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Tanjiro suspira adormilado, recogiendo ese dulce aroma a durazno con miel que le hace agua la boca, se acurruca aún más y puede escucharse ronronear, mientras Zenitsu pasa sus dedos por su cabello, empañándolo en su aroma, es extraño que los omegas hagan estas cosas, normalmente es lo que una madre omega hace con sus hijos o su pareja, no suele ser usado de un omega a otro a menos que sea para tranquilizar de alguna forma.
—Suenas feliz—le dice Zenitsu con voz suave, adormilado también.
Se pega más y se talla contra su cuello, por lo regular Tanjiro no suele darle rienda suelta a su lado omega, pero cuando está aquí solo Zenitsu y él, nada resulta más importante.
—Estoy feliz—murmura.
—No quiero romper el momento, pero deberías mandarle mensaje a tu familia, para que no se preocupen.
Se quejo e hizo un puchero, no quería moverse para tomar su teléfono, pero luego extendió su mano buscando a tientas su celular que estaba en la mesita de noche de al lado.
Gruño ante la molesta luz de la pantalla, así que modifico el brillo y mando un mensaje rápido, para luego dejar su celular a un lado con urgencia.
—Tengo que revisar las libretas de los niños y planear el almuerzo y…—Tanjiro se acercó nuevamente a hundirse en su cuello.
—Está bien, lo hacemos mañana, puede esperar—le susurro en el oído, viendo como Zenitsu se estremecía.
—Tienes que revisar si Nezuko-chan te contesto.
Se quejo nuevamente, pero reviso y se dio cuenta que su hermana le había respondido varios mensajes, se rio con algunos, pero el ultimo lo hizo suspirar.
—¿pasa algo?—bostezo suavemente Zenitsu, lo miro con los ojos empañados de sueño, parecía que se iba a quedar dormido en cualquier segundo.
—Zenitsu, estoy feliz de haberte conocido—le dijo dándole un suave beso en la mejilla.
—Tanjiro, está bien—los suaves dedos del rubio pasaron por su pelo nuevamente.
—Estoy feliz de que estés vivo, sin ti entrando a la panadería ese día, no sé qué hubiese sido…
—Tu familia igual hubiese buscado ayuda—dijo amargamente.
—Oye, es en serio Zenitsu, este proyecto.
—Ya te dije que no lo hice yo, fue el abuelo, Kaigaku también, yo no…
—Has salvado muchas vidas…
—No quiero hablar de eso.
Sin embargo Tanjiro lo atrajo nuevamente hacia él, para darle un suave beso en la frente, para luego ronronear a lo que Zenitsu sonrió y le respondió con un suave beso en la mejilla.
—Me gusta estar contigo—Zenitsu se recostó sobre su pecho.
—A mi también me gusta estar contigo—se miraron.
—Nunca pensé sentirme así con alguien—Tanjiro suspiro.
Ambos tenían sueño, había sido un día largo y agotador, así acurrucados uno al lado del otro se quedó dormidos, ya que al otro día tendrían nuevamente una rutina que seguir.
