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Capítulo único
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Era dos de octubre y tal como se esperaba, otro ramo de flores tipo gardenias yacía dentro de su casillero, con una «enigmática» nota de su supuesto admirador secreto. 2B suspiró y las aceptó con un deje de incomodidad y extrañeza, como ya se había acostumbrado.
Todo comenzó el dos de agosto: al volver del Yobikō, una escuela privada especial destinada a prepararla para los exámenes de ingreso de la universidad.
Al estar cursando su último año en la Academia Autómata, era imprescindible aplicar a una buena universidad, por lo que ingresar a dicha escuela si o si entraba en sus planes.
Por fortuna, en la misma institución había un recinto que tenía la tarea de fungir como la escuela antes mencionada, así que no tenía la necesidad de hacer viajes cansados ni suponer un gasto extra para sus ocupados progenitores. Lo primero que hizo fue preguntarle a su novio, 9S, si él era el responsable de dejarle ese lindo detalle, pero él se desentendió por completo, poniéndola en una posición repleta de desconcierto.
Si no fue él ¿Quién sería entonces?
Es más, ¿cómo podía estar segura que 9S no estaba fingiendo? A sabiendas que era bastante complicado descubrir lo que realmente pensaba y tampoco parecía molestarle que alguien ajeno a él, la estuviera «cortejando».
Resignada, fue a preguntarle a 6O, si aquellas flores tenían un significado especifico que le ayudara a revelar la identidad del misterioso admirador.
«¡Oh! La flor de la Gardenia simboliza la pureza y dulzura. También estas flores nos indican que hay un amor secreto. Es común regalar este tipo de flores si quieres transmitir alegría. Igualmente son un detalle ideal para decir a la persona que las recibe que está preciosa, el que te las regaló debe de conocer el lenguaje de las flores bastante bien, fu, fu».
La declaración solamente logró ponerla más ansiosa, las únicas flores que 9S le llegó a regalar fueron las anómalas Tsuki no Namidas, parecidas a los lirios blancos pero que florecían en sitios oscuros, apartados, y muy rara vez al año, incluso para los expertos en el ámbito, les era difícil plantarlas de manera artificial, por lo cual, eran costosas a la venta.
Por su salud mental, ella decidió dejarlo pasar por el momento y continuó concentrándose en sus estudios, sin embargo, justamente un mes después, volvió a recibir el detalle sorpresa adentro de su casillero, pese a que ella cambió la combinación por seguridad.
De nuevo, enfrentó a 9S esta vez con el semblante serio y con un ápice de enojo, pero él solo se extrañó por su comportamiento tan inusual y emocional por unos simples ramos de flores, descolocándola.
¿Tan poco le importaba que otro le diera esa clase de obsequios?
No, debía de haber gato encerrado ahí, y más conociendo que ambos se amaban demasiado como para conceder que alguien ajeno interfiriera en su bella relación.
Aunque lo negaran u ocultaran, los dos tendían a ser celosos y algo posesivos con el contrario, podría decirse como cualquier adolescente con cambios hormonales, sintiendo inseguridades incitadas por el miedo. Pero además tenían encima esos recuerdos de su vida pasada y situaciones en donde experimentaban que eran menos o que no merecían tal felicidad que vivían juntos.
Ya que su amor iba más a allá de ser pasajero, sino más bien era tan insondable e infinito como el océano del planeta o las estrellas del espacio, nacidos el uno para el otro, antes y ahora.
Entonces ¿Qué estaba pasando en realidad?
Sopesó las antiguas palabras de 6O con detenimiento, sin bien esa clase de galanterías era típico de 9S, la única con el conocimiento preciso en el lenguaje de las flores, era su rubia amiga.
Y por más que 9S disimulara con vehemencia que él no era el autor intelectual del ramo de gardenias, no podía pasar por alto las descuidadas señales: como la forma de expresión tan singular en las cartillas pegadas al ramo, el complejo de cupido de 6O, y el significado de las gardenias mismas.
Todo encajaba como piezas en un rompecabezas.
Lo quisiera o no, se hallaba distraída y no podía concentrarse en las clases, tampoco ayudaba que veía mucho menos a su novio desde julio por entrar en el Yobikō, más cursar las materias habituales del tercer año de preparatoria, ella yacía sofocada entre tareas y asignaciones.
