Work Text:
Luca podría pasar varios días encerrado en su habitación, trabajando en su gran invento. Para Luca todo aquello era importante y preciado, tanto, que se saltaba muchas comidas y horas de sueño.
Andrew suspiro.
Día tres, Luca no ha dormido y solo comió un sándwich en la mañana. En sus manos tenía una bandeja con un platillo de carne, verduras y un buen jugo de naranja natural, cortesía de Luchino.
Antonio le mandó específicamente a él pues sabía que Luca podía caer fácilmente en sus ... encantos, o como Andrew solía decirle, mirada de madre enojada.
Soltó una risita.
—Luca.—Llamó una vez, un suave toquecito en la puerta. No obtuvo respuesta.
—Luca.
Nuevamente nada, pegó el oído a la puerta con cuidado y escucho la risita extraña del inventor, junto a algunos sonidos de cables chisqueando entre si. Volvió a suspirar.
—Luca Balsa, tienes tres para abrirme la puerta.
Pudo escuchar que los sonidos chisqueantes se detuvieron.
—Uno.
Silencio.
—Dos.
Apenas pasos.
—Tre—
—¡Andrew! —La puerta se abrió dejando ver a un, extrañamente, energético Luca. Pero su apariencia decía todo lo contrario. Bolsas de cansancio debajo de sus ojos teñidas de color morado, vendas acomodadas de forma bastante torpe en su ojo, cabello revuelto y su brazo tenía algunos cables y placas faltantes.
Soltó un tercer suspiro.
—Te traje la cena, debes comerlo todo, no lo has hecho bien estos días...—Se invitó solo a la habitación e hizo una mueca viendo el desastre que había, no podía dejar la bandeja en ningún lugar aceptable, por lo que, con cierta dificultad quitó las mantas de la cama y dejó la bandeja en esta, con cuidado de que el jugo no se derrame.
—Hm... ¿Comer? No creo que eso sea importante, he estado trabajando en este invento por horas, ¡pronto estará listo, Andrew!
—Eso dijiste hace semanas. Ahora come, no es pregunta.—Andrew le miró frunciendo la ceja, si algo había que destacar del albino era que su rostro solo servía para expresiones de ese tipo.
Luca sintió un escalofrío extraño por su cuerpo. Debía obedecerle, a nadie le gustaba ver a Andrew enojado.
—B-bueno, no pasará si nada como un poco... ¡Esa carne se ve bien! ¡La carne te da energías! ¡Después de tanto tiempo y sin dormir! —Habló energético y tomaba el tenedor para tomar un buen trozo y llevárselo a la boca.
Podía hablar mucho, pero al menos tenía modales.
—Luca...—Este no respondió, pero si le miraba atento, esperando a que prosiga.— Realmente me preocupas.
Luca se tomó unos segundos más para poder tragar.
—¿Preocupar? Bueno, es sorprendente, es decir, muchos me han dicho eso pero de otra forma "¡Eres preocupante Luca Balsa!" "¡Tu actitud es preocupante para los demás, Escoria!" —Citó y Andrew entendía que esas palabras provenían de Luchino y Edgar respectivamente.— ¡Eres el primero que me lo dice asi! aunque no sé si eso está bien...
—Bueno, está bien que alguien sienta eso por ti... pero también significa que hay algo malo a tu alrededor. A-algo así... el punto es, que el ritmo de vida que estás llevando no es para nada sano.
Sano... sano... esas palabras resonaron en la cabeza de Luca muchas veces, como si, fuera un deja vu. ¿Quién le había dado esta conversación antes? Su cabeza pulsó un poco.
—Uhm...—Luca se llevó otro trozo de carne a la boca para poder pensar.
—Debes dormir mejor. Ocho horas durante la noche, seguidas Luca... debes comer también. No solamente carne, eso es cargar tu estómago y n-no está bien.—No sabía por qué pero sus mejillas se tornaron rojas, y su albinismo no ayudaba a su rostro para nada.
