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"Sólo pido tiempo para respirar, para pensar, un momento a solas para asimilar por qué te vas"
Primero de octubre había llegado con rapidez, exactamente con la misma rapidez que le había tomado a Louis destruir todo lo construido, con tan solo una noche arruino la única cosa preciosa en su vida.
Primero de octubre ... A tan solo dos meses de cumplir dos años sin Harry.
No había, segundos, minutos, horas y días que no se arrepintiera de lo que había hecho en su momento de desquicio. Si alguien había dicho hace seis años que las cosas iban a terminar para él de esa forma, jamás hubiera sido participe de la banda musical más poderosa de los últimos tiempos. Pero ahora ahí estaba, solo, en una casa lujosa y en un país que no partencia por culpa de su inmadurez e irresponsabilidad. Había embarazado a una mujer cuyo nombre a penas y recordaba.
Felicidad y enfado, dos emociones en el extremo del espectro, pero que estado presente durante su estadía en el grupo musical. Había tenido el placer de recorrer el mundo entero al lado de sus amigos y del hombre que amaba, pero no todo había sido color de rosas como los medios periodísticos lo estado pintado, no había forma de ser completamente feliz cuando había tenido que fingir salir con una chica por más de cuatro años mientras que su novio era su compañero de banda. Nada más enfermo y retorcido que su vida, pero cuando su rayito de "Luz" por fin pública llegó y la "relación" con la chica se dio por finalizadamente, no había hecho otra cosa que arruinarlo hasta el fondo.
Por fin había tenido la libertad que tantos años había ansiado, pero la liberta también tenía un precio y lo estaba pagando duro. Aquella misma libertad que tanto había anhelado lo llevó al lado más oscuro y retorcido; drogas, alcohol y fiestas continuas ¿Ahora tuve su resultado, no? era padre de un niño de siete meses y había perdido al amor de su vida.
Extrañaba a Harry con demencia, no podía estar lejos de él, ni siquiera podía dormir sin sus brazos protegiéndolo, dolía el respirar, Harry era su, su amor, su vida, pero ahora el hombre estaba lejos de él. Hacia todo por mantenerse lejos.
"Date cuenta que no verte me hace daño, no soy fuerte, duele ver que mi amor no va a detenerte"
- No aguanto, ya no puedo más. —Louis se dejó caer sobre la cama con los ojos cristalizados. —Estoy desesperado, no quiero estar en esta maldita ciudad.
Sentado frente al ventanal, su mejor amigo lo miró con una ceja levantada. —Hace tres semanas no te sentías de esta forma. —Respondió Oliver. —No cuando Harry estaba en la ciudad.
Louis bajó la cabeza sintiendo el dolor esparcirse por su sistema.
— No soy tonto Louis, desde que Harry volvió a Londres has estado de un ánimo terrible.
— ¡Es que no lo entiendo! —Gritó finalmente su frustración. —Se supone que después de la fiesta de la revista tenía que volver. —Se quejó apretando las manos en un puño.
Oliver por su parte gruñó frente a él. — ¿Y para qué quieres que vuelva, Louis? ¿No crees que Harry ya ha pasado por mucho durante este tiempo? le duele estar aquí, él mismo te lo dijo.
La manzana en la garganta de Louis bajó y subió con dificultad. —Pero lo extraño. —Susurró con voz débil. —Sé que cuando está aquí tampoco me deja estar cerca como deseo, pero al menos eso no me duele tanto como saber que está al otro lado del continente. —Las lágrimas acumuladas en sus ojos cayeron lentamente por su rostro.
Suspirando con cansancio, su amigo se acercó a él sentándose en la cama. — ¿Y por qué no lo llamas?
— ¿Para qué? Finalmente siempre termina siendo algo incómodo y doloroso.
Oliver frunció los labios. —No le pidas más Louis, tienes que agradecer que Harry hable contigo siquiera.
Por más que el dolor lo estuviera consumiendo por dentro, Louis asintió con la cabeza, su amigo tenía razón, Harry era un ser humano increíble, por más que le hicieran daño no odiaba. No dejaba que el odio consumiera su vida. Por años, Louis lo había intentado alejar de los que trataban de herirlo y ahora el mismo lo había hecho. Hirió al único hombre que lo había dado todo por él.
Era un maldito infeliz. Harry no lo perdonaría jamás.
— Al menos inténtalo Louis, estoy más que seguro que Harry está sintiendo lo mismo que tú en este momento. —Con esas últimas palabras, Oliver se levantó de la cama y salió de la habitación dejándolo en un verdadero calvario.
