Ben nos llama, dice que quiere que toquemos algo.

Ambos, acompañados por Diana, caminaron entre la multitud hasta una pequeña sala al fondo de la habitación, tocaron la puerta un par de veces, Ben quitó el cerrojo y los dejó pasar. Dentro estaban también Kevin y Bruno.

—Capitán, ¿cuál es el plan?

●⃝●◦·

—Delfina tiene una banda.

—¿Qué?

Tanto Ear como Yaron miraron al mismo tiempo a Zack.

—¿Por qué es de relevancia? —Su hermano mayor movió levemente su cabeza hacia los lados, con incredulidad.

—Deben incluir eso en el plan. Cuando tocan algo, se suelen separar de la multitud antes y después del acto. A veces cambian la ropa que tienen, o arreglan detalles de último minuto. El punto es que, la perderemos de vista.

Ear pensó un momento.

—Axel la seguirá toda la noche. Si está con la banda, implica que no está sola, así que no deberías tener la necesidad de alejarte tanto. No salgas de la fiesta, si los chicos van afuera, le avisarás inmediatamente a Yaron y esperarás cerca de la puerta hasta que vuelvan.

●⃝●◦·

Bruno y Diana eran los presentadores oficiales de la banda, siempre se encarga-ban de que todo el mundo les preste atención.

Luego de unas palabras al micrófono; Ben, Kevin, Nash y Delfina subieron al escenario improvisado de los chicos, construido a base de algunas tarimas y tela negra.

Interpretaron unas cinco canciones populares del momento, de diferentes artistas. Todo el público alentó y disfruto bastante del corto espectáculo. La banda se despidió y todos volvieron a su escondite.

—Gracias chicos, fue genial. —Ben sonreía como nunca—. Más tarde les pediré que volvamos a aparecer, ya saben, como un pequeño cierre.

Todos estuvieron de acuerdo, así que los chicos abrieron la puerta y se fueron. Fue entonces cuando Diana logró ver al chico-de-ojos-verdes parado cerca de la pobre estructura de madera sobre la cual habían estado minutos atrás.

—¡Por Dios, Delfina! ¡Es él!

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—¿Qué pasa si me ven? —Axel levantó la mirada del piso—. Delfina y la chica con la que está siempre ya saben quién soy, varias veces hemos cruzado miradas.

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Para cuando Delfina se dio cuenta de lo que quiso decir Diana, la chica ya se había ido. Pensó en ir tras ella, pero rio al darse cuenta de que, aunque la siguiera, no podría evitar que hable con el-chico-de-ojos-verdes, así que decidió ignorarla.

Menos de un minuto después, escuchó algunos golpes en la puerta y fue a abrir-la.

—¡Kyle! —Delfina se acercó a su novio, quien rápidamente arrojó su celular y su chaqueta a un lado para envolverla en un abrazo—. Pensé que no vendrías.

—No creía poder, pero mis padres se apiadaron de mi cuando les dije que era la fiesta de un chico de mi clase y que su punto era festejar que estamos en último año.

—¿Pudiste ver la presentación?

—Llegué a tiempo para las últimas dos canciones, pero estuvieron geniales. —Kyle la dejó en el suelo otra vez, pero no soltó su mano—. ¿Me acompañas afuera? Quiero fumar.

—Claro.

La pareja se dirigió hasta la pared izquierda de la sala, encontrándose con la salida trasera.

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—Es una fiesta, Axel, está repleta de gente. —Yaron lo miró, su paciencia tenía límites bajos.

—Siempre me ven, Yaron.

—Si ves que te ven, muévete. No quites los ojos de ellas, pero cambia tu posición un poco, despístalas.

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Diana se acercaba cada vez más al chico, pero él no la vio venir, estaba actualizando a los hermanos.

—¡Eh, tú!

Axel giró su cabeza sorprendido, lo habían descubierto. Intentó moverse unos pocos metros, sin abandonar la vista de la puerta, Delfina no había salido aún.

—¡Deja de mirar hacia allí! ¿Quieres ir a buscarla? —Diana trotó hasta llegar a detenerlo por el brazo.

—¿Qué? —Axel se dio la vuelta— ¡No!

—¡Ya déjala en paz!

—¡No sé de qué estás hablando!

—¡La sigues hace semanas! —Diana empujó al muchacho, haciendo que choque con el escenario y un parlante. Su teléfono recibió un mensaje.

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—Suerte a todos. —El equipo se dio un abrazo grupal—. Confío en ustedes.

Ear cerró los ojos, conteniendo las lágrimas lo mejor que pudo.

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—Demonios —Kyle tocó sus bolsillos—, dejé mi celular adentro, espérame aquí.

Delfina echó un vistazo al callejón que conectaba con el pequeño patio en el que estaban, frotó sus brazos cuando tuvo un escalofrío.

—Si no usarás tu chaqueta, tráemela, por favor. Me congelo.

Pero cuando Kyle volvió, el jardín estaba vacío.

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Ear vio a todos irse por su lado, los despidió uno por uno en la puerta.

Una vez solo, preparó bastante té y se acomodó en el sofá más grande, en espera de las actualizaciones.

Tenía un mal presentimiento.

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—No sé de qué hablas, yo no estoy siguiendo a nadie.

Axel trató de calmarse, estaba acorralado y no podía ver la puerta. Su teléfono volvió a sonar.

—Escúchame, quiero que la dejes en paz o la siguiente vez que hable de ti será con la policía.

—No tienes por qué alterarte. Si te mueves, me iré, solo cálmate.

Tres mensajes más habían llegado, otros dos seguidos de esos.

—¡No vuelvas a aparecerte!

Cinco notificaciones más, todo lo que oía era el timbre de su teléfono.

—¡Ya déjame en paz!

Hubo un golpe, fuerte, seco.

¿Se rompió un vidrio?

Su cabeza dio vueltas, se le aflojaron las piernas.

Su teléfono sonó una vez más, y otra, y otra.

Y luego, todo fue silencio.