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Solo Tuyo

Summary:

Percy Weasley y Adhara Malfoy inician una relación en secreto sabiendo lo mucho que sus padres se desprecian.

Aclaración: este es un AU donde no existe Voldemort, por ende Lucius Malfoy no es mortífago.

Este fic fue escrito con mucho cariño para mi amiga @danadeacon ¡Feliz no cumpleaños!

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

Adhara no estaba segura de como había llegado a esto, sabía que su familia jamas lo aceptaría, pero tener a Percy sujetándola por la cintura mientras la besaba hacia que todo ese miedo se desvanezca.

Llevaban juntos un año, ambos sabían que lo suyo tenía que ser secreto, pero era difícil teniendo en cuenta lo chismosos que eran los hermanos de Percy.

Todo había comenzado en la reunión de prefectos como se acostumbraba cada inicio de curso. En esas reuniones los Premios Anuales asignaban las rondas de los prefectos y con quien debían hacerlas. Si corrían con suerte estarían junto a alguien de su misma casa, pero en esta ocasión no fue el caso de Percy Weasley y Adhara Malfoy.

Las rondas en un inicio eran tranquilas, ninguno se hablaba y a pesar de que habían compartido clases desde primer año no sabían mucho el uno del otro. Para ambos la familia del otro era de lo peor que existía en la sociedad.

“Los Weasley son un familia llena de hijos a los que a penas pueden mantener”

“Los Malfoy son personas corruptas que han seguido manteniendo su fortuna a base de engaños”

“Ese Arthur Weasley es un incompetente”

“ Lucius Malfoy es de los hombres mas cobardes que existen”

Adhara aborrecía a Percy, o eso le habían enseñado. Él era su única competencia, si ella era la número uno de Pociones, Percy lo era de Transformaciones, ella dominaba Herbología y Percy Historia de la magia. A simple vista parecía una rivalidad sana, siempre ellos dos siendo los mejores de la clase, uno pisando los talones del otro, pero para Adhara era distinto. Cada verano tenia que escuchar los recalamos de su padre diciendo que no podía ser que un Weasley le haya ganado en unas materias.

Ella estaba acostumbrada a esa presión, ser la mayor de una familia de sangre pura tradicionales era cansado, pero vivía con eso desde que era niña. A pesar de que no soportaba a Percy ella era consciente que el chico no era un caso perdido como los otros 6 pelirrojos.

Había conocido a todos los Weasley, el mayor le parecía un tonto musculoso, el que le seguía un deportista inútil, los gemelos eran las personas más molestas que había conocido, el Weasley menor era un tarado según Draco y la niña parecía un ratón insignificante.

Percy no podía ser tan bajo como todos ellos, ella solo competía con quien estaba a su altura. Ese pensamiento la llevo a una noche entablar una conversación con su compañero de guardia, si era sincera ya estaba cansada de caminar una hora en completo silencio.

- Oí que tu hermano se autohechizo queriendo hechizar al mío.— Fue lo único que se le ocurrió decir.

- Si, su varita se rompió cuando un compañero se sentó en ella y ahora es algo inútil para la magia.— La voz de Percy sonaba divertida, ella se sorprendió pues nunca lo había escuchado hablar así.

- ¿En donde la dejó?

- No lo sé, Ron es muy distraído, seguro que en un sillón de la sala común o en el piso, cualquier cosa es probable.

- Deberían comprarle otra.— Un silencio incomodo se formó y Adhara notó que lo había arruinado todo. — No quise decir.

- Esta bien, déjalo así.— había dicho Percy dando por sentada la conversación.

Esa noche Adhara llegó a su dormitorio y aun no paraba de pensar en lo que había dicho y como lo había tomado Percy, era obvio que el chico lo vio como un insulto, su padre siempre se burlaba del de él por razones monetarias. Cayó rendida sin entender porque se había sentido tan mal y pensando que mañana tenia que ofrecerle una disculpa.