"No sé tú razón de estar lejos de aquí, pero quisiera que pensaras un momento en mí. En mí, no en ti"
Finalmente luego de lo que parecieron horas de una espantosa batalla interna, con las manos temblorosas, Louis se levantó de la cama, tomó su IPhone y marcó el número de Harry. Sabía que no tenía derecho de hacerlo, pero ya no aguantaba, se estaba muriendo sin saber de la persona que amaba.
Los tonos de la llamada fueron tortuosos, con cada pitido emitido por el celular la espera se hacía más angustiosa, el dolor le carcomía el alma.
— Contéstame por favor.
Sus ruegos fueron escuchados, el tono de la llamada finalizó procediendo a nada más que un silencio. O quizás no un silencio, más bien podía escuchar una débil respiración.
— ¿Ha-Harry? —Tartamudeó sintiendo el escozor apoderarse de su garganta.
Ninguna respuesta obtuvo.
— Harry, sé que me estas oyendo. —Murmuró con sus extremidades prácticamente temblando. —Por... por favor, dime algo.
Silencios y más silencios.
— Qué pasa, Louis. —Finalmente la voz ronca del otro lado terminó por responder. Dios, como lo extrañaba, su voz, su risa, sus caricias, sus besos... su todo.
— Yo...
¡Mierda! ni siquiera había pensado en una excusa antes de llamar.
— ¿Tú qué?
Se aclaró la garganta. — Solo... solo quería saber cómo estás.
Los silencios incómodos volvieron a reaparecer.
— Estoy bien. —Harry respondió entre pequeños resoplos. —¿Tu estas bien?
Louis se sentó en la cama con un sonido acabado. —No, no lo estoy. —Reconoció con sinceridad.
Tomó un minuto para que Harry volviera a responder.
— ¿Qué pasa entonces?
— ¿Realmente lo preguntas?
— Louis... —Guardó silencio. — No puedo. —Harry terminó por confesar. —No puedo hacer esto. Lo siento.
Los ojos de Louis picaron con lágrimas. —Por favor, no me cuelgues Harry, si lo haces me voy a morir. —La respiración de Harry se volvía cada vez más difícil sobre la línea. —Yo... te necesito, ya no puedo más, te juro que no puedo. —Las lágrimas se escurrieron con rapidez.
— Louis, entiende... —El tono del hombre se volvió desesperado. — Yo... no puedo hacer esto.
Louis cerró los ojos, sus labios temblaban. —Lo sé, pero me duele, piensa en mí también.
— Tú no pensaste en mí cuando arruinaste una relación de cinco años. —El gritó reprochable llenó la línea. — ¿Qué quieres con esto? ¿Por qué me llamas?
Esta vez Louis fue quien guardó silencio, no sabía cómo explicar todo lo que sentía con tan solo una llamada. Sorbió la nariz.
— Yo... necesitaba saber de ti.
Escuchó a Harry resoplar con malestar.
— Cinco años de relación, Louis. —Le recordó el hombre. —Sé que me estas mintiendo.
— Entonces no me preguntes, tú sabes lo que quiero, sabes lo que estoy buscando.
— Quiero que me lo digas, que salga de tu propia boca.
Louis apretó con fuerza su mano contra el móvil, sabía que Harry lo hacía para provocarle más dolor. No podía culparlo.
— Quiero... quiero verte, lo necesito, al menos solo déjame estar contigo un minuto, quiero hablarte.
Sentado en la cama con lágrimas en los ojos, esperó el desastre, espero que Harry lo enviara al infierno y cortara la llamada, pero esto nunca sucedió.
— No puedo, Louis.
Las palabras más temidas terminaron por oírse
— Por favor, te lo ruego, no soporto esto. —Un gemido doloroso se propagó de su garganta. —Tienes que entenderme Harry, son cinco años de relación, no puedes pretender que me olvide tan rápido de esto.
— ¿Y piensas que para mí no lo es? ¿Piensas que no me duele también? ¿Qué no me es fácil estar lejos de ti? —El fuerte gruñido que emanó le hizo saber que la conversación había llegado a su punto máximo.
— Sé que no es fácil. —Susurró quitándose las lágrimas de la cara. —Pero tú y yo no tenemos que terminar de esta forma, somos más que esto, Harry.
— Yo no terminé esto, tú mismo lo hiciste. —Harry sentenció duramente provocando que el dolor en su cuerpo acrecentara.
— ¡Ya lo sé! —Gritó en su desesperación. —Pero por favor, déjame verte, hablemos, te lo ruego.
Harry suspiró agotado. — Louis, comprende, las cosas no son como antes, si esta situación es incómoda, vernos será peor. No arruinemos más esto.