Aun así, 2B tenía la ligera esperanza que todo fuera un complot de 9S y 6O para hacerla sentir mejor, y no un motivo extra de estrés, concluyendo en guardarlas con cuidado en su departamento, ya que sería un desperdicio desechar esas flores tan hermosas.
Resopló y cerró el casillero con el ramo adentro, lo buscaría al final de la jornada, ahora apenas terminaba la hora del almuerzo y debía de regresar al aula.
Mientras caminaba por los concurridos pasillos, divisó a 9S hablando animadamente con una alumna de pelo rosa cual flores de cerezo.
Cuando la chica la vio de reojo, de inmediato se despidió de 9S, como si huyera de un peligro inminente. 2B reflexionó al respecto, serenándose y posteriormente recriminándose internamente por permitir salir las «malas vibras» que según 6O decía, alcanzaba a entrever cuando sentía celos.
Impulsada por aquel sentimiento, abrazó de súbito a 9S por las espaldas con el rostro sutilmente irascible.
—¿Eh? ¿2B?
—¿Quién era esa chica bonita que hablaba contigo?
La pregunta avasalladora hizo que 9S soltara una carcajada, la cual ocasionó que 2B se sonrojara avergonzada y cubriera su cara en la espalda de él.
—Ay, 2B, ¿estás celosa? —molestó, burlón, sintiendo un déjà vu.
—Sé veía hermosa…
—Lo es, pero no más que tu~ —se giró para contemplarla y tocarle la mejilla con cariño—. Además, es la novia de 6O, Hayami, y hermana menor del esposo de mi hermana, creí que ya la conocías.
2B quiso que la tierra se la tragara viva por el mal entendido provocados por sus celos desmedidos. Eso del presunto partidario o acosador en potencia hasta la volvía paranoica y ciega para no percatarse de la identidad de la pobre chica que, sin querer, asustó.
—Ah…
—En fin. ¿Cómo estás?
—Igual de siempre, atareada con trabajos y buscando el admirador secreto que tú te niegas a aceptar, eres él.
9S rio por lo bajo, 2B no mentía en lo absoluto, era bastante claro que él lo era, no obstante, se esforzó para mínimo volverlo «interesante», como le había sugerido 6O.
—Está bien, si fui yo… —confesó, apartando la mirada por el sonrojo en sus mejillas.
2B abrió los ojos como platos y al mismo tiempo, en sus adentros gritó un «¡Lo sabía!», sin embargo, de sus labios solo pudo musita un:
—¿Por qué…?
—Te extraño tanto, 2B. Extraño pasar tiempo a tu lado, apenas nos hablamos desde que entraste en esa escuela.
—Pero podías decírmelo de frente y no crear toda esta conspiración con las gardenias en mi casillero —se cruzó de brazos, con el ceño ligeramente arrugado.
—Lo iba a hacer, solo que no encontré un momento adecuado y el tiempo no dejaba de pasar. Luego me encontré con 6O y se le ocurrió todo esto…
—Debí imaginarlo —suspiró y después miró a 9S suavizando sus expresiones —. Gracias por las flores, son muy lindas, Nines.
—Me alegra que te gustaran —alegó con una alboroza sonrisa.
Al principio 9S tachó como una exageración las ideas novelescas de 6O, pero se rindió al ella convencerlo con un nivel de persuasión que dejó fascinado su, de por sí, lado curioso. Nunca le interesó el lenguaje de las flores, ya que para él las Tsuki no Namidas eran las perfectas representaciones de la amalgama de emociones que él quería expresar, cada que le obsequiaba una o varias a su amada novia 2B.
Un recuerdo del viejo —aún más viejo—mundo, cuando el clon de Emil les dio la llave del ascensor bloqueado del abandonado centro comercial, y se encontraron con un escenario bellísimo en el subterráneo repleto de ellas, y donde podían jurar, sonaba una tonada melancólica que acompañaba el ambiente.
En ese momento 9S ansiaba como nunca que el tiempo se detuviera para seguir grabando en su memoria aquel recuerdo irremplazable con ella.