≈

Todo el día había estado distraída pensando en cómo se disculparía con Weasley esa noche, ni siquiera puso atención en las clases, ya le preguntaría a sus amigas sobre los deberes.

No estaba segura de como iniciar esa conversación, era algo vergonzoso, nunca había necesitado disculparse con alguien, no sabía si le habían enseñado a hacerlo, pedirle perdón a Draco por hacerle creer que era un squib cuando eran niños no contaba. No recordaba si se hubiera disculpado alguna otra vez en su vida.

Iba caminando junto al chico al que había insultado sin tener idea de que decir, pero era una Malfoy y era decidida, sabia que tenia que hacerlo.

- Weasley… — Percy dirigió la mirada hacia ella y Adhara no supo que decir, su boca se abrió y volvió a cerrarse de repente.— Yo…

- Te dije que estaba bien Malfoy.

- No, solo quiero que sepas que jamás lo diría de esa forma.

- Entiendo.— Era obvio que el chico quería dejar esa conversación por la paz.

- Yo sé que mi padre siempre ha dicho cosas así, pero créeme que no me refería a eso.— ¿Adhara Malfoy estaba nerviosa?

- Malfoy, en serio no importa, olvídalo ¿quieres?

- Es que…— Paró sus pasos y Percy al notar que no avanzaba junto a él, frenó y giró para verla.— No quiero que estés molesto conmigo.

- ¿Qué?

- Vamos a estar lo que queda del año haciendo rondas juntos y no quiero que estés molesto y que no hablemos más.

Percy lucia realmente confundido, no tenia idea de que la chica pensara de esa forma, ¿Por qué una Malfoy querría seguir hablando con él?

- Solo hablamos ayer.

- Si y estas semanas han sido tediosas, solo quiero que tengamos una buena relación.

- No estoy molesto.— Le dijo y le regaló una sonrisa amable.

Algo dentro de ella se removió, esperaba no tener que ir con Madam Pomfrey.

Las rondas iban cada vez mejor, hablaban de temas relacionados con la escuela, Percy le explicó una teoría sobre por qué el mundo mágico no quería relacionarse con muggles, que no tenia nada que ver con la guerra ni la cacería de brujas, Adhara estaba impresionada por la forma de pensar del chico.

Ella hablaba del desperdicio económico que conllevaba excluir hombres lobo y vampiros del sistema y Percy no podía estar mas de acuerdo. Adhara se sentía cómoda hablando con él de temas que sabia que no podía decir en voz alta.

Ya habían pasado dos meses desde que eran compañeros de rondas y Adhara se encontraba todos los días ansiosa por que llegara la noche para poder hablar con Percy. Le gustaba, estaba segura, pero sabia que no era posible estar con él y se conformaría con conversar todas las noches mientras compartieran guardia.

- Le compraré un varita a Ron.— Le había dicho Percy cuando llegó junto a ella.

- ¿En serio?

- Si, he estado dando tutorias y ahora puedo comprarle una decente, pediré un permiso especial para ir con él al Callejón Diagon el domingo y que pueda escogerlo.

- Eso es increíble Percy.— Ya habían entrado en confianza para dejar de usas sus apellidos.

- Si, tal vez no sea de Ollivander´s pero al menos ya podrá hacer magia como se bebe.

- Eso es lo importante.— Adhara le regaló una sonrisa enorme.— Es un muy lindo detalle, creo que lo apreciara bastante.— Percy le regaló una sonrisa de vuelta.

≈

El invierno estaba por llegar y con él las pruebas trimestrales, Adhara y Percy que siempre se tomaban muy en serio los exámenes, empezaron a llevar sus libros y algunas notas a las rondas, leían en voz alta para el otro y se compartían apuntes.