— No tenemos por qué hacerlo, al menos déjame intentarlo. —Suplicó una última vez. —Te lo ruego.
— Lo siento Louis, no puedo. —Como lo imaginó, Harry no dio a torcer su mano, el piso se abrió bajo sus pies. —Y por si no lo sabes, no estoy en Los Angeles.
— Ya lo sé, pero tú sabes que no es un impedimento si queremos.
Harry suspiró. —Yo... estoy cansado Louis, me tengo ir.
— Por favor, no me hagas esto.
— Lo siento, pero yo no voy hacer el que viaje esta vez. —Con esas últimas palabras, la llamada finalizó y Louis nuevamente quedó con el alma desgarrada. Nada de lo que digiera e hiciera iba a arreglar el gran desastre que había generado.
"Sé que mis palabras no te detendrán y que este dolor se quedará toda una vida en mí, en mí no en ti"
— Lo llamaste ¿Cierto? —Oliver preguntó tan pronto entró a la cocina con su rostro hinchado y rojo.
— Te dije que no debía hacerlo. —Se dejó caer en uno de los taburetes alrededor de la isla.
— ¿Qué pasó?
— ¿Tu qué crees? me mando a la mierda.
Su amigo resopló frustrado. — ¿Qué le dijiste exactamente?
— Lo que sentía, que lo extrañaba, que lo necesitaba y que quería verlo. —Louis tragó la saliva amarga en su boca. —Pero él no me quiere, no me quiere ver.
— Pensé que cedería un poco. —La mueca en el rostro de su amigo era evidente.
— No lo hizo. —Resopló con tristeza. —Me dijo que no viajaría por mí esta vez.
— ¿Eso te dijo? —Los ojos del colorín se ampliaron.
— Sí.
Silencio se promulgó dentro de la cocina.
— Puede que yo esté paranoico, pero me parece que Harry fue claro con su mensaje.
— Claro que lo fue, me mandó a la mierda. —Manifestó indignado.
— No hablo de eso, a mí me parece que Harry está esperando que tú vayas por él.
Los ojos del ojizafiro se ampliaron, su respiración se volvió débil de repente. — No... no, eso no es cierto.
— ¿Por qué no? —Su amigo enarcó una ceja enrollando los brazos sobre su pecho.
— Porque no, Harry no quiere verme. —Sus ojos bajaron hasta sus manos.
— ¿A que le temes, Louis? —Oliver volvió a resoplar frustrado. —Si de verdad lo amaras, irías tras él sin dudarlo.
— ¡Pero ya lo hice! —Le recordó con impaciencia. —Fui a Francia solo para verlo y tampoco funcionó.
Su amigo rodó los ojos. — A ti nomas se te ocurre ir a ese lugar cuando Harry estaba en plena grabación.
— Lo extrañaba, por eso fui.
— ¿Y no lo extrañas ahora? —Oliver se paró de la isla tomando una cerveza del congelador.
— Como un enfermo, lo sabes.
— Entonces, eso nos deja en que...
Louis suspiró. — ¿En que tengo que ir hasta Londres?
— Tan claro como el agua. —Le entregó una cerveza.
— ¿Y si se molesta? Dios, ni siquiera imagino las cosas horribles que me dirá.
Oliver bufó. — Tú sabes que Harry no es así. —Louis negó con la cabeza. —Pero tienes que intentarlo, al menos demuéstrale que te interesa, que estás intentando arreglar toda la cagada.
Louis se jaló el cabello sin saber qué hacer.
— Puede que este viaje no sea con los resultados esperados, pero al menos Harry sabrá que te la estás jugando.
Dejando las inseguridades a un lado, Louis consumió las palabras de su amigo. Tenía que hacer esto, al menos sabía que no podía cagarla más.
— Voy a ir. —Afirmó ingiriendo grandes caladas de aire. —Y tú me vas a acompañar.
— Para eso estoy, cuidando tu culo gordo.
Louis rodó los ojos. —Voy hacer las llamadas para que tengan el avión listo, espero que nadie sepa que estaré ahí, lo que menos necesito son paparazis.
— Yo creo que esta vez van a ser de utilidad.
Frunció el ceño. — ¿Por qué lo dices?
— Bueno, porque si hay fotógrafos, Harry sabrá que ellos no te interesan y que te la estás jugando con todo.
Mordisqueándose el labio, Louis se rascó el cuello. —No lo sé, pero voy hacer las llamadas. —Con esas últimas palabras, se paró del banquillo esperando lo mejor y lo peor de su viaje a Londres.