9S añoraba confesarle la belleza que siempre lo traía más seducido cada día, y también, siguiendo el significado de las gardenias, alegrar sus días con un gesto inequívoco de su profundo amor. No obstante, el hecho de verla tan afanosa con sus estudios le hacía mantenerse al margen y aguantarse el acopio de intrépidos impulsos que se agolpaban con descaro en su corazón de joven enamorado.
Comenzó a cavilar varias opciones para pasar más tiempo juntos sin que afectara los estudios de 2B, pero no halló ninguna opción recomendable, y en consecuencia, no le fue tan difícil a 6O en lavarle el cerebro con su plan al ser una romántica empedernida de primera.
Sin ganas de faltarle el respeto a 2B, no fue para nada escabroso adivinar la combinación de su casillero, dado que ella era muy fácil de leer por su pensamiento simplista a los ojos de 9S. Y sobre conseguir el ramo de gardenias, la misma 6O, fue la encargada de proporcionárselas sin que 2B sospechara de sus, no mal intencionadas, aspiraciones a ser cupido.
—Pero aún no logro comprender algo: ¿Por qué los dos del mes? ¿Tiene algún significado aparte como las flores? —preguntó 2B con un ligero ápice de curiosidad.
—Por tu nombre —admitió 9S. 2B ladeó la cabeza en confusión —. A pesar que nosotros en esta vida sigamos llamándonos con un número y una letra, no quiere decir que, para mí, no sea el nombre más hermoso del mundo y deba de tomarlo en cuenta.
Los pómulos de 2B se tiñeron de un lindo tono rojizo y sintió como los latidos de su corazón aumentaban de repente.
—E-Eres un tonto… —bajó la mirada, timorata y 9S ensanchó su sonrisa coqueta.
—¿Tonto? Puede ser —dijo, juguetón, alzando el mentón de ella—, no es mi culpa que me tengas tan locamente enamorado, 2B~ —susurró cerca de su oreja.
2B respingó al sentir el aliento de 9S en su oído, con una voz más ronca y más atractiva de lo usual.
«¡Maldición Nines, estamos en público!».
Porque si, 2B tenía una enorme debilidad por la voz de su Nines, la cual tenía la facilidad de calmarla y, su vez, excitarla con suma sencillez.
Agradeció internamente que 9S no continuara con el juego previo, ya que la temperatura de su cuerpo subió de sobremanera; las piernas le comenzaron a temblar y no estaban de lejos, en el mejor lugar donde proceder con el coito.
—Si no entramos a nuestras aulas, el comité disciplinario nos llamará la atención~ —mencionó él, sin borrar su sonrisa socarrona de la cara.
Cuanto amaba ser el causante de tales expresiones de su 2B.
—Bien… —suspiró, calmando su pulso desenfrenado.
9S al final besó su frente con afecto y la animó a seguir esforzándose, seguidamente 2B lo vio alejarse y adentrarse en su aula, ella imitó su ejemplo.
Aún tenían que hablar con seriedad sobre el asunto de las gardenias, y también del distanciamiento por culpa de sus estudios. Tal vez si se le pasó la mano esta vez, pero ella entendió el porqué de las acciones de 9S. Inclusive, podría sentirse culpable por orillarlo a cometerlas en la desesperación de no poder estar con ella como antes.
Decidió que su horario, a partir de ese instante, lo modificaría con la finalidad de tener tiempos muertos en donde pueda estar aunada al amor de su vida, puesto que, ella lo extrañaba con el mismo ímpetu.
Y desde luego, hablaría con 6O por meterle esas cosas tan absurdas a 9S, aunque conociéndose, le terminaría por agradecer su preocupación hacia ella y que, para bien o para mal, logró que ambos se sinceraran lo que se estaban guardando hacía meses atrás.
Mal ocultas en la lontananza del pasillo, 6O ahogaba un gritillo emocionado por contemplar toda la escena de su pareja favorita, al lado de su novia, quien la regañaba por andar de entrometida.
A ese paso, la de pelo rosado pensaba que la rubia acabaría escribiendo una novela ligera u obligándola a dibujar un manga Shōjo de la vida amorosa del par de tortolos que tenía como buenos amigos.
Un acontecimiento que no le extrañaría, podría pasar en un futuro cercano.
.·.
Era un domingo por la noche, 2B y 9S yacían desnudos y abrazados en la cama cubiertos por las acogedoras sabanas, luego de un encuentro apasionado que los robó su energía mortal.