Ella no lo sabia pero a Percy le gustaba cuando ella acomodaba un mechón de su cabello tan largo y negro detrás de la oreja, la veía de perfil mientras Adhara leía en voz alta para ambos, le gustaba su voz, era muy suave y le encantaba oírla leer, sus pómulos resaltaban con la luz de las antorchas, se veía hermosa cuando para entender un tema lo hablaba en voz alta como en un dialogo consigo misma. Era inteligente, divertida, pertenecía al Club de las Eminencias y le encantaba estudiar con ella. Él sabia que estaba enamorado, lástima que ella jamás se fijaría en él de esa forma.

Adhara amaba estudiar con Percy, era tan inteligente, la entendía a la perfección, le encantaba leer sus apuntes y verlo escribir notas rápidas mientras caminaban, verlo era como un viaje astral, su cabello rojizo brillaba siempre y por alguna razón quería enredar sus dedos en esos delicados rizos, lo que sentía por él ya no solo era atracción y estaba consciente de ello, era guapo, inteligente, educado, su familia era sangre pura y pertenecía a los sagrados veintiocho, tenia todo lo que necesitaba alguien con quien se le permitiera salir, pero era Weasley y su padre nunca lo aceptaría.

- ¿Alguna vez te haz dormido en clase del profesor Binns?

Le preguntó Adhara. Ambos habían desarrollado un gusto por jugar a 20 preguntas, todos los días lo hacían y ahora sabían mucho más del otro.

- Una vez.— Dijo Percy avergonzado.

- No te creo, Percival perfecto Weasley, cómo pudiste.

- Tengo una buena explicación.— Adhara le sonrió pero no dijo nada para que continuara.— Fue en primer año, ese fin de semana me enfermé, pero no quise faltar a clase aunque tuviera permiso de Madam Pomfrey, Historia de la Magia tocaba justo después de tomar mis pociones para el resfriado, llegué a clase con los efectos de las medicinas y me quede dormido, Binns no lo notó, pero Oliver me despertó cuando empecé a roncar.

- Lo siento Weasley, pero es gracioso imaginarte a los 11 años en una banca dormido y roncando.— Le decía ella sin para de reír.

- Eres malvada Malfoy.— Y ahí estaba nuevamente, esa emoción interna cada que él la miraba de esa forma.

En algún punto se habían detenido, ella comenzó a acercarse sin darse cuenta, se estaba dejando llevar por lo que sentía, su parte racional en ese momento solo le dio para preguntar en voz muy baja “¿Puedo besarte Percy?” él no respondió verbalmente, solo rompió el espacio que los separaba y unió sus labios en un suave beso.

Los labios del pelirrojo sabían a menta, eran tan suaves y encajaban a la perfección con los de ella. Adhara se sentía en la nubes, no era la primera vez que besaba a alguien pero si era la primera vez que lo hacia enamorada.

Subió sus brazos hacia el cuello del chico y por fin pudo enredar sus deos en esos rizos tan suaves, podía sentir una de las manos de Percy sujetándola por la cintura mientras que la otra viajaba por su espalda.

No sabia cuanto tiempo había pasado, en ese momento odio el hecho de necesitar aire y se dio cuenta de la inutilidad de respirar, el aire interrumpió una de las mejores cosas que le habían pasado en la vida.

Ambos se sonreían con lo labios hinchados y la respiración agitada. Necesitaban ir a sus habitaciones, pero no querían separarse. Percy aun la sujetaba por la cintura y dejaba suaves besos en su rostro, ¿podía robar un giratiempo y detener ese momento para siempre?

Caminaron de la mano hasta el punto en medio de sus salas comunes donde todas las noches se separaban, ella se acercó para dejar un rápido beso, él no le soltó la mano e hizo que volviera solo para plantarle otro un poco más largo.

Se despidieron con una sonrisa enorme. Adhara llegó a su habitación y cayó rendida rozando las llamas de sus dedos pensando el lo suave que era el cabello de Percy, él por su parte no podía dejar de acariciar sus rizos y pensar que eran las finas manos de Adhara.