Luca aún no respondía, Andrew suponía que era por la comida pero ya no lo veía tragar. Silenció comenzó a reinar la habitación y aunque, Andrew estuviera algo acostumbrado a eso, se le parecía extraño... quería escuchar la voz de Luca, decir cualquier tontería. Decir sus pensamientos por más inservibles que sean, decir sus teorías, decir sus comentarios bastante sinceros. Quería escucharlo.
Y nuevamente se sonrojó.
—¿L-luca?
—Creo que ya lo entiendo Andrew.—Levantó la mirada y le sonrió como si nada, tenía un poco de salsa en su labio y Andrew se la limpió con cuidado con un pañuelo.
—¿Entender que cosa? ¿que debes cuidarte?
—¡Si, algo así! ¡Si no me cuido, Andrew se pondrá triste! Y no quiero eso, ¡quiero verte feliz! Se que dices que tú rostro solo sirve para expresiones feas pero... realmente puedo notar cuando estás feliz, ¡ahora se te ve nervioso! ¡Pero feliz a la vez! ¿Lo estás ocultando Andrew? ¡Oh! ¿Será que tú corazón late con mucha frecuencia? ¿Se siente bien?
Andrew no lograba captarlo, ¿que tanto estaba diciendo? normalmente era el único que podía comprender y tener paciencia con Luca pero está vez no entendía para nada. Sus ojos vagaron hacia cualquier lado de la habitación, pero, tomó el valor de ver a Luca a los ojos y le acercó el vaso con jugo, debía beber o se ahogaría.
—¿Quieres verme feliz entonces?... e-eso quiere decir... ¿que vas a cuidarte?
—¡Yep! ¡Pero debo terminar con esto primero, falta poco! —Sonrió y tomó el jugo para beber un poco, preguntándose cómo es que Andrew era tan servicial con todos.
—¡Luca! ¡Dijiste eso hace semanas y aún no terminas! —Andrew está vez gritó cerrando sus ojos con fuerza, como si hubiera perdido la paciencia pero parecía estar haciendo un pequeño puchero, de que Luca realmente no parecía comprenderlo, pero, antes de que pudiera seguir quejándose, un sonido abrumante le hizo abrir los ojos, y ver qué el vaso de vidrio estaba en pedazos en el suelo.
Miró a Luca y notó que su brazo derecho temblaba y soltaba algunas chispas y las placas se desprendían de esté. Su brazo robótico había caído al suelo en cuestión de segundos, bastante rendido al parecer.
—U-uh...
—Esa es otra prueba de que estás realmente cansado... mira, ya casi no queda líquido, te estás agotando... —Murmuró acercándose para acariciar su pecho por unos momentos y luego aquella botella que contenía una sustancia que Antonio preparó solo para él, una sustancia que le mantenía cargado un buen tiempo, a cada una de sus partes mecánicas.
Por primera vez, Luca estaba callado y no se quejaba ni un poco. Andrew suspiro... ¿Cuántas veces lo hizo ya?
—Luca por favor, dime algo.
—Ocho horas de sueño y comida más ligera, lo tengo.—Sonrió, bastante avergonzado mientras se agachaba para tomar su brazo pero lo dejó en su mesa de trabajo. Andrew quitó la bandeja y rápidamente acomodo las mantas de Luca lo mejor que pudo, para tomar con cuidado al chico y dejarlo sentarse en la cama.
—Vamos, descansa, le diré a Antonio que te cargue de nuevo.—Le sonrió de forma algo débil, pero no podía forzar más su rostro.
—Andrew...
—¿Si, Luca? —Le colocó unas mantas encima extendiendolas lo más posible.
—Cuando logré finalizar mi preciado invento... ¿seguirás a mi lado?
Andrew se quedó callado. Los ojos de Luca ya se veían débiles, parecía que con tocar la cama el sueño se apoderó de él.
—Claro que si Luca, a tu lado y sirviendote como el seguidor leal que soy.—Se acercó a dejarle un suave beso en su frente y le dejó descansar.
Andrew sabía que cuando Luca logre eso, no podrán estar juntos mucho tiempo. Luca quería vivir para siempre y Andrew simplemente no podía.
Pero haría lo posible por ser una buena compañía para él.