—Oye 2B… —musitó 9S, apartando unos mechones rebeldes del delicado rostro de ella —. ¿Te gustaría que viviera contigo?
La pregunta la tomó por sorpresa.
—¿Qué?
—Digo, ahora que mi hermana se casó, siento que mi presencia es un obstáculo para la pareja, y más conociendo las ganas de 21O de tener una familia grande.
2B se quedó en silencio unos segundos, tanteando cuidadosamente la propuesta de su novio. Si rememoraba con nostalgia, sus padres al final decidieron asentarse por completo en Estado Unidos, donde se volvieron los CEO de la empresa familiar a la que prestaban arduos servicios desde que tenía memoria.
De ahí que la soledad que la envolvía no hiciera más que acrecentarse, ocultándola para que ellos no decidieran renunciar a su sueño por un sentimiento que consideró un capricho tomando en cuenta su edad. Y, además, ser una egoísta y rogarle a A2 que decidiera volver al departamento para hacerle compañía, no le pareció viable, su hermana ya tenía una buena vida por lo que debía de respetarla.
Tal vez meterse a su trabajo de mesera en la cafetería de las hermanas maquinas en el barrio mecánico, fuera una mejor idea si en verdad deseara acercarse a A2 como cuando eran niñas.
Así que, que 9S le planteara vivir acoplados en el mismo techo era de más, una oferta muy tentadora.
—¿En serio no te molestaría abandonar a tu hermana mayor y quedarte conmigo?
—Si fuera por mí, hace años te lo habría sugerido, pero no quería que mi intromisión te causara alguna molestia.
—Nunca me las causarías, y lo sabes —refutó, con un lindo puchero que enterneció a 9S.
—Igual, no es algo para hacerlo de la noche a la mañana, primero tengo que conseguir la aprobación de tus padres, y volver a prometer que te cuidaría con mi vida.
2B sonrió sonrojada al observar la convicción de las palabras de su Nines.
—Me parece perfecto.
—Podría aprovechar y pedirles tu mano en matrimonio~
La chica lo miró abochornada y lo golpeó con la almohada.
—¡Está bien, me rindo! —gritó al percibir como el aire se le escapaba de los pulmones.
2B bufó airada, pero se rindió a las suplicas de 9S, retirando la almohada de su rostro.
—¡Ah! —jadeó, recuperando el aliento.
—Eso te pasa por soltar cosas vergonzosas de pronto.
—Es que eres tan linda cuando te enojas~ —sonrió, avieso.
2B, con las mejillas encendidas al rojo vivo, cubrió su cara con la sabana.
—Igual, hablo en serio con que ganas no me faltan para pedir que seas mi esposa 2B, pero entiendo que en esta vida las cosas no son iguales en comparación cuando éramos «androides» —proclamó, solemne —. Primero planeo graduarme de la preparatoria, trabajar muy duro para formar la compañía multi tecnológica con 4S y los demás, para asegurarme un buen futuro y así poder darles una vida digna a ti y a nuestra futura familia.
Descubriéndose la cara, 2B encaró a 9S y contempló la benigna sonrisa que le regaló desde lo profundo de su alma. Ella lo conocía muy bien para creer firmemente en sus palabras.
—Estoy preparándome para entrar a una buena universidad, pero aún no logro encontrar una carrera que vaya conmigo…
Como sus progenitores antes decidían por ella y A2, luego de darles la libertad deseada, la albina se percató de que no tenía nada que realmente le llamara lo suficiente la atención para dedicarse de lleno, le bastaba con lo que sus padres le impusieran.
—No te preocupes 2B, cuando menos te lo esperes, aparecerá tu carrera ideal—reconfortó él mientras juntaba su frente con la de ella.
2B cerró los ojos y correspondió el tierno gesto de 9S.
La noche aún era joven, sin embargo, optaron por acurrucarse con las acolchadas sabanas al no tener nada más que hablar, murmurándose un «Buenas noches» casi simultaneo y compartiendo un último dulce beso, hasta ser atrapados en el fantástico mundo onírico.
El ramo de gardenias que se erguía grácilmente dentro del jarrón floral, fue el singular testigo de la muestra de amor más pura entre dos jóvenes enamorados, repletos de sueños y esperanzas por cumplir juntos en un porvenir no tan lejano.
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