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Tú me importas

Summary:

Giorno decide eliminar a alguien del pasado de Fugo, y Fugo no está contento.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Nápoles, 2002

 

Tu rostro es una perfecta expresión de miedo.

Soy perfectamente consciente de que esta es la expresión estándar contigo cuando se trata de mí como el jefe, Fugo. Esta es la expresión en tu rostro desde que descubriste lo que hice durante la tarde... y que sabemos todo lo que hacías en Milán además de tu fachada como pianista, que te dejaste caer en el abandono, que esos hermosos labios tuyos le dieron innumerables mamadas a muchos clientes y que despertabas en muchas camas diferentes. Esa fue una de las razones por las que alquilé el estadio Giuseppe Meaza meses atrás, y decidí con ello empujarte a salir de ese abismo destructivo.

Tienes la boca torcida de disgusto, los temblores provenientes de tu cuerpo producen un suave tintineo contra la mesa del café situada a un lado del sofá. ¿Estás llorando? Puedo ver esas lágrimas inútiles, claras como las gotas de lluvia, y me evitas cuando intento borrarlas. Fugo… ¿Por qué estás llorando? Te estoy ayudando, Fugo, esto es más de lo que la sociedad o tu familia te ofrecieron, y estoy respetando el valor de tus acciones pasadas, así que no sé por qué estás tan abatido.

Después de todo, esta persona fue la causante de tu desgracia. Quiero decir, tú no eres el culpable.

Tus pupilas se dilatan al mirar mis ojos y, para ser poético como escribiría Víctor Hugo, allí, a la luz del atardecer, tus ojos parecen charcas de dolorosa soledad.

Justo como recuerdo los míos durante mi infancia, cuando mi madre me dejaba solo por noches enteras.

Sí, tú y yo somos similares.

Me pregunto si eres consciente de ello.

Y lo que hice fue por ti. Te dije que yo cargaría con parte del peso de tu dolor. Fugo, deja de darme esa mirada amarga. Hice exactamente lo que se debía hacer.

Tu labio inferior sangra un poco al igual que tu nariz, pero eso es de esperar. Gold Experience devolvió el puñetazo con el doble de potencia. No pensé que reaccionarías tan feroz al respecto. Deja de temblar, ¿Quieres? No te estoy acusando.

Ten, toma mi pañuelo. No me importa que lo manches de sangre, quiero cuidar esta tarde de ti.

Sí, tal vez quebranté tu orgullo más de lo que debía, y el moretón en tu rostro desaparecerá en un par de días y, en cualquier caso, nadie además de nosotros dos sabe qué lo causó. No, Fugo, no te voy a castigar por tu arrebato de ira. Qué pregunta más estúpida, pero nunca fuiste muy brillante cuando estás nervioso, ¿Verdad?

Y sí, Fugo, lo maté, di la orden a Mista para que lo ejecutara con uno de nuestros sicarios.

Tu profesor lo merecía.

Al oír su nombre, te tensas. Tus músculos se sienten rígidos bajo mi tacto y tienes esa mirada perdida en los ojos. No estás aquí. Se necesita una caricia en tu nuca para despertarte, y luego, me miras desorientado, como si no tuvieras idea de quién soy por un momento, cuando sé a ciencia cierta que vas a estar durante días con dolor de cabeza debido a mis acciones.

Te sirvo la cena en la cocina: Pizza margherita, con una guarnición de caprese y dos copas de vino. Pareces sorprendido de que yo sepa cocinar, pero ¿De qué otra manera podía comer en mi infancia? Mi madre me abandonaba durante días con toda su indiferencia, y mi padrastro sólo miraba por mí para golpearme. Un niño no puede vivir sólo de pan y cenas que imagina comer mientras mira la televisión, aunque lo intenté antes de comenzar a robar billeteras.

Después de cenar, te llevo al cuarto de baño en mi habitación, y preparo el baño para ti, justo como tú otras veces lo has hecho para mí. Abro una botella de jabón líquido y otra de aceites esenciales, vierto un poco en la bañera y termino de preparar el agua. Te doy una de mis batas de baño, uno de mis pantalones cortos y las toallas. Luego, bajo las escaleras para lavar los platos, y charlar con Polnareff. Cuando regreso estás sentado en medio de mi cama, con tus ojos siguiéndome a través de la habitación. Tu cabello todavía está húmedo. Hay un rastro brillante bajando por tu pómulo. No estoy seguro de si es una gota de agua o son lágrimas, pero tus ojos son de un lánguido y ardiente tono amatista con motas rosáceas moviéndose a través de ellos.

En un acto repentino, sin saber el por qué, beso tus ojos para cerrarlos.

Y tú, por supuesto, los vuelves a abrir de forma obstinada.

Tus labios están hinchados, y cuando deslizó mi pulgar sobre ellos, intentas alejarte desviando la cabeza, pero agarro tu mandíbula y te hago mirarme. Hueles a mí no a él, has comido de mi cena no es la suya. Estás acostado en mi cama, no es la de tu profesor. Cuando voy a besarte, tus ojos se cierran a medias, y al principio, tu boca tiembla bajo la mía, pero después, tus brazos se aferran alrededor de mi cuerpo, y luego…, tienes la fuerza para tirar de mí y permanecemos así, hasta caer dormidos juntos.

Notes:

Este fic en realidad son tres oneshots, pero decidí de momento sólo subir esta parte.
Giorno no sabe cómo llorar, así como tampoco recibió afecto parental en su infancia (que es como los bebés aprenden a expresar el amor), así que tengo el headcanon de que Giorno no sabe expresar amor y por ello sus modos torpes hacia Fugo, sin que él mismo comprenda lo que siente del todo.
Fugo se culpa ante Buccellati por su ataque hacia el profesor, -algo común en los niños que son abusados sexualmente, se culpan a sí mismos- del mismo modo el profesor le invitaba a cenar y abusaba de él.

